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Las nuevas 1.200 hectáreas de regadío reforzarán el liderazgo de Monterrubio en el olivar extremeño

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Monterrubio de la Serena, uno de los municipios extremeños con mayor producción de aceituna y aceite de oliva, ve cada vez más cerca del regadío para 1.200 hectáreas de olivar. La Junta de Extremadura ha licitado ya la obra, cuyo plazo de ejecución será de 18 meses, que beneficiarán a 717 parcelas de 311 agricultores de la zona de Monterrubio de la Serena.

La Junta de Extremadura actúa como promotora con una participación económica que supone el 75% del presupuesto (13,3 millones de euros), mientras que la Comunidad de Regantes aportará el otro 25% (4,4 millones de euros).

Se trata de un proyecto muy importante para toda nuestra zona olivarera, asegura José Antonio Tena, olivarero con muchos años de experiencia y vicepresidente de la Cooperativa La Milagrosa, una de las dos con las que cuenta el municipio, “ya que puede triplicar o cuadruplicar la producción, pero siempre que haya agua en el embase del Zújar. Porque siempre que hablamos de regadíos no hay que olvidar que esa agua tiene un origen. Y si no llueve y los embalses  no tienen agua suficiente no se podrá regar”.

Este olivarero, que cuenta con unos 16.500 olivos en propiedad de los que unos 11.000 están en regadío, cree que el proyecto de regadío es un paso adelante en la consolidación de Monterrubio de la Serena como uno de los grandes referentes del olivar extremeño. “La idea origen del proyecto, del que se lleva hablando ya casi dos décadas. Era abarcar unas 6.000 hectáreas que se han quedado en 1.200, aunque puede haber una segunda fase con otras 1.200 hectáreas. Aquí el olivar está muy repartido en parcelas que no son muy grandes. Es verdad que se han hecho muchos pozos de sondeo en los últimos años aunque por la menor pluviometría, cuando se intenta hacer ya pozos nuevos están a más profundidad y con menos caudal de agua”.

El municipio de Monterrubio de la Serena, que cuenta con  la Denominación de Origen Protegida Aceite de Monterrubio, cuenta con una producción media de unos 35 millones de kilos de aceituna y unas 7.000 toneladas de aceite de oliva, lo que supone el 10% del total de Extremadura.

Foto: DOP Aceite Monterrubio

El Ayuntamiento de Herrera del Duque promueve 208 hectáreas de cultivos de frutales, almendros y olivos con riego

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Cada vez hay más ayuntamientos en Extremadura que apuestan por dar un uso agrícola más intensivo a sus terrenos comunales o dehesas boyales para dar más empleo a sus vecinos. Uno de los últimos ejemplos fue el Ayuntamiento de Villanueva del Fresno, cercano a la frontera portuguesa, con varios cultivos.

Otro de los ayuntamientos que lo va a realizar será el de Herrera del Duque, en la provincia de Badajoz, para la puesta en riego de 208 hectáreas de frutales, almendros y olivos, mediante la concesión de aguas superficiales del embalse de García Sola en su dehesa boyal. En total serían 82,75 hectáreas de nectarina y ciruela; 84,68 de almendro y olivar en intensivo, y 28,46 de melocotón.

Hará falta una red de tuberías de algo más de 15 kilómetros de longitud, con una inversión global del proyecto de 3 millones de euros. El sistema será mediante riego por goteo con la construcción de una balsa de acumulación de 26.562 metros cúbicos de capacidad. La superficie para los cultivos está incluida en la Red Natura 2000, ZEPA Puerto Peña-Los Golondrinos.

La clave última del proyecto es que genere jornales entre los vecinos del ayuntamiento y sobre todo aprovechar en la comarca de La Siberia uno de sus grandes tesoros, el agua de sus grandes pantanos, que sirve para regar miles de hectáreas de fértiles tierras en las Vegas del Guadiana pero que en sus municipios de origen pasa de largo.

Miguel Leal (Canal de Orellana): “El olivar ha pasado del 8% al 17% de la superficie regada en el Canal de Orellana en poco tiempo”

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MIGUEL LEAL canal de orellana

Entrevista con
Miguel Leal
Presidente de la Comunidad de Regantes del Canal de Orellana

El regadío es la columna vertebral del campo extremeño, no solo por el volumen de producción en cultivos como el tomate, maíz, arroz, fruta de hueso, tabaco o olivar, sino especialmente por la carga de trabajo que proporciona en sus zonas de influencia, ya sea en industrias de tomate, fábricas de arroz o centrales hortofrutícolas, sin contar con el sector de servicios auxiliares, fitosanitarios y abonos y empresas de maquinaria y tractores. Dentro del regadío, las comunidades de regantes son las más cercanas al agricultor. Entre ellas, por  su volumen de hectáreas de riego (60.000 has) y sus regantes (unos 8.000) destaca la de Orellana.

¿Cuáles serían los grandes  números de la Comunidad de Regantes del Canal de Orellana?

Contamos con unas 60.000 hectáreas de riego, de cultivo muy importantes como el tomate para industria, maíz, arroz, fruta de hueso, olivar y almendro sobre todo, y también brócoli como segundo cultivo. Tenemos un caudal que puede llegar a los 58.000 litros de agua por segundo, lo que da idea de la magnitud del Canal y sus infraestructuras que suman 120 kilómetros de recorrido y 2.000 kilómetros de acequias.

¿Cómo ha cambiado el mapa de los cultivos en la zona que riega el Canal en los últimos años?

Loa bajos precios de cultivos como el maíz o el arroz en los últimos años es verdad que han provocado cierto cambio en los cultivos, sobre todo con la llegada del olivar superintensivo y en menor medida el almendro. El tomate se mantiene más o menos estable. Si hace tres años el olivar suponía en torno al 7,91% del total de hectáreas regadas, ahora supone ya en torno al 17%, lo que da una idea del crecimiento que está teniendo. Y hay que tener en cuenta que tanto el olivar como el almendro demandan menos aguas que el resto de cultivos.

Antiguamente las fugas de agua y el mal estado de las acequias hacían perder muchos miles de litros al año ¿Cómo ha sido la modernización de las instalaciones?

Dentro del Plan Nacional de Regadíos, y con apoyo financiero de Seiasa, la Sociedad Estatal de Infraestructuras Agrarias, se han llevado a cabo importantes inversiones, una de 22 millones y otra de 16 millones, para la renovación del 80% de las acequias que suponen en torno a 40.400 hectáreas. También se han instalado aforadores para medir el agua por segundo y compuertas inteligentes que se pueden gestionar desde el móvil. El control de las infraestructuras se puede realizar de forma telemática con las ventajas que supone tanto para los operarios como para los propios regantes. Los decretos de ayudas a la modernización por parte de la Junta también han sido importantes.

Al final, las mejores tecnológicas y en infraestructuras siguen dependiendo de que llueva y haya agua embalsada ¿Son conscientes los regantes de lo que supone el Cambio Climático?

Creo que cada vez más, y es hora de tomar medidas reales y tomárselo en serio. Tenemos riego asegurado para varios años por las infraestructuras de vasos comunicantes entre los distintos pantanos en la cuenca del Guadiana y el Zújar.

¿Hacia dónde debe ir el futuro de las Comunidades de Regantes?

Por un lado, es muy importante consolidar y acabar de modernizar los regadíos que tenemos Y que a los regantes se les facilite la transformación hacia el riego presurizado para ahorrar agua. Y en segundo lugar, lograr para el riego el reconocimiento a la importancia que tiene. Y ver que sin él no existirían las fábricas de tomate, ni las centrales hortofrutícolas ni la industria auxiliar de maquinaria.

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Olivar superintensivo y almendro compiten ya con tomate, maíz, arroz y fruta en el regadío

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Extremadura produce 545.000 tn de maíz, 2 millones de tn de tomate, 240.000 tn de fruta de hueso, 73.000 tn de aceite de oliva, 111.000 tn de aceituna de mesa, 151.000 tn de arroz y 30.000 tn de tabaco en rama

Extremadura atesora algo más de cuatro millones de hectáreas de superficie agraria, ganadera y forestal. De ellas, 3,8 millones de hectáreas son de secano y unas 275.000 hectáreas de regadío, el verdadero tesoro del campo regional y el que concentra más producción y genera más empleo añadido. Del total regional, algo más de dos millones de hectáreas son de pradera y pastizales. Y unas 661.000 hectáreas de superficie forestal, arbolada y de matorral.

Durante los últimos años, cuatro cultivos han dominado el regadío regional de forma más o menos estable: maíz, tomate, fruta de hueso y arroz, tras el declive del girasol. Sin embargo, el regadío comienza a cambiar su paisaje con la llegada masiva del olivar superintensivo e intensivo y también de nuevos cultivos como el almendro  en intensivo o verduras como el brócoli por ejemplo. O incluso la higuera, tanto para fresco como para seco o otros cultivos como nogal, pistacho y el más arraigado de la castaña en Villuercas y norte de Cáceres

Cambio de cultivos
Como ejemplo, en los últimos cinco años, la superficie de olivar en regadío ha crecido más de un 50%, ganando mucho terreno al maíz, superando ya las 53.000 hectáreas de cultivo. Y afianzando las producciones de aceite de oliva por encima de las 71.000 toneladas con un horizonte de las 100.000 si se consigue que toda la aceituna que se cultiva en la región se molture aquí. De esta forma, el olivar se ha convertido ya en el cultivo con más hectáreas de regadío, ya que el maíz ha caído hasta las 45.419 hectáreas en esta campaña.

El olivar para almazara supera en conjunto las 257.000 hectáreas, con serios problemas de rentabilidad en las explotaciones tradicionales a los precios actuales. Y unas 19.000 hectáreas de olivar de mesa, expectante también ante la llegada del riego a Tierra de Barros. Mientras, el viñedo supera las 81.000 hectáreas, situando a la región como la segunda productora nacional de vino, muy pendiente de la coyuntura internacional de los graneles, y con aumento de plantaciones de uva para cava.

Tomate y fruta
El tomate para industria se ha mantenido relativamente estable en las 23.000 hectáreas mientras que el arroz ha bajado hasta el entorno de las 22.200. Los frutales de hueso, contando con la cereza, se acercan a las 25.000 hectáreas entre ciruela, albaricoque, melocotón o paraguayo. Mientras, los cultivos de cereales suponen en torno a las 297.000 hectáreas, con trigo, avena y cebada entre los más destacados. Mientas, el tabaco resiste los envites de Bruselas y se mantiene en 7.700 hectáreas, al igual que el pimentón que suma 1.300 hectáreas. Sin olvidar las 2.000 hectáreas de espárragos o el melón con 1.200 hectáreas.

Las industrias de congelado instaladas en la zona y la escasez de agua en Murcia han provocado también un creciente interés por cultivo de verduras como el guisante, que suma ya más de 9.000 hectáreas, o el brócoli, del que cooperativas como la de Medellín cultivan más de 6.000 hectáreas.

Ganadería
Extremadura dispone también de una de las cabañas ganaderas más potentes del país con 850.000 cabezas de ganado bovino, 3,1 millones de ovino, 306.000 de caprino y 1,2 millones de cabeza de cerdo ibérico, con un total de más de 22.000 explotaciones ganaderas, que han pasado un 2019 muy complicado por la sequía.

Juan Francisco Blanco (ACOPAEX): “El agricultor de regadío es muy dinámico, y si un cultivo no le va bien, busca alternativas”

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Entrevista con
Juan Francisco Blanco
Director Gerente de ACOPAEX Soc. Coop.

Los cultivos del regadío tienen una gran importancia en Extremadura ¿Crees que se mantendrán estables en los próximos años o habrá cambios de calado con la entrada de nuevos cultivos?

Los cultivos de regadío en Extremadura tienen una importancia muy considerable, ya que tenemos 270.000 hectáreas, (de las cuales tenemos 126.000 con riego localizado) que sobre algo más del millón de hectáreas que tenemos en Extremadura, suponen un 25 % de las tierras cultivables y este 25% de tierras contribuye a la producción vegetal de Extremadura en un 60 %.

El agricultor de regadío es muy dinámico,  y si un cultivo no le va bien, busca alternativas. Los cultivos que vemos más amenazados son el maíz y el arroz, por otros que a priori son más interesantes. Que haya un cambio puede ser, pero de calado no lo veo por ahora. Ten en cuenta que el cultivo de almendras no llega a 10.000 hectáreas sobre 270.000 del total de hectáreas de regadío. En el olivar si hay una superficie importante, pero la mayoría son riegos de apoyo no son superintensivos. Estos cultivos requieren unas inversiones importantes y no todos los agricultores están dispuestos a afrontarlas. Pueden que vayan creciendo pero de una manera lenta.

El sector cooperativo ha sabido modernizarse y asumir nuevos retos ¿Cómo crees que serán las cooperativas del futuro?

Las cooperativas son empresas que se adaptan fácilmente a las nuevas situaciones, ten en cuenta que tenemos cooperativas agrarias con cerca de 100 años de existencia. Fíjate los cambios que ha habido en la sociedad y las cooperativas agrarias han sabido adaptarse y seguir funcionando a lo largo de estos años. Las cooperativas del futuro serán igual que los agricultores del futuro. Tendremos menos agricultores con mas volumen y más preparados para por un lado aplicar las nuevas tecnologías  (agricultura 4.0) y por otro para cumplir con los nuevos requisitos que nos exigirán para la producción de alimentos. E  igual menos cooperativas, más dimensión y más profesionalizadas.

Cada cooperativa marca sus objetivos en base a lo que los socios acuerdan. Puede ser un supermercado de servicios, un gran complejo agro-alimenticio, una gran comercializadora, una industria transformadora,…etc. En una cooperativa los objetivos son muy diversos, pero teniendo siempre como principio cubrir las necesidades de sus socios.

El sector agrario sigue siendo muy dependiente de los precios en origen  y por las ayudas de la PAC. En los últimos años también preocupa mucho el cambio climático. ¿Qué puede hacer el productor de a pie para mantener su rentabilidad?

Como objetivo principal llegar al consumidor final, mediante una producción organizada respetuosa con el medio ambiente, con normas estrictas de calidad, con una transformación de la producción en nuestras cooperativas asegurando la trazabilidad del producto  y  la seguridad alimentaria, llegando a los mercados directamente. En segundo lugar tenemos que aplicar mediante las cooperativas, una política en las  explotaciones de los socios de aumento de la producción con nuevas variedades en las semillas, nuevos abonos líquidos, nuevas técnicas de cultivo, aplicación de nuevas tecnologías que nos lleve a un aumento de la producción y a una disminución de costes en los cultivos. Es fundamental para poder evitar esos factores externos que nos amenazan.

El mercado demanda cada vez más productos sostenibles, eco,  medio ambientalmente responsables, etc. ¿Extremadura  tiene ahí un importante nicho de mercado?

Las cooperativas nos tenemos que adaptar a los mercados, es el cambio más importante que hemos hecho. Hemos pasado de que las cooperativas se adaptaban a la producción de nuestros agricultores, y transformábamos y comercializábamos lo que ellos producían, a una nueva situación en que nuestros agricultores producen lo que el mercado demanda a las cooperativas.

Ante esta nueva situación si el mercado nos pide alimentos eco, lo haremos. Las cooperativas agrarias tenemos los medios técnicos y humanos suficientes para ser cada vez más competitivos y con gran capacidad para adaptarse a los cambios.

En este nuevo mercado de alimentos que está surgiendo tan exigente, un factor que suma es que Extremadura vende su imagen natural, no contaminada, limpia, verde, productora de alimentos naturales. Debemos de aprovecharlo.

La Cátedra AgroBank Calidad e Innovación premia una tesis sobre el uso eficiente del agua en la agricultura

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AGROBANK Rafael González Perea, investigador premiado tercera edición premio mejo...

La Cátedra AgroBank Calidad e Innovación de la Universidad de Lleida (UdL) ha premiado una tesis sobre el uso eficiente del agua en la agricultura mediante las nuevas tecnologías. El investigador cordobés, Rafael González Perea, doctor por la Universidad de Córdoba (UCO), se ha convertido en el ganador de la tercera edición de este galardón, dotado con 3.000 euros, que tiene como finalidad premiar la investigación de excelencia en el sector agroalimentario.

El jurado ha escogido la tesis, titulada Optimización de la gestión de redes de riego a presión a diferentes escalas mediante Inteligencia Artificial, de entre un total de 32 estudios provenientes de 17 universidades de todo el territorio español. La tesis plantea soluciones basadas en las nuevas tecnologías -Big Data e Inteligencia Artificial (IA)- para integrarlas en la gestión de las comunidades de regantes. Los resultados obtenidos muestran que se puede conseguir un ahorro potencial de energía de entre un 20 y 27% en las comunidades cuando se aplican técnicas avanzadas de sectorización y de control de puntos críticos en la red de distribución de agua.

Rafael González ha realizado la investigación bajo la dirección de los profesores de la UCO, Emilio Camacho y Juan Antonio Rodríguez. Los modelos predictivos desarrollados en la tesis aplicando el Big Data y las técnicas de IA, permiten predecir tanto el consumo diario de agua de una comunidad de regantes (con un error inferior al 12%), como reproducir a corto plazo el comportamiento de cada agricultor en la programación del riego (cuándo y cuánto regar), acertando en los riegos que se producen, con un error inferior al 10% si se determina la cantidad de agua aplicada por riego.

En España, donde el 73% del agua dulce se dedica a la agricultura de regadío, en los últimos 15 años se han implantado planes de actuación para reducir el uso del agua en regadío, pero esto incrementa exponencialmente la demanda de energía y los costes del agua. En este contexto, “la gestión eficiente de los recursos hídricos es cada vez más importante, siendo necesarios nuevos puntos de vista que permitan gestionar conjuntamente el agua y la energía de una manera todavía más eficiente”, explica Antonio J. Ramos, director de la Cátedra AgroBank-UdL.

Villanueva del Fresno plantará frutales, nogales y arándanos en su finca comunal con regadío de Alqueva

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Arándanos

La Junta de Extremadura ha aprobado la transformación en regadío de una parte de la Finca Comunal de Villanueva del Fresno, propiedad de su Ayuntamiento, como zona regable singular.

El estudio de viabilidad de la Consejería de Medio Ambiente y Rural, mostraba que estaba garantizada la disponibilidad de recursos hídricos suficientes para poder transformar en regadío 500 hectáreas de la finca comunal con una dotación de 6.000 m³ por hectárea/año con captación y bombeo desde el embalse de Alqueva.

En el referido estudio se acreditaba igualmente la viabilidad de los cultivos que se pretenden implantar (frutales de hueso, frutales de pepita, nogales y arándanos), así como la potencialidad agronómica, económica, social y ambiental de las tierras para su transformación de secano a regadío, puesto que hay un gran aumento del rendimiento productivo por hectárea en la finca. Con esta transformación, la mano de obra empleada en la finca sería mucho mayor que el actual, dedicado al aprovechamiento de cereales de invierno y el pastoreo, este último casi inexistente.

En el proyecto se descartaron otros cultivos, como el olivar superintensivo, por conllevar menos mano de obra, clave en todo este proceso de implantación de regadío para poder retener población en el municipio. Inicialmente el proyecto consistirá en la transformación de 249,30 hectáreas.

Miguel Ángel Monge (Hutech Consulting): “El riego por goteo es el sistema que ahorra más agua y consume menos energía”

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10 Miguel A. MongeEntrevista con
Miguel Ángel Monge
Director de Hutech Consulting

Miguel Ángel Monge es un gran experto en el diseño y manejo de sistemas de riego aplicados a la agricultura y con experiencia en el Centro Nacional de Tecnología de Regadíos.

¿Cuáles serían las principales ventajas e inconvenientes de los distintos tipos de riego más usados hoy en día?

El riego por goteo es el sistema que ahorra más agua y consume menos energía comparado con el resto de sistemas, ya que se emplean menores volúmenes de agua y por consiguiente menores caudales. Al ser un sistema más preciso es a su vez más sensible a errores y desviaciones tanto en la fase de diseño como durante su manejo, por lo que estos errores influirán significativamente en la uniformidad de emisión de agua. Hay que destacar la sensibilidad del riego por goteo a las obstrucciones y sus mayores exigencias en filtración. Permite la incorporación eficaz y rápida de nutrientes disueltos y utilizar aguas con un alto contenido en sales disueltas.

En cuanto al riego por aspersión, al humedecer toda la superficie del terreno, la uniformidad del sistema no es un aspecto tan preocupante como en el caso del riego por goteo. Un inconveniente es el efecto del viento y la distorsión que pueda producir aunque cuando se riega en bloque (grupos de aspersores regando a la vez) esta distorsión puede compensarse en el tiempo. Una limitación de este sistema sería el uso de aguas salinas. El sistema por aspersión es apropiado para realizar tratamientos fitosanitarios y nutricionales al mojar toda la planta.

El riego por gravedad o en superficie es el que más agua consume y mayores pérdidas produce debido a las filtraciones en profundidad. Aunque esto pueda servir como recarga de acuíferos, se desaprovecha evidentemente el recurso. Precisa de la menor inversión y de un menor gasto en energía.

Debido a los procesos de modernización de regadíos de las últimas décadas y al esfuerzo de agricultores, Comunidades de Regantes y la ayuda de las administraciones públicas en la financiación de las obras de transformación, han disminuido mucho las zonas regadas por riegos en superficie y su transformación a riegos a presión, sobre todo por goteo. Así, de las 3.640.000 hectáreas puestas en regadío en España en la actualidad, el 50% son de goteo, un 24% lo son de aspersión y un 26% de gravedad.

Desde hace tiempo han crecido de forma exponencial la demanda de pozos de sondeo ¿es una solución definitiva o su proliferación puede agravarla?

Cuando no hay posibilidad de conseguir la suficiente agua para riego procedente de ríos y embalses, se ha buscado en el subsuelo mediante la ejecución de pozos y la extracción de las masas de los acuíferos. Una explotación descontrolada ya sabemos a dónde nos lleva. Si la extracción supera la recarga, la profundidad a la que se encuentra el agua cada vez será mayor y esto implica, aparte de problemas medio-ambientales, graves inconvenientes para los agricultores al necesitar más energía para extraer el agua y se incrementan los costes/año. La bajada de nivel del agua en los acuíferos conlleva un proceso de salinización del agua que puede ocasionar bajadas de rendimiento en los cultivos menos tolerantes al exceso de sales y mayor inversión en productos correctores. En riegos por goteo se necesitará mayor mantenimiento en las instalaciones para evitar obstrucciones.

El contenido de partículas en suspensión del agua (limos, arcillas y arenas) también aumenta, por lo que las necesidades de filtración deben de ser mayores. Se está haciendo un gran esfuerzo desde la Administración, Confederaciones Hidrográficas y Comunidades de Regantes para controlar tanto la ejecución de sondeos como los volúmenes de agua extraída por campaña de riego para evitar la sobreexplotación de acuíferos.

¿Conocer bien la demanda real de agua que necesita un cultivo es clave para valorar su rentabilidad?

Sin lugar a dudas. Las técnicas actuales de monitorización del nivel de agua en el suelo sirven de gran ayuda para racionalizar el riego. Los equipos han ido evolucionando, son cada vez más eficaces y han disminuido los costes de fabricación lo que permite a un número cada vez mayor de regantes su adquisición. Creo que el siguiente salto en la tecnificación de la agricultura de regadío en España se orientará hacia la generalización de la monitorización lo que repercutirá muy positivamente en la rentabilidad de los cultivos.

Tomate, maíz y arroz lideran el regadío extremeño con más de 90.000 hectáreas de cultivo

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Mientras, el olivar intensivo, el almendro, la higuera y las hortalizas ganan terreno como cultivos complementarios en regadío

Hasta que lleguen las nuevas zonas de cultivo anunciadas en Tierra de Barros y Monterrubio de la Serena, las Vegas del Guadiana siguen siendo las grandes protagonistas del regadío regional. Sin olvidar la zona del Alagón y el Valle del Tiétar. Aunque los precios de campaña puede hacer oscilar el volumen global de las plantaciones -como ha ocurrido con el  maíz para alimentación animal en los últimos años- hay tres cultivos que se reparten el liderazgo del regadío: tomate para industria, maíz y arroz. Aunque estos dos últimos cultivos han tenido problemas de rentabilidad en los años.

La media de plantaciones de tomate en las últimas campañas ha oscilado entre las 22.000 y las 24.300 hectáreas, mientras que en el caso del maíz la oscilación es mayor, desde 49.000 a más de 58.000 hectáreas. Mientras, el arroz ha oscilado entre las 23.000 y las 27.000 hectáreas.

Entre los tres cultivos concentran cerca de 100.000 hectáreas de cultivo en los regadíos de la región, la gran mayoría en las Vegas Altas y Bajas del Guadiana. Y entre los tres facturan en torno a los 285 millones de euros, solo en valor de producción, sin contar la industrialización del producto ni su valor final de mercado. Hay que tener en cuenta que el valor de la producción vegetal extremeña se acerca a los 1.200 millones de euros.

Otros cultivos importantes en extensión en el regadío regional son los frutales, que concentran en torno a las 25.000 hectáreas, incluyendo entre ellas las más de 7.000 hectáreas de cerezos del Jerte y comarcas norteñas de Cáceres. Entre los frutales destaca el melocotón y las nectarinas con más de 9.100 hectáreas seguidas de la ciruela con 6.500 hectáreas.  También destacan las 8.600 hectáreas del cultivo del tabaco en las comarcas cacereñas y las 18.000 hectáreas de girasol, más en secano.

Durante los últimos años, los agricultores comienzan a buscar alternativas a los cultivos tradicionales en el regadío, en busca de mejores precios o de complementos a su tradicional fuente de ingresos. Entre ellos destacan el olivar intensivo y superintensivo, en gran crecimiento en las Vegas del Guadiana como lo demuestra la apertura o ampliación de almazaras en la zona; el almendro, el pistacho y el nogal con el boom de los frutos secos; la higuera, con cotizaciones de precios altas en las últimas campañas y una fuerte demanda mundial; y también los cultivos hortícolas, sobre todo para abastecimiento industrial. Los graves problemas que han tenido regiones como Murcia, tradicionalmente líderes en el mercado de hortalizas y verduras, han ayudado también a este despertar de las Vegas del Guadiana por sembrar y producir hortalizas.

La importancia de los cultivos de regadío en Extremadura, que tomó impulso en sus orígenes con el Plan Badajoz, no solo hay que valorarla por sus producciones. Sino también por el empleo industrial que genera. Y en este caso, el sector estrella sigue siendo el del tomate, gracias a sus 12 potentes industrias privadas y cooperativas que procesan más de 2 millones de toneladas en campaña generan cientos de puestos de trabajo. En menor estaría el arroz, con dos industrias en la región: Extremeña de Arroces Soc. Coop. en Miajadas y Arrocerías Pons en Don Benito. Y por último el maíz, con más empleo logístico y de transporte que industrial, a excepción de la planta de Pepsico en la localidad de Lobón.

Pía Sánchez Fernández (Cooperativa Terra Prima): “Con charcas o pozos no se resuelve el problema del agua”

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terra prima
El equipo de Terra Prima. De izq. a dcha, Carlos Del Teso, Silvia de Aguirre, Pía Sánchez y Alfonso Lara.

Entrevista con
Pía Sánchez Fernández
Directora comercial de la Cooperativa Terra Prima

¿Qué objetivos persigue el programa operativo de Ganadería Resiliente en el que participa Terra Prima?

El principal objetivo del proyecto es el desarrollo y testeo de sistemas innovadores para una recogida, almacenamiento y aprovechamiento eficientes del agua en nuestros campos. Sistemas que además disminuyan o eviten una evaporación del agua embalsada tan alta como se está dando en los últimos períodos estivales por el aumento de temperaturas, y que en paralelo nos ayuden a reducir el riesgo de transmisión de enfermedades entre nuestro ganado y los animales salvajes que habitan nuestro territorio

Se ha visto claramente en este año tan complicado que el agua será la clave en el futuro de la agricultura y la ganadería ¿Es consciente el sector productor, el agricultor o ganadero de ello, de ello y le busca soluciones?

Los agricultores y ganaderos de las zonas más expuestas a la desertización siguen enfrentándose al problema con las mismas herramientas de siempre: apertura de charcas y pozos fundamentalmente. El problema es que estas medidas o bien no son efectivas si no llueve, como es el caso de las balsas o de las charcas, o agravan más el problema porque contribuyen a la seca de acuíferos como ya se ha visto y que ha determinado la adopción de medidas drásticas desde las Confederaciones Hidrográficas. Entonces no valen o no resuelven el problema.

¿Puede ser relativamente sencillo reducir el consumo de agua en las explotaciones ganaderas y agrarias o son necesarias fuertes inversiones?

Reducir el consumo de agua no solo es una cuestión de sensibilización sino de que sea posible. El ganado no entiende de cambio climático, bebe lo que necesita y tiene que tener a su disposición la cantidad necesaria de agua. En caso contrario moriría. Pero otro elenco de actividades que se dan en las explotaciones ganaderas, sí pueden ser susceptibles de reducción del consumo como el agua destinada a limpieza de depósitos, naves corrales, etc… En estos casos también tenemos que desarrollar métodos de limpieza que requieran menos consumo de agua.

La disponibilidad de estos sistemas requiere un esfuerzo conjunto de administración y sector privado. Hay que destinar más dinero a investigación y a apoyar proyectos innovadores en este campo. No va a ser un camino fácil pero es imprescindible en el escenario que se nos avecina. Nuestras Dehesas, tan amenazadas, son la última barrera ante el desierto y nuestra economía depende demasiado del sector primario como para minimizar el problema.