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El cultivo de frutos secos crece un 20% anual en Extremadura

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Almendros, castaños, nogales, higueras y pistachos suman 20.000 hectáreas de cultivo gracias a su gran demanda y buenos precios en origen

El pasado 12 de octubre, en el auditorio de la Feval no había un asiento vacío. La razón la tiene el interés que despierta el almendro entre los agricultores profesionales extremeños. La empresa Agromillora organizaba un Foro Internacional sobre el Almendro con la presencia de importantes directivos de grupos como El Lobo o Ferrero y lo presentaba con el sugerente título de “Extremadura, la nueva California”.

Y no es para menos visto el “boom” de nuevas plantaciones de frutos secos que se están plantando en los últimos años en la región. Entre almendro, castaño, nogal, higuera, pistacho y pecano  ya suman cerca de 20.000 hectáreas, una gran parte de ellas en regadío. Según los datos del ESYRE, la Encuesta de Superficies y Rendimientos de Cultivos del Ministerio de Agricultura, el ritmo de nuevas plantaciones de frutos secos en Extremadura crece a una media del 20% anual.

Este fuerte incremento en las plantaciones y producciones ha provocado que importantes grupos cooperativos hayan tenido que abrir secciones de almendro. Grupos como Borges o PASAT llevan muchos años cultivando este tipo de productos en la región.

Los buenos precios en origen de este tipo de cultivos y la coyuntura complicada de otros cultivos, han puesto los ojos de muchos agricultores en ellos. Cada uno con su particularidad, tanto en inversión por hectárea como en variedades más adecuadas para los suelos y climas de la región y por su entrada en producción.

Almendras y pistachos
El cultivo que está tomando más fuerza en los últimos años es el del almendro, que supera ya las 10.00 hectáreas según datos de la Junta de Extremadura, y que en el último año creció un 21%. Aunque sus precios en origen son inferiores a los de hace 5 años, siguen estando por encima de los 4,5 euros/kilo de media.

Otro cultivo más tradicional en Extremadura, como el castaño, sigue creciendo en hectáreas hasta superar las 2.400 hectáreas, con zonas muy importantes como las de la comarca de las Villuercas en pueblos como Navezuelas, Guadalupe o Berzocana. Y también en las comarcas del norte de Cáceres, siendo también un producto de gran venta de la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte. El precio en origen se ha movido esta campaña entre los 1,70 y 1,75 euros/kilo para el productor.

Otro producto con creciente interés es el del pistacho que suma en torno a las 1.000 hectáreas de cultivo, tanto en riego como secano, y que ya cuenta con una Asociación de Productores (PROPISTAEX) que agrupa a unos 60 productores y unas 600 hectáreas de cultivo. En secano, con producciones de 800 a 1.000 kilos por hectárea, y en riego de 1.500 a 2.000 kilos. En convencional, en temprano, se paga entre 6,5 a 7 euros/kilo y en tardío, entre 8 a 9 euros/kilo. La región cuenta con una importante comercializadora de pistachos, Green Pearl, con sede en Navalmoral de la Mata.

Otro cultivo que despiertan gran interés es el nogal, con unas 1.075 hectáreas en la región, de las cuales 400 gestionadas por BAIN (Borges Agricultura & Industrial Nuts), que cotiza en Bolsa. Según Afruex, se esperan para esta campaña 5 millones de kilos de nueces. Con una superficie menor pero con gran potencial en la región, el pecano o Carya illinoinensis ya suma unas 30 hectáreas de cultivo, según Margarita López Corrales, Ingeniera Agrónomo del Centro de Investigación Finca La Orden- Valdesequera de Cicytex, entidad que lleva años estudiando su cultivar en tierras extremeñas.

Mientras, la higuera sigue sumando hectáreas sobre todo en riego de apoyo, tanto para higos secos como para fresco. Con precios en origen entre 1,70 y 2 euros de media por kilo para seco, y un creciente mercado nacional e internacional, basado en la calidad de la variedad Calabacita frente al higo turco.

Extremadura competirá con Andalucía y Levante para atraer el creciente negocio del cultivo de cannabis medicinal

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Multinacionales como la británica Alcaliber, la norteamericana Freedom Leaf o la canadiense Aphria entran en el mercado español tras la autorización del Gobierno central de 20.000 hectáreas de cultivo  

El negocio del cannabis legal en España acelera. El Gobierno tiene concedidas hasta ocho licencias para la producción y comercialización de cannabis para uso medicinal, algunas de ellas a empresas a grandes empresas como Alcaliber, y a otras más desconocidas como CIJA Preservation, Cáñamo y Fibras Naturales SL, DJT Plants o Phytoplant Research entre otras.

La autorización del ejecutivo alcanzar hasta una superficie de plantación de unas 20.000 hectáreas de planta de cáñamo para uso medicinal. En la primavera del 2018, el conocido empresario Juan Abelló vendió su empresa Alcaliber –principal productor de opio de España desde hacía décadas– por unos 200 millones de euros al fondo británico GHO.

Paralelamente, su empresa Torreal y GHO han creado a medias la empresa Linneo Health S.L. para “la realización, tanto en España como en el extranjero, de las actividades de cultivo, producción, fabricación, importación, exportación, distribución y comercio de cannabis y sus productos para fines médicos y científicos, así como la investigación ligada al desarrollo de estas actividades”, según reza su objeto social en el Registro Mercantil de Madrid.

Alcaliber es a vez suministradora de la mayor empresa mundial del sector de cannabis medicinal, la canadiense Canopy, con un valor en Bolsa cercano de los 10.000 millones. En mercados como Estados Unidos, ya está autorizada el uso del cannabis medicinal en 29 de los 50 estados, el último de ellos California.

Cáñamo industrial
Junto a estas autorizaciones, otras dos grandes empresas –la norteamericana Freedom Leaf y la canadiense Aphria– han comenzado a tomar posiciones en empresas de cáñamo del Levante español y con la compra de  grandes invernaderos de plantas de cara a la producción futura de cannabis. Freedom Leal, con sede en Las Vegas, compró hace unos meses unos invernaderos en Valencia de 40.000 metros cuadrados por 4,2 millones de euros para “llegar a ser un invernadero líder en la producción de cannabinoides en España”, según comunicó a la Bolsa de Valores de Estados Unidos. También ha comprado la productora de Green Market Europe con sede en Elche.

Mientras, la empresa canadiense cotizada en Bolsa Aphria, a través de su filial Nuuvera, ha entrado en la productora de cáñamo Cafina, ubicada en Callosa de Segura (Alicante). Todas estas empresas se han fijado en el potencial de España especialmente por sus horas de sol, abundante terreno y agua. Según el  Observatorio Español de Cannabis Medicinal (OECM), España es pionera en sacar cepas, que luego copian los israelíes y canadienses, así como abundante sol”. Al igual que paso con las plantas fotovoltaicas, Extremadura deberá competir por horas de sol con Murcia, Andalucía y Valencia y Alicante para atraer estas inversiones en cultivos.

Actualmente, las empresas agrícolas pueden cultivar semillas de cáñamo aprobadas por la UE para uso industrial con menos del 0,2% de contenido de THC. Aunque con el requisito de declararlo en su comunidad autónoma. El  Tetrahidrocannabinol, comúnmente conocido como THC, es el componente psicoactivo de la planta de cannabis más importante. Las no psicoactivas conocidas como cáñamo, deben tener menos del 1% de THC según la normativa internacional.

Las verduras se congelan en Extremadura

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6 cultivo de brocoli
Cultivo de brócoli en la zona de Medellín

La empresa Comagra anuncia una inversión de 8 millones en una fábrica de verduras congeladas en Navalmoral de la Mata que se une a las de Monliz en Badajoz y la de Ulbasa-Virto en La Albuera

Extremadura comienza a hacerse un hueco en el creciente mercado de las verduras y hortalizas congeladas, tanto para el mercado nacional como para exportación. A las industrias ya en marcha de Ulbasa del Grupo Virto en La Albuera (Badajoz), la multinacional Monliz en Villafranco del Guadiana (Badajoz) y el proyecto de esta última  en la Plataforma Logística de Badajoz, se unirá pronto el de la empresa castellano-manchega Comagra de Congelación S.L. en el Polígono Logístico de Expacio Navalmoral en Navalmoral de la Mata (Cáceres).

Gracias a este tipo de proyectos industriales y a otros como el de la elaboración de cremas de verduras y caldos en la factoría de Inpralsa de GB Food en Miajadas (Cáceres), el sector agrario del cultivo de verduras y hortalizas –desde brócoli a calabaza– ha tomado fuerza en la región.

El último de los proyectos de verduras congeladas en llegar es el de Comagra, empresa que cuenta con una factoría en Alberche del Caudillo en Toledo. El 90% de su producción va para la exportación, desde Canadá a China, pasando por Sudamérica o India, de ahí la importancia de las futuras conexiones ferroviarias a los puertos españoles y al de Sines en Portugal desde Navalmoral. Su nueva fábrica se ubicará a poco más de media hora por carretera de la que tiene actualmente en Toledo.

Almacén robotizado
Trabaja tanto con marca propia, de la que es conocida Huerta del Tajo, como para marcas de distribuidor. Entre sus productos estrella destacan los guisantes y el brócoli congelado. El grupo Comagra produce tanto verduras como frutas, asados y microondables, así como una línea de ecológicos. La primera fase de su proyecto será la construcción de una sala de mezclado y empaquetado de productos, con cinco líneas, y un almacén frigorífico robotizado. La idea es que la factoría pueda estar en marcha durante este año 2019 si los trámites lo permiten.

Esa primera fase supondrá una inversión de entre 7 y 8 millones de euros y la creación de unos 60 puestos de trabajo, que podrían irse de 120 a 150 con la segunda que tienen prevista entre 2020 y 2021 para incrementar la producción de los 20 millones de kilos actuales a 40. Actualmente Comagra cuenta con 5.000 hectáreas de cultivo, de las que un 65% se ubican en Extremadura en la zona de las Vegas del Guadiana.

Plataforma Suroeste
Mientras, la multinacional Monliz fue la primera empresa en anunciar su llegada a la Plataforma del Suroeste Europeo en Badajoz, donde prevé invertir unos 20 millones de euros.  Además de otros 14 millones de euros en la modernización y aumento de la capacidad productiva de la planta de Villafranco del Guadiana. La parcela de la Plataforma tendrá 16.000 metros cuadrados y capacidad de almacenaje para 35.000 palés. Quieren que esté operativa antes de acabar el año.

En Extremadura también destaca en el sector de verduras congeladas la factoría del grupo navarro Virto en La Albuera. Su filial extremeña, Ulbasa, es uno de los centros más avanzados en producción de hojas  de espinaca, acelgas y grelos del mundo que van a parar a los lineales de Mercadona con su marca Hacendado. Ulbasa contaba con una fábrica de 20.000 metros cuadrados en el Polígono El Nevero de Badajoz que cambió por la de La Albuera, inaugurada en 2010, con 50.000 metros cuadrados.

Mientras, la multinacional catalana GB Food ha apostado con fuerza en su factoría de Inpralsa en Miajadas por su línea de caldos y más recientemente con sus cremas de verduras, que cuentan con parcelas de producción cercanas en pruebas.

Un vivero de Zorita trae a Extremadura la Moringa, el árbol de la vida de la India

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De la India a Zorita. El vivero Pistacho de Extremadura que dirige Francisco Duchel y que se ha convertido en los últimos años en uno de los mayores promotores de las plantaciones de pistachos en la región, ha importado de la India una nueva planta de la que se aprovecha todo.

La Moringa Oleífera es un árbol caducifolio de rápido crecimiento originario del norte de India. Crece en casi cualquier tipo de suelo. “Lo habitual es que sea en terrenos de secano con riego de apoyo donde no haya encharcamientos. Crece muy rápido y se aprovecha todo”. Para alimentación animal como forraje o para consumo humano, en ensaladas o como polvo en cápsulas. Sus hojas tienen gran contenido de vitamina C, así como hierro, fósforo y potasio.

Es conocido como el árbol de la vida o árbol de la eterna juventud. Todas las partes del árbol de moringa son comestibles, desde las raíces hasta las semillas de las frutas y sus hojas, y sus beneficios son muy diversos, tanto para la agricultura, la alimentación y la medicina”.

Según Duchel ya se han realizado plantaciones de tres y cuatro hectáreas. En una hectárea pueden plantarse hasta 100.000 plantas. Se trata de un cultivo anual que se recicla. “Hay que ir viendo que variedades son las que mejor se aclimatan a nuestros inviernos”, asegura Duchel, convencido del interés que esta planta puede tener en la región. “De tener 30 cm puede alcanzar los dos metros, y si la podas aún más”.