Francisco Manuel Gómez (Aceite Emérita): “Hemos demostrado que se puede hacer un AOVE extratemprano de Verdial de Badajoz con gran calidad”
Entrevista con
Francisco Manuel Gómez
(Aceite Emérita)
Cada vez son más los pequeños productores de aceite de oliva virgen extra extremeños que se atreven a dar el paso al envasado y la comercialización. Un camino largo y nada sencillo, que Aceite Emérita lleva ya varias campañas recorriendo con una apuesta singular. Y que ya ha conseguido el reconocimiento de destacados jurados, al obtener el premio al mejor AOVE de producción limitada de la Diputación de Badajoz y ser finalista de los premios Extrema Selección de la Junta de Extremadura.
Francisco Manuel Gómez, junto a su hermano y su hermana, quieren reivindicar desde Esparragalejo la calidad de la Verdial de Badajoz, y lograr envasar en el futuro el 100% de su producción. Y también la de una variedad no catalogada, a la que han denominado “El Secreto de Minerva”. También elaboran mermeladas o jaleas, untables y esferificaciones, y esperan entrar en aceites aromatizados. Sus olivares están en producción integrada, con numerosos controles en campo, analíticas, limitación de tratamientos y uso de compost de los restos de poda.
¿Qué supone para el proyecto de Aceites Mérita el premio de la Diputación?
Quiero destacar en primer lugar el gran nivel que están alcanzado los AOVEs extremeños, ya que los concursos siempre están muy reñidos. Para nosotros supone un apoyo por lo que significa al reconocimiento de un trabajo que llevamos haciendo varias campañas, mis hermanos y yo, con la gran ayuda de la almazara Molero Maza de Lobón donde molturamos, y de profesionales como Alfonso Montaño de Ctaex.
Nuestro proyecto nos lo planteamos para mantener el legado de nuestras anteriores generaciones, y para reconocer también el potencial de la Verdial de Badajoz, a la que pocos conocían hace años. Siempre de una forma sostenible y tratando de hacerlo autosuficiente, sabiendo que hay que trabajar muchas horas al año gratis. Al premio de la Diputación llevamos un extratemprano de Verdial de Badajoz, muy verde, aceite que pica y amarga. Aceite complejo y singular. Y ganó. El AOVE Sol de España, de mi hermana Macarena, ha sido medalla de plata en los Extrema Selección del 2022.
¿Cómo comenzó la comercialización del aceite?
Tenemos la suerte de contar con una tienda muy conocida en Esparragalejo, El Comercio de Isabel, que es mi madre. Que lleva muchos años en mi familia, y donde comenzamos en la zona a vender el aceite que elaborábamos con nuestras aceitunas. Aún mantenemos la marca El Comercio. Parece que gustó. Nos dimos cuenta de que no podíamos quedarnos en hacer un “pitarra”, había que avanzar en complejidad y volumen envasado. Al tercer año, estuvimos en el Salón Gourmet de Madrid y llamó la atención. Ya estamos en la Oleoteca de Sevilla, en algunos restaurantes Michelin, incluso hemos hecho algo de exportación a Estados Unidos. Aunque no están acostumbrados, te dicen que sabe y huele a aceite. Queremos potenciar mucho la página web. No aspiramos a estar en los lineales. Esa no es nuestra liga. Que la gente vea que es algo diferente desde el propio productor. Estamos en un 70% de envasado de nuestra producción y queremos llegar al 100%.
Lo que no sabíamos a ciencia cierta si todos los olivos que pensábamos que eran verdial de Badajoz lo eran en realidad. Hace tres años participamos en el proyecto transfronterizo Reinova y gracias al banco de germoplasma del IFAPA pudimos asegurarnos de que así era, y conseguir la multiplicación mediante esquejes de los mismo. Y apostamos decididamente por el monovarietal, aunque tenemos también Cornicabra, Manzanilla y Morisca de olivos centenarios con la marca Sabores Centenarios, en un coupage junto a la Verdial. Con la consulta al IFAPA también nos dimos cuenta que tenemos olivos de una variedad sin catalogar, una especie de mutación natural, que en análisis en el CTAEX hemos visto que tiene unos parámetros positivos más altas de lo habitual. La hemos llamado El Secreto de Minerva.
El castaño avanza como cultivo de sierra con más de 3.000 has
Castañas El Común, una de las empresas con más producción en Extremadura, trabaja para entrar en el negocio de la castaña seca
El cultivo del castaño se ha asociado desde hace muchos años a varias comarcas extremeñas, como la de Villuercas-Ibores, Valle del Jerte, La Vera, Valle del Ambroz, o municipios concretos como Valencia de Alcántara o Cabeza La Vaca. Un cultivo que no ha dejado de crecer en los últimos años, renovando castañares tradicionales y ganando terreno baldío en terrenos de sierra.
Aunque las cifras de la extensión de cultivo varían bastante, al existir mucho castaño diseminado que no cuenta como cultivo como tal, los datos del Ministerio de Agricultura acercan ya su cultivo estable para fruto a las 3.000 hectáreas en la región. Si se contabiliza la destinada a madera y para uso forestal, la extensión puede aumentar sensiblemente.
Actualmente por su precio en origen, se trata de uno de los cultivos de sierra más rentables y que mejor puede adaptarse a la región. Como por ejemplo, en Gata-Hurdes, donde ha crecido el interés por el producto. En el cultivo tienen destaca presencia las cooperativas como la de la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte o la de cooperativas más pequeñas en la comarca de las Villuercas, y grandes empresas como Castañas El Común, con sede en Guadalupe.
Esta última vende sus castañas en su tienda on line en diferentes formatos, desde bolsa de malla de un kilo a cuatro euros hasta sacos de yute de 25 kilos pensando para comercios. Y también harina de castaña. Ahora trabaja en entrar en la transformación para comercializar castañas secas, un producto con una demanda creciente y que permitiría a la castaña extremeña ampliar su presencia temporal en el mercado. Según Rocío Vázquez, directora de Castañas El Común, “estamos trabajando para empezar a transformar. Lo estamos focalizando en castaña seca”.
Esta empresa produce cada campaña entre 400.000 y 500.000 kilos cada campaña, aunque prevé alcanzar el millón de kilos cuando todos sus castañares estén producción. Una parte de su producción es para el mercado nacional, pero también exporta varios mercados europeos, Canadá y los países árabes, donde sus castañas que compiten con las de origen turco y chino. En Europa, Italia es el gran mercado de consumo de la castaña, seguido también de Portugal donde en zonas fronterizas con Extremadura como Marvao cuenta con gran tradición.
Comarcas estrella
El auge del cultivo de la castaña en Extremadura tiene mucho que ver con la disponibilidad de planta de calidad. Efraín Martín, responsable de Arbolé, es uno de los mayores conocedores del sector de la castaña en Extremadura, y ha trabajado asesorando a nivel agronómico en plantaciones en el norte de Cáceres y en las Villuercas, donde también colabora con la Asociación de Productores de Castaña de la zona. Para Efraín, el castaño “es un cultivo en auge en zonas como Villuercas, Jerte, La Vera y Valle de Ambroz), como lo demuestran los pedidos de plantas híbridas en los últimos años. Posiblemente desde hace unos 3 años en Extremadura si han plantado una media 150 ha de nuevas plantaciones”. El vivero de Efraín Martín, cerca de Navatrasierra, está especializado en castaño en ecológico.
El Jerte y las Villuercas son las dos grandes zonas productoras de castaña de la región. La producción media regional está en torno a los 4,5 millones de kilos, de los entre 2,5 y 3 millones proceden del norte de Cáceres. La producción en la zona de las Villuercas oscila entre el millón y millón y medio de kilos. Destaca sobre todas la variedad Verata. Desde la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte llevan muchos años exportando el producto, sobre todo en los mercados europeos en los que sus cerezas y picotas tienen más demanda.
Uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta el sector de la castaña es el de la plaga de la avispilla del castaño (Dryocosmus kuriphilus), que ya ha llegado a Valle del Jerte y Gata, y que ha causado importantes daños en castañares de Italia y Portugal.
Álvaro Villarreal (Mediterranean Green Market): “Ayudamos a las empresas exportadoras hasta con el diseño del packaging o el precio según el mercado”
Entrevista con
Álvaro Villarreal
Director de Operaciones de Mediterranean Green Market
¿Cuál ha sido el origen de Mediterranean Green Market y qué servicios ofrece?
En MGM somos amantes de la cultura mediterránea, gastronomía y naturaleza única, y compartir estos valores con el resto del mundo con una premisa: su conservación. Nuestra plataforma de internacionalización busca promover y comercializar los productos que llevamos elaborando y consumiendo toda la vida. Somos profesionales con dilatada experiencia en comercio exterior y contamos con el conocimiento y las herramientas para ayudar a la empresa a que este paso fundamental sea lo más fácil y eficiente posible.
Dentro de nuestros servicios está seleccionar el mercado con mayor potencial para cada producto, adaptarlo en cuanto al etiquetado, requisitos legales y documentales e, incluso, el diseño del packaging o precio. Simplificar la exportación al máximo y hacerlo de una manera coordinada con el productor, hasta encontrar el hueco adecuado para la introducción del producto.
Traemos a nuestros distribuidores internacionales a las zonas de producción y ver, in situ, a los productores y el entorno para disfrutar en primera persona de una experiencia que fideliza al cliente, hacerle entender el valor de los productos y “ponerles cara”.
¿Cuáles son los sectores con los que está trabajando más?
Nuestro sector fundamental es el agroalimentario, donde tenemos más experiencia de gestión. Nuestros principales mercados se dividen en tres zonas principales: Asia, Europa (centro y norte) y Norteamérica (incluyendo el Caribe). Aquí contamos con distribuidores que conocen nuestros productos y nuestra gastronomía y que cada vez apuestan más por la calidad y la sostenibilidad.
Venimos apoyando la economía circular en lo que a producción y packaging se refiere, tratando de generar el menor número de residuos posibles y dando la mayor vida útil a los productos y envases. Las empresas también están cada vez más concienciadas con el respeto al medio ambiente y en la responsabilidad que tienen. Una de las claves de nuestro modelo de negocio es la eficiencia logística, es decir, el saber encontrar la forma más eficiente de transportar a cualquier país para lo que trabajamos con las principales navieras y transitarios.
Hay productos como quesos o el cárnico que resultan más complejos. ¿Estáis trabajando con ellos?
Hemos trabajado de manera puntual con alguna quesería pero es difícil salir de Europa, más aún desde Extremadura, con producto fresco o congelado si no es con un cierto volumen. Desde finales de año venimos trabajando con dos de las principales empresas de cárnico (cerdo ibérico) para tratar de introducir sus productos en varios países de Asia. Los primero son las autorizaciones de las que debe disponer cada establecimiento de la cadena de suministro y esto, siempre complica el proceso.
¿Hasta qué punto los problemas con los fletes marítimos y la subida de sus precios están complicando las exportaciones/importaciones?
Al final esto se ha convertido en un problema global, aunque está claro que a lo que más está afectando es a las importaciones, sobre todo de China. En las exportaciones se ha notado un ligero incremento de los precios y los tiempos de salida, pero aún hace viable la exportación de mercancías con cierto valor añadido.
¿Los productos agroalimentarios ecológicos están creciendo en su demanda en los mercados maduros?
Pues por lo que estamos viendo, sí. El consumidor está cada vez más concienciado con el medio-ambiente y el bienestar animal. Los datos oficiales dicen que el mercado de productos ecológicos se encuentra al alza, con un incremento medio del 10% en los 4 últimos años. Esto, acompañado de las políticas de estímulo por parte de las administraciones, confirma lo que mucha gente del sector repite desde hace tiempo, que en pocos años será el principal mercado del sector de la alimentación. Alemania, Suecia, Reino Unido o Suiza son mercados maduros con una demanda muy fuerte que representan una gran oportunidad para nuestros productos. Aunque hay que poner los ojos más allá de Europa para encontrar mejores oportunidades.
La certificación agroalimentaria refuerza la confianza en toda la cadena de distribución
Cada vez más, las empresas de distribución y los clientes finales buscan la seguridad alimentaria como gran premisa. Incluso por delante del precio. Y por ello, la seguridad y la trazabilidad en toda la cadena de valor de un producto se ha convertido en estratégica para todas las empresas y cooperativas agroalimentarias. De cualquier tipo de productos, desde frescos a envasados o cárnicos.
La certificación agroalimentaria permite que una entidad independiente, debidamente reconocida, verifique que todos los procesos que se realizan en la elaboración de un producto cumplen con los requisitos de calidad exigidos. Esta certificación puede alcanzar los procesos de fabricación del producto, una auditoría de calidad o ensayos sobre muestras tomadas del mismo para comprobar que todo el producto que llegue al cliente final cumpla con lo exigido en materia de sanidad y seguridad alimentaria.
Entre las ventajas que tiene la certificación de productos destaca en general el refuerzo positivo que supone para la marca al generar mayor confianza en sus clientes finales y en la Distribución. Así como la mayor facilidad para encarar los mercados de exportación, donde la certificación agroalimentaria es vital para poder llegar a muchas empresas de distribución.
La certificación agroalimentaria acreditada permite reducir barreras aduaneras en muchos mercados de exportación en materia de seguridad, protección del medioambiente o calidad”
En el caso de la certificación de productos cárnicos, en los últimos años se han sumado nuevas certificaciones como la de Bienestar Animal, cada vez más tenidos en cuenta por grandes cadenas de distribución a la hora de seleccionar sus proveedores.
Extremadura cuenta con más de 30.000 has de olivar ecológico y 54 almazaras certificadas
En la última década, la agricultura ecológica ha dado salto de gigante en el mercado español. Aunque aún sigue estando muy lejos en cuanto a consumo doméstico en relación a otros mercados europeos cercanos. Según datos del “Análisis de la Caracterización y Proyección de la Producción Ecológica en España en 2020” editado recientemente por el Ministerio de Agricultura muestra cómo el crecimiento entre 2012 y 2020 ha sido del 133% en volumen y de un 96% en valor.
Extremadura ha sido una parte importante de este crecimiento, especialmente en la extensión de la superficie ecológica que supera ya las 105.000 hectáreas, con un crecimiento anual en torno a las mil hectáreas. Extremadura sería la quinta región española en superficie, con el 4,3% del total español, aunque muy lejos del 45% de Andalucía –gracias a su olivar-, el 17% de Castilla-La Mancha o el 10% de Cataluña.
El olivar es uno de los cultivos en extensión que cuenta con más peso entre los de agricultura ecológica en la región. Según los últimos datos del Ministerio, el olivar ecológico supone en torno a las 30.000 hectáreas, es decir, el 28% del total de la superficie declarada como ecológica en Extremadura. Además de la extensión del cultivo, que crece cada año, es muy importante destacar el número de almazaras que pueden certificar sus aceites de oliva como ecológicos: un total de 54. No todas lo hacen en la actualidad, pero significa que más de un 35% de las almazaras que operan en la región lo pueden hacer. En toda España, el olivar ecológico supone unas 223.000 hectáreas con un total de 1.151 almazaras certificadas.
España contaba con una superficie ecológica inscrita en 2020 de 2,44 millones de hectáreas estando calificadas 2,09 millones de hectáreas. Cerca del 87% de la superficie ecológica inscrita se concentra en seis comunidades: Andalucía, Castilla-La Mancha, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura y Murcia. En 2020 la superficie ecológica inscrita en España representó cerca del 10% de toda la superficie agraria útil española.
El número de operadores de agricultura ecológica en Extremadura supera los 2.800, lo que da una media de 52,4 por hectárea, en línea con la media española que es de un operador por cada 54,7 has. La región cuenta con unas 217 industrias o empresas transformadoras de agricultura o ganadería ecológica.
A nivel nacional, las mayores producciones ecológicas de origen vegetal corresponden a frutas de hueso, cítricos y frutos secos, hortalizas, viñedo, olivar y cereal. Mientras las mayores producciones de origen animal corresponden a leche cruda, carne, huevo y miel. En 2020 la “Producción de la Rama Agraria Ecológica” representó de media el 5,05 % de la “Producción de la Rama Agraria” de España, más relevante en el caso de la producción ecológica de origen vegetal que en la animal.
Gasto en alimentos
El gasto realizado en 2020 por los consumidores españoles en alimentos y bebidas ecológicos alcanzó los 2.528 millones de euros (un 7,0 % más que en 2019), mucho más elevado que el de la alimentación convencional.En 2020 el gasto per cápita en productos ecológicos en España fue 53,41 euros/habitante/año (un 6,10% superior al de 2019). En 2020 un 53,5% de las ventas de productos ecológicos se efectuó a través la Distribución Organizada, un 30,9% a través del canal especialista y un 15,6 % a través de otros canales, principalmente venta directa, venta on-line, autoconsumo y HORECA.
La alta demanda de flores comestibles llama a la puerta de Extremadura
Impulsada por los restaurantes de lujo, es un cultivo de invernadero que requiere buena logística de frío
Cada vez es más frecuente encontrar en los restaurantes de nivel, sean o no estrellas Michelin, que en algunos de sus platos utilizan flores comestibles. Un elemento decorativo singular cuya producción está creciendo con fuerza en España en los últimos años, siguiendo el ejemplo de lo que ha ocurrido en países como Francia o Italia. Y que no solo aporta color a los platos, sino también sabor y textura: hay flores dulces, amargas, saladas o con notas metálicas.
Impulsado sobre todo por la alta restauración, ya que sigue siendo complicado encontrar envases de flores comestibles en los lineales de la restauración. La demanda se dispara especialmente en Navidades, en las fechas de San Valentín, y también durante las bodas en verano y septiembre. Incluso ya llegan de forma regular a los grandes mercas españoles, como los de Madrid, Barcelona, Sevilla o Valencia.
Productos como la flor de borraja, la hoja de capuchina, el pensamiento viola tricolor, el clavel mini, la flor de aliso, la margarita africana o osteospermum, la flor de romero, la prímula, el alhelí, la margarita bellis, la mostaza silvestre, la boca de dragón, las dalias, los crisantemos o la caléndula se pueden encontrar ya, junto a otras muchas flores en el mercado español.
El mercado de flores comestibles en España está liderado por empresas como Microgreens con sede en Nerja (Málaga), la valenciana Garanfruit Agro o la zaragozana Inniflower. Algunas de estas empresas están buscando nuevas fincas para crecer ante el aumento de la demanda. Su cultivo, casi siempre en invernadero, ofrece buenas perspectivas en Extremadura, sobre todo por sus condiciones de suelo y también por su experiencia en el campo de la flor cortada en algunas comarcas.
La producción de flores comestibles abarca hasta más de medio centenar de especies, más o menos conocidas. En algunos casos no solo se venden en fresco, sino también cristalizadas, liofilizadas y deshidratadas, incluso en “piruletas de flores”. En estos últimos casos, para alargar su vida útil pensando sobre todo en la exportación a mercados que van de Francia –donde la alta cocina está más extendida– a los países de Oriente Medio.
Mano de obra
La producción y comercialización de este tipo de flores comestibles presenta algunas singularidades. La primera de ellas que requiere bastante mano de obra en invernadero, y un cuidado extremo de temperatura para que llegue al cliente final en óptimas condiciones. Con temperaturas medias entre 4 y 6 grados una vez envasada, y con un periodo corto de caducidad que garantiza su presencia en fresco, de en torno a los días una vez recolectado. De ahí que el transporte y la logística sean fundamentales en este tipo de producciones.
Flor cortada
Aunque se trata de cultivos diferentes, por el cliente final y por la forma de producción, las flores comestibles presentan también similitudes con el de la flor cortada. Un cultivo que sigue contando con varias empresas destacadas sobre todo en la zona de Valdelacalzada, Villanueva de la Serena y alguna en la provincia de Cáceres. Actualmente la producción extremeña, que tradicionalmente se especializó en claveles y rosa, se ha diversificado hacia otro tipo de productos, como por ejemplo la flor de pascua. Si en el año 2.000 la producción de flores y plantas podría superar los 5 millones de unidades, en la actualidad se sitúa en los 2,5 millones. Muy concentrada sobre todo en la venta en las fechas señaladas, especialmente en el Día de Todos los Santos y en Navidades también. La importación masiva de plantas de terceros países, especialmente Ecuador vía Holanda –principal mercado mayorista mundial de flor cortada– y los costes en mano de obra del cultivo, han limitado su desarrollo.
Foto: Fresh Origins
Un Grupo Operativo desarrolla un proyecto para mejorar la competitividad de la Manzanilla Cacereña
Una de las variedades más simbólicas de nuestra región es la Manzanilla Cacereña. Esta variedad, principalmente cultivada en Cáceres ocupa más de 48.000 ha. Las comarcas que mayor cantidad de olivos posee son las comarcas de Sierra de Gata y Las Hurdes con un total de 23.418 ha; siguiéndole Tierras de Cáceres con 6.470 ha. En Las Villuercas y La Siberia también es una variedad predominante, aunque su cultivo se extiende al sur de Salamanca, Ávila y Madrid, con lo que suman 16.000 ha a las existentes en Cáceres.
Estas aceitunas poseen una doble aptitud, ya que sirven para elaborar aceitunas de mesa en diferentes presentaciones (negra oxidada, estilo “Campo Real”, negras naturales, etc.) así como para ofrecernos premiados y afamados Aceites de Oliva Vírgenes Extra. Su destino comercial principal es para aceituna de mesa “negra oxidada”, las cuales son exportadas casi en su totalidad hacia otros mercados, siendo muy importante la venta en rodajas como ingrediente para pizzas.
Aunque en menor volumen, su transformación para obtener aceite es muy importante, siendo numerosos los reconocimientos obtenidos en concursos internacionales gracias a sus intensos frutados verdes que evocan a frutas (plátano, manzana) y a su sabor “redondo” donde se aprecian el sabor dulce con el amargo y picante de los frutos tempranos.
La principal problemática de esta aceituna es su baja producción (15 Kg/olivo) junto al bajo rendimiento de aceite.
Por este motivo se ha constituido el Grupo Operativo “Manzanilla Cacereña” con el objetivo de rentabilizar las aceitunas y el aceite de dicha variedad. El proyecto innovador que propone “Acciones para la mejora de la rentabilidad del olivar Manzanilla Cacereña en Extremadura” está financiado en el marco del Programa de Desarrollo Rural de Extremadura 2014-2022, por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) de la Unión Europea en un 80%, por la Comunidad Autónoma de Extremadura en un 16,28%, y por el Ministerio de Agricultura en un 3,72%. El importe de la ayuda concedida para la realización del proyecto innovador es 9.774,00€.
Cesáreo Sánchez (Castrum-Erat): “Cada vez nos piden los quesos en formatos de más kilos para las tiendas”
Entrevista con
Cesáreo Sánchez
Maestro quesero de Castrum-Erat
Tras varios años en el mercado, el proyecto quesero de Castrum-Erat desde Castuera (Badajoz) que comenzaron los hermanos Cesáreo y José María Sánchez con 300 ovejas sigue manteniendo las esencias que le han hecho diferente entre la amplia oferta de quesos extremeños. Con la idea de seguir haciendo quesos de autor, limitados en producción pero muy diferenciados. Con ganadería propia, que llevan seleccionando desde hace ya más de 20 años. Quieren seguir haciendo desde la humildad, aprendiendo día a día, para no repetir las mismas fórmulas y modelos. Cesáreo Sánchez, ingeniero agrónomo, trabajó en la DO Queso de la Serena, y se formó como maestro quesero visitando y hablando con muchas queserías artesanas de España y Francia.
Siguen produciendo ocho tipos diferentes de quesos: Nacencia, Pacencia, Grus, Rulo, Ruber, Espartacus, Trajano, Maximun y Castuereño. Con leche cruda de oveja de su propio rebaño y corteza enmohecida.”No queremos crecer por crecer –asegura Cesáreo Sánchez– si con ello tenemos que ir hacia una elaboración más industrial y comprar leche de fuera. Queremos seguir haciendo quesos singulares, que nos gustan, y que quien lo compre sepa de dónde procede”. Incluso se han atrevido con un curioso yogur de leche de oveja único en Extremadura, de pasteurización lenta, muy común en Francia. “Hemos aprendido mucho de los quesos franceses. Hay que tener en cuenta que los quesos allí son casi una religión”.
Más grandes
En los últimos años, la quesería ha seguido apostando por formatos de sus quesos cada vez más grandes, incluso por encima de los cuatro kilos, destinados sobre todo a tiendas especializadas en productos gourmet. “Para las tiendas es un formato mucho más cómodo y rentable, porque se puede cortar mejor y porque tiene una mayor duración –asegura Cesáreo Sánchez. Está gustando mucho en las tiendas, incluso por encima del formato pequeño”.
La pandemia, como a otras muchas empresas y sectores, también les ha afectado de forma singular. “Gran parte de nuestro canal de ventas son pequeñas tiendas de alimentación que buscan productos diferentes, Y estas tiendas con la pandemia lo han pasado muy mal, porque casi no tienen personal y cualquier contratiempo o enfermedad les obligaba a cerrar. Lo hemos notado pero poco a poco van cogiendo de nuevo el ritmo de las ventas”.
Distribución
Al contrario que otras empresas de su sector, Castrum Erat no ha apostado demasiado por la venta on line. “Es un producto delicado para la venta on line, que requiere una logística de frío en transporte que encarece mucho el producto en sí Preferimos seguir con la venta en distribución especializada y en restaurantes que conozcan el producto y sobre todo lo valore y sepa transmitir al cliente final”.
Cada uno de sus quesos tiene nombre, destacando el Nacencia, de formato cuadrado, enzimático de cuajo vegetal y cremoso. O el Pacencia, de formato circular, enzimático de cuajo animal de cordero; o el Grus, coagulación mixta de corteza emohecida que recuerda al camembert francés, al igual que el Rulo, coagulación láctica en leche cruda de oveja, afinado en ceniza de carbón vegetal que sorprende por su textura y sabor.
La presentación y formato también han conseguido diferenciar a los quesos de Castrum-Erat desde el principio. Apostando por el envoltorio en papel desde el principio –que ahora se está imponiendo para abandonar el plástico por temas medioambientales– y con etiqueta y contraetiqueta para explicar muy bien al consumidor el queso que está consumiendo.
El Pimentón de la Vera con DOP quiere venderse como producto agroturístico
Cuenta con unas 1.250 hectáreas de cultivo, 350 productores y 16 marcas certificadas
El Pimentón de la Vera, uno de los productos agroalimentarios extremeños más conocidos fuera de la región, quiere también convertirse en un reclamo turístico. Por su alta calidad muy apreciada en la restauración y también por su artesanal forma de elaboración, medioambientalmente sostenible a través del secado con madera de leña de encina o roble de la zona.
El cultivo cuenta con unas 1.250 hectáreas y unos 350 productores en varios términos municipales, con su epicentro en Jaraíz de la Vera, sede Consejo Regulador de la Denominación de Origen. En los últimos años, la extensión en hectáreas y el número de productores ha disminuido, al ser un cultivo con altos costes de mano de obra, y que debe competir en el mercado con otros pimentones de baja calidad de importación. Y también con el pimentón de marcas extremeñas que no están dentro de la Denominación de Origen Protegida y cuya trazabilidad del producto no está controlada. La venta a granel a las grandes industrias cárnicas de Guijuelo o Segovia concentra un volumen destacado de las ventas.
Según el Diario Oficial de la Unión Europea, se entiende por pimentón con Denominación de Origen Protegida “Pimentón de la Vera”, el producto obtenido de la molienda de frutos totalmente rojos, de las variedades del grupo de las “Ocales” (Jaranda, Jariza y Jeromín), y de la variedad Bola, pertenecientes a las especies Capsicum annum L. y Capsicum longum L., secados con leña de encina y/o roble, por el sistema tradicional de La Vera.
Aroma ahumado
El “Pimentón de la Vera” es un producto de sabor y aroma ahumados, intensos y penetrantes, debido al proceso de secado al humo a que se somete a los pimientos. Tiene un alto poder colorante, superior en las variedades del grupo de las Ocales que en la variedad Bola. Tanto su sabor, aroma y color son altamente estables, por su lento y suave proceso de deshidratación.
Según su sabor hay tres grupos de pimentones: Pimentón dulce: de sabor suave, totalmente dulce, elaborado con las variedades Bola y Jaranda; Pimentón ocal o agridulce: suavemente picante al paladar, elaborado con las variedades Jaranda y Jariza y el Pimentón picante: pronunciado picor al paladar, elaborado con las variedades Jeromín, Jariza y Jaranda.
Se elabora a partir de pimientos secos y molidos en polvo, tras pasar por un lento y artesanal proceso de secado al humo. Es una buena fuente de vitamina A y otros nutrientes esenciales, así como de capsantina, que se ha relacionado con numerosos beneficios para la salud. Ayuda a fortalecer el sistema inmunológico, a prevenir la inflamación y puede ayudar a prevenir el envejecimiento y el cáncer.
Para potenciar su conocimiento y atraer turísticas que puedan conocer in situ dónde y cómo se elabora el Pimentón de la Vera, la Denominación de Origen Protegida “Pimentón de la Vera”, las asociaciones ALTUP (Asociación Alojamientos y Turismo Plasencia) y ATURIVE (Asociación de Turismo de La Vera) han impulsado de forma conjunta un proyecto con distintas actividades, que poniendo en valor los elementos culturales y gastronómicos de la zona, proporcionen un atractivo para el turismo.
El proyecto nace desde la iniciativa privada, con un claro compromiso de cooperación entre empresarios de distintas actividades económicas, pero siempre relacionados con la DOP Pimentón de La Vera. Aunque contará con la ayuda pública de la Junta de Extremadura, la Diputación de Cáceres y los ayuntamientos de la zona, tanto a nivel financiero como técnico en las labores de promoción y fomento del mismo. Con el apoyo de la Dirección General de Turismo se ha ideado crear un producto turístico, como se pudo comprobar en la pasada edición del Festival Sensaciones Pimentón de la Vera DOP 2021.
Foto: DOP Pimentón de la Vera
Caja Rural de Extremadura convoca la XXIII edición de los Premios Espiga Jamón Ibérico DOP Dehesa de Extremadura
Caja Rural de Extremadura convoca la XXIII edición de los Premios Espiga Jamón Ibérico DOP Dehesa de Extremadura, el veterano concurso que destaca los mejores jamones ibéricos producidos en la región.
Esta nueva edición pretende “seguir premiando las excelentes piezas ibéricas que se elaboran en Extremadura, gracias al esfuerzo de ganaderos e industriales, y contribuir a su comercialización con el sello de calidad que otorgan estos Premios Espiga”, según explica el presidente de Caja Rural de Extremadura, Urbano Caballo.
Podrán participar todas aquellas industrias elaboradoras o marcas comerciales acogidas a la denominación de origen extremeña. Los jamones presentados a concurso deberán ser calificados de bellota o terminados en montanera, presentar precinto y etiqueta de la DOP y tener un tiempo mínimo de curación de 22 meses.
Las empresas podrán presentar sus muestras, acompañadas por la ficha de inscripción, entre el 29 de agosto y el 2 de septiembre en el Instituto Tecnológico Agroalimentario de Extremadura (INTAEX), que es la institución responsable de las catas, bajo la dirección técnica de la investigadora María Jesús Martín.
La cata de los jamones recibidos se realizará mediante el sistema denominado ‘cata a ciegas’, a cargo de un panel de ocho expertos del INTAEX. Las seis piezas mejor puntuadas pasarán a una cata final, en la que el jurado decidirá cuáles recibirán los tres premios de esta modalidad de concurso: Espiga de Oro, Espiga de Plata y Espiga de Bronce.
Además, y como en años anteriores, Caja Rural otorgará una distinción especial a los ganaderos proveedores de los animales cuyos jamones resulten ganadores del concurso.
El premio cuenta con el apoyo del INTAEX, integrado en el Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX) de la Junta de Extremadura, y con la colaboración del Consejo Regulador de la DOP Dehesa de Extremadura.
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