nuevos cultivos

La Pitahaya o “fruta del dragón” espera su turno en Extremadura

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Este cultivo tropical ha despertado el interés de productores de Huelva y Málaga por sus altos precios en origen, entre 6 y 10 euros/kilo

Desde no hace mucho se puede encontrar en algunas fruterías, incluidas las de cadenas de supermercados e híper, una fruta tropical de nombre y aspecto muy llamativo: Pitahaya. Conocida también como “la fruta del dragón”, se trata de un cultivo tropical, cuyo fruto presenta una forma ovoide con 10 cm de largo por 6 cm de ancho, de color verde en su nacimiento que cambia a amarillo o rojo según el tipo de cultivo. Y que presenta al final una piel escamosa de la que procede su nombre. En haitiano, Pitahaya quiere decir “piel escamosa”.

Gracias a sus propiedades saludables y a sus distintas presentaciones, su demanda ha comenzado a crecer poco a poco, pese a su alto precio en tiendas, lo que ha despertado el interés de productores especialmente de Canarias, Málaga, Almería y Huelva. En esta última provincia hay previsiones de superar los 300.000 kilos de producto en cinco años. En toda España, la extensión de su cultivo no llega actualmente a las 100 hectáreas.

Hasta ahora, la Pitahaya que se comercializa en España procede  de Centroamérica, Vietnam o Tailandia, aunque también comienza a ver producciones locales sobre todo desde Canarias.  Este interés también parece haber llegado a Extremadura donde a primeros del pasado mes de octubre del 2021 se constituía la empresa Europitahaya España S.L. con sede en Don Benito, entre cuyo objeto social figura la producción e todo tipo de productos agrícolas, así como su transformación y comercialización.

Altos precios
Gran parte del interés despertado entre el sector productor por este cultivo tiene que ver con sus precios en origen. En las últimas semanas del pasado año 2021, los precios de la Pitahaya roja oscilaron entre los 6 y los 8 euros por kilo en origen en el mercado de frutas de Mercamadrid. Mientras, los de la Pitahaya amarilla oscilaban entre los 8,30 y los 10 euros. En fruterías de lujo de Madrid y Barcelona, el kilo puede alcanzar casi los 20 euros.

Caudal de Extremadura ha querido conocer la opinión de un gran experto en cultivo de frutas como Luis Aliseda, director técnico de Viveros Provedo, sobre las posibilidades de este cultivo en la región. “Es un cultivo tropical, emergente en zonas subtropicales en la costa española, sur de levante, Almería y Málaga. Algo en Huelva bajo plástico, asegura Luis Aliseda. En principio la Pitahaya no debe tener ningún problema en nuestro clima, salvo su menor capacidad productiva frente a otras zonas con climas más tropicales, como Málaga o los semitropicales de Huelva que fácilmente se pueden reproducir en invernaderos. En nuestra zona y bajo plástico, añadiendo un control de temperatura en invierno para evitar las haladas es posible llegar a buenas producciones pero eso implica la implantación de tecnología que tiene sus costes. Esto no quiere decir que no sea viable, sólo que somos menos competitivos climáticamente, pero tenemos agua que es otro recurso apreciable para este cultivo”.

La competitividad y rentabilidad de los cultivos es un elemento clave a tener en cuenta a la hora de evaluar la implantación de cultivos en una zona.  Por ponerte un ejemplo, en Don Benito, se pueden cultivar fresas perfectamente, de hecho yo las tengo en mi huerto, bajo plástico y con gran productividad en invierno, pero una planta de fresa en Don Benito da 500 gramos por planta y campaña, sin embargo en Huelva da 1000 gramos por planta en la misma campaña e iguales condiciones. Por eso no hay fresas en Don Benito”, asegura el director técnico de Viveros Provedo.

“La Pitahaya es un reto técnico interesante hoy por los precios que tiene, posible y viable seguramente al día de hoy en nuestra comarca, pero con dudas a si su expansión en zonas con mejores condiciones climáticas reduciría la competitividad de nuestras explotaciones. Todo está por ver, habrá quién lo intente y quién sabe…”, asegura.  

Al realizarse mediante esquejes, la producción como tal no resulta rentable hasta el cuarto año. Su polinización se realiza manualmente ya que su flor solo se abre de noche.

La cooperativa Extremeña de Pistachos lidera la puesta en marcha de una procesadora en Fuentes de Cantos

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Manuel Casado

Forman parte unos 81 socios con 700 hectáreas de cultivo que dará servicio a más productores de Extremadura, Andalucía y Portugal

El cultivo del pistacho se está asentando en Extremadura como una alternativa más junto a otros frutos secos. Y cada vez en más zonas de la región, tanto en la provincia de Cáceres como en la de Badajoz. La región cuenta con una extensión de cultivo que puede alcanzar ya las 1.500 hectáreas, y con una Asociación  de Productores, Propistaex, que ha sido capaz de liderar Extremeña de Pistachos Sociedad Cooperativa Agroalimentaria, creada en agosto del 2021 que promueve una industria para calibrar, pelar y secar el producto, e incluso pensar en el futuro en su comercialización directa con marca propia.

El presidente de la nueva cooperativa es Manuel Casado, productor de pistacho y propietario también de Viveros Pistorrex en Torre de Miguel Sesmero, especializado en planta de pistacho y asesoramiento de plantaciones.

En la Lonja del Pistacho de Albacete las variedades convencionales a finales del año pasado cotizaban a 6,5 euros/kilo abierto y limpio en convencional, y 8 euros/kilo en grano. Y en ecológico, desde 8 euros abierto limpio a 12 euros en grano.

¿En qué momento se encuentra el proyecto de Extremeña de Pistachos?

La componemos unos 81 socios que sumamos unas 700 hectáreas de cultivo. El principal objetivo de la cooperativa era la puesta en marcha de una industria para el procesado del producto, y no depender de procesadoras particulares con los que en estos dos últimos años ha habido problemas. Por los precios de compra del producto y por el rendimiento del producto entregado entre otros temas. Lo que se ofrece en muchos casos no tiene nada que ver con los precios reales del mercado. La puesta en marcha de la Lonja de Pistacho en Castilla-La Mancha va a ser importante para el sector.

Hemos visto una ubicación buena en Fuente de Cantos, que tiene ya parte de la construcción necesaria y suficiente terreno. La industria se hará en dos fases y supondrá una inversión en torno al millón de euros. No solo estará pensada para los socios de la cooperativa y Propistaex sino que seguro que cuando se conozca el proyecto entregarán su producción muchos más, incluso desde Portugal. También hemos pensado ofrecer servicios para almendra para rentabilidad la inversión. Si todo va bien para el año 2023 debe estar en funcionamiento.

¿Las nuevas plantaciones de pistachos siguen creciendo con fuerza o se han ralentizado?

Se ha notado una cierta ralentización en las nuevas plantaciones sobre todo por los precios ofrecidos por las maquilas particulares. Hay propietarios que pensaban que pagando el kilo a tres euros y pico mejor plantan almendros. Incluso a los viveros ha costado vender planta, cuando antes había escasez. Con la puesta en marcha de la Lonja de precios y el aumento de la demanda creemos que va a volver a crecer. En zonas como la de Navalmoral de la Mata, Campiña Sur o Tierra de Barros se están notando ya más proyectos. También en la zona de las Vegas del Guadiana tiene gran potencial. Incluso ayuntamientos como el de Oliva de la Frontera han decido plantar 10 hectáreas en su Dehesa Boyal para ver su desarrollo. Un proyecto que hemos realizado desde nuestro vivero, Pistorrex.

¿Se va afinando más con las variedades que mejor se adaptan a Extremadura?

Por su puesto que la experiencia de lo ya plantado ayuda mucho. Y cada vez hay más variedades para elegir. En el caso de Extremadura se adaptan mejor las variedades tempranas.

¿Es un cultivo que se adapta bien al secano?

En sí mismo es un cultivo de secano, que es verdad que da más producción con riego de apoyo, pero que funcionan bien en secano, gracias a sus raíces pivotantes. En un año de plantación ya puede tener un metro de raíz.

¿En ecológico tiene mayor potencial?

Está claro que los precios son, de media, dos euros superiores por kilo en ecológico. En regadío es más complicado por el tema de los hongos pero en secano tiene mucho potencial.

El kiwi amarillo y rojo se abre paso en las Vegas del Guadiana

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Landfruit ve factible a largo plazo que la región cuente con 600 o 700 has de estas variedades

El sector de la fruta de hueso en Extremadura, uno de los más importantes en extensión, valor de producción y exportación, no deja de buscar alternativas a las frutas más habituales. Ahora le toca el turno al kiwi. Pero no al tradicional verde que ha puesto de moda en todo el mundo la marca neozelandesa Zespri. Sino a nuevas variedades de kiwi amarillo y rojo, que están creciendo con fuerza en el mercado europeo de consumo.

De la mano de la empresa Fruit Growing Quality, la empresa extremeña Landfruit, ubicada en Don Benito, ha puesto en marcha las primeras plantaciones de kiwi amarillo y rojo de la región. “Comenzamos con una hectárea experimental –asegura Antonio Chavero, CEO de Landfruit- de la que llevamos ya tres campañas. Se va a aprendiendo a base de errores en podas, mallas, etc, Ahora ya andamos con otras cuatro o cinco hectáreas de productores de Landfruit. Hay que tener en cuenta que el consumo de kiwi amarillo está creciendo a ritmos del 30% en Europa frente al 6-7% de kiwi normal. La idea es apostar por la calidad y acabar teniendo una marca de referencia”.

El grupo que está liderando el proyecto KIBI en varias regiones españolas donde el kiwi no era habitual es Fruit Growing Quality a través de dos variedades amarillas de kiwi chinensis (Gold Kibi Sunxy 01 y  02) y una roja, Red Kibi Rossy. Se presentó en la pasada feria Agroexpo de Don Benito, y cuenta también con la financiación de créditos preferentes de Ibercaja.

Según Mauro Rey, responsable de Negocio y nuevos miembros del proyecto Kibi, “se trata de un modelo diferente al que conocemos como royalti. Es el primer club internacional de kiwi. Fuera de lo que sería el mundialmente conocido de Zespri. Apostamos por la integración vertical del campo al punto de venta. Proporcionamos todo el material vegetal con asesoramiento continúo al productor para que no haya problemas de ningún tipo. No nos interesa vender planta o royalty si el proyecto no funciona”. La producción media por hectárea en kiwi rojo oscila entre  20.000 a 30.000 kilos/hectárea y en el caso del amarillo entre 40.000 y 55.000 kilos.

Mauro Rey, responsable de negocio del Proyecto KIBI

Rápido retorno
Se trata de un cultivo muy especializado y que requiere una inversión inicial alta por hectárea, pero con un retorno rápido. “En cuatro o cinco año se llega al punto muerto de la inversión –asegura Antonio Chavero. Es verdad que al principio requiere una inversión de unos 60.000 euros/has, pero al cuarto año se están consiguiendo producciones de 40 toneladas/ has. En el caso de Extremadura está claro que no podemos pensar en sustituir a gran parte de la ciruela, sobre todo en sus variedades más tempranas. Pero sí sería factible e interesante que a largo plazo puede haber 600 ó 700 hectáreas de kiwis en la región”.

Una opinión en la que también coincide Mauro Rey. “Es un producto que resulta muy rentable pero que permite pocos errores. A partir del segundo año se consigue entre un 10 y un 15% de producción, en el tercer año entre 40 y 60% dependiendo de la zona. A partir del cuarto año, entre un 60 y 70%, y ya hacia la total producción”.

Hasta ahora, el cultivo del kiwi estaba muy concentrando en el noroeste español, por su clima especialmente. Galicia, Asturias, Cantabria… “No tiene que ser un cultivo del norte. Estas variedades son más tropicales, necesita menos horas de frío. Es verdad que el kiwi verde por mucho que lo cuidemos en Extremadura nunca se va a dar. Pero el amarillo y el rojo sí puede darse en Extremadura, Sevilla, Cádiz, Huelva, Zaragoza, e incluso en Zamora. Extremadura tiene buena tierra y cuenta con agricultores con experiencia en cultivo de frutales”, asegura Mauro Rey.

Olivar superintensivo y almendro crecen 30.000 hectáreas en la última década en Extremadura

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El cultivo de arroz, tabaco, girasol, tomate industria, cebada y avena, los que más superficie pierden

Cualquier turista que visitara Extremadura hace quince años y lo haga de nuevo ahora verá un cambio sustancial en el paisaje agrario extremeño. Verá nuevos cultivos y notará la ausencia de miles de hectáreas de otros que antes eran más comunes en determinadas zonas.

El relevo generacional en unos casos, el mayor protagonismo de grandes propietarios y empresas agrarias frente a la agricultura familiar y tradicional,  los precios en origen del mercado, las ayudas de la PAC, las nuevos modelos de cultivo en superintensivo o la demanda de industrias cercanas sobre determinados productos han marcado este cambio que ha afectado a más de 100.000 hectáreas en la última década en el campo regional. Con claros vencedores entre los que destacan el olivar superintensivo e intensivo, el almendro y otros frutos secos como nogal, pistacho, castaño. Además de la higuera para seco y fresco. Y diferentes hortalizas sobre todo para las industrias congeladoras. Y con claros perdedores como el cereales como la cebada y la avena, el arroz, el tabaco y el girasol. Y sobre todo con un claro exponente: los cultivos con riego.

Los datos de la Encuesta de Superficies (ESYRE) del Ministerio de Agricultura permiten seguir la radiografía de los principales cultivos agrarios en la región. Si tomamos la evolución de los últimos diez años con datos oficiales –del 2010 al 2020– comprobamos como el cultivo que más ha crecido ha sido el olivar para almazara con más de 18.000 nuevas hectáreas. Prácticamente todas ellas con nuevos sistemas de plantación en superintensivo o seto, muy focalizados en las Vegas del Guadiana pero también en zonas de la provincia de Cáceres como Campo Arañuelo o Tiétar. Gracias a este sensible aumento de la extensión de olivar, con marcos de plantación media por encima de los 1.000 olivos/hectáreas, Extremadura ha logrado alcanzar en las últimas campañas producciones medias por encima de las 72.000 toneladas.  

Junto al olivar, el otro gran cultivo emergente en la última década ha sido con diferencia el almendro, tanto en superintensivo como en intensivo, que ha pasado de apenas 2.000 hectáreas en el año 2010 a casi 15.000 en el año 2020. El resto de frutos secos también crecen con fuerza en Extremadura, gracias a sus cotizaciones en origen: el nogal suma 1.500 nuevas hectáreas en una década, el pistacho unas 1.300 has desde cero, el castaño –con más tradición en las Villuercas y en el norte de Cáceres- suma otras 1.200 has mientras el cultivo de la higuera, tanto en seco en zonas como Almoharín como en fresco en las Vegas del Guadiana y norte de Cáceres, aumenta en 1.800 has. Otros cultivos se han aumentado de forma significativa en las última década han sido las hortícolas, entre las que destacan el brócoli, y también el tomate para ensalada. 

Arroz y tomate
Mientras, otros cultivos importantes durante muchos años en Extremadura han visto perder protagonismo por su menor rentabilidad, aunque siguen siendo muy importantes en determinadas zonas como ocurre con el arroz en algunos pueblos de las Vegas Altas del Guadiana y el tabaco en la provincia de Cáceres. El arroz ha pasado de alcanzar las 27.800 hectáreas en 2020 a quedarse en las 19.000 has en el 2020, mientras el tabaco pasada de casi 9.000 has hace una década a quedarse en 7.100 has actualmente, y con serios problemas en la contratación de esta última campaña. El tomate para industria también se ha dejado 4.000 has en una década, manteniéndose por encima de las 21.000 has.

Por su parte, la fruta de hueso, con la cereza incluida, ha logrado mantenerse por encima de las 20.000 has gracias a su reconversión varietal, aunque con problemas de rentabilidad en varias campañas.  Y el viñedo pierde 2.000 has, aunque estabilizada.

Foto: Monteverde Natura

Cosmética, infusiones y biomasa con subproductos agrarios y ganaderos

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Campo de aromáticas de Pambiótica

CTAEX participa en un proyecto europeo para revalorizar subproductos del aloe vera, lactosuero y plantas aromáticas para Dehesa San Salvador, Covica y Pambiótica

La economía circular cada vez llega a más empresas y cooperativas extremeñas. CTAEX participa en el proyecto europeo ReiNOVA S.i. para revalorizar subproductos del aloe vera, lactosuero y diferentes plantas aromáticas y medicinales. Y lo hará colaborando con Dehesa San Salvador (Don Benito), Pambiótica (El Raposo), y Sociedad Cooperativa Agrícola Ganadera de Castuera (COVICA) que tendrán acceso a una solución concreta para cada una de ellas.

El proyecto REiNOVA Si ‘Reindustrialización del sector agroalimentario: Sostenibilidad e innovación’, que finalizará en marzo de 2022, es un proyecto colaborativo cofinanciado con el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) en el marco del Programa INTERREG V-A España – Portugal (POCTEP) 2014-2020, en el que intervienen CTAEX y la Cámara de Comercio de Badajoz junto a otras diez entidades de España y Portugal. Este proyecto proporcionará a las empresas agroalimentarias herramientas para promover procesos productivos con vertido cero y ayudarles a adaptarse a la legislación medioambiental vigente, promoviendo la prevención, minimización y revalorización de residuos previamente a su eliminación

COVICA: lactosuero
El lactosuero es un subproducto o residuo que se genera durante la elaboración del queso, y que actualmente es entregado a explotaciones autorizadas para su gestión.A través del proyecto POCTEP REiNOVA S.i. se pretende valorizar este residuo mediante el desarrollo de nuevos productos que puedan ser comercializados, aportando un valor económico. Se ha realizado una caracterización fisicoquímica del lactosuero, identificando determinados compuestos, como son las proteínas globulares hidrosolubles o el ácido láctico, con un alto interés para el sector cosmético debido a sus propiedades antioxidantes, entre otras. Así, se están desarrollando diferentes formulados para jabones, cremas y geles enriquecidos en estos compuestos.

Pambiótica: aromáticas
Durante el cultivo de plantas aromáticas, y durante su procesado se genera como residuo o subproducto los palos de las plantas, ya que los productos que comercializan se obtienen a partir de las hojas.

Actualmente, la empresa gestiona este residuo mediante su envío a vertedero, por lo que no aporta ningún valor económico. Dado que se trata de biomasa lignocelulósica y que la empresa dispone de una caldera de biomasa para la generación de energía térmica, se ha propuesto la valorización de estos palos mediante la peletización para su aprovechamiento energético a modo de autoconsumo en la propia caldera de la empresa. Se está trabajando en el proceso de peletización para conseguir un producto densificado apto para su uso como biocombustible y una vez obtenido el pelet con las condiciones y características deseadas se procederá a la evaluación de su poder calorífico.

Dehesa San Salvador: aloe vera
Tanto los hijuelos como las flores son subproductos del cultivo de aloe vera que actualmente suponen un residuo, ya que no generan ningún valor para la empresa. Mediante el proyecto POCTEP REiNOVA S.i. estamos evaluando opciones de valorización de estos residuos con el desarrollo de nuevos productos de valor añadido tanto para el sector cosmético como para el sector agroalimentario.

En el caso de los hijuelos, se están elaborando productos cosméticos basándose en su contenido en minerales, vitaminas, aminoácidos y aceites grasos, y sus conocidas propiedades antiinflamatorias, antimicrobianas, antioxidantes, humectantes y calmantes. En cuanto a las flores, se ha realizado una amplia consulta bibliográfica, además de una caracterización de las mismas, y se ha decidido optar por su valorización dentro del sector alimentario, con la elaboración de infusiones.

Cultivo de aloe vera

El “boom” de las hamburguesas vegetales abre nuevas posibilidades al cultivo de trigo, guisante y soja en Extremadura

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La región dispone de 90.000 hectáreas de trigo y 4.200 de guisantes

Cuando grandes grupos del tamaño de Nestlé o El Pozo deciden lanzar al mercado “hamburguesas vegetales” lo hacen porque ven que hay una nueva demanda en el mercado. Incluso gigantes de la comida rápida como Burger King  ya han lanzado sus propias hamburguesas vegetales. Las tendencias veganas se abren paso entre una parte de los consumidores jóvenes en toda Europa, y España no es la excepción.

Una corriente que comenzó con el hallazgo en 2011 de la empresa norteamericana Impossible Foods de una proteína similar a la hemoglobina en la soja (llamada leghemoglobina) que luego reprodujeron con levadura genéticamente modificada en laboratorio. Fue el inicio de la “carne” sin carne.  O al menos, productos comerciales con apariencia similar a la carne pero que son aptos para otros consumidores como los veganos. Según datos de la consultora en alimentación Kantar, un 40% de los consumidores europeos ya ha probado las proteínas vegetales.

Hay que tener en cuenta que Extremadura dispone de una de las mayores fábricas de elaboración de hamburguesas de carne de España, la de la empresa Roler -tras una joint venture con la multinacional francesa Arcadie- en la localidad cacereña de Peraleda de la Mata que abastece a grandes cadenas de super e hiper de España y Portugal.

Proteínas vegetales
En la mayoría de los casos, esta nueva “carne” tiene como base las proteínas vegetales, entre cuyos ingredientes destacan sobre todo el trigo y la soja, y algunos otros como el guisante. O el aceite de coco para darle jugosidad y la remolacha para conseguir el color rojizo de la carne natural.

Extremadura contaba el pasado año 2020 con un total de 90.000 hectáreas de trigo, de las cuales 69.000 era de trigo blanco y 21.000 de trigo duro, según datos de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura. El guisante es un cultivo también al alza en la región, por la demanda de las factorías de verduras congeladas instaladas en la misma, y ya supera las 4.200 hectáreas. En cuanto a la soja, se trata de un cultivo aún minoritario en la región, con apenas 250 hectáreas de cultivo.

Ingredientes clave
Los ingredientes de estas nuevas hamburguesas vegetales suelen tener similares ingredientes, dependiente del elaborador. Así por ejemplo, una de las apuestas más innovadoras ha sido la de Nestlé con su “Incredible Burger” de su gama “Garden Goumet” cuya composición es la siguiente: proteína de soja rehidratada (54,6%), agua, aceites vegetales (nabina, coco), proteína de trigo rehidratada (4,4%), vinagre de alcohol, aromas naturales, estabilizante (metilcelulosa), zumo de remolacha en polvo, zumo de granada concentrado, concentrado de frutas y hortalizas (pimiento rojo, zanahoria, grosella negra), sal, extracto de malta de cebada.

En el caso de la hamburguesa que vende en sus restaurantes de comida rápida Burguer King, está elaborada con soja sostenible, trigo, aceite vegetal, hierbas aromáticas y cebolla. Mientras, la de El Pozo con su nueva marca “eLPOZO King Revolution” cambia la soja por la proteína de guisante como ingrediente principal. La proteína de patata también es otro ingrediente base en otras empresas.

El márketing con el que todas estas empresas quieren vender sus nuevas hamburguesas es la de un producto 100% vegetal con el sabor, jugosidad, aroma y textura de una hamburguesa de carne. Es decir, trasladar al cliente la idea de que disfrutara gastronómicamente como si comiera una pieza de carne natural pero más saludable. Algo sobre lo que muchos nutricionistas no están del todo de acuerdo sobre todo si se comprueba la numerosa cantidad de ingredientes, extractos y estabilizantes que este tipo de “carne vegetal” necesita para conseguirlo.

José Miguel Coleto (UEX): “La reintroducción del cultivo de remolacha sería muy interesante para aliviar la presión sobre el maíz, el arroz y el tomate”

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Entrevista con
José Miguel Coleto
Catedrático de Producción Vegetal de la Universidad de Extremadura

Gran parte de la agricultura extremeña se cimenta en grandes cultivos como tomate, maíz, fruta, arroz, tabaco, olivar y vid. ¿Ha cambiado mucho o puede hacerlo en los próximos años?

Considerando los volúmenes de producción y facturación, los grandes cultivos y las producciones ganaderas clásicas seguirán dominando la producción agraria extremeña, con algunos pequeños ajustes anuales de superficies de cultivo y censos ganaderos, relacionados con la evolución de los precios. Los cambios más relevantes esperados dependerán del alcance en  la expansión de los frutos secos y del olivar superintensivo, que muestra ya signos de agotamiento, y la aparición de alguna nueva producción. En este último caso, la reintroducción del cultivo de remolacha, muy ligado a la implantación de la nueva fábrica de azúcar, sería muy interesante para aliviar la presión sobre el maíz, el arroz y el tomate y para que los agricultores del regadío, incluidos los futuros de la Tierra de Barros, pudieran contar con una alternativa para incluir en sus rotaciones.

Las cooperativas han sufrido una gran transformación incluso pilotando industrias agrarias en tomate y arroz. ¿Sigue faltando más peso del sector productor en la comercialización final?

Completar el proceso comercializador, del campo a la mesa, requiere oficio, gran volumen de producción y financiación abundante a medio y largo plazo. Las cooperativas pueden intentarlo, sobre todo escalando hacia los primeros eslabones de la cadena alimentaria, lo intentan ya en algunos casos, pero con prudencia y siendo muy selectivas en la elección de las materias primas y productos finales, a deslizar a través de la cadena.

Paralelamente, deberían insistir en concentrar más la producción, gestionar mejor los primeros procesos manipuladores y de transformación y la adquisición, en condiciones ventajosas de los inputs agrarios; en su caso también la producción de estos inputs, como los piensos compuestos, aplicando las tecnologías más novedosas que repercutan en la calidad y en la competitividad de sus precios. Estas opciones requieren que se alcance una mínima masa crítica para ser viable.

La nueva Ley de la Cadena Alimentaria ya esta lista ¿tiene solución real el problema de los precios en el campo?

No podemos negar que los mercados mundiales se mueven más a gusto cuando un producto es susceptible de comercializarse como comoditie. Los agricultores también producen comodities y deben acostumbrarse a que muchas de las grandes producciones, como los cereales, el azúcar, la leche, etc, lo son. Esto no debe ser ningún impedimento para que incidan sobre todo —pero no solo—  en los primeros eslabones de la cadena alimentaria, concentrando la oferta, abordando primeras manipulaciones y transformaciones, y progresando con prudencia, todo lo que sea técnica y económicamente posible, en el proceso comercializador. Es la mejor forma de repercutir valor añadido sobre el productor inicial.

Paralelamente deben intentar que productos como el aceite de oliva, el vino y las carnes de vacuno y ovino, no acaben convirtiéndose en comodities. El instrumento más adecuado es la marca y, cuando procede, las referencias al origen (IGOP, DOs etc).

Los productos caracterizados por su singularidad difícilmente imitable como el jamón ibérico, el Pimentón de la Vera, nuestros quesos amparados por DOs, etc, no corren peligro pero deberían contar con una mayor implicación del sector en los procesos comercializadores.

Hay que resaltar la dificultad, y el peligro a medio plazo, de influir de manera artificial en los precios de los productos a lo largo de la cadena alimentaria. Sí son medidas adecuadas las ya indicadas, y otras como la concienciación ciudadana sobre las ventajas cualitativas y medioambientales, de los productos de poco recorrido (de proximidad) y la incitación a la transparencia para que se conozcan, en la manera de lo posible, tanto los costes de producción, como los beneficios de todos los operadores de la cadena.  Hay muchos trabajos de investigación que demuestran que al aumentar la transparencia aumenta la eficiencia del proceso comercializador, de manera que resulta posible deslizar esta eficiencia, en forma de mejores precios, hacia el sector productor.

¿La agricultura extremeña deberá incrementar su mecanización para ser competitiva aun a costa de dejar atrás decenas de miles de jornales?

No hay ninguna alternativa a la mecanización total de casi todas las producciones agrícolas, y parcial de las ganaderas. Un salto cualitativo es la robotización, que ya se está produciendo, en la recolección de la fruta. Colaboro con una empresa que trabaja en ello y puedo asegurar que, con ligeras adecuaciones de las plantaciones, al nuevo sistema de recolección, los brazos robóticos pueden solucionar técnicamente el problema. Solo falta bajar el coste de producción de estos brazos para hacer la práctica competitiva. Ocurrirá en el próximo decenio y ocurre ya en el caso de la fresa.

En la última década han entrado con fuerza en la región nuevos cultivos como los de frutos secos, especialmente el almendro, o modelos como el olivar en seto y otros como verduras y hortalizas asociadas a las grandes industrias de congelados implantadas en la región. ¿Son un complemento de futuro con recorrido?

Los frutos secos se han constituido en unas producciones que vienen a paliar la escasez de alternativas de alta rentabilidad en el regadío. Pero a mayor rentabilidad, mayor riesgo y mayor dependencia de la volatilidad interanual que caracteriza estas producciones. Convendría que el agricultor no dependiera de un monocultivo, implantando, por ejemplo, almendro, nogal y pistachero. En el caso del almendro puede que hayamos llegado a un nivel que aconseja limitar la velocidad de expansión.

Diversificar la producción de la horticultura industrial es bueno para el agricultor y también para la industria que puede trabajar más días al año, reduciendo los costes de amortización de instalaciones y equipo. Esto debe repercutir en los precios al productor. También es bueno contar con hortícolas de invierno que consumen menos recursos hídricos.

A nivel ganadero, tanto en vacuno como en ibérico y en ovino, ¿cómo ve el futuro de la región y los principales retos del sector?

El ovino va a depender más de que se mantengan las exportaciones a los países islámicos que del consumo interno. Pero, en el corto plazo, la demanda es bastante robusta frente a una oferta contenida y, por ello, los precios, salvo crisis estacionales deben estabilizarse en niveles de rentabilidad moderada para el ganadero. La rentabilidad del vacuno y del ibérico, en el corto y medio plazo, va a estar muy condicionada por el relanzamiento de la demanda post-covid.

En cualquier caso, la dehesa es el ecosistema productivo natural más eficiente económicamente para estas tres especies, y eso unido a la singularidad de los productos finales que exporta el ecosistema, deben garantizar su rentabilidad a largo plazo.

La eficacia de los saneamientos ganaderos, y la adquisición de inputs y la comercialización de productos, por entidades asociativas, son aspectos positivos. Preocupa no obstante, la degradación del arbolado de la dehesa por la seca y la potencialidad de las nuevas repoblaciones que, poco a poco, van alcanzando la veintena de años de edad y que deberían paliar el detrimento de la superficie realmente arbolada.

Pedro González Calle (Nueces Íberas): “El nogal es una alternativa a valorar por el agricultor extremeño”

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Entrevista con
Pedro González Calle
Director adjunto Nueces Íberas

¿Cuándo surgió el proyecto de Nueces Iberas en Puebla de la Calzada?

Nueces Íberas es una empresa joven, familiar, que inicia su andadura a principios de 2019 en Puebla de la Calzada (Badajoz). Nos dedicamos a la producción de nuez tanto en cáscara como en grano, además, durante esta campaña incorporamos nuez pelada procedente de cultivo ecológico. Así nuestro principal objetivo es poner en el mercado nuez de la mayor calidad de origen nacional utilizando canales cortos de comercialización. Buscamos trabajar estrechamente con el consumidor y consideramos fundamental mostrar todo el proceso productivo ya sea en campo, secado de la nuez o posterior transformación.

Además de la comercialización de nuez pelada y nuez cáscara, Nueces Íberas surge para dar respuesta a una creciente demanda existente en el sector del nogal orientada al servicio agroindustrial de secado de la nuez. Éste es un paso de vital importancia, del que dependerá en gran medida el éxito del producto final. Contamos con planta de secado propia que nos permite controlar todas las variables que participan en el proceso, como temperatura, humedad o saturación de oxígeno. Una larga trayectoria en el secado de la nuez nos avala para prestar este servicio de forma externa para productores de nuez. Hemos desarrollado una App para dispositivo móvil que permite hacer el seguimiento de secado en cualquier momento, además de un sistema de alertas, notificación de incidencias y finalización de secado.

¿Se adapta bien el nogal a  los suelos y al clima extremeño?

El clima extremeño es muy variable y depende mucho de la zona donde nos encontremos, aunque es cierto que Extremadura presenta, en general, un clima muy propicio para el cultivo del nogal. En cuanto a suelo es fundamental un buen drenaje. El nogal es muy sensible a la asfixia radicular, por lo que debemos evitar los suelos pesados o con dificultad para desalojar. Otra de las limitaciones es la cantidad de caliza activa que pueda presentar el propio suelo, aunque con una buena selección de la variedad muchos de los posibles problemas edafoclimáticos se pueden resolver.

En el caso de la nuez los precios son más estables sin tantos altibajos como los de la almendra?

En el caso de la nuez el precio históricamente ha tenido una tendencia estable, contrario a lo que ocurre en el caso de la almendra, donde la tendencia en cuanto a precios es más inestable.

¿Cuánto tarda de media en entrar en producción un nogal?

La entrada del nogal en producción dependerá de las condiciones de manejo, diseño de plantación, elección varietal o el tipo de planta que se decida utilizar. Lo habitual, para una plantación más o menos correcta es que entre en producción al quinto año desde su plantación.

¿Cómo tenéis enfocada la comercialización final del producto?

Nuestras características de tamaño y volumen nos permiten cuidar aspectos de la comercialización con una atención muy personalizada. Tocamos desde mayoristas hasta pequeño comercio y consumidor final. También contamos con nuez pelada chocolateada, buscando un producto algo diferente.

También producís plantas de nogales. ¿Ha aumentado el interés de agricultores extremeños en el cultivo?

Al tratarse de un cultivo todavía desconocido existen ciertas precauciones, aunque existe un gran interés por conocer su manejo, todo depende del perfil del agricultor. El interés tanto en campo como el comportamiento a nivel comercial va en aumento y se presenta como una alternativa a valorar.

¿Qué diferencia a vuestras nueces de las de California?

Hablamos de un producto muy fresco, puesto en el mercado a pocos días de la cosecha, el cual conserva todas sus propiedades organolépticas. En el caso de la nuez californiana pelada es necesario hacer todo el proceso y además añadirle el correspondiente viaje en barco hasta Europa, con lo que se pierde frescura y rápida disponibilidad.

Extremadura ya es la tercera productora nacional de granadas

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Empresas como Mogalla y Sol de Badajoz apuestan por el cultivo en la región, que se ha puesto de moda gracias a los zumos de granada como alimento funcional

Entre las miles de hectáreas de cultivos de frutales de hueso en Extremadura, el color rojizo de las granadas se va abriendo paso gracias al aumento de sus hectáreas de cultivo y sobre todo, a su mayor producción de hectáreas. Extremadura se ha consolidado ya como la tercera región en producción de granadas, por detrás de la Comunidad Valenciana –con Alicante como gran productora nacional- y Murcia.

El cultivo en la región supera las 250 hectáreas cuando hace una década era testimonial. Con una producción por campaña que sobrepasa las 4.500 toneladas, con rendimientos cercanos a 20.000 kilos por hectárea. Casi toda la producción extremeña se destina al mercado exportador como Reino Unido y Países Bajos. Aunque cada vez tiene más peso el mercado de zumos de granada, considerados un potente antioxidante. El litro de zumo se vende a una media de 4,5 euros, y a 7 euros si es ecológico.

La granada como cultivo comercial, tradicionalmente asentada en la provincia de Alicante en la zona de Elche, Albatera y Crevillente, llegó a Extremadura en torno al año 2010 de la mano de la empresa Mogalla, con origen en Cartaya (Huelva). En busca de diversificar sus cultivos en sus fincas extremeñas decidieron apostar por el cultivo del granado con variedades como la Mollar de Elche, Acco o Wonderful, aun sabiendo que su producción en la región resulta algo más tardía que en Alicante. Hoy en día cultivan unas 150 hectáreas en tres fincas como El Cedeño y Valhondo, centradas en la zona que va de Olivenza a Badajoz. En su finca de El Cedeño, adquirida en el año 2005 y que cuenta con 720 hectáreas de frutales, cultivos anuales de cereales y diversas hortícolas, disponen de una de sus dos centrales hortofrutícolas.

Otro importante grupo hortofrutícola que ha querido probar con el cultivo del granado ha sido Sol de Badajoz, con sede en Valdivia (Badajoz) y que dirige Francisco José Escobar, que cuenta con unas 80 hectáreas de cultivo en la zona de Guareña a Don Benito.

Según los datos de la Encuesta de Superficies y Rendimientos Agrícolas (ESYRE) del Ministerio de Agricultura, el cultivo del granado supera las 6.200 hectáreas en España, de las que más de 4.600 has se ubican en la Comunidad Valenciana. La producción nacional supera las  75.000 toneladas al año.

Cultivo complicado
Una de los hándicaps que presenta el cultivo en la región, además de sus costes en mano de obra, es que su recolección coincide con las lluvias otoñales y el riesgo de daños al fruto. Tampoco la demanda en el mercado nacional ayuda. Según Luis Aliseda, director técnico de Viveros Provedo en Don Benito, “hace unos años intenté mover este cultivo en la zona, pero la problemática está en el mercado, que es muy reducido con una demanda muy corta. También es verdad que escasamente abastecido pero en el momento en que se empiece a plantar algo, el precio bajaría notablemente pues la demanda es corta. Una gran oferta no tiene cabida y es por eso que no es un cultivo que tenga mucho recorrido en hectáreas, no sé si tendrá tanto crecimiento en consumo como para absorber un incremento fuerte de la oferta. La granada es difícil de pelar lo que es un hándicap comercial. También agronómicamente para nuestra zona tiene inconvenientes, si madura en septiembre-octubre tienes que contar con que se raja con las primeras lluvias del otoño por lo que aquí es un cultivo peligroso, ya que gran parte de la producción se te puede perder por rajado del fruto con las primeras lluvias. Hay un dicho popular, “se raja como una granada…” es por ese efecto de la lluvia de otoño”.

Los ensayos de seis variedades de quinoa demuestran su adaptación agroambiental en Extremadura

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Realizados por Cicytex en Finca la Orden, y en fincas colaboradoras de Olivenza y Campiña Sur

La quinoa, descubierta por los Incas hace miles  de años, se abre paso en Extremadura. Aunque aún de forma casi experimental, los ensayos realizados por el Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX),  ya abarcan a seis variedades ensayadas y adaptadas a las condiciones de Extremadura. Se ha estudiado su composición nutricional y valor funcional, perfil de ácidos grasos, rendimiento y composición de los tallos de quinoa e índice de cosecha. Los ensayos se han realizado en la Finca La Orden y también en fincas asociadas en Olivenza y Campiña Sur. El pasado mes de agosto, investigadores de CICYTEX participaron en formato on line en el II Simposium Internacional de Investigación en Quinoa organizado por la Universidad Estatal de Washington.

Los Investigadores de CICYTEX presentaran las siguientes comunicaciones: ‘Perfil de ácidos grados y valor funcional de seis variedades de quinoa (Chenopodium quinoa Willd) cultivadas en el suroeste de Europa’; ‘Composición nutricional de seis variedades de quinoa (Chenopodium quinoa Willd)’; ‘Rendimiento y composición de los tallos de quinoa en condiciones mediterráneas’.

Por sus propiedades saludables, la quinoa se han convertido ya en un producto habitual de los lineales de las cadenas de super e hipermercados, así como los nuevos platos de la cocina moderna.

Adaptación
En la evaluación detallada de la composición nutricional de las seis variedades en estudio, se constata que los valores obtenidos en la composición próxima (humedad, grasas, proteínas, cenizas, fibra dietética total, carbohidratos y energía), minerales (fósforo, potasio, sodio, calcio, magnesio y hierro) y azúcares (glucosa, fructosa y sacarosa), fueron, en general, más altos que los encontrados para otros cereales como arroz, cebada, maíz, centeno y trigo, lo que justifica la demanda creciente de este alimento. También se encontraron elevados contenidos de fenoles totales y una alta actividad antioxidante. Estos resultados indican que las variedades estudiadas se adaptan perfectamente a las condiciones agroambientales del suroeste español desde un punto de vista nutricional.

En el contexto de una Economía Verde y Circular y con el objetivo de conseguir producciones sostenibles, se ha desarrollado también un estudio del rendimiento y composición de los tallos de quinoa, sin uso significativo en la actualidad, con el fin de valorizar este subproducto. Con los resultados obtenidos, en CICYTEX se analizan diferentes posibilidades, como su uso en alimentación animal, reincorporación al suelo o uso como biocombustible sólido. 

Gran potencial
Teniendo en cuenta los resultados de rendimiento e índice de cosecha de alguna de las variedades, así como la calidad nutricional de las semillas, la quinoa tiene un gran potencial para convertirse en una alternativa de cultivo en nuestra región, donde se ha comenzado a cultivar ya de manera incipiente. El interés de empresas como la sevillana Algosur en este cultivo, donde cuenta con un importante número de  hectáreas en Andalucía, también puede resultar clave.

CICYTEX inició hace cuatro años una línea de investigación, incluida en el proyecto MESOCEX, sobre cultivos de alto valor nutricional y funcional, entre ellos, quinoa, estevia, espelta, trigos antiguos. El estudio del cultivo de quinoa ha sido desarrollado por investigadores del Instituto de Investigaciones Agrarias Finca La Orden-Valdesequera y el Instituto Tecnológico Agroalimentario de Extremadura, ambos centros adscritos a CICYTEX. El equipo está formado por Javier Matías, María José Rodríguez, Patricia Calvo, Verónica Cruz, Julián Enrique Fernández; Juan Benito Largo.