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La Pitahaya o “fruta del dragón” espera su turno en Extremadura

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Este cultivo tropical ha despertado el interés de productores de Huelva y Málaga por sus altos precios en origen, entre 6 y 10 euros/kilo

Desde no hace mucho se puede encontrar en algunas fruterías, incluidas las de cadenas de supermercados e híper, una fruta tropical de nombre y aspecto muy llamativo: Pitahaya. Conocida también como “la fruta del dragón”, se trata de un cultivo tropical, cuyo fruto presenta una forma ovoide con 10 cm de largo por 6 cm de ancho, de color verde en su nacimiento que cambia a amarillo o rojo según el tipo de cultivo. Y que presenta al final una piel escamosa de la que procede su nombre. En haitiano, Pitahaya quiere decir “piel escamosa”.

Gracias a sus propiedades saludables y a sus distintas presentaciones, su demanda ha comenzado a crecer poco a poco, pese a su alto precio en tiendas, lo que ha despertado el interés de productores especialmente de Canarias, Málaga, Almería y Huelva. En esta última provincia hay previsiones de superar los 300.000 kilos de producto en cinco años. En toda España, la extensión de su cultivo no llega actualmente a las 100 hectáreas.

Hasta ahora, la Pitahaya que se comercializa en España procede  de Centroamérica, Vietnam o Tailandia, aunque también comienza a ver producciones locales sobre todo desde Canarias.  Este interés también parece haber llegado a Extremadura donde a primeros del pasado mes de octubre del 2021 se constituía la empresa Europitahaya España S.L. con sede en Don Benito, entre cuyo objeto social figura la producción e todo tipo de productos agrícolas, así como su transformación y comercialización.

Altos precios
Gran parte del interés despertado entre el sector productor por este cultivo tiene que ver con sus precios en origen. En las últimas semanas del pasado año 2021, los precios de la Pitahaya roja oscilaron entre los 6 y los 8 euros por kilo en origen en el mercado de frutas de Mercamadrid. Mientras, los de la Pitahaya amarilla oscilaban entre los 8,30 y los 10 euros. En fruterías de lujo de Madrid y Barcelona, el kilo puede alcanzar casi los 20 euros.

Caudal de Extremadura ha querido conocer la opinión de un gran experto en cultivo de frutas como Luis Aliseda, director técnico de Viveros Provedo, sobre las posibilidades de este cultivo en la región. “Es un cultivo tropical, emergente en zonas subtropicales en la costa española, sur de levante, Almería y Málaga. Algo en Huelva bajo plástico, asegura Luis Aliseda. En principio la Pitahaya no debe tener ningún problema en nuestro clima, salvo su menor capacidad productiva frente a otras zonas con climas más tropicales, como Málaga o los semitropicales de Huelva que fácilmente se pueden reproducir en invernaderos. En nuestra zona y bajo plástico, añadiendo un control de temperatura en invierno para evitar las haladas es posible llegar a buenas producciones pero eso implica la implantación de tecnología que tiene sus costes. Esto no quiere decir que no sea viable, sólo que somos menos competitivos climáticamente, pero tenemos agua que es otro recurso apreciable para este cultivo”.

La competitividad y rentabilidad de los cultivos es un elemento clave a tener en cuenta a la hora de evaluar la implantación de cultivos en una zona.  Por ponerte un ejemplo, en Don Benito, se pueden cultivar fresas perfectamente, de hecho yo las tengo en mi huerto, bajo plástico y con gran productividad en invierno, pero una planta de fresa en Don Benito da 500 gramos por planta y campaña, sin embargo en Huelva da 1000 gramos por planta en la misma campaña e iguales condiciones. Por eso no hay fresas en Don Benito”, asegura el director técnico de Viveros Provedo.

“La Pitahaya es un reto técnico interesante hoy por los precios que tiene, posible y viable seguramente al día de hoy en nuestra comarca, pero con dudas a si su expansión en zonas con mejores condiciones climáticas reduciría la competitividad de nuestras explotaciones. Todo está por ver, habrá quién lo intente y quién sabe…”, asegura.  

Al realizarse mediante esquejes, la producción como tal no resulta rentable hasta el cuarto año. Su polinización se realiza manualmente ya que su flor solo se abre de noche.