olivar superintensivo

Elaia (Sovena) busca grandes fincas de riego en Extremadura para nuevas plantaciones de olivar

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olivar intensivo

Elaia, la empresa participada por el gigante portugués del aceite de oliva Sovena y el fondo Atitlán, sigue buscando fincas con derechos de riego garantizado para ampliar su producción propia de aceite de oliva.

Actualmente la empresa dispone de 15.016 hectáreas de olivar, sobre todo en seto, de las que 12.000 se encuentran en la zona de Alqueva en Portugal, sobre todo en Ferreira do Alentejo, Elvas y Avis. En España cuenta con 1.691 hectáreas, de las que 908 se encuentran en Extremadura, en las Vegas del Guadiana muy cerca de Gargáligas.

En Extremadura cuenta también en Navalvillar de Pela con su única almazara en España, además de las dos que tiene en Portugal y una en Marruecos. Contar con almazara propia en Extremadura es clave para la ampliación de sus fincas en la región, por los menores costes logísticos y también por la garantía de calidad del producto final ante su cercanía. La almazara extremeña ha logrado incluso alguna mención en las últimas campañas en alguno de los premios más reputados de España, como los del Ministerio de Agricultura.

Por el momento, la estrategia de la empresa pasa por crecer con fincas en Portugal, Extremadura y Andalucía, olvidándose de momento de Marruecos, donde cuenta con 1.300 hectáreas. La producción de sus fincas proporciona actualmente a Elaia unas 20.000 toneladas de aceites de oliva virgen extra que van a parar a Sovena. La facturación de Elaia supera los 76 millones de euros. En los últimos años ha plantado una media de 1.000 a 1.500 hectáreas de olivos.

Hay que recordar que hasta finales del 2016, Sovena era el interproveedor principal de aceites de Mercadona. En la actualidad, otras seis importantes empresas del sector son proveedores del gigante de la distribución. Sovena ha tenido que volcarse en la exportación y buscar nuevos clientes como Carrefour o Alcampo. Sovena también compra cada campaña a varias cooperativas extremeñas. El grupo cuenta con plantas de aderezo de aceitunas en Plasencia y Almendralejo.

Olivar, almendro y brócoli plantan cara al arroz y el maíz en los regadíos extremeños

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Frutos secos, verduras para exportación y congelado, y nuevas frutas como caqui, granado e higos frescos toman protagonismo

brocoli

En la sección de verduras de Mercadona, la cadena de distribución española que controla una de cuatro euros que se gastan en comida en España, tiene una gran oferta de brócoli. Es una de las verduras que más espacio ocupa en su lineal refrigerado. Al igual que ocurre en miles de fruterías de barrio españolas. Está de moda. No solo en España sino en media Europa, principalmente en Reino Unido. Y de ahí que se cultivo se haya disparado exponencialmente en los últimos años, con epicentro en Murcia. Esta región concentra en torno al 50% de la producción anual española, más de 440.000 toneladas, en unas 27.000 hectáreas de terreno.

Las Vegas del Guadiana vieron su oportunidad hace algunos años, en muchos casos como segundo cultivo, ante la escasa rentabilidad  del maíz y el arroz, y entraron con fuerza en el cultivo. Hoy en día, Extremadura es una gran potencia en la producción de brócoli con más de 5.300 hectáreas plantadas y más de 70.000 toneladas.

Brócoli
El ejemplo del brócoli muestra a las claras como el mapa de los cultivos del regadío está mudando su piel en los últimos años. Cultivos muy arraigados como el maíz y el arroz, como lo fueron por la política comunitaria el girasol en su día, están dejando paso a nuevos cultivos entre los que principalmente destacan el nuevo olivar –intensivo, superintensivo o en seto-, el almendro y el brócoli, junto a otros verduras como el pimiento. Entre todos ellos suman más de 44.000 hectáreas de cultivo, casi todas ellas en regadío en zonas de las Vegas del Guadiana y también del Valle del Tiétar y Campo Arañuelo.

En la mayoría de los casos, el boom de estos nuevos cultivos tienen un denominador común: un creciente consumo en los mercados internacionales asociados a la salud. En el caso del brócoli, con una potente campaña en redes sociales asociada a sus compuestos protectores bioactivos que podrían tener efectos protectores contra el cáncer, además de su tirón en las dietas de adelgazamiento; el aceite de oliva virgen extra y el almendro, gracias a su gran poder antioxidante.

Otros factores externos, como contar con importantes industrias de verduras congeladas como Monliz y Ulbasa en la provincia de Badajoz, y otras en fresco como GB Foods en Miajadas para sus cremas también han ayudado a crecer en el sector de verduras y hortalizas. Ya se plantan 700 hectáreas de pimientos, más de 100 de calabazas, 235 de espinacas o 200 de calabacín, 900 hectáreas de espárragos o más de 400 toneladas de maíz dulce.

Cultivos
Según los datos del último Informe sobre la Agricultura y Ganadería Extremeñas que edita la Fundación Caja Badajoz junto a la Escuelas de Ingenierías Agrarias de la UEX, el cultivo predominante en el regadío extremeño sigue siendo el maíz con unas 49.000 hectáreas de media y 607.000 toneladas, seguido del arroz con 24.500 has y 164.000 toneladas, tras perder unas 4.000 has en los últimos años. El tomate con 24.000 has y 2,1 millones de toneladas, y el tabaco con 8.500 y 28.800 tn. El nuevo olivar podría situarse ya en las 30.000 hectáreas, y el almendro en más de 8.000. Prueba de los nuevos tiempos del regadío extremeño es que importantes cooperativas han tenido que ampliar en los últimos tres años sus almazaras y capacidad de almacenamiento de aceite de oliva, así como crear secciones específicas de frutos secos.

Otros cultivos que están experimentando un crecimiento constante en los últimos años atraídos por sus buenos precios en origen son el nogal que ya suma 1.650 hectáreas, el pistacho con casi 800 hectáreas y la higuera, más para fresco que para seco en las Vegas del Guadiana. Y también otras frutas diferentes a las habituales como el caqui que suma casi 300 hectáreas y el granado con 280 hectáreas.

Todolivo espera comercializar en 2021 sus 38 nuevas variedades de olivo que están logrando mayores producciones y rendimientos grasos

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Han pasado muchos años desde que la empresa cordobesa Todolivo realizara la primera plantación comercial de olivar en seto allá por el año 1999. En todos estos años, sus ingenieros y técnicos no han dejado de innovar para perfeccionar el sistema, en estrecha colaboración con la Universidad de Córdoba y el IFAPA. Para conseguir mejores marcos de plantación y más eficientes en inversión inicial y costes, tanto en regadío como en secano; en la selección del material vegetal; la búsqueda de nuevas variedades más productivas y con perfiles organolépticos diferentes; investigando en la huella de carbono para conseguir algún día que cada botella de AOVE indica la captura de CO2 que consigue. Todo ello gracias a las investigaciones en campo desarrolladas en  220 hectáreas.

Todolivo organizó en la primera semana de diciembre una jornada de campo a su vivero de material vegetal en Pedro Abad y a alguna de sus fincas cercanas como la de La Mata para comprobar in situ los espectaculares resultados de su programa de mejora genética por cruzamiento con polinización natural con los que han realizado 9 ensayos con 38 variedades nuevas y otras 19 variedades nacionales e internacionales ya existentes.

“Hemos recolectado ya uno de los nueve ensayos –asegura Alfonso Gómez, CEO de Todolivo– y los resultados nos han demostrado que tanto la capacidad productiva, la precocidad y el rendimiento graso de estas plantas son muy superiores a las de sus padres que ya eran muy productivos y que además tenían una alta tolerancia a plagas. Incluso, comparándolos con la variedad Arbequina, estamos en 6 puntos de rendimiento por encima.  Todo ello lo hemos conseguido tras seis años de trabajo mediante polinización cruzada natural tras desestimar por el camino cerca de 2.000 variedades nuevas porque solo queríamos seleccionar las que mejoraran ostensiblemente a sus padres”.

Si los ensayos siguen demostrando la superioridad vegetal de estas plantas y los trámites de patentes, mano a mano con la Universidad de Córdoba, la comercialización de estas nuevas variedades que pueden revolucionar el sector del olivar en seto podría estar lista entre 20 y 24 meses, en torno al 2021. “También queremos probar su comportamiento en otros países como Francia, Portugal, Italia, Marruecos, Argentina o Chile”, asegura Felipe Oliva, director técnico de Todolivo. En otra de las fincas cercanas, Todolivo acaba de plantar este año 102 variedades nacionales e internacionales en secano, con 165 marcos diferentes de plantación, para ver su comportamiento.

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Lo que ya ha evolucionado de forma destacada en estos últimos años son las propias plantaciones en seto que llegaron a contar con 2.000 plantas por hectárea. La experiencia en campo ha demostrado, según Todolivo, que con un número de plantas más reducido, casi la mitad, es posible conseguir una rentabilidad a medio y largo plazo superior.

“Se reduce la inversión inicial un 40% -asegura Alfonso Gómez–  y en el manejo de cultivo también entre un 20 y 30% por menores costes de agua, poda, recolección. Los marcos más amplios son una mejor solución tanto para secano como para regadío. En secano incluso con menores costes y más rendimiento graso y polifenoles. Con los nuevos marcos de plantación somos capaces de recolectar una hectárea en tres cuartos de hora o una hora. Entre uno y tres céntimos un kilo de aceituna. Aunque somos viveristas también no solo queremos vender olivos sino conseguir para el cliente la mejor solución”.

Todolivo sigue apostando por la personalización de las fincas según sus características de suelo, pendiente y clima, y también por las plantaciones multivarietales que permiten adaptar mejor la finca a cada tipo de variedad, una mejor polinización y cuaje de fruto. “Además, cualquier variedad se puede plantar en seto”, asegura Alfonso Gómez.

En campañas como la actual, el debate sobre la rentabilidad del olivar, especialmente en grandes zonas productoras tradicionales como Jaén, sigue en entredicho. Una de las mayores virtudes del olivar en seto es que por su sistema de recolección con máquina cabalgadora es que el 100% de la aceituna recolectada permite obtener virgen extra, con mejores precios en origen.

“Hay que tener en cuenta que la recolección supone el 40% de los gastos fijos de una explotación olivarera tradicional. Cuando los precios en origen caen, la rentabilidad final en este tipo de explotaciones es muy complicada. En el caso del olivar en seto, estamos hablando de precios de producción de un euro por kilo de aceite en secano y de 1,30-1,40 en regadío. Es un colchón importante aunque los precios bajen. Es importante que el olivar tradicional se plantee una reconversión gradual aprovechando las ayudas de la PAC que no siempre van a estar ahí. Y actuar con mentalidad de empresario rural y no de agricultor. Dejar a tus hijos una explotación rentable para el futuro. Si no lo hacemos en España, como líderes mundiales del sector, otros lo harán”.

Todolivo también ha realizado plantaciones en Marruecos, Portugal, Italia, Francia e incluso en Azerbayán.

Desde el punto de vista de la huella de carbono, Todolivo  quiere insistir en el carácter medio ambiental del cultivo ya que es capaz de capturar más de 4.000 kilos de CO2 por hectárea y año frente a los 300 kilos del olivar tradicional o los 2.000 del olivar tradicional intensivo, según un estudio del profesor Luis López Bellido de la Universidad de Córdoba.

Todolivo también explora de cara al futuro la posibilidad de comercializar de forma más directa sus propios AOVEs envasados en el mercado nacional e internacional, sobre todo cuando entren en el mercado las nuevas variedades mejoradas que ampliarán considerablemente la carta organoléptica de AOVEs.

Fotos: A. Martín Bernardos

El río Guadiana será el eje del olivar más competitivo del mundo

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El olivar intensificado como “nueva” alternativa al campo extremeño

en 2017 crecía el olivar en Extremadura a un ritmo de 10 ha por día

Artículo de
Alfonso Montaño
Oleólogo del Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario de Extremadura

Para el lector no es ninguna novedad que el paisaje agrícola en nuestra comunidad ha cambiado notablemente en los últimos años a un ritmo mayor de lo que había hecho hace una década. El olivar en seto y la aparición de pequeñas plantas de olivo donde antes había cultivándose maíz o tomate es una apreciación que todos hemos tenido.

Tan solo en los últimos 3 años, según datos del MAPAMA, en Extremadura ha incrementado en 13.670 ha nuevas en regadío más las ya existentes que han cambiado de cultivo. Entre estas destaca el olivar, habiéndose incrementado en 9.442 ha de olivar en regadío y disminuido el olivar de secano (es más sensato pensar que han pasado a riego) (Figura 1). Estimo que en 2016 y 2017 se han puesto más de 4.100 ha cada año en regadío. Este crecimiento contrasta con la pérdida de otros cultivos en riego, sobe todo el maíz, que según datos del ESYRSE, ha perdido entre 2014 y 2016 en Extremadura 21.659 ha. Hay que destacar que, de los principales cultivos en regadío en Extremadura, tan solo el olivar fue el que incrementó en 2017.

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Figura 1. Crecimiento de la superficie de olivar de riego y secano en Badajoz y Cáceres entre 2006 y 2017. Elaboración propia a partir datos de MAPAMA.

La inmensa mayoría de las nuevas plantaciones lo están enfocando hacia el mercado de los aceites de oliva, pudiéndose ser una pérdida de una oportunidad diversificar hacia la aceituna de mesa, también un mercado en crecimiento y en el Badajoz es una potencia nacional. La gran apuesta por el olivar intensivo y superintensivo, en mi previsión, llevará en pocos años a Extremadura a estar en posición de rozar las 100.000 t. Sin embargo, muchas de estas nuevas plantaciones y sus futuras producciones no contabilizarán como aceite extremeño, sino que se molturarán en Portugal (2.000-4.000 t), Castilla la Mancha (1.000-2.000 t) y Andalucía (2.500-4.000 t), lo que minusvalorará el potencial de nuestra región.

No obstante, la producción de Aceites de Oliva (Figura 2) es claramente ascendente con una marcada vecería que año tras año se va amortiguando debido a la recolección cada día más temprana como se verán más adelante así como la mayor profesionalización por el riego y prácticas culturales. Este aumento regional se debe a Badajoz, la cual confío en que este año supere las 45.000 t; Cáceres parece ser que rompe su tendencia de pérdida de productividad por las nuevas plantaciones en riego en las Vegas Altas del Guadiana básicamente. Este año confío que Cáceres estará cerca de las 10.000 t, pues mucho nuevo olivar empezará a dar producciones muy serias que mitigarían la pérdida de productividad de otras zonas de montaña que el año pasado cargaron.

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Figura 2. La tendencia de la producción de Aceites de Oliva en Extremadura es claramente ascendente sobre todo empujado por la provincia pacense.

El reto de comercializar
El incremento en la producción de aceites de oliva no lo considero un problema, sino más bien cómo poderle dar una salida comercial y llegar al consumidor. Es muy complicado poner el mercado su AOVE de calidad cuando el 90% de la venta de aceites de oliva y grasas vegetales tiene lugar en grandes superficies (super e hipermercados), donde la MDD domina la cuota de mercado e incluso impone el ritmo de los precios con ofertas que invitan a pensar en la “venta a pérdidas” junto con ofertas (3×2, 2×1, 2ª unidad con descuento…) en la que el consumidor no sabe a qué precio se vende el aceite.

Ello unido con una bajada de venta de aceites de oliva, no solo por el factor precio sino, en mi opinión, es más influyente el cambio de forma de consumir (incremento del consumo de precocinados y salsas) y poca dedicación a cocinar (p.e. mayor consumo de tomate frito y menor elaboración doméstica de la salsa). No todo es negativo, hay indicadores que muestran que la confianza del consumidor permanece con un incremento en el consumo de aceites con valor añadido envasados en formatos diferentes a 5 y 1 L, así como la presencia de los hogares españoles, aunque en menor volumen por un menor uso en determinadas elaboraciones culinarias.

Ante este panorama, y para garantizar una renta justa, las industrias oleícolas deben apostar por la internacionalización, por llevar sus productos a los mercados donde el consumo de los aceites de oliva está creciendo. Esta apuesta es complicada, pues los frutos de esta apuesta es a largo plazo, de 5 a 10 años para empezar a ver resultados y hacer sostenible dicha internacionalización.

¿Cuál será la tendencia futura de precios? Nadie lo sabe y, atendiendo a la corrección que me hizo un amigo productor de aceites de oliva vírgenes, no debemos quedarnos con la profecía de que se llegará pronto a cargar cisternas con el precio por debajo de los 2 €/kg, que probablemente de forma puntual se llegará, pero ya estamos haciendo como “terapia de grupo” para aceptar que ese será el precio. La mejor forma de predecir el futuro es creándolo: pues no debemos crearlo diciéndolo.

Habrá años de bajos precios, menores que los actuales, pero volverá a subir conforme la demanda crezca. Lo ideal es tener un mercado que absorba todas las producciones mundiales en los próximos años. Eso sí, si no creamos nosotros nuestros canales de venta, si no estamos cerca del eslabón final de la cadena, no va a venir una gran envasadora o la distribuidora para retribuirnos el precio final que ello se trabajen en nuestra venta a granel.

En el mercado internacional podrán obtenerse precios interesantes, pero cuando tengamos nuestra bodega llena de AOVE de Arbequina con intensidad media de frutado ¿qué le diferenciará de un depósito similar en otra almazara a menos de 50 km de distancia? ¿qué le podemos ofrecer a un cliente que se quiere llevar aceite a granel a su envasadora en puerto franco en EE.UU. que no tenga otra almazara cercana?

Otra vía es la integración vertical con grandes empresas envasadoras. No hay que obviar que la competencia entre grandes marcas a corto plazo serán por medio de competencia de toda su cadena de valor, al igual que competían Airbus y Boeing, o H&M vs. Zara, Ford vs. Volskwagen: no solo compite la marca. ¿Es la integración vertical y las alianzas con grandes grupos una vía garantizar la rentabilidad del olivar en el futuro? En teoría debe ser el camino, ¿es el camino correcto o el mejor camino? Nadie lo puede asegurar, lo que sí se puede asegurar que el peor camino es no hacer nada.

Extremadura acelera la ampliación de sus almazaras ante el aumento de la producción previsto

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Proyectos de ampliación de almazaras en Benquerencia de la Serena, Tejeda del Tiétar y de construcción de una nueva en La Codosera

62 noticia nuevas almazaras

Extremadura es una de las regiones, fuera de Andalucía, que se están mostrando más activas en la apertura, renovación y ampliación de sus almazaras debido al aumento medio de la producción que en la provincia de Badajoz puede llegar a las 15.000 toneladas anuales por encima de su media histórica. Actualmente la región dispone de 132 almazaras operativas, 82 en la provincia de Badajoz y 50 en la de Cáceres.

Los proyectos de nuevas almazaras o de renovación de las ya existentes se mantienen a buen ritmo. Entre ellas destacan la promovida por la empresa Sierra de Benquerencia S.L. en el término de Benquerencia de la Serena (Badajoz), para adaptación de una almazara existente, con una capacidad de 3.500 t/año de aceituna molturada, para la producción de  40 t/día de aceite.  También destaca la tramitación urbanística para ampliación de la almazara de la empresa Cano Valleros S.L. en Tejeda del Tiétar. Y la tramitación urbanística de una nueva almazara en La Codosera (Badajoz), de la empresa Valdelasheras Óleo S.L., que cuenta con olivares propios.

Estos proyectos y otros tienen mucho que ver con el aumento de nuevas plantaciones de olivar intensivo y superintensivo. Entre los últimos destacan los de Germán Puebla Ovando para transformación de secano a regadío de 93,28 hectáreas de olivar en el término de Badajoz. El de la empresa Agrícola Bercial de Hornachos S.A. en la finca El Bercial de Valencia de las Torres para la plantación de 110,67 hectáreas de olivar superintensivo con riego localizado y la de la empresa Ganados Hermanos Reyes en el término de Navalvillar de Ibor para 115,56 hectáreas de olivar con riego.

Extremadura y el Valle del Guadalquivir, los territorios que más crecerán en olivar superintensivo

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Según asegura el presidente de Dcoop, Antonio Luque, la mayor productora mundial de aceite de oliva

olivar intensivo conquista
Nuevos olivares en Conquista del Guadiana (Badajoz)

La Comunidad de Extremadura está dando pasos de gigante en el sector del olivar y del aceite de oliva español. En dos de las últimas tres campañas olivareras, el olivar regional ha batido récords de producción, con más de 70.000 toneladas.

Esta subida continuada en la producción, que tiene a la provincia de Badajoz como principal protagonismo, tiene al olivar intensivo y superintensivo  a su principal responsable. El número de hectáreas de olivar superintensivo en la región, especialmente en torno a los regadíos del Valle del Guadiana, ha crecido de forma exponencial en los últimos años. Y gran parte de estas plantaciones están entrando actualmente en su fase de producción.

Recientemente, el presidente de la mayor cooperativa de aceite de oliva de España y el mundo, Antonio Luque (Dcoop), comentaba en una Jornada en Jaén que las zonas con mayor potencial de crecimiento en el olivar español serían el Valle del Guadalquivir (entre Sevilla y Córdoba) junto con Extremadura y la provincia de Málaga. Sin olvidar al Alentejo de Portugal. Una afirmación de gran calado ya que se trata del primer ejecutivo del mayor grupo comercializador a nivel mundial en la actualidad, tras la alianza de Dcoop con el grupo Pompeian en Estados Unidos.

Según la Encuesta de Superficies Agrarias del Ministerio de Agricultura, Extremadura cuenta con 278.081 hectáreas de olivar, de las que 257.430 hectáreas serían para almazara. De este total, 51.648 hectáreas de regadío, una buena parte de ellas de olivar intensivo y superintensivo.

El número de almazaras sigue creciendo año a año en la región, hasta situarse en la última campaña en las 132, de ellas 82 en la provincia de Badajoz y 50 en la de Cáceres. En la última campaña 2017/2018, la producción llegó a las 73.078 toneladas, de las que 60.487 toneladas en la de Badajoz. La provincia pacense fue la primera no andaluza en producción de aceite de oliva el pasado año.