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Olivar en seto, almendro, viñedo y hortalizas impulsan los regadíos extremeños por encima de las 283.000 hectáreas

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Nuevas plantaciones de almendros en regadío

Los cultivos de regadío se han convertido en la columna vertebral del campo extremeño desde hace décadas. Tanto por volumen de producción, como por su peso en el empleo agrario y agroindustrial, y por su importancia en el comercio exterior. El análisis de los últimos datos del ESYRE, la Encuesta de Superficies del Ministerio de Agricultura para 2020, muestra como la región ha superado ya las 283.500 hectáreas de cultivo de riego. Unas cifras que en los próximos años aumentará de forma significativa con los proyectos de Tierra de Barros (15.170 has) y de Monterrubio de la Serena (1.200 has).

La importancia de los cultivos de regadío -y de la climatología para asegurar su viabilidad campaña tras campaña- queda de manifiesto en el volumen de facturación que suponen sus producciones: más de 750 millones de euros llegan cada campaña a los productores procedentes de sus cultivos de riego.

El mapa de los cultivos de regadío en Extremadura ha evolucionado con fuerza en la última década, al sumar 48.000 nuevas hectáreas lideradas sobre todo por los olivares superintensivos y en seto, los almendros, el viñedo y los cultivos de hortícolas asociados a las industrias de verduras congeladas. En el caso del moderno olivar, ha propiciado que la región pasara de producciones medias de 55.000 toneladas de aceite de oliva a superar en los últimos años las 72.000 tn. Extremadura ya dispone de 64.000 has de olivar de regadío. Y en el viñedo, la reconversión varietal ha propiciado el impulso al riego que suma más de 10.000 hectáreas en pocos años para alcanzar las 32.00 has en total.

Hay cultivos hortícolas que han crecido con fuerza en los últimos años en los regadíos extremeños, como el brócoli, el tomate para ensalada, el calabacín o el pimiento entre otros. Los contratos plurianuales de las empresas de congelados instaladas en la provincia de Badajoz dan estabilidad a estos cultivos.

Aunque el cultivo que más ha tirado del regadío en los últimos cinco años en la región ha sido el del almendro, que suma casi 12.000 has de cultivo según las cifras de la ESYRE y que ha quitado protagonismo a otros cultivos más tradicionales en zonas de regadío, obligando a algunas cooperativas a abrir secciones de almendra para dar servicio a sus socios.

Cultivos tradicionales
Los grandes cultivos tradicionales del regadío se mantienen en el tiempo, aunque algunos hayan dejado por el camino miles de hectáreas. Entre cinco de ellos -tomate, arroz, maíz, tabaco y fruta- superan las 100.000 hectáreas y sobre todo concentran la mayor facturación.

El tomate para industria -con una horquilla media entre 19.000 y 24.000 has- sigue siendo clave para el empleo agroindustrial en las Vegas del Guadiana y el regadío de Cáceres; el maíz sigue siendo básico, aunque los fuertes vaivenes en sus cotizaciones internacionales no han logrado mantener una estabilidad en el tiempo; la fruta de hueso también sigue siendo muy importante, tanto en mano de obra en campo y en las centrales hortofrutícolas como en la exportación a grandes mercados europeos y de ultramar; el arroz ha perdido más de 7.000 hectáreas en pocos años pero mantiene un núcleo destacado de agricultores y pueblos donde es el cultivo esencial; el tabaco de las comarcas del norte de Cáceres, lejos ya de las 9.000 hectáreas de décadas pasadas, vive pendiente de las ayudas de la nueva PAC que pueden darle  oxígeno para unos años más u obligarle a buscar alternativas no tan rentables y con menos carga de mano de obra.

El regadío de Tierra de Barros que llegará a 15.170 hectáreas en 2026 abre las puertas al cultivo de frutos secos

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Si los plazos se cumplen, a lo largo del año 2026 el agua de riego procedente de los pantanos de Alange y Villalba de los Barros llegará a 15.170 hectáreas de más de 6.500 parcelas de zona de Almendralejo y Mérida. En total se verán beneficiados las parcelas de 12 municipios: Almendralejo, Villalba de los Barros, Ribera del Fresno, Alange, Fuente del Maestre, Aceuchal, Villafranca de los Barros, Solana de los Barros, Torremejía, La Zarza, Mérida y Villagonzalo.

La Consejería de Agricultura de la Junta de Extremadura, que será la encargada de coordinar los trabajos, calcula que el inicio de las obras se realizará en el año 2023, con un coste total de 250 millones de euros. Una inversión superior a los menos de 200 millones de euros previsto en un principio, que no deben suponer mayor cara financiera para los regantes que seguirán aportando los 66 millones de euros previsto en un principio. El resto de la obra será sufragado por la Junta de Extremadura y  la Administración Central. Una de las principales novedades del proyecto es que su entrada en funcionamiento no será por fases sino de una sola vez.

Las obras del riego de Tierra de Baros beneficiaran a un total de 1.200 agricultores por explotaciones de reducido tamaño medio, unas 2.3 hectáreas por finca. En su gran mayoría, actualmente dichos campos cuenta con cultivos de olivo y vid. Con la llegada del riego, además de aumentar la producción por hectárea, el objetivo es plantearse también otro tipo de cultivos alternativos como por ejemplo el de los frutos secos.

Entre los aspectos de mejora contemplados en las últimas reuniones entre la administración regional y los regantes figura la construcción de una planta fotovoltaica con una inversión de 19 millones de euros que permitirá reducir el coste de la factura eléctrica de cada regante. Además de mejorar la seguridad de las gigantescas balsas de agua que permitirán embalsar el riego procedente de los pantanos. Está prevista la construcción de más de 2.200 kilómetros de tuberías.

Investigadores de la UEx detectan la evolución de cultivos de regadío mediante inteligencia artificial

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Se ha testado en parcelas de tomate, maíz,  arroz y tabaco para detectar falta de riego, plagas, o invasión de otros cultivos

La Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio ha puesto en marcha un sistema inteligente de detección de cultivos (InteliPAC) que ha desarrollado un equipo multidisciplinar de investigadores de la Universidad de Extremadura, integrado por ingenieros informáticos, ingenieros en Cartografía y Fotogrametría e ingenieros agrónomos, proyecto que ha sido posible a raíz de un convenio suscrito por este departamento de la Junta con la UEx y que ha contado con la financiación de fondos FEDER.

El sistema se basa en el aprendizaje de patrones mediante redes neuronales, y se ha aplicado en este primer año en la detección de patrones de tabaco, maíz, arroz y tomate. Para ello, se han tomado las declaraciones gráficas de ayuda de la PAC de los años 2017, 2018 y 2019, y se han descargado para cada parcela, las imágenes de los satélites Sentinel-2 (que pasan aproximadamente cada 5 días) en estos tres años. Una de las últimas aplicaciones de InteliPAC ha sido en la detección de cultivo de tabaco no declarado.

Con los patrones aprendidos de estos cultivos, y con el enfoque de tratamiento de las imágenes de satélite por píxel, se consigue que, para las declaraciones gráficas de próximos años, se pueda detectar de forma automática la coincidencia de la parcela con el patrón de cultivo declarado.

Además de agilizar el pago de la PAC, al analizar en tiempo real las imágenes satelitales, va a permitir otros usos. Con el análisis basado en píxeles, el sistema va a detectar de forma continua cuándo una zona de la parcela se desvía del patrón declarado debido, por ejemplo, a la falta de riego, plagas, o invasión de otros cultivos, con lo que se ayudará a tomar decisiones que influyen en la productividad de los cultivos. Así, se podrá proceder a la comunicación con el agricultor y avisarle de estas incidencias en etapas tempranas del proceso.

Este año se va a ampliar a la generación de patrones de 115 variedades de cultivo con imágenes de satélite de 2017, 2018 y 2019. Con estos patrones, se van a analizar las declaraciones gráficas de 2020 de la PAC de 91.946 parcelas (497.180 hectáreas) de la zona de Mérida-Don Benito.

Las nuevas 1.200 hectáreas de regadío reforzarán el liderazgo de Monterrubio en el olivar extremeño

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Monterrubio de la Serena, uno de los municipios extremeños con mayor producción de aceituna y aceite de oliva, ve cada vez más cerca del regadío para 1.200 hectáreas de olivar. La Junta de Extremadura ha licitado ya la obra, cuyo plazo de ejecución será de 18 meses, que beneficiarán a 717 parcelas de 311 agricultores de la zona de Monterrubio de la Serena.

La Junta de Extremadura actúa como promotora con una participación económica que supone el 75% del presupuesto (13,3 millones de euros), mientras que la Comunidad de Regantes aportará el otro 25% (4,4 millones de euros).

Se trata de un proyecto muy importante para toda nuestra zona olivarera, asegura José Antonio Tena, olivarero con muchos años de experiencia y vicepresidente de la Cooperativa La Milagrosa, una de las dos con las que cuenta el municipio, “ya que puede triplicar o cuadruplicar la producción, pero siempre que haya agua en el embase del Zújar. Porque siempre que hablamos de regadíos no hay que olvidar que esa agua tiene un origen. Y si no llueve y los embalses  no tienen agua suficiente no se podrá regar”.

Este olivarero, que cuenta con unos 16.500 olivos en propiedad de los que unos 11.000 están en regadío, cree que el proyecto de regadío es un paso adelante en la consolidación de Monterrubio de la Serena como uno de los grandes referentes del olivar extremeño. “La idea origen del proyecto, del que se lleva hablando ya casi dos décadas. Era abarcar unas 6.000 hectáreas que se han quedado en 1.200, aunque puede haber una segunda fase con otras 1.200 hectáreas. Aquí el olivar está muy repartido en parcelas que no son muy grandes. Es verdad que se han hecho muchos pozos de sondeo en los últimos años aunque por la menor pluviometría, cuando se intenta hacer ya pozos nuevos están a más profundidad y con menos caudal de agua”.

El municipio de Monterrubio de la Serena, que cuenta con  la Denominación de Origen Protegida Aceite de Monterrubio, cuenta con una producción media de unos 35 millones de kilos de aceituna y unas 7.000 toneladas de aceite de oliva, lo que supone el 10% del total de Extremadura.

Foto: DOP Aceite Monterrubio

El Ayuntamiento de Herrera del Duque promueve 208 hectáreas de cultivos de frutales, almendros y olivos con riego

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Cada vez hay más ayuntamientos en Extremadura que apuestan por dar un uso agrícola más intensivo a sus terrenos comunales o dehesas boyales para dar más empleo a sus vecinos. Uno de los últimos ejemplos fue el Ayuntamiento de Villanueva del Fresno, cercano a la frontera portuguesa, con varios cultivos.

Otro de los ayuntamientos que lo va a realizar será el de Herrera del Duque, en la provincia de Badajoz, para la puesta en riego de 208 hectáreas de frutales, almendros y olivos, mediante la concesión de aguas superficiales del embalse de García Sola en su dehesa boyal. En total serían 82,75 hectáreas de nectarina y ciruela; 84,68 de almendro y olivar en intensivo, y 28,46 de melocotón.

Hará falta una red de tuberías de algo más de 15 kilómetros de longitud, con una inversión global del proyecto de 3 millones de euros. El sistema será mediante riego por goteo con la construcción de una balsa de acumulación de 26.562 metros cúbicos de capacidad. La superficie para los cultivos está incluida en la Red Natura 2000, ZEPA Puerto Peña-Los Golondrinos.

La clave última del proyecto es que genere jornales entre los vecinos del ayuntamiento y sobre todo aprovechar en la comarca de La Siberia uno de sus grandes tesoros, el agua de sus grandes pantanos, que sirve para regar miles de hectáreas de fértiles tierras en las Vegas del Guadiana pero que en sus municipios de origen pasa de largo.

Miguel Leal (Canal de Orellana): “El olivar ha pasado del 8% al 17% de la superficie regada en el Canal de Orellana en poco tiempo”

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MIGUEL LEAL canal de orellana

Entrevista con
Miguel Leal
Presidente de la Comunidad de Regantes del Canal de Orellana

El regadío es la columna vertebral del campo extremeño, no solo por el volumen de producción en cultivos como el tomate, maíz, arroz, fruta de hueso, tabaco o olivar, sino especialmente por la carga de trabajo que proporciona en sus zonas de influencia, ya sea en industrias de tomate, fábricas de arroz o centrales hortofrutícolas, sin contar con el sector de servicios auxiliares, fitosanitarios y abonos y empresas de maquinaria y tractores. Dentro del regadío, las comunidades de regantes son las más cercanas al agricultor. Entre ellas, por  su volumen de hectáreas de riego (60.000 has) y sus regantes (unos 8.000) destaca la de Orellana.

¿Cuáles serían los grandes  números de la Comunidad de Regantes del Canal de Orellana?

Contamos con unas 60.000 hectáreas de riego, de cultivo muy importantes como el tomate para industria, maíz, arroz, fruta de hueso, olivar y almendro sobre todo, y también brócoli como segundo cultivo. Tenemos un caudal que puede llegar a los 58.000 litros de agua por segundo, lo que da idea de la magnitud del Canal y sus infraestructuras que suman 120 kilómetros de recorrido y 2.000 kilómetros de acequias.

¿Cómo ha cambiado el mapa de los cultivos en la zona que riega el Canal en los últimos años?

Loa bajos precios de cultivos como el maíz o el arroz en los últimos años es verdad que han provocado cierto cambio en los cultivos, sobre todo con la llegada del olivar superintensivo y en menor medida el almendro. El tomate se mantiene más o menos estable. Si hace tres años el olivar suponía en torno al 7,91% del total de hectáreas regadas, ahora supone ya en torno al 17%, lo que da una idea del crecimiento que está teniendo. Y hay que tener en cuenta que tanto el olivar como el almendro demandan menos aguas que el resto de cultivos.

Antiguamente las fugas de agua y el mal estado de las acequias hacían perder muchos miles de litros al año ¿Cómo ha sido la modernización de las instalaciones?

Dentro del Plan Nacional de Regadíos, y con apoyo financiero de Seiasa, la Sociedad Estatal de Infraestructuras Agrarias, se han llevado a cabo importantes inversiones, una de 22 millones y otra de 16 millones, para la renovación del 80% de las acequias que suponen en torno a 40.400 hectáreas. También se han instalado aforadores para medir el agua por segundo y compuertas inteligentes que se pueden gestionar desde el móvil. El control de las infraestructuras se puede realizar de forma telemática con las ventajas que supone tanto para los operarios como para los propios regantes. Los decretos de ayudas a la modernización por parte de la Junta también han sido importantes.

Al final, las mejores tecnológicas y en infraestructuras siguen dependiendo de que llueva y haya agua embalsada ¿Son conscientes los regantes de lo que supone el Cambio Climático?

Creo que cada vez más, y es hora de tomar medidas reales y tomárselo en serio. Tenemos riego asegurado para varios años por las infraestructuras de vasos comunicantes entre los distintos pantanos en la cuenca del Guadiana y el Zújar.

¿Hacia dónde debe ir el futuro de las Comunidades de Regantes?

Por un lado, es muy importante consolidar y acabar de modernizar los regadíos que tenemos Y que a los regantes se les facilite la transformación hacia el riego presurizado para ahorrar agua. Y en segundo lugar, lograr para el riego el reconocimiento a la importancia que tiene. Y ver que sin él no existirían las fábricas de tomate, ni las centrales hortofrutícolas ni la industria auxiliar de maquinaria.

canal de orellana

Olivar superintensivo y almendro compiten ya con tomate, maíz, arroz y fruta en el regadío

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12cultivos clave

Extremadura produce 545.000 tn de maíz, 2 millones de tn de tomate, 240.000 tn de fruta de hueso, 73.000 tn de aceite de oliva, 111.000 tn de aceituna de mesa, 151.000 tn de arroz y 30.000 tn de tabaco en rama

Extremadura atesora algo más de cuatro millones de hectáreas de superficie agraria, ganadera y forestal. De ellas, 3,8 millones de hectáreas son de secano y unas 275.000 hectáreas de regadío, el verdadero tesoro del campo regional y el que concentra más producción y genera más empleo añadido. Del total regional, algo más de dos millones de hectáreas son de pradera y pastizales. Y unas 661.000 hectáreas de superficie forestal, arbolada y de matorral.

Durante los últimos años, cuatro cultivos han dominado el regadío regional de forma más o menos estable: maíz, tomate, fruta de hueso y arroz, tras el declive del girasol. Sin embargo, el regadío comienza a cambiar su paisaje con la llegada masiva del olivar superintensivo e intensivo y también de nuevos cultivos como el almendro  en intensivo o verduras como el brócoli por ejemplo. O incluso la higuera, tanto para fresco como para seco o otros cultivos como nogal, pistacho y el más arraigado de la castaña en Villuercas y norte de Cáceres

Cambio de cultivos
Como ejemplo, en los últimos cinco años, la superficie de olivar en regadío ha crecido más de un 50%, ganando mucho terreno al maíz, superando ya las 53.000 hectáreas de cultivo. Y afianzando las producciones de aceite de oliva por encima de las 71.000 toneladas con un horizonte de las 100.000 si se consigue que toda la aceituna que se cultiva en la región se molture aquí. De esta forma, el olivar se ha convertido ya en el cultivo con más hectáreas de regadío, ya que el maíz ha caído hasta las 45.419 hectáreas en esta campaña.

El olivar para almazara supera en conjunto las 257.000 hectáreas, con serios problemas de rentabilidad en las explotaciones tradicionales a los precios actuales. Y unas 19.000 hectáreas de olivar de mesa, expectante también ante la llegada del riego a Tierra de Barros. Mientras, el viñedo supera las 81.000 hectáreas, situando a la región como la segunda productora nacional de vino, muy pendiente de la coyuntura internacional de los graneles, y con aumento de plantaciones de uva para cava.

Tomate y fruta
El tomate para industria se ha mantenido relativamente estable en las 23.000 hectáreas mientras que el arroz ha bajado hasta el entorno de las 22.200. Los frutales de hueso, contando con la cereza, se acercan a las 25.000 hectáreas entre ciruela, albaricoque, melocotón o paraguayo. Mientras, los cultivos de cereales suponen en torno a las 297.000 hectáreas, con trigo, avena y cebada entre los más destacados. Mientas, el tabaco resiste los envites de Bruselas y se mantiene en 7.700 hectáreas, al igual que el pimentón que suma 1.300 hectáreas. Sin olvidar las 2.000 hectáreas de espárragos o el melón con 1.200 hectáreas.

Las industrias de congelado instaladas en la zona y la escasez de agua en Murcia han provocado también un creciente interés por cultivo de verduras como el guisante, que suma ya más de 9.000 hectáreas, o el brócoli, del que cooperativas como la de Medellín cultivan más de 6.000 hectáreas.

Ganadería
Extremadura dispone también de una de las cabañas ganaderas más potentes del país con 850.000 cabezas de ganado bovino, 3,1 millones de ovino, 306.000 de caprino y 1,2 millones de cabeza de cerdo ibérico, con un total de más de 22.000 explotaciones ganaderas, que han pasado un 2019 muy complicado por la sequía.

Juan Francisco Blanco (ACOPAEX): “El agricultor de regadío es muy dinámico, y si un cultivo no le va bien, busca alternativas”

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24 juan francisco blanco acopaex

Entrevista con
Juan Francisco Blanco
Director Gerente de ACOPAEX Soc. Coop.

Los cultivos del regadío tienen una gran importancia en Extremadura ¿Crees que se mantendrán estables en los próximos años o habrá cambios de calado con la entrada de nuevos cultivos?

Los cultivos de regadío en Extremadura tienen una importancia muy considerable, ya que tenemos 270.000 hectáreas, (de las cuales tenemos 126.000 con riego localizado) que sobre algo más del millón de hectáreas que tenemos en Extremadura, suponen un 25 % de las tierras cultivables y este 25% de tierras contribuye a la producción vegetal de Extremadura en un 60 %.

El agricultor de regadío es muy dinámico,  y si un cultivo no le va bien, busca alternativas. Los cultivos que vemos más amenazados son el maíz y el arroz, por otros que a priori son más interesantes. Que haya un cambio puede ser, pero de calado no lo veo por ahora. Ten en cuenta que el cultivo de almendras no llega a 10.000 hectáreas sobre 270.000 del total de hectáreas de regadío. En el olivar si hay una superficie importante, pero la mayoría son riegos de apoyo no son superintensivos. Estos cultivos requieren unas inversiones importantes y no todos los agricultores están dispuestos a afrontarlas. Pueden que vayan creciendo pero de una manera lenta.

El sector cooperativo ha sabido modernizarse y asumir nuevos retos ¿Cómo crees que serán las cooperativas del futuro?

Las cooperativas son empresas que se adaptan fácilmente a las nuevas situaciones, ten en cuenta que tenemos cooperativas agrarias con cerca de 100 años de existencia. Fíjate los cambios que ha habido en la sociedad y las cooperativas agrarias han sabido adaptarse y seguir funcionando a lo largo de estos años. Las cooperativas del futuro serán igual que los agricultores del futuro. Tendremos menos agricultores con mas volumen y más preparados para por un lado aplicar las nuevas tecnologías  (agricultura 4.0) y por otro para cumplir con los nuevos requisitos que nos exigirán para la producción de alimentos. E  igual menos cooperativas, más dimensión y más profesionalizadas.

Cada cooperativa marca sus objetivos en base a lo que los socios acuerdan. Puede ser un supermercado de servicios, un gran complejo agro-alimenticio, una gran comercializadora, una industria transformadora,…etc. En una cooperativa los objetivos son muy diversos, pero teniendo siempre como principio cubrir las necesidades de sus socios.

El sector agrario sigue siendo muy dependiente de los precios en origen  y por las ayudas de la PAC. En los últimos años también preocupa mucho el cambio climático. ¿Qué puede hacer el productor de a pie para mantener su rentabilidad?

Como objetivo principal llegar al consumidor final, mediante una producción organizada respetuosa con el medio ambiente, con normas estrictas de calidad, con una transformación de la producción en nuestras cooperativas asegurando la trazabilidad del producto  y  la seguridad alimentaria, llegando a los mercados directamente. En segundo lugar tenemos que aplicar mediante las cooperativas, una política en las  explotaciones de los socios de aumento de la producción con nuevas variedades en las semillas, nuevos abonos líquidos, nuevas técnicas de cultivo, aplicación de nuevas tecnologías que nos lleve a un aumento de la producción y a una disminución de costes en los cultivos. Es fundamental para poder evitar esos factores externos que nos amenazan.

El mercado demanda cada vez más productos sostenibles, eco,  medio ambientalmente responsables, etc. ¿Extremadura  tiene ahí un importante nicho de mercado?

Las cooperativas nos tenemos que adaptar a los mercados, es el cambio más importante que hemos hecho. Hemos pasado de que las cooperativas se adaptaban a la producción de nuestros agricultores, y transformábamos y comercializábamos lo que ellos producían, a una nueva situación en que nuestros agricultores producen lo que el mercado demanda a las cooperativas.

Ante esta nueva situación si el mercado nos pide alimentos eco, lo haremos. Las cooperativas agrarias tenemos los medios técnicos y humanos suficientes para ser cada vez más competitivos y con gran capacidad para adaptarse a los cambios.

En este nuevo mercado de alimentos que está surgiendo tan exigente, un factor que suma es que Extremadura vende su imagen natural, no contaminada, limpia, verde, productora de alimentos naturales. Debemos de aprovecharlo.

La Cátedra AgroBank Calidad e Innovación premia una tesis sobre el uso eficiente del agua en la agricultura

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AGROBANK Rafael González Perea, investigador premiado tercera edición premio mejo...

La Cátedra AgroBank Calidad e Innovación de la Universidad de Lleida (UdL) ha premiado una tesis sobre el uso eficiente del agua en la agricultura mediante las nuevas tecnologías. El investigador cordobés, Rafael González Perea, doctor por la Universidad de Córdoba (UCO), se ha convertido en el ganador de la tercera edición de este galardón, dotado con 3.000 euros, que tiene como finalidad premiar la investigación de excelencia en el sector agroalimentario.

El jurado ha escogido la tesis, titulada Optimización de la gestión de redes de riego a presión a diferentes escalas mediante Inteligencia Artificial, de entre un total de 32 estudios provenientes de 17 universidades de todo el territorio español. La tesis plantea soluciones basadas en las nuevas tecnologías -Big Data e Inteligencia Artificial (IA)- para integrarlas en la gestión de las comunidades de regantes. Los resultados obtenidos muestran que se puede conseguir un ahorro potencial de energía de entre un 20 y 27% en las comunidades cuando se aplican técnicas avanzadas de sectorización y de control de puntos críticos en la red de distribución de agua.

Rafael González ha realizado la investigación bajo la dirección de los profesores de la UCO, Emilio Camacho y Juan Antonio Rodríguez. Los modelos predictivos desarrollados en la tesis aplicando el Big Data y las técnicas de IA, permiten predecir tanto el consumo diario de agua de una comunidad de regantes (con un error inferior al 12%), como reproducir a corto plazo el comportamiento de cada agricultor en la programación del riego (cuándo y cuánto regar), acertando en los riegos que se producen, con un error inferior al 10% si se determina la cantidad de agua aplicada por riego.

En España, donde el 73% del agua dulce se dedica a la agricultura de regadío, en los últimos 15 años se han implantado planes de actuación para reducir el uso del agua en regadío, pero esto incrementa exponencialmente la demanda de energía y los costes del agua. En este contexto, “la gestión eficiente de los recursos hídricos es cada vez más importante, siendo necesarios nuevos puntos de vista que permitan gestionar conjuntamente el agua y la energía de una manera todavía más eficiente”, explica Antonio J. Ramos, director de la Cátedra AgroBank-UdL.

Villanueva del Fresno plantará frutales, nogales y arándanos en su finca comunal con regadío de Alqueva

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Arándanos

La Junta de Extremadura ha aprobado la transformación en regadío de una parte de la Finca Comunal de Villanueva del Fresno, propiedad de su Ayuntamiento, como zona regable singular.

El estudio de viabilidad de la Consejería de Medio Ambiente y Rural, mostraba que estaba garantizada la disponibilidad de recursos hídricos suficientes para poder transformar en regadío 500 hectáreas de la finca comunal con una dotación de 6.000 m³ por hectárea/año con captación y bombeo desde el embalse de Alqueva.

En el referido estudio se acreditaba igualmente la viabilidad de los cultivos que se pretenden implantar (frutales de hueso, frutales de pepita, nogales y arándanos), así como la potencialidad agronómica, económica, social y ambiental de las tierras para su transformación de secano a regadío, puesto que hay un gran aumento del rendimiento productivo por hectárea en la finca. Con esta transformación, la mano de obra empleada en la finca sería mucho mayor que el actual, dedicado al aprovechamiento de cereales de invierno y el pastoreo, este último casi inexistente.

En el proyecto se descartaron otros cultivos, como el olivar superintensivo, por conllevar menos mano de obra, clave en todo este proceso de implantación de regadío para poder retener población en el municipio. Inicialmente el proyecto consistirá en la transformación de 249,30 hectáreas.