vino y bodegas

Miguel Monterrey (Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura): “La vendimia ha estado en torno a los tres millones hectolitros de vino y mosto”

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Entrevista con
Miguel Monterrey Vázquez
Presidente de la Sectorial Vitivinícola de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura

¿Con qué ánimo ha encarado el sector cooperativo vitivinícola de Extremadura la nueva vendimia?

Desde el sector cooperativo afrontamos esta nueva vendimia con una mezcla de prudencia y confianza. Prudencia porque el contexto de mercado sigue siendo complejo, con unos niveles de consumo inferiores a los de hace unos años y eso condiciona la comercialización. Pero también con confianza porque, una vez más, el viñedo extremeño ha demostrado su capacidad de adaptación y las primeras previsiones apuntan a una uva de buena calidad, que es el principal activo sobre el que construimos el futuro de nuestras bodegas.

Las cooperativas buscamos generar valor para miles de viticultores y esa calidad de la materia prima, junto al esfuerzo realizado en modernización de las bodegas y la creciente profesionalización de la comercialización, nos permiten afrontar la campaña con optimismo moderado. La calidad de la uva debe ser la base para generar mayor valor añadido.

Las estimaciones de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura para esta vendimia apuntan a un ligero incremento de producción respecto a la del año pasado. Creemos que estará en torno a los tres millones hectolitros de vino y mosto.

Los condicionantes climáticos están adelantando la vendimia. ¿Es uno de los grandes desafíos?

Sí, el cambio climático ha dejado de ser un reto de futuro para convertirse en una realidad cotidiana en nuestras explotaciones. Llevamos varias campañas observando un adelanto progresivo de la vendimia, con maduraciones más rápidas y episodios de calor intenso, especialmente durante la noche, que afectan tanto al rendimiento como a la organización de las bodegas. La vendimia de este año es un ejemplo, con una recolección adelantada.

Esto obliga a adaptar la gestión del viñedo y también la planificación en bodega, pero quizás el mayor desafío sea mantener el equilibrio entre calidad, producción y sostenibilidad. Hay que seguir apostando por la investigación y la innovación, evaluando el comportamiento de las distintas variedades, tanto tradicionales como de nueva implantación, y seleccionando aquellas que mejor respondan a las nuevas condiciones climáticas sin perder identidad.

No se trata de sustituir unas variedades por otras de forma precipitada, sino de tomar decisiones basadas en el conocimiento técnico y en la experiencia acumulada. Extremadura dispone de unas condiciones excepcionales para producir vinos de calidad y debemos aprovecharlas adaptando nuestro modelo productivo a una climatología que ya es diferente de la que conocíamos.

La caída del consumo de vinos, especialmente en tintos, está provocando importantes excedentes. ¿Qué soluciones prácticas habría?

No estamos ante un problema exclusivamente productivo, sino de mercado. El consumo ha cambiado, especialmente en determinados países que tradicionalmente eran grandes consumidores de vino tinto, y eso exige una respuesta estructural, no únicamente medidas coyunturales. Las herramientas excepcionales, como la destilación de crisis, pueden ser útiles para aliviar tensiones puntuales y reequilibrar la oferta y la demanda, pero no pueden convertirse en la única respuesta.

La solución pasa por generar más valor. Debemos avanzar en la comercialización de vinos envasados con marca propia, abrir nuevos mercados internacionales, reforzar la promoción y explicar mejor al consumidor todo lo que hay detrás de una botella de vino: sostenibilidad, calidad, tradición y el papel social que desempeñan las cooperativas en el mantenimiento del medio rural. También es importante seguir mejorando la dimensión empresarial de las cooperativas para ganar capacidad comercial y negociadora.

El nuevo tipo de cliente y de demanda de vinos, ¿obliga a las bodegas a ser cada vez más innovadoras?

Sí, y además es una evolución positiva. Hoy el consumidor busca experiencias diferentes, vinos más frescos, más fáciles de disfrutar y presentados de una forma atractiva. El crecimiento de los vinos blancos es un claro ejemplo de cómo las preferencias del mercado evolucionan.

Las cooperativas extremeñas llevamos tiempo haciéndolo. Hemos invertido en tecnología, en nuevas técnicas de elaboración, en imagen y en diversificar su catálogo. Cada vez encontramos más referencias adaptadas a distintos perfiles de consumidores y a nuevos momentos de consumo, sin renunciar por ello a la calidad ni a la personalidad de nuestros vinos.

El Ministerio de Agricultura concede 903 nuevas hectáreas de plantaciones de viñedo, de ellas 38 en Extremadura

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El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha comunicado a las comunidades autónomas la resolución que distribuye 903 hectáreas para nuevas plantaciones de viñedo en 2026. Las administraciones autonómicas deberán notificársela a los beneficiarios antes del 1 de agosto. La superficie concedida se ha repartido entre los siete grupos de prioridad establecidos. Esto ha permitido la concesión del 100 % de la superficie admisible solicitada a jóvenes viticultores y las pequeñas y medianas explotaciones, así como viticultores sin viñedo ilegal ni abandonado que hayan cumplido con el régimen de autorizaciones. Para los que no tienen criterio de prioridad, se les concederá el 37,4 % de la superficie admisible.

Del total concedido, el 55,7 % de la superficie corresponde a viticultores con pequeña y mediana explotación, de los que un 16,4 % son jóvenes. El 3,9 % de la superficie concedida es para jóvenes de nueva incorporación al sector vitivinícola.

Estas concesiones se han realizado sobre un total de superficie solicitada de 1.584 hectáreas, reducidas a 1.290 tras aplicar los criterios de admisibilidad y un límite máximo de 5 hectáreas por solicitante.

Por comunidades, Castilla–La Mancha lidera las nuevas plantaciones, con 653 hectáreas, seguida de Cataluña (67 hectáreas) y Extremadura (38 hectáreas). La demanda de nuevas plantaciones mantiene su tendencia a la baja con una superficie total solicitada de 7,2 % con respecto a 2025, año en que ya se redujo el 9,5 % frente a 2024.

30.000 hectáreas de viñedo desaparecen de Extremadura en los últimos 30 años

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Las variedades Cayetana Blanca y Pardina en blancas, y la Tempranillo en tinta son las más extendidas en el viñedo extremeño

En España se han dejado de cultivar 285.000 hectáreas de viñedo en las últimas tres décadas, según los datos del último informe sobre el potencial vitivinícola español elaborado por el Ministerio de Agricultura. De todas ellas, unas 30.000 hectáreas han desaparecido en Extremadura. Desde el año 2021 hasta hoy, la región ha pasado de cultivar 104.832 hectáreas de vides a las 73.343 en la actualidad. En estas décadas, Extremadura ha dejado de ser la segunda región española en extensión de cultivo de la vid, adelantada por Castilla y León gracias al tirón de Ribera del Duero y Rueda. Un proceso que se explica por diversos factores, entre los que destacan la falta de relevo generacional y la llegada de nuevos cultivos leñosos en las zonas productoras, pero también problemas estructurales en los últimos años como los excedentes de vino, la caída del consumo y los precios bajos de la uva en los últimos años.

Según los datos del MAPA, la superficie plantada de viñedo de uva de vinificación en España ascendía a 31 de julio de 2025 a unas 903.170 ha, con Castilla-La Mancha liderando el área vitícola nacional, con 428.778 ha, casi un 47,5% del total nacional, seguida de lejos de Castilla y León, con 85.210 ha (9,43%); Extremadura, con 73.343 ha (8,12%), Cataluña, con 55.194 ha (6,11%), y la Comunidad Valenciana, con 55.019 ha (6,09%).

Casi un 90,5% de esta superficie a nivel nacional, unas 817.007 ha, se encuentra inscrita y amparada por una Indicación Geográfica (IG), bien en un Denominación de Origen Protegida (DOP.) o en una Indicación Geográfica Protegida (IGP).

Con DOP
Castilla-La Mancha es la Comunidad con mayor superficie de viñedo para la producción de vino con DOP, con 419.248 hectáreas (51,3%), seguido de Castilla y León, con 81.315 ha (10%), Comunidad Valenciana, con 53.689 ha (6,6%), Cataluña, con 50.450 ha (6,2%), La Rioja, con 46.692 ha (5,7%), Extremadura, con 35.645 ha (4,4%), etcétera. Estas superficies son admisibles también para producir vino con IGP o vino sin IG, según se califiquen.

En la superficie de viñedo para producción de vino con I.G.P., cuyas hectáreas están incluidas también en las de vino con DOP, con 507.793 ha, Castilla-La Mancha es la región que cuenta igualmente con más viñedo, con 419.248 ha (82,6%), seguido de Castilla y León, con 81.315 ha (16%), principalmente por la existencia de las IGP Vino de la Tierra de Castilla y Vino de la Tierra de Castilla y León.

La superficie de viñedo para producción de vino con IGP, no incluida en zonas D.O.P., suma 58.240 ha, con Extremadura a la cabeza con Vino de la Tierra de Extremadura, con 33.350 ha (57,3%), seguido de Castilla-La Mancha, con 9.530 ha (16,4%); Galicia, con 4.901 ha (8,4%); Castilla y León, con 3.895 ha (6,7%); Aragón, con 3.219 ha (5,5%); Andalucía, con 1.640 ha (2,8%), etc.

Nuevas plantaciones
En el proceso de replantación de nuevas variedades, cada región puede cada campaña solicitar nuevas plantaciones al MAPA. Castilla-La Mancha fue en 2024/25 la Comunidad donde más plantaciones de viñedo se realizaron, con 8.241 hectáreas, seguida de Castilla y León con 1.265 ha, Cataluña con 1.241 ha y Extremadura, con 1.147 ha.

Con respecto a la distribución de la superficie vitícola plantada por variedades de uva a nivel nacional, el 52,2% del total son tintas y el 47,8%, blancas. Entre las variedades tintas continuó destacando la Tempranillo, que representa un 41,3% del total. Seguida de la Garnacha Tinta (57.836 ha), Bobal (50.992 ha) y Garnacha tintorera (43.646 ha).

En cuanto a las variedades blancas, la Airén sigue siendo la más representativa con 182.928 hectáreas, seguida de la Macabeo (58.329 ha), Verdejo (25.085 ha), Pardina (20.640 ha) y Cayetana Blanca (12.547 ha). Las variedades Cayetana Blanca y Pardina en blancas, y la Tempranillo en tinta son las más extendidas en el viñedo extremeño.

Alejandro Carrasco (Pago los Balancines): “Latinoamérica, con Brasil a la cabeza, es un mercado que nos interesa mucho”

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Entrevista con
Alejandro Carrasco
Director de Exportación de Pago los Balancines

Pago los Balancines, ubicada en Oliva de Mérida (Badajoz) es uno de los proyectos de viticultura más singulares de la Comunidad de Extremadura. Tanto por su amplio portfolio de vinos como por su apuesta por el enoturismo y el viñedo ecológico. Con un packaging muy actual y dinámico. Sin olvidar el mercado nacional, es una de las bodegas extremeñas que más ha reforzado su apuesta por los mercados exteriores en vinos envasados de calidad. Con sus colecciones de Balancines -con Barbas de Gata como uno de los más icónicos-,Alunado, Haragán o la colección de Huno& Mastines.

Alex Carrasco es su director de exportación, habiendo trabajado durante muchos años en Irlanda en uno de sus grandes importadores de vinos (O`Briens Wines) como con su propia empresa de catas de vino.

¿Cuáles son los objetivos para el mercado exportador de Pago Los Balancines?

Tenemos presencia en varios países de Europa y también de Latinoamérica. Este año estamos mirando más hacia Latinoamérica, aunque también hemos estado en una importante feria en Hong Kong. Y también queremos afianzarnos más en Japón o Taiwan. Latinoamérica está entre los mercados más emergentes actualmente, sobre todo Brasil.  El acuerdo de Mercosur puede ser importante. En octubre estaremos en Prowine Sao Paulo y veremos a algunos clientes. Y también a través de Extremadura Avante hemos comenzado dos investigaciones de mercado en Colombia y Perú. En este último mercado el vino español se conoce y gusta mucho, y cuenta con una gastronomía brutal. Yo viví 10 años en Irlanda y he conseguido dos distribuidores allí. Son mercados al igual que Reino Unido son más maduros. Con Avante haremos también algo en Bélgica. También iremos a una feria en París a nivel de Europa. También nos interesa mucho Escandinavia

¿Cada país o cada zona tiene un perfil de cliente diferente en gustos y demandas?

Cada zona tiene un perfil de cliente diferente. En Irlanda por ejemplo no te puedes salir de un precio muy alto. Buscan vinos que ellos puedan vender entre 15 y 20 euros. En irlanda tienen un impuesto de 3,20 euros por botella. En Latinoamérica el vino europeo (español, francés, italiano) tiene una posición más premium. El cliente entiende que tiene que pagar más por ese tipo de vinos y el precio no tiene tanta importancia para determinado perfil de cliente. En Brasil, el vino garnacha que tenemos les encanta frío. Hay que respetar los gustos de cada mercado. El momento para el vino no es fácil y no podemos llevarnos las manos a la cabeza con cualquier cosa. En Latinoamérica prefieren vinos más serios, más tradicionales, con más color.. Al contrario de lo que ocurre ahora en Europa. Nuestros vinos están entre medias porque pese a tener madera no son tan super especiados como los puedes encontrar en Rioja. Trabajamos en los dos bandos. Si lo quieres más serio lo tenemos, y más informal también. Jugamos en las dos ligas.

Pago los Balancines siempre ha sido un gran defensor de los vinos ecológicos. ¿Es una tendencia de mercado claro?

En el mercado europeo el vino ecológico ya es vital y lo será más en el futuro. Hay importadores que te dicen que en cinco o diez años todos los viñedos con los que trabajarán deben estar en ecológico o ser medioambientalmente sostenibles. El uso del agua también es muy importante. Hacer un uso racional del agua. Aunque hemos tenido un buen invierno, pero hay que tener mucha conciencia del uso del agua.

Para una bodega como la vuestra, ¿qué canales de venta son más importantes?

Tenemos muchas referencias de vinos y contamos con vinos que están en Carrefour o grandes supermercados en Europa, y luego otros que son mucho de tiendas muy especializadas que cuentan con sus propios masterwine. Que buscan vinos diferentes por zonas o tipos de uvas. Cada vez se valoran más las uvas autóctonas. El clon de nuestro tempranillo tiene mucho más que ver con Portugal, con el Alentejo, que con el de la Rioja. Cada variedad de uva debe adaptarse a un terreno y sobre todo a un clima.

Extremadura fue la quinta región con más volumen de vino exportado de España en 2025

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Según datos de la AEAT, analizados por la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE), las exportaciones españolas de vino cerraron 2025 con unas caídas del -5% en valor y del -3,4% en volumen, hasta situarse en 2.879,5 millones de euros y 1.891,8 millones de litros. España baja de los 1.900 millones de litros de vino en exportación, lo que no ocurría desde 2013. Con respecto a 2024, las exportaciones han descendido en 151,15 millones de euros y en 66,9 millones de litros. En valor se trata de la cuarta mejor cifra de la serie histórica.

Castilla-La Mancha es la principal comunidad exportadora de productos vitivinícolas, con 1.400,3 millones de litros (-0,8%) y 950,5 millones de euros (+5,6%), que suponen el 52,3% del volumen y el 27,5% del valor de las exportaciones españolas de productos vitivinícolas realizadas en 2025.  Cataluña es la segunda comunidad exportadora en valor, con 592,8 millones de euros (-7,5%), siendo la comunidad que más redujo su facturación en términos absolutos (-48 millones de euros). En volumen, ocupa la cuarta plaza con 165,3 millones de litros (-10,3%), al tener un precio medio más elevado que el de la media nacional. En volumen fue también la comunidad que más redujo sus exportaciones el pasado año (-19 millones de litros).

La Comunidad de Extremadura, que hay que recordar que es la segunda productora española de vino tras Castilla-La Mancha, se situó como la quinta región española por volumen de vino exportado solo por detrás de Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Murcia y Cataluña. Aunque la región extremeña baja al noveno puesto en el ránking nacional en el valor de sus exportaciones, por el menor valor unitario/litro de sus vinos. Aunque en el año 2025 la facturación de sus exportaciones creciera en 9 millones de euros en relación a las del 2024.

A nivel nacional, Extremadura representa el 3% del total en valor exportado y el 6% en volumen. En el caso del volumen, Castilla-La Mancha acapara el 52,3% del total seguida de la Comunidad Valenciana con el 14,3% y Cataluña con el 6,2%. En el caso del valor, Castilla-La Mancha supone el 27,5% del total seguida de Cataluña con el 17,2%, Comunidad Valenciana con el 10,3%. Rioja con el 8,2% y Castilla y León con el 6,8%.

Principales mercados
Si tenemos en cuenta los vinos envasados en su conjunto, (es decir, incluyendo los vinos tranquilos, generosos y de aguja) y por mercados, Reino Unido se mantiene como primer destino en valor en 2025, con 245,4 millones de euros (-2,7%), seguido de EE.UU., con 210,8 millones de euros y caída del -14,8%.

En términos de volumen, también es Reino Unido el primer destino para los vinos envasados españoles en 2025, con 82,2 millones de litros y caída del -2,5%. Alemania mantiene la 2ª posición, con 72,2 millones de litros y caída del -6,7%.

Entre los 15 principales mercados para los vinos envasados españoles, solo Canadá aumentó en valor (+4,6%) y en volumen (+5,5%). En valor, crecieron además Suiza (+5,9%) e Irlanda (+3,1%) y en volumen, además, Japón (+4,5%). El resto de principales mercados registraron evolución negativa tanto en valor como en volumen.

Por mercados, los tres primeros destinos para el granel español son productores, vecinos y competidores (Alemania, Francia e Italia). Costa de Marfil supera a Portugal y se convierte en el cuarto destino, al registrar fuertes crecimientos. Alemania se mantiene como principal mercado, con 313,8 millones de litros (-1,9%), por valor de 159,6 millones de euros (+7,2%). Le sigue Francia en la 2ª posición, con 310 millones de litros (-0,5%), por valor de casi 157 millones de euros (+8,9%). Italia, en la 3ª posición, fue el que peor evolución presentó al caer un -29,9% en volumen, hasta rozar los 100 millones de litros y un -22% en valor, hasta los 50,1 millones de euros.

Óscar Argueta (Cooperativa Nuestra Señora de la Soledad de Aceuchal): “Las horas de sol permiten elaborar en Extremadura vinos jóvenes tan buenos como los de Ribera del Duero o Burdeos”

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Entrevista con
Óscar Argueta
Técnico y director comercial de Cooperativa Nuestra Señora de la Soledad de Aceuchal

La Sociedad Cooperativa Nuestra Señora de la Soledad de Aceuchal (Badajoz), que ha cumplido en el pasado mes de mayo su 50 aniversario, pasa por ser la mayor de Extremadura en volumen de producción de vino y una de las mayores de España, sólo superada por los “gigantes” de Castilla-La Mancha. Fundada en 1976, con menos de 20 socios, llegando en la actualidad a más de 800 con marcas como Orgullo de Barros, Señorío de Pedraza y Parthio. Y han lanzado un vino especial para su 50 aniversario con las variedades Syrah, Mazuelo y Tempranillo, en barrica francesa durante tres meses, con 6.000 botellas de tirada. La Soledad está integrada en Viñaoliva.

¿Cómo se gestiona y consigue elaborar vinos de calidad con un volumen tan grande de producción?

Es verdad que somo la cooperativa más grande de vino de Extremadura y la séptima de España, tras las de Castilla-La Mancha. El año que más producción hemos alcanzado fue de 54 millones. La clave para conseguir un vino de calidad pasa por tener buenos agricultores y que los socios tomen la cooperativa como suya, que en verdad así lo hacen. El socio cuida sus viñedos de la mejor forma posible. Además de contar con maquinaria adecuada porque hay días que llegamos a molturar dos millones de kilos de uva. Personal preparado, buena organización y que el socio tiene que entregar la uva en su momento adecuado.

Estamos viendo un cambio de tendencia marcado en el sector del vino. ¿Cómo se ha adptado la cooperativa?

La tendencia global va hacia vinos blancos y espumosos. Gente busca cada vez vinos menos con alcohol, se cuida más. El 80/85% de nuestra actividad es en blancos. Hay que tener en cuenta que en Extremadura con muchas horas de sol permite elaborar unos vinos tintos jóvenes muy buenos parecidos a un Ribera del Duero o cualquier otra zona. Comparable a cualquier otra zona del mundo por las horas de sol, insolación, ya sea Ribera del Duero o Burdeos. Se consiguen grados para el tinto. Y la relación calidad-precio buena. En el envasado estamos en un 70/30% en tinto y blanco.

¿Sigue existiendo un déficit de comercialización en los vinos extremeños?

El problema es que el consumidor en general no sabe los vinos que existen en Extremadura. Es la gran desconocida en el mundo del vino. En Extremadura siempre hemos tenido problemas a la hora de comercializar nuestros productos, que son muy buenos en calidad pero a los que a veces no sacamos el valor añadido que deberíamos.

¿Hay miedo en el sector del vino por este cambio de tendencia en el consumo?

El consumidor ha cambiado mucho desde la pandemia para acá. O lo conocido o lo caro. La clase media y baja de vinos se está abandonando. Y se pierde esa costumbre del consumo. Pasa en la cerveza con la 0,0. Los vinos sin alcohol que podían tener demanda no están conseguidos del todo como si ha ocurrido en la cerveza. Nosotros ya contamos con una línea de vinos de 5 grados y si los quieres hacer de forma natural los costes suben mucho porque hay que parar la fermentación. No hay gas añadido. Pero tienes que luchar en el mercado contra los frizzante que no son mostos parcialmente fermentados sino que son compuestos vínicos con agua, aromas. No son el mismo producto.

¿A nivel de viñedo también hay cambios importantes?

En el sector se está arrancando mucha uva tinta porque tanto en graneles como en envasado la tendencia es hacia blancos. Cuando arranque todo el mundo valdrá dinero la tinta porque faltará. Es cíclico. Y hay gente que incluso perdiendo los derechos asociados a la vid están apostando por plantar olivo, almendro o pistacho buscando sobre todo menos mano de obra y costes. La viña requiere mucha dedicación. Aunque la viña está muy arraigada en Extremadura. La falta de personal es la clave.

Francisco García Rodríguez (Bodegas Orán): “Hacemos poda en verde y no más de 4.000/5.000 kilos de uva por hectárea”

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Entrevista con
Francisco García Rodríguez
Gerente y propietario de Bodegas Orán

Bodegas Orán se ha convertido en los últimos años en una de las bodegas más reconocidas y premiadas en la viticultura de la Comunidad de Extremadura, y con más presencia en el sector hostelero de calidad. La bodega cuenta con fincas propias en Matanegra (Finca El Raposo de 15 has) y en Tierra de Barros (Finca El Moral de 50 has). Y con vinos tan singulares como Flor o el Buche Alegría Garnacha Alcante Bouschet.

¿En qué momento se encuentra el proyecto de Bodegas Orán?

Toda la producción de vino que elaboramos se vende. Llegamos siempre a final de año con la lengua fuera. Es buena señal. Pero nos gusta crecer poco a poco, haciendo las cosas bien y con sentido Es muy importante mantener la calidad, campaña tras campaña. Y es complicado conseguirlo porque todos los años y todas las vendimias no son iguales. La climatología siempre manda.

Nosotros tenemos la suerte se estar en la zona de Matanegra que no requiere tanta agua. Tiene un microclima especial donde la viña no necesita tanta agua. Lo difícil es intentar hacer un mejor vino cada vendimia Y eso solo se consigue con poda en verde, y no más de 4.000/5.000 kilos por hectárea. Más calidad que volumen, aunque éste último también es importante. Pero no intentar conseguir un 30 o 40 por ciento más cada año. Crecer el 8 o 10% por ciento está muy bien, y así puedes ir gestionando el aumento de barricas poco a poco y el aumento de las ventas a la par.

¿Cuál es la tendencia en el mercado del vino que ves actualmente?

El mercado es cíclico en el caso de los vinos. La gente joven quiere fruta, no quiere madera. Incluso nuestros vinos de crianza que tenemos no aportan tanta madera: 6,7, 8 meses como mucho. Hay que conseguir un equilibrio donde la madera esté integrada en el vino pero no sea dominante. El mercado va hacia vinos más fáciles de beber y agradables. Como el Flor, que ha sido la punta de lanza de la bodega. También tenemos el gran Buche y otros vinos para otro perfil de cliente más acostumbrado a los vinos con personalidad.

¿Y el auge de los vinos blancos?

La climatología y el calor durante muchos meses influye mucho en su mayor demanda. Nosotros hemos apostado por la variedad Verdejo en la zona de Matanegra y por el Chardonnay en la Tierra de Barros en Almendralejo. Nos está dando muchas alegrías. O el Entremares, un semidulce atípico. O con Puerta Palma. Hacemos unas 75.000 botellas de cava, que es una buena cifra.

¿La exportación es importante para Bodegas Orán o lo debe ser más en el futuro?

Estamos creciendo en exportación pero el 80% de nuestras ventas es en el mercado nacional, que es donde más crecemos. Hasta hace dos o tres años teníamos que llamar a muchas puertas y ahora son los distribuidores lo que me llaman a mí en busca de nuestros vinos. Hay distribuidores que incluso nos comentan para un vino en particular que es demasiado barato para la calidad que tiene. Ya habrá tiempo de subir los precios- El garnacha tintorera que está gustando tiene un precio realmente asequible.

¿Por qué no ofrecen más vinos extremeños en la hostelería de la región?

Queda muchísimo por hacer y es una pena. Hago más de cien catas al año en toda España y fuera de Extremadura me dicen que por qué cuando van a Extremadura les ofrecen Ribera del Duero y no vinos extremeños. Tenemos grandes vinos en Extremadura que pueden competir con cualquiera pero no se ofrecen. Es más fácil hacer las tres R (Ribera del Duero, Rueda y Rioja). Hay que sorprender a los que viene de fuera y nos visitan con vinos extremeños. En una de las últimas catas que hice de 60 personas en Badajoz, ¡40 no conocían mis vinos! Es una lástima no defender y promocionar primero lo nuestro. Las redes sociales si ayudan de forma más directa en llegar al cliente final.

Vinitech-Sifel 2026: una edición bajo el signo de acción para afrontar los retos de los sectores

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Mientras los sectores vitivinícolas y hortofrutícolas están enfrentando a mutaciones sin precedentes, los organizadores de la 25ª edición de Vinitech-Sifel (del 1 al 3 de diciembre de 2026 en el Centro Ferial de Burdeos) anuncian el próximo lanzamiento de inscripciones para los Vinitech Games. Para este evento, que reunirá a 700 expositores y ofrecerá un programa de 70 conferencias y foros técnicos, este dispositivo inédito destacará el conocimiento operativo de los profesionales a través de una serie de pruebas técnicas en condiciones reales e inmersivas. Un símbolo fuerte de un evento que reafirma su papel como encrucijada de soluciones concretas e inteligencia colectiva.

Los juegos Vinitech:el Know how en el punto de mira

Anclados en la realidad de las profesiones y del saber hacer, los Vinitech Games ofrecerán 4 competiciones co-construidas con actores de formación y de campo, con el fin de poner en valor la agilidad y la excelencia operativa. Cada prueba está abierta a dos categorías (Profesionales y Estudiantes) y se disputa a nivel francés e internacional.

-Concurso Virtual de Poda de Vid: Una competición de precisión técnica en un simulador inmersivo de poda de la vid. La prueba está diseñada por AgroCampus Bordeaux Gironde y apoyado por VitiREV.

-Concurso de conductores de tractor: Un recorrido de agilidad, habilidad y conducción de precisión. El evento está dirigido por AgroCampus Bordeaux Gironde en colaboración y apoyado como parte del proyecto NAVI (Nouvelle-Aquitaine Viticulture Innovation).

-Concurso de Coctelería: Un reto técnico para crear cócteles alrededor de vinos de Burdeos. El evento se lleva a cabo en cogestión con el CIVB (Conseil Interprofessionnel du Vin de Bordeaux) y la UMIH 33 (Union des Métiers et des Industries de l’Hôtellerie).

-Concurso de Rodamiento de Barril: Una prueba física y tradicional de velocidad y manejo, realizada en conjuntamente con el Club de Rouleurs de Barrique de Lussac-Saint-Emilion.

La inscripción de los candidatos se abrirá oficialmente la semana del 15 de junio de 2026.

La taquilla de Vinitech-Sifel se abrirá el 9 de julio.

La inteligencia colectiva ante los cambios en el sector

Más allá de estas animaciones, esta edición 2026 se posiciona como una auténtica reunión estratégica real para los profesionales esperados de todo el mundo. Para Emmanuel Viollet, director de Vinitech-Sifel, la emergencia actual requiere una dinámica compartida.

«Durante tres días, 40.000 profesionales se enfrentan a sus realidades, a sus ideas, que comparten sus soluciones y aquí es donde nace una verdadera inteligencia colectiva, que hoy necesitamos tanto para adaptarla y avanzar. El objetivo es claro: que todos salgan tras visitar Vininitech-Sifel con algo que puedan aplicar al día siguiente y así tomar las decisiones estratégicas correctas.»

Sobre el terreno, esta sinergia se refleja directamente en los pasillos de la feria, donde el tejido de expositores esperada este año ilustra la capacidad de fabricantes y empresas para adaptarse.

-Control de costes y competitividad: Ante el aumento de los costes, actores de maquinaria agrícola como Burgdorf o Bliss Ecospray exhibirán sus innovaciones en pulverización de precisión, junto a expertos en apoyo estratégico como el Grupo BSF.

-Innovación tecnológica: Para compensar la falta de personal, las soluciones de robótica autónoma de Naïo Technologies o la experiencia de ABOT en drones profesionales se exhibirán en el corazón de los espacios expositivos.

-Diversificación y nuevos sabores: Co-construido con un grupo de expertos referentes (IFV, Union des Œnologues de France, ENOSENS), en el polo de experimentación «Wine and Spirit Profiling» descifrará las innovaciones técnicas relacionadas con nuevas tendencias de consumo («No-Low» bebidas desalcohólicas, burbujas de bajo grado, «Blanc de Noir», cócteles a base de vino y el impacto de los bioestimulantes). En paralelo, líderes en ingeniería y enología como Michael Paetzold, Amos y Laffort expondrán sus soluciones industriales adaptadas a estos cambios.

Innovación en acción: trofeos, demostraciones y conferencias

En el corazón de esta edición, la innovación se vivirá tanto en el campo como en los debates. Para ampliar las soluciones concretas presentadas en los pasillos de la feria, un programa de envergadura de más de 70 conferencias y foros proporcionará claves estratégicas y operativas para comprender los principales cambios en los sectores:

-Viticultura sostenible y resiliencia climática: El IFV presentará en exclusiva los primeros resultados del proyecto Vitilience para adaptar los viñedos a los riesgos, mientras que la Cumbre de Agroecología (2 de diciembre) descifrará las prácticas regenerativas con la opinión de la casa Martell.

-Estrategias económicas y nuevo consumo: Ante la aparición de productos No/Low, FranceAgriMer y SOWINE analizarán las palancas para reconectar la oferta con las generaciones más jóvenes. Paralelamente, La WineTech y la cadena Nicolas dibujarán el modelo del «bodeguero  del mañana», mientras que Business France guiará a los operadores en mercados de exportación prometedores.

-Desafíos humanos y acompañamiento a las explotaciones agrícolas: Dado que la resiliencia también es social, la MSA y el Grupo BSF dirigirán sesiones cruciales dedicadas a la atractividad de las profesiones, la gestión de competencias y el acompañamiento a los gestores frente a dificultades económicas.

-Diversificación y producción futura (Focus 3 de diciembre): Co-dirigido por la Cámara de Agricultura de la Gironda, Invenio y la CTIFL, este día destacará las oportunidades concretas que ofrecen los nuevos cultivos a través de talleres técnicos (focus en los sectores del kiwi, olivo, cáñamo o la integración de la ganadería).

Para esta 25ª edición, el evento también acogerá el mayor Village internacional de start-ups vinícolas (40 brotes jóvenes) y se apoyará en sus dos pilares históricos para valorizar el progreso técnico:

El concurso internacional de Trofeos a la Innovación  premiará las mejores innovaciones tecnológicas, procesos o servicios (viña y vino, horticultura y arboricultura), con un palmarés de ganadores que se anunciará en septiembre de 2026. El Techno Show, un espacio exclusivo para demostraciones y pruebas dinámicas en condiciones reales, estará especialmente dedicado a demostrar equipos y tecnologías de vanguardia (pulverización, labranza del suelo, nuevas tecnologías).

Vinitech-Sifel 2026: la gran cita para responder a los cambios claves en los sectores agrícolas

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En un contexto de transformación sin precedentes de los sectores vitivinícola, frutícola y hortícola, Vinitech-Sifel da cita a los profesionales del 1 al 3 de diciembre de 2026 en Burdeos. La caída del consumo, la presión económica, el cambio climático y la evolución de los mercados: los retos se acumulan y exigen respuestas concretas. En su 25.ª edición, la feria reafirma más que nunca su papel estratégico posicionándose como una plataforma de soluciones, innovación y toma de decisiones al servicio de los actores del sector.

Desde hace casi 50 años, Vinitech-Sifel acompaña los grandes cambios en los sectores agrícolas. En 2026, el evento da un nuevo paso al frente al afirmar una ambición clara: ser una herramienta útil para ayudar a los profesionales a hacer frente a los cambios que se están produciendo.

Como punto de encuentro internacional de referencia, reunirá en Burdeos a 700 expositores y 40.000 profesionales procedentes de más de 70 países, en torno a una oferta que abarca toda la cadena de valor, desde la producción hasta la comercialización.

Posicionamiento 2026

Concebida como una edición de transformación, Vinitech-Sifel 2026 pondrá el acento en las grandes transiciones que se están produciendo en el sector: adaptación de los modelos económicos, transición agroecológica, innovación tecnológica, diversificación de la producción y evolución de las estrategias comerciales. El objetivo es claro: ofrecer soluciones concretas, que puedan aplicarse directamente sobre el terreno, para permitir a los profesionales adaptarse, invertir y planificar el futuro.

«Hoy en día, todo el sector debe reinventarse. Nuestra responsabilidad es clara: ofrecer un evento útil, que aporte soluciones concretas a los profesionales. Vinitech-Sifel 2026 no será solo un lugar para observar las tendencias, sino una verdadera herramienta de ayuda a la toma de decisiones. Innovación, diversificación, rendimiento económico, transición medioambiental: queremos dar a los actores los medios para actuar, y hacerlo ahora. Las decisiones que se tomen hoy darán sus frutos dentro de unos años. Vinitech-Sifel es un lugar para la toma de decisiones informadas».

Una oferta completa para un sector en transformación

Con una superficie de exposición de 70 000 m², la feria ofrecerá una visión global estructurada en torno a cinco grandes áreas: técnicas de cultivo, equipamiento para las bodegas, embotellado y embalaje, servicios y formación, y comercialización. En un contexto en el que los equilibrios económicos evolucionan rápidamente, este enfoque transversal pretende dar respuesta a una realidad sobre el terreno: los retos de la producción, la transformación y la comercialización están ahora estrechamente relacionados.

Una programación reforzada, al servicio de la toma de decisiones

En el centro de esta edición, más de 70 conferencias y foros analizarán los cambios que se están produciendo y ofrecerán claves prácticas para interpretarlos. Estos contenidos, elaborados conjuntamente con los actores del sector, darán un lugar central a las experiencias compartidas, los casos concretos y las soluciones aplicables: los hábitos de consumo de los jóvenes, la sociología, el enfoque de nuevos mercados de exportación, etc.

La feria acogerá también varios eventos destacados, entre los que se incluyen la Cumbre de Agroecología, dedicada a los retos de la transición, así como una jornada dedicada a la diversificación de la producción, que permitirá explorar nuevas vías de crecimiento para las explotaciones.

Una actividad dedicada a la degustación experta completa el programa de la feria: el Wine and Spirits Profiling. Concebido como una auténtica herramienta de ayuda a la toma de decisiones, este espacio se articulará en torno a dos áreas: una dedicada a las innovaciones en productos y las tendencias de consumo, y otra dedicada al material vegetal innovador. Un enfoque inédito para conectar la innovación en las fases iniciales con la percepción del mercado.

La innovación como motor de la transformación

Fiel a su esencia, Vinitech-Sifel pondrá de relieve las innovaciones que están dando forma al futuro del sector. Los Trofeos de la Innovación reconocerán los avances tecnológicos más destacados, mientras que el «Village Start-up» reunirá a una nueva generación de empresas portadoras de soluciones, con cerca de 40 startups participantes.

Convirtiéndose en el mayor Village Start-up vitivinícola, estas empresas también podrán participar en los Trofeos de la Innovación, lo que dará visibilidad a los proyectos emergentes. Todas estas iniciativas confirman el papel de la feria como aceleradora de la innovación y del intercambio de nuevas prácticas.

Formatos experienciales para valorizar las profesiones

Esta edición también dará un lugar destacado a formatos más inmersivos, una novedad de este año: los Vinitech Games, una serie de competiciones que ponen de relieve los conocimientos profesionales a lo largo de toda la cadena de producción.

Otro punto destacado es el Techno Show, que este año reinventará su formato y ofrecerá demostraciones en condiciones reales, lo que permitirá a los visitantes comprender de forma concreta el rendimiento de los equipos y las tecnologías presentados.

Esta programación refleja una firme voluntad: convertir la feria en una experiencia viva, concreta y útil para los profesionales, poniendo en valor las competencias y los conocimientos de las mujeres y los hombres del sector.

Una dimensión internacional reforzada

Vinitech-Sifel continuará su expansión internacional mediante la participación de delegaciones de compradores y responsables de la toma de decisiones procedentes de mercados estratégicos. Se pondrán en marcha iniciativas específicas para facilitar los encuentros y apoyar a las empresas en su desarrollo en el ámbito de la exportación.

En un contexto en el que los equilibrios del sector se ven profundamente cuestionados, Vinitech-Sifel pretende, ahora más que nunca, desempeñar un papel de punto de encuentro. Reuniendo a todos los actores en torno a una oferta completa, contenidos de gran valor añadido y formatos que favorecen los intercambios concretos, la feria se consolida como una cita estratégica para anticiparse, adaptarse y construir el futuro.

Extremadura fue la segunda región productora de uva para vino con 365 millones de kilos

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Del total entregado, 290,2 millones de kilos fueron de uva blanca y 74,7 millones de uva tinta

La Comunidad de Extremadura fue la segunda productora de uva para vino en la pasada vendimia. Entre el 1 de agosto y el 30 de noviembre, los viticultores extremeños entregaron un total de 365 millones de kilos de uva, de los que 290,2 millones lo fueron de uva blanca y 74,7 millones de kilos de uva tinta. La región solo es superada por Castilla-La Mancha, el gigante mundial del vino, y figura por delante de Castilla-La Mancha y Cataluña.

Según las cifras avanzadas por el Sistema de Información del Mercado Vitivinícola (Infovi) del Ministerio de Agricultura, con datos a 30 de noviembre, que incluyen ya las declaraciones obligatorias de los volúmenes de los pequeños productores, la producción nacional de vino y mosto sin concentrar en la actual campaña 2025/26 fue de 32.854.707 hectolitros, que sumados a otros derivados del mosto (63.231 hl) llegan a algo más de 32,92 millones.

Se trata de una cantidad de vino y mosto inferior en más de 3 millones de hectolitros por debajo a los de la campaña precedente, debido al retroceso de la vendimia por las adversidades meteorológicas y climáticas, principalmente tormentas de pedrisco y olas de calor de agosto, y algunas heladas puntuales que dañaron los brotes en primavera.

Lejos del récord
La producción de vino y mosto se ha caracterizado en la campaña actual por una menor producción de vino blanco y mosto sin concentrar con respecto a un año antes, así como por un ligero descenso en la producción de vino tinto/rosado.  La producción vitivinícola española se sitúa por debajo de la media de los cinco años anteriores (39,4 Mhl) y queda también muy lejos de los casi 45 millones del récord del año 2018.

Hasta el pasado 30 de noviembre, el Infovi contabilizó una entrada de uva en bodega de 4,4 millones de toneladas, un 59,3% de uvas blancas, con casi 2,61 millones y un 40,7% de uvas tintas, con cerca de 1,79 millones. Esta cosecha de uva de vinificación fue casi un 12,3% inferior a la de la campaña 2024/25 (5,02 Mt), con una disminución de 620.000 toneladas.

En cuanto a la producción total de vino y mosto sin concentrar avanzada en el primer cuatrimestre -agosto/noviembre- campaña fue de 32,85 millones de hectolitros (32,92 millones con los derivados del mosto) frente a casi 36,81 Mhl (incluido autoconsumo y otros derivados del mosto, según estadística del MAPA de finales de octubre) de la campaña anterior, con un descenso de un 10,8% y 3,96 millones menos que entonces (-10,6% si se tienen en cuenta la producción de derivados del mosto).

Vino y mosto
Un 87,23% del volumen total producido hasta el momento correspondió a vino, con casi 28,68 Mhl, mientras que el 12,71% restante fue de mosto sin concentrar, con casi 4,18 millones, del que se elaboraron unos 600.000 hl menos que en la campaña anterior, como consecuencia del descenso de la comercialización y de la producción vitivinícola total

Únicamente contabilizando el vino, según el Infovi, casi un 97,9% de las elaboraciones totales, con cerca de 28,1 Mhl, fue producida por los grandes productores de sector, mientras que el 2,13% restante y 610.555 hl fue declarado por los pequeños productores (referencia histórica de producción inferior a los 1.000 hl), con un aumento de 60.000 hl de sus volúmenes sobre la campaña anterior.

Por colores, un 41,43% de la producción española de vino, con 13,61 Mhl, correspondió a vino tinto/rosado y un 58,57% y 19,24 millones, a vino blanco, con un aumento de la producción de los primeros a costa de bajar la de los segundos, al contrario que en la campaña anterior.