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Francisco Sánchez (Canal de Montijo): “Los regantes tendrán que decantarse por cultivos más rentables y, al mismo tiempo, con menos necesidades hidráulicas”

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Entrevista con
Francisco Sánchez
Presidente de la Comunidad General de Usuarios del Canal de Montijo

¿Cuál ha sido la trayectoria de la Comunidad General de Usuarios de Canal de Montijo en estos últimos años y con cuántos regantes cuenta?

La Comunidad General de Usuarios del Canal de Montijo se hizo cargo del suministro de agua de riego hace quince años, por cesión de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, que hasta entonces era la institución pública encargada del servicio. Cuenta aproximadamente con 5.000 regantes que se surten de agua gracias al canal de Montijo, cuyo arranque se encuentra en la presa de mismo nombre, sita en el término de Mérida.

¿Qué extensión de hectáreas de cultivo abarca y cuáles son sus principales cultivos y cómo ha  variado en estos últimos años?

La Comunidad General de Usuarios del Canal de Montijo da riego a 26.690 hectáreas, de las cuales 10.681 pertenecen a la Comunidad de Regantes de Montijo, 10.534 a la Comunidad de Regantes de Badajoz, y el resto, en número de 3.045, pertenecen a la Comunidad de Regantes de Guadiana y a tomas directas que abastecen de agua a empresas.

Los cultivos predominantes en su área de riego son los tomates, los frutales, el maíz y, recientemente, el olivo, cuyo cultivo intensivo ha ido en estos años ganando en importancia.

Ante la situación actual de sequía, vuestra comunidad ha solicitado que se tenga en cuenta el importante ahorro en consumo conseguido durante los últimos años. ¿Cómo valoran el reparto de agua?

Tras las últimas lluvias caídas en la cuenca del Guadiana Occidental, los pantanos tienen un volumen de agua disponible para riego de 475,71 hectómetros cúbicos (hm3) a fecha del 10 de enero de 2022; esto supone solo el 36,79 % del volumen de concesión de una campaña normal de riego.

La situación es por tanto preocupante, por lo que recomendamos retrasar al máximo el inicio de la campaña de riego. Si los regantes apuran al máximo ahora, es posible que puedan disponer de agua a lo largo de los meses de campaña, siempre y cuando se haga un uso de ella lo más racional posible. Hemos de tener presente que no hemos tenido un invierno con agua ni tampoco parece que la primavera venga con ella.

En los últimos años se ha ido afinando en la reducción y eficiencia en el consumo de agua, ¿queda aún margen para mejorarla?

Aunque hemos invertido en sistemas de riego más eficientes y hemos consumido menos de la dotación aportada, siempre optimizándola, será muy difícil que en esta próxima campaña se puedan cumplir las expectativas de un año normal. Esto supondrá grandes pérdidas económicas y afectará al empleo.

De prolongarse en el tiempo esta situación ¿hay riesgo de que muchos regantes piensen en otras alternativas con menor consumo de agua, sobre todo en cultivos permanentes?

La Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio ha enviado a Confederación Hidrográfica del Guadiana una propuesta técnica para la utilización del agua de riego, teniendo en cuenta los cultivos más presentes en la zona de las Vegas del Guadiana. Y en función del artículo 123 de la Ley Agraria de Extremadura, la Junta podrá activar las medidas contempladas en la normativa en caso de sequía, según la cual se priorizará el riego de los cultivos de frutales, de tomate, de maíz y de arroz, en este orden.

Estas normas se establecen según el carácter de permanencia o no de los cultivos, el nivel de consumo de agua de los cultivos, la productividad con relación al agua consumida por los cultivos y el nivel de empleo creado por el cultivo utilizando la ratio de UTA/m³ de agua consumida.

Ante esta expectativa los regantes tendrán que decantarse por cultivos más rentables y, al mismo tiempo, con menos necesidades hidráulicas.

El regadío extremeño suma 56.000 has en una década con ciclos de sequía más habituales

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Casi el 30% de los regadíos sigue siendo por gravedad y no localizado

La pandemia, la subida de carburantes, energía e insumos, la guerra de Ucrania… Pese a ser muy graves y afectar de forma directa a la actividad agrícola y ganadera, nada preocupa más al sector en la actualidad que la falta de agua. La falta de precipitaciones en el año hidrológico, unido  a la escasez de agua en los principales pantanos claves para el regadío ha llevado la incertidumbre durante muchas semanas a miles de agricultores extremeños. De sectores tan importantes como el tomate para industria, fruta de hueso, maíz, arroz, olivar o almendro en superintensivo.

Aunque “solo” el 26,6% de la superficie agrícola cultivada en la región está en riego, su peso en la producción global, valor de mercado, exportación y mano de obra es mucho mayor. Sin agua, la agricultura extremeña languidece y con ella su fuerza agroindustrial en industrias de tomate, centrales hortofrutícolas, almacenes de maíz o industrias de arroz.

Extremadura ha ganado 56.000 hectáreas de regadío en poco más de una década, al pasar de  235.452 hectáreas en 2010 a 291.079 has en 2020, según dados de ESYRE. Aunque no es la única zona afectada, las Vegas del Guadiana son las que más hectáreas concentran de regadío y más industrias y centrales dependientes del mismo.

Tipo de riego
Del total de regadío, el 56% lo es con sistemas localizados, casi un 30% por gravedad, un 9,2% por aspersión y un 5% con sistemas automotriz. En la última década, la evolución de los sistemas de regadío en la región ha sido significativa al pasar los localizados –los que permiten mayor control y ahorro– de 92.000 a 158.000 hectáreas.

Según un estudio del Ministerio de Agricultura, “el riego por gravedad en Extremadura va descendiendo progresivamente habiendo perdido más del 18 % de superficie en los últimos once años. Únicamente el riego localizado presenta una clara tendencia ascendente llegando prácticamente a duplicar su superficie desde 2009 debido fundamentalmente al aumento de las plantaciones de cultivos leñosos”.   

Los cultivos de maíz, praderas polifitas y tomate de industria presentan prácticamente toda su superficie regada. El arroz, con la totalidad en regadío, es el sexto cultivo con más superficie de riego en Extremadura. Por el contrario olivar (65.569 has) y viñedo (32.506 has) que ocupan el primer y tercer puesto respectivamente en superficie regada, solo lo hacen en una pequeña fracción de su superficie total, 21,91% en el primero de ellos y 37,08% en el segundo caso.  

El real decreto-ley aprobado en el Consejo de Ministros a mediados de marzo contempla apoyos en los ámbitos fiscal, laboral, financiero e hidráulico que implican a seis ministerios, estimados en 450 millones de euros. Entre ellas, se adoptan medidas urgentes en la cuenca hidrográfica del Guadalquivir y del Guadiana, que serán de aplicación a determinadas unidades territoriales de escasez (UTES). Entre ellas, la reducción de entre el 50 % y el 100 % de las cuotas del canon de regulación y las tarifas de utilización del agua.

A mediados de febrero,  la Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio de Extremadura envió a la Confederación Hidrográfica del Guadiana una propuesta técnica para la utilización del agua para el riego de los cultivos en la zona de las Vegas del Guadiana, en caso de sequía hidrológica, una vez realizado el reparto según la normativa vigente. En ella se recomendaba priorizar el riego de los cultivos más representativos como frutales, tomate, maíz y arroz, en ese orden.

Estas normas excepcionales se establecen según el carácter de permanencia o no de los cultivos, su nivel de consumo de agua, la productividad con relación al agua consumida y el nivel de empleo creado utilizando el ratio de UTA/m3 de agua consumida. En el caso de algunas comunidades de regantes, el agua disponible no llegará al 25% de un año hidrológico normal por lo que han planteado a sus agricultores riegos intermitentes y una capacidad de almacenamiento adecuada.

Un modelo de inteligencia artificial ayuda a predecir el agua que usarán los regantes del Canal del Zújar en cada franja horaria

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La precisión de los pronósticos se acerca al 80% para los cultivos de arroz, maíz y tomate

El regadío se ha convertido en la columna vertebral de la producción agraria en Extremadura. Y con él, el agua en su principal soporte. Con las cuencas hidrográficas muy por debajo de su media histórica, la búsqueda de mecanismos y sistemas para mejorar la eficiencia del regadío es vital. Extremadura contaba a finales del 2020 con un total de 285.000 hectáreas de regadío, de las que más de la mitad ya se realizan con riego localizado. La región concentra el 7,5% del total del regadío español, con planes de aumentar la superficie con los proyectos de Tierra de Barros y Monterrubio de la Serena.

Las nuevas tecnologías están ayudando a conocer mejor cómo funciona el regadío, para ahorrar agua y también para pagar menos por el uso de la energía, un coste muy importante para los regantes. Un modelo desarrollado por el Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba (UCO), a partir de técnicas de inteligencia artificial anticipa el uso de agua de los regantes por periodos tarifarios con un día de antelación y permite optimizar el uso de la energía. Y lo ha hecho en base a los datos de los regantes extremeños del Canal del Zújar con datos de las campañas de riego de 2015, 2016, 2017 y 2018.

Demanda de agua
Si bien en trabajos anteriores se habían desarrollado herramientas que permitían conocer la cantidad de agua y el día que se aplicaría en comunidades de regantes, el modelo CANGENFIS creado por los investigadores de DAUCO Rafael González, Emilio Camacho y Juan Antonio Rodríguez afina más: revela cuánta agua se usará en un tramo de tiempo más corto como son los periodos tarifarios. Así, adelanta información sobre cuándo se produce la mayor demanda la red, si es necesaria o no la activación de todas las bombas en paralelo que tiene la comunidad de regantes y optimiza la contratación de la tarifa eléctrica más adecuada, permitiendo así el ahorro de costes energéticos. También se conoce con antelación qué tuberías podrían sobrecargarse o prever cómo afectaría una avería.

Energía consumida
“Permite integrar la gestión del agua y de la energía y hacer un uso óptimo también de esa energía. Si la comunidad de regantes tiene un sistema de energía fotovoltaica puede saber qué cantidad de energía tiene que reservar y vender el resto o cuánta energía tiene que comprar ya que hay comunidades que compran energía de un día a otro y con esto pueden adelantarse a esta compra con precisión”, resalta el Emilio Camacho.

Combinando técnicas de inteligencia artificial como lógica difusa, redes neuronales artificiales y algoritmos genéticos modela el comportamiento de los regantes y pronostica a corto plazo la distribución por período tarifario del agua usada tanto por los regantes como por la comunidad al completo.

Para Rafael González “el funcionamiento del modelo es sencillo. Recibe una serie de entradas de variables climáticas muy relacionadas con la sensación térmica del agricultor como humedad relativa o temperatura máxima”, además se incluyen “variables relacionadas con el estado fenológico del cultivo y variables relacionadas con el día a día del agricultor” ya que si es festivo o si es fin de semana puede influir en las decisiones de riego. Este conjunto de entradas “nos dice para cada uno de los periodos tarifarios qué cantidad de agua va a emplear el agricultor al día siguiente”, concluye González. Según los resultados, variables como el precio de las tarifas o el número de horas que hay en cada periodo tarifario toman más importancia en el comportamiento de los regantes que las variables agroclimáticas.

La precisión de los pronósticos fue en torno al 80% para los cultivos de arroz, maíz y tomate (márgenes de error de 19,9%, 22,9% y 19,5%), un margen de precisión bastante alto en este tipo de predicciones que “demuestra la importancia de tener  en cuenta el comportamiento del regante en este tipo de predicciones”, señala Juan Antonio Rodríguez.

El bajo nivel de los pantanos y las restricciones en Andalucía ponen en alerta al regadío extremeño

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Las hectáreas en riego superan las 284.000, de las que el 56% es localizado y el 30% por gravedad

El cielo manda en el campo. Lo ocurrido esta misma campaña a miles de agricultores andaluces y murcianos con la imposibilidad de regar decenas de miles de hectáreas de sus cultivos es también serio aviso a navegantes para el campo extremeño.

El nivel de los pantanos acaba el año 2021 en situación alarmante, en el entorno del 39% en el caso de los extremeños. En Andalucía en el 31% y en Murcia por debajo del 22%.  En la cuenca del Guadiana, la que afecta a más hectáreas del campo regional, en el entorno del 30,5% de su capacidad con pantanos como el de La Serena con capacidad para 3.219 hectómetros cúbicos con menos de 480. O el de Cíjara, con capacidad para 1.505 y menos de 270 hectómetros cúbicos. O el de Orellana con capacidad para 808 con menos de 500. 

En el caso de Andalucía, en esta campaña son muchos los agricultores que solo han podido sembrar la mitad, con una disminución media entre el 20 y el 30% de la superficie según datos de la Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía (Feragua). Por ejemplo, los arroceros de las Marismas del Guadalquivir no han podido sembrar el 50% de la superficie prevista.

Mientras, una parte de la producción de ajo de la provincia de Córdoba se ha trasladado a Castilla-La Mancha ante la imposibilidad de regar y rentabilizar los kilos por has. Desde finales de octubre, la Confederación Hidrográfica del Sur tuvo que reducir los riegos previstos para el campo. Una situación de la que la que ha escapado por muy poco el campo extremeño en esta campaña.

En lugares como el de la comarca de la Axarquía malagueña y la Costa Tropical de Granada, muy activa en cultivos tropicales, ya se están planteando activar plantas desaladoras con agua del mar para regar 9.000 has de cultivos. Las propias confederaciones hidrográficas hablan ya sin tapujos de un contexto de cambio climático, que ha forzado a los pantanos a embalsar menos aguas de forma constante en los últimos años. Y los pantanos extremeños no son la excepción, manteniendo por debajo del 40% de su capacidad de forma habitual en los últimos años con alguna excepción.

Motor del campo
El regadío se ha convertido en los últimos años en el gran motor del campo extremeño, tanto a nivel de superficie con 284.539 hectáreas como de producción en grandes cultivos como tomate para industria, maíz, arroz, fruta de hueso, tabaco, viñedo, olivar… Según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, el regadío supone el 26,6% de la superficie cultivable de la región. Entre los cultivos que cuenta con más hectáreas en riego destacan los cereales de grano con 73.792 has, el olivar con 64.176 has, los cultivos industriales como tomate y arroz con más de 32.300 has; las forrajeras con 35.854 has y las frutas de hueso con 27.893 hectáreas. En regiones como Murcia, más del 90% de la extensión de cultivos depende del regadío.

En los próximos años será clave la gestión eficiente del campo, que siempre estará a expensas de la disponibilidad de agua en los embalses para asegurar el consumo humano. En el caso del regadío extremeño, el 56% de las hectáreas lo están con riego localizado (unas 158.000 has), seguido por el riego por gravedad con el 29,7% del total (84.000 has). El riego por aspersión y el automotriz suman el 14% restante con 40.000 has.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas ya ha avisado que  las regiones productoras mediterráneas tendrán que hacer frente en los próximos años a algunos de los efectos más duros del cambio climático en Europa.

Juan Antonio Merino (Comunidad de Regantes del Zújar): “Los cultivos mayoritarios siguen siendo tomate y maíz, pero aumenta el olivar, almendro e higueras”

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Entrevista con
Juan Antonio Merino
Gerente de la Comunidad de Regantes del Zújar

¿Qué abarca la Comunidad de Regantes del Zújar?

La extensión de la Comunidad de Regantes es de 20.695 Has ocupando terrenos de Villanueva de la Serena, Don Benito, Mengabril, Medellín, Valdetorres, Guareña, Oliva de Mérida, Villagonzalo, La Zarza y Alange. La Comunidad de Regantes de servicio a 7.004 usuarios.

¿Ha cambiado mucho el mapa de cultivos en la zona regable en los últimos años?

Aunque los cultivos mayoritarios siguen siendo el tomate de industria y el maíz, es también cierto que se ha producido una reducción de los mismos, propiciado por el aumento de leñosos tales como olivar tanto en intensivo como en superintensivo, almendro e higueras, aunque si hay que decir que de los 10 sectores de riego que comprenden la Comunidad de Regantes el aumento de leñosos se ha producido más en unos sectores que en otros.

El tema del ahorro y eficiencia energética es clave en el regadío. ¿En qué ha mejorado la Comunidad de Regantes en este sentido en los últimos años?                                    

Tanto el ahorro como la eficiencia energética tienen mucha importancia en la viabilidad de los regadíos como suministro de agua presurizada, como es el caso de la zona regable del Zújar, y todo ello principalmente por el elevado coste energético que se sitúa en el entorno de los tres millones de euros anuales. En cuanto a mejoras en los últimos años, desde la Comunidad de Regantes se ha hecho un esfuerzo inversor importante.

En el periodo comprendido entre 2006 y 2008, se dotó a cada una de las parcelas de riego de un hidrante con contador y con sistema de telecontrol, de tal forma que cada usuario paga en función del consumo y además con el telecontrol se puede aplicar el coste del m³ en función del periodo en que se efectúe el consumo, teniendo en cuenta los periodos establecidos en el sistema eléctrico. Lo que ha redundado en un aumento del riego nocturno y un crecimiento considerable del riego localizado (por goteo), al mismo tiempo que se han realizado obras de modernización que han mejorado las redes y se han empezado a realizar instalación de plantas fotovoltaicas con el fin de reducir el consumo energético.

¿Cuáles serían los principales retos de futuro que tiene la Comunidad de Regantes?

Continuar con la modernización de regadíos, acogiéndose a los Decretos de Ayuda a las Comunidades de Regantes que pone  en marcha la Consejería de Agricultura, que conlleva también el completar las necesidades de plantas fotovoltaicas para el suministro a las distintas estaciones elevadoras de tal forma que se reduzca de forma considerable el consumo energético. Y  conseguir, junto con el resto de Comunidades de España, que se permita efectuar dos contratos al año, ya que el uso del riego no se realiza todo el año es estacional y sin embargo el termino de potencia con el sistema actual se paga durante todo el año, lo que supone un 40% del coste energético. Otro reto es la lucha contra el cambio climático, donde es muy necesario que se acometan las obras de regulación pendientes de realizar.

No debemos de olvidar los Planes Hidrológicos en los que se habla de implantar la recuperación de costes. No se puede implantar algo que y está implantado hace muchos años y que de seguir aumentando hará inviable la agricultura de regadío. No se puede obviar el esfuerzo inversor que está realizando el regadío y por tanto los regantes, que redunda en el beneficio de la ciudadanía porque conlleva un ahorro de agua que repercute al resto de usos. En cada Plan Hidrológico no podemos seguir aumentando los caudales ecológicos sin tener en cuenta que va en detrimento del resto de usos y sobre todo del sector del regadío que es el eje principal sobre el que rota la producción de alimentos.

Olivar en seto, almendro, viñedo y hortalizas impulsan los regadíos extremeños por encima de las 283.000 hectáreas

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Nuevas plantaciones de almendros en regadío

Los cultivos de regadío se han convertido en la columna vertebral del campo extremeño desde hace décadas. Tanto por volumen de producción, como por su peso en el empleo agrario y agroindustrial, y por su importancia en el comercio exterior. El análisis de los últimos datos del ESYRE, la Encuesta de Superficies del Ministerio de Agricultura para 2020, muestra como la región ha superado ya las 283.500 hectáreas de cultivo de riego. Unas cifras que en los próximos años aumentará de forma significativa con los proyectos de Tierra de Barros (15.170 has) y de Monterrubio de la Serena (1.200 has).

La importancia de los cultivos de regadío -y de la climatología para asegurar su viabilidad campaña tras campaña- queda de manifiesto en el volumen de facturación que suponen sus producciones: más de 750 millones de euros llegan cada campaña a los productores procedentes de sus cultivos de riego.

El mapa de los cultivos de regadío en Extremadura ha evolucionado con fuerza en la última década, al sumar 48.000 nuevas hectáreas lideradas sobre todo por los olivares superintensivos y en seto, los almendros, el viñedo y los cultivos de hortícolas asociados a las industrias de verduras congeladas. En el caso del moderno olivar, ha propiciado que la región pasara de producciones medias de 55.000 toneladas de aceite de oliva a superar en los últimos años las 72.000 tn. Extremadura ya dispone de 64.000 has de olivar de regadío. Y en el viñedo, la reconversión varietal ha propiciado el impulso al riego que suma más de 10.000 hectáreas en pocos años para alcanzar las 32.00 has en total.

Hay cultivos hortícolas que han crecido con fuerza en los últimos años en los regadíos extremeños, como el brócoli, el tomate para ensalada, el calabacín o el pimiento entre otros. Los contratos plurianuales de las empresas de congelados instaladas en la provincia de Badajoz dan estabilidad a estos cultivos.

Aunque el cultivo que más ha tirado del regadío en los últimos cinco años en la región ha sido el del almendro, que suma casi 12.000 has de cultivo según las cifras de la ESYRE y que ha quitado protagonismo a otros cultivos más tradicionales en zonas de regadío, obligando a algunas cooperativas a abrir secciones de almendra para dar servicio a sus socios.

Cultivos tradicionales
Los grandes cultivos tradicionales del regadío se mantienen en el tiempo, aunque algunos hayan dejado por el camino miles de hectáreas. Entre cinco de ellos -tomate, arroz, maíz, tabaco y fruta- superan las 100.000 hectáreas y sobre todo concentran la mayor facturación.

El tomate para industria -con una horquilla media entre 19.000 y 24.000 has- sigue siendo clave para el empleo agroindustrial en las Vegas del Guadiana y el regadío de Cáceres; el maíz sigue siendo básico, aunque los fuertes vaivenes en sus cotizaciones internacionales no han logrado mantener una estabilidad en el tiempo; la fruta de hueso también sigue siendo muy importante, tanto en mano de obra en campo y en las centrales hortofrutícolas como en la exportación a grandes mercados europeos y de ultramar; el arroz ha perdido más de 7.000 hectáreas en pocos años pero mantiene un núcleo destacado de agricultores y pueblos donde es el cultivo esencial; el tabaco de las comarcas del norte de Cáceres, lejos ya de las 9.000 hectáreas de décadas pasadas, vive pendiente de las ayudas de la nueva PAC que pueden darle  oxígeno para unos años más u obligarle a buscar alternativas no tan rentables y con menos carga de mano de obra.

El regadío de Tierra de Barros que llegará a 15.170 hectáreas en 2026 abre las puertas al cultivo de frutos secos

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Si los plazos se cumplen, a lo largo del año 2026 el agua de riego procedente de los pantanos de Alange y Villalba de los Barros llegará a 15.170 hectáreas de más de 6.500 parcelas de zona de Almendralejo y Mérida. En total se verán beneficiados las parcelas de 12 municipios: Almendralejo, Villalba de los Barros, Ribera del Fresno, Alange, Fuente del Maestre, Aceuchal, Villafranca de los Barros, Solana de los Barros, Torremejía, La Zarza, Mérida y Villagonzalo.

La Consejería de Agricultura de la Junta de Extremadura, que será la encargada de coordinar los trabajos, calcula que el inicio de las obras se realizará en el año 2023, con un coste total de 250 millones de euros. Una inversión superior a los menos de 200 millones de euros previsto en un principio, que no deben suponer mayor cara financiera para los regantes que seguirán aportando los 66 millones de euros previsto en un principio. El resto de la obra será sufragado por la Junta de Extremadura y  la Administración Central. Una de las principales novedades del proyecto es que su entrada en funcionamiento no será por fases sino de una sola vez.

Las obras del riego de Tierra de Baros beneficiaran a un total de 1.200 agricultores por explotaciones de reducido tamaño medio, unas 2.3 hectáreas por finca. En su gran mayoría, actualmente dichos campos cuenta con cultivos de olivo y vid. Con la llegada del riego, además de aumentar la producción por hectárea, el objetivo es plantearse también otro tipo de cultivos alternativos como por ejemplo el de los frutos secos.

Entre los aspectos de mejora contemplados en las últimas reuniones entre la administración regional y los regantes figura la construcción de una planta fotovoltaica con una inversión de 19 millones de euros que permitirá reducir el coste de la factura eléctrica de cada regante. Además de mejorar la seguridad de las gigantescas balsas de agua que permitirán embalsar el riego procedente de los pantanos. Está prevista la construcción de más de 2.200 kilómetros de tuberías.

Investigadores de la UEx detectan la evolución de cultivos de regadío mediante inteligencia artificial

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Se ha testado en parcelas de tomate, maíz,  arroz y tabaco para detectar falta de riego, plagas, o invasión de otros cultivos

La Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio ha puesto en marcha un sistema inteligente de detección de cultivos (InteliPAC) que ha desarrollado un equipo multidisciplinar de investigadores de la Universidad de Extremadura, integrado por ingenieros informáticos, ingenieros en Cartografía y Fotogrametría e ingenieros agrónomos, proyecto que ha sido posible a raíz de un convenio suscrito por este departamento de la Junta con la UEx y que ha contado con la financiación de fondos FEDER.

El sistema se basa en el aprendizaje de patrones mediante redes neuronales, y se ha aplicado en este primer año en la detección de patrones de tabaco, maíz, arroz y tomate. Para ello, se han tomado las declaraciones gráficas de ayuda de la PAC de los años 2017, 2018 y 2019, y se han descargado para cada parcela, las imágenes de los satélites Sentinel-2 (que pasan aproximadamente cada 5 días) en estos tres años. Una de las últimas aplicaciones de InteliPAC ha sido en la detección de cultivo de tabaco no declarado.

Con los patrones aprendidos de estos cultivos, y con el enfoque de tratamiento de las imágenes de satélite por píxel, se consigue que, para las declaraciones gráficas de próximos años, se pueda detectar de forma automática la coincidencia de la parcela con el patrón de cultivo declarado.

Además de agilizar el pago de la PAC, al analizar en tiempo real las imágenes satelitales, va a permitir otros usos. Con el análisis basado en píxeles, el sistema va a detectar de forma continua cuándo una zona de la parcela se desvía del patrón declarado debido, por ejemplo, a la falta de riego, plagas, o invasión de otros cultivos, con lo que se ayudará a tomar decisiones que influyen en la productividad de los cultivos. Así, se podrá proceder a la comunicación con el agricultor y avisarle de estas incidencias en etapas tempranas del proceso.

Este año se va a ampliar a la generación de patrones de 115 variedades de cultivo con imágenes de satélite de 2017, 2018 y 2019. Con estos patrones, se van a analizar las declaraciones gráficas de 2020 de la PAC de 91.946 parcelas (497.180 hectáreas) de la zona de Mérida-Don Benito.

Las nuevas 1.200 hectáreas de regadío reforzarán el liderazgo de Monterrubio en el olivar extremeño

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Monterrubio de la Serena, uno de los municipios extremeños con mayor producción de aceituna y aceite de oliva, ve cada vez más cerca del regadío para 1.200 hectáreas de olivar. La Junta de Extremadura ha licitado ya la obra, cuyo plazo de ejecución será de 18 meses, que beneficiarán a 717 parcelas de 311 agricultores de la zona de Monterrubio de la Serena.

La Junta de Extremadura actúa como promotora con una participación económica que supone el 75% del presupuesto (13,3 millones de euros), mientras que la Comunidad de Regantes aportará el otro 25% (4,4 millones de euros).

Se trata de un proyecto muy importante para toda nuestra zona olivarera, asegura José Antonio Tena, olivarero con muchos años de experiencia y vicepresidente de la Cooperativa La Milagrosa, una de las dos con las que cuenta el municipio, “ya que puede triplicar o cuadruplicar la producción, pero siempre que haya agua en el embase del Zújar. Porque siempre que hablamos de regadíos no hay que olvidar que esa agua tiene un origen. Y si no llueve y los embalses  no tienen agua suficiente no se podrá regar”.

Este olivarero, que cuenta con unos 16.500 olivos en propiedad de los que unos 11.000 están en regadío, cree que el proyecto de regadío es un paso adelante en la consolidación de Monterrubio de la Serena como uno de los grandes referentes del olivar extremeño. “La idea origen del proyecto, del que se lleva hablando ya casi dos décadas. Era abarcar unas 6.000 hectáreas que se han quedado en 1.200, aunque puede haber una segunda fase con otras 1.200 hectáreas. Aquí el olivar está muy repartido en parcelas que no son muy grandes. Es verdad que se han hecho muchos pozos de sondeo en los últimos años aunque por la menor pluviometría, cuando se intenta hacer ya pozos nuevos están a más profundidad y con menos caudal de agua”.

El municipio de Monterrubio de la Serena, que cuenta con  la Denominación de Origen Protegida Aceite de Monterrubio, cuenta con una producción media de unos 35 millones de kilos de aceituna y unas 7.000 toneladas de aceite de oliva, lo que supone el 10% del total de Extremadura.

Foto: DOP Aceite Monterrubio

El Ayuntamiento de Herrera del Duque promueve 208 hectáreas de cultivos de frutales, almendros y olivos con riego

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Cada vez hay más ayuntamientos en Extremadura que apuestan por dar un uso agrícola más intensivo a sus terrenos comunales o dehesas boyales para dar más empleo a sus vecinos. Uno de los últimos ejemplos fue el Ayuntamiento de Villanueva del Fresno, cercano a la frontera portuguesa, con varios cultivos.

Otro de los ayuntamientos que lo va a realizar será el de Herrera del Duque, en la provincia de Badajoz, para la puesta en riego de 208 hectáreas de frutales, almendros y olivos, mediante la concesión de aguas superficiales del embalse de García Sola en su dehesa boyal. En total serían 82,75 hectáreas de nectarina y ciruela; 84,68 de almendro y olivar en intensivo, y 28,46 de melocotón.

Hará falta una red de tuberías de algo más de 15 kilómetros de longitud, con una inversión global del proyecto de 3 millones de euros. El sistema será mediante riego por goteo con la construcción de una balsa de acumulación de 26.562 metros cúbicos de capacidad. La superficie para los cultivos está incluida en la Red Natura 2000, ZEPA Puerto Peña-Los Golondrinos.

La clave última del proyecto es que genere jornales entre los vecinos del ayuntamiento y sobre todo aprovechar en la comarca de La Siberia uno de sus grandes tesoros, el agua de sus grandes pantanos, que sirve para regar miles de hectáreas de fértiles tierras en las Vegas del Guadiana pero que en sus municipios de origen pasa de largo.