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Tomate industria, maíz y arroz suman esta campaña más de 67.400 hectáreas en el regadío extremeño

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El arroz vuelve a sembrar lo mismo que en 2020 y 2021, el tomate consolida su fortaleza y solo el maíz baja con fuerza

Los principales cultivos de regadío en la Comunidad de Extremadura respiraron tranquilos a finales de primavera con la vista puesta en las no limitaciones de agua de las diferentes confederaciones hidrográficas. Con la excepción del maíz, que ha dejado ya en los últimos años sus cifras históricas de plantación, tanto el tomate como el arroz han mostrado una versión más cercana al de sus buenas épocas.

En el caso del tomate para industria, con una producción por encima de lo esperado, con las fábricas a pleno rendimiento durante muchos meses, ante la falta de acontecimientos climatológicos adversos. Con un rendimiento medio por hectárea de kilos superior también al previsto, unos de los puntos críticos de mejora para todo el sector en los últimos años. Sobre todo para mejorar la rentabilidad real del cultivo frente a la de otras grandes zonas productoras.

Tomate industria
Según las estimaciones de Cooperativas Agroalimentarias Extremadura de primeros de septiembre, de tomate se habrían sembrado unas 22.580 hectáreas, con una producción contratada de 2.078.153 toneladas que se ha quedado corta ante el buen comportamiento de la planta. Hay que tener en cuenta que según datos de ESYRE, en la campaña 2020 se sembraron en la región 21.025 hectáreas de tomate, en la 2021 un total de 23.362 has, en la 2022 15.731 has- ya afectada por las restricciones de riego- y en la 2023 un total de 19,414 has. Es decir, esta campaña ha sido la segunda más alta de las últimas cinco en hectáreas de cultivo.

Maíz
En el caso del maíz, cultivo industrial de regadío con mayor extensión aunque a mucha distancia de sus mejores años, se han llegado a sembrar en torno a las 25.521 hectáreas, con una producción estimada de 306.252 toneladas. Teniendo en cuenta una media prevista de 12 toneladas por hectáreas. Lejos queda esta extensión de las 45.729 has sembradas en la campaña del 2020 y las 46.756 has de la 2021. Ya en la 2022 se bajó hasta las 24.061 has y en la 2023 a las 27.454 has. Es decir, la actual campaña ha sido la segunda más baja de las últimas cinco en hectáreas.

Cultivo de arroz
Por lo que respecta al cultivo de arroz, estratégico también en varios pueblos de la Vegas del Guadiana, los productores extremeños han recuperado una buena parte de las hectáreas pérdidas en las últimas campañas por las limitaciones de riego. Según las estimaciones de Cooperativas Agroalimentarias Extremadura, se habrían sembrado unas 19.302 hectáreas.  Estas cifras están en línea con lo que ocurrido en las campañas del 2020 (19.038 has de arroz), y 2021 (19.151 has), y muy superiores a las del 2022 (1.733 has) y la del 2023 (12.556 has). Aunque aún no alcanzando las cifras cercanas a las 22.000 has que convirtieron en su día a las Vegas del Guadiana en la segunda potencia del ránking español en producción de arroz.

Girasol
Mientras, de girasol se habrían sembrado 13.018 hectáreas, la mayor parte en secano. Una cifra superior a las de las camp añas del 2023 (10.145 has), 2022 (12.294 has) y 2020 (10.663 has) y solo por detrás de la 2022 cuando se alcanzaron las 21.979 has de cultivo tras las limitaciones de riego en otros cultivos industriales como tomate o maíz con más necesidades hídricas. El girasol sigue siendo un “cultivo comodín” en la región, a expensas de las cotizaciones de la pipa cada año y de las ayudas PAC de cada productor.

Félix Liviano Ayuso (Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura): “La rentabilidad del arroz está muy ajustada por los precios de compra y está entrando en Europa mucho arroz de importación muy barato”

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Entrevista con
Félix Liviano Ayuso
Presidente de la Sectorial de Arroz de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura

Tras dos campañas complicadas por la escasez o limitación de agua, ¿en esta campaña se volverá a las cifras de superficie y producción habituales en la región?

En principio, no. Después de las dos últimas campañas con limitación de agua, los agricultores que han podido han diversificado a otros cultivos por dos motivos. El primero, porque la rentabilidad del arroz está muy ajustada debido a los precios de compra. Está entrando en Europa mucho arroz de importación a precios muy baratos y esto hace que los precios que paga la industria a los agricultores sean también baratos; situación que está haciendo mucho daño al sector arrocero. El segundo motivo es que el agricultor está buscando otros cultivos más rentables, como pueden ser el almendro y el olivo.

Por estos dos motivos posiblemente no recuperemos las 21.800 hectáreas que veníamos sembrando en Extremadura en años anteriores. Para solucionar el problema de los precios, las cooperativas pedimos la Ley de Etiquetado, que ponga en la etiqueta el origen de producción y así el consumidor puede tener información para elegir entre comprar un arroz producido en Europa con las normas exigidas de trazabilidad y otros reglamentos o el de importación, que no tiene prácticamente niveles de exigencias.

¿Ha variado mucho en las últimas campañas el tipo de variedades de arroz sembradas en la región o se mantienen estables?

Las variedades, en principio, han variado con las nuevas tecnologías, sobre todo para aplicar nuevos herbicidas y variedades con más capacidad de ahijamiento para obtener más producción. En estos dos años de sequía se ha frenado a nivel nacional la aplicación y desarrollo de estas tecnologías. Se puede decir que, aunque mantengamos las variedades tradicionales, irán aumentando las nuevas variedades. Pero se necesita, como todo, una adaptación y manejo del agricultor para sacar el máximo de producción a lo nuevo que llega.

Con las cláusulas de salvaguardia de la UE al arroz importado, el nivel de hectáreas se mantuvo al menos estable. ¿Cuál es el futuro de esas cláusulas?

Esto es una asignatura pendiente en Europa. Recientemente se ha discutido y sometido a votación en la Comisión el modo de aplicación y hay dos corrientes. Por un lado, los países netamente importadores y no productores que defienden la entrada en vigor de la cláusula, sometiéndolo a votación y siendo mayoría los países importadores a los productores, por lo cual es difícil poner el momento de aplicación de dicha cláusula.

Por otro lado, los países productores, entre los que estamos nosotros, que pedimos que entre en vigor automáticamente cuando el precio del arroz caiga a niveles que no son rentables para los agricultores. Con este sistema se garantiza el cultivo del arroz en Europa, el mantenimiento de humedales y disponer de un alimento esencial y estratégico con un mínimo de cobertura de mercado para atender en caso de crisis de la población, como pandemias o guerras.

Cultivos como el del tabaco están en pie de guerra por las limitaciones al uso de determinados productos que sí se permiten en otros países. ¿En el arroz pasa o puede pasar lo mismo?

Esto es otro de los temas esenciales que no se entienden desde el sector productor de cualquier cultivo. Todos estamos bajo el paraguas de Europa y una misma materia activa prohibida se autoriza en uso excepcional en unos países y no en otros, teniendo todos la misma reglamentación. Esto conlleva agravios comparativos y competencia desleal entre los que pueden usar esas materias activas y los que no. En el caso del arroz, en esta campaña tenemos un herbicida que los arroceros de Italia, Portugal y Grecia pueden usar y los arroceros de España, no.  Es un caso típico de la cláusula espejo entre Europa y terceros países que hemos reivindicado en las manifestaciones días atrás y que tenemos aquí entre los países que forman la propia Europa.

Maíz y arroz quieren recuperar su protagonismo en el regadío extremeño

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En campañas normales de agua, el arroz superaría las 21.000 has y el maíz las 46.000 has

Dos de los cultivos que peor lo han pasado en las dos últimas campañas por la disponibilidad de agua para regadío en Extremadura han sido el arroz y el maíz. Dos cultivos estratégicos sobre todo para las Vegas del Guadiana que en un año normal debían sumar en conjunto más de 67.000 hectáreas de cultivo en regadío. En la campaña del 2022 se quedaron entre ambos en las 26.000 has y en la del año pasado en las 40.000 has.

Está por ver si la disponibilidad de agua final permitirá volver a las cifras históricas de ambos cultivos: algo más de 21.000 has para el arroz y más de 46.000 has para el maíz. En el caso de este último cultivo, las previsiones de cotización, y la superficie final contratad de tomate para industria también son variables muy importantes para valorar el volumen final esperado.

En el caso del cultivo del arroz, los datos de Cooperativas Agroalimentarias de España, en si último informe sobre las previsiones de producción de la campaña 2023/2024, apuntaban a una superficie de 13.140 has en Extremadura para la pasada campaña. Sobre un total de 54.965 has para toda España. Es decir, Extremadura concentró el 23,9% de la superficie de arroz española, marcada de nuevo por la prácticamente inexistente campaña en la zona andaluza del Guadalquivir.

Pese a la mejora en hectáreas de la campaña 2023 frente a la del 2022 -donde solo se sembraron 2.053 has- Extremadura ha perdido en estas dos últimas campañas arroceras la segunda posición española en volumen de extensión del cultivo, viéndose superadas por Cataluña y Comunidad Valenciana. Pese a que el rendimiento medio por hectárea en los arrozales extremeños fue superior en la campaña del 2023 que la media española, 6,48 tn/has frente al 5,91 tn/has. La media de los últimos 5 años sitúa la producción extremeña en 6,93 tn/ has. Por tipo de arroz, la variedad Índica sigue siendo la mayoritaria en la región, con 7.825 has en la campaña del 2023 frente a las 4.991 de la Japónica y las 325 has de la variedad Bomba.

La evolución en el número de hectáreas y producción media de arroz en la región de las últimas cuatro campañas muestran claramente el impacto que la disponibilidad de agua para riego tiene para el cultivo, que siempre suelen quedar relegado al último lugar en el reparto final de las dotaciones. Según datos de Cooperativas Agroalimentarias de España, en la campaña 2022 se sembraron 21.084 has para una producción de 148.644 tn: en la campaña del 2021 se sembraron 21.382 has para una producción de 160.741 tn; en la del 2022 bajó hasta las 2.053 has para una producción de 12.233 tn y en la última, se alcanzaron las 13.140 has para llegar a producir 85.203 tn.

Según Cooperativas, “el descenso en la producción de arroz en España se debe a la climatología, la sequía y el calor han afectado al cultivo, y a la falta de materias activas para terminar con las malas hierbas y plagas. Estas circunstancias han provocado un descenso de casi el 50% en las 4 últimas campañas”.

Cultivo de maíz
Mientras, la evolución en la superficie sembrada de maíz en la región también muestra este impacto de la falta de agua para riego. Mientras en la campaña del 2020 se sembraron 45.729 has, en la del 2021 fueron 46.756 has, bajando de forma abrupta en el 2022 hasta las 24.061 has y las 27.954 has el año pasado. Hay que tener en cuenta que en la campaña del 2022, el mal año del maíz se compensó en gran parte por la siembra de girasol, que alcanzó las 21.979 has, de ellas más de 11.000 en regadío, en terrenos en principio destinados al cultivo del maíz. Hay que tener en cuenta que en los últimos años, la cotización del maíz ha mostrado una estabilidad claramente a la baja en su precio en los mercados internacionales.

Mario Moreno Pastor (Cooperativa La Encina de Palazuelo): “Nuestro principal reto es conseguir variedades de arroz que fuesen productivas aguantando más el déficit hídrico”

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Entrevista con
Mario Moreno Pastor
Gerente de Cooperativa La Encina de Palazuelo

El cultivo del arroz ha resultado estratégico en las Vegas del Guadiana durante los últimos años, singularmente en poblaciones como Palazuelo, Pizarro, Torviscal o Puebla de Alcollarín entre otros. Un cultivo al igual que otros muy dependiente de las disponibilidades de agua, como se ha visto en las últimas tres campañas, y también de la competencia desleal de terceros países del sudeste asiático grandes productores del mismo.

El cultivo del arroz ha logrado crear con el paso de los años un paisaje de humedales muy importante para la flora y fauna de la zona. Y que según sus productores, no consume más agua que otros cultivos importantes de la zona pese al sambenito que ha tenido desde siempre.

Hay que recordar que en la campaña del 2022, en la región sólo se pudieron sembrar 1.900 hectáreas de arroz frente a una siembra histórica media en los últimos 20 años de unas 25.000 hectáreas. Extremadura se ha consolidado como la segunda productora española de arroz, solo por detrás de Andalucía. En la del 2023 siembra alcanzó las 13.000 has, habiéndose podido recuperar en parte la actividad en secaderos y cooperativas. Como ha ocurrido en la Cooperativa La Encina de Palazuelo, una de las más activas en el cultivo y producción de arroz en toda Extremadura. Palazuelo es una entidad local menor dependiente del municipio de Villar de Rena, situada en una llanura fluvial a orillas del río Ruecas.

¿Qué balance podéis hacer de la campaña de arroz del 2023 en cuanto a producción y calidad, tras una campaña del 2022 casi inexistente en Extremadura?

En términos generales podemos decir que la producción y calidad son similares a las de la última campaña de siembra total en Extremadura, las variedades y producciones que comenzaron a cosecharse a finales del mes de septiembre apuntaban una producción un poquito por encima a la última campaña de siembra ,pero en términos generales y una vez concluida la campaña de promedio se puede decir que las producciones y calidades de la campaña 2023 son iguales o similar a la última campaña de siembra total en Extremadura (la del año 2021).

¿La cláusula de salvaguardia aplicada desde la UE a las importaciones de arroz desde Myanmar y Camboya ha tenido un efecto positivo sobre los productores españoles o no ha sido realmente efectiva?

Sí, tuvo su efecto positivo y sería de vital importancia que fuese activada automáticamente si los precios del arroz bajaran de un cierto nivel.

¿Qué grandes retos creéis que tiene planteados el sector arrocero regional a nivel de campo, variedades y competitividad a expensas siempre de la disponibilidad de agua?

El principal reto estaría encaminado a conseguir variedades de arroz que se adaptaran a nuestro clima y que fuesen productivas sobre todo aguantando más el déficit hídrico, resistentes a ciertas enfermedades como Pyricularia,  y encaminadas a dar producción con menos costes en tratamientos fitosanitarios, menores dosis de abonados etc.

Los precios de muchos productos alimentarios en los lineales de los súper han subido de forma destacada. ¿En el caso del arroz la subida ha llegado al productor extremeño en la rentabilidad real del cultivo?

En la campaña anterior 2022 sí, aunque para paliar los altos costes del cultivo hay seguir manteniendo y superando esos niveles de precios-Pero en esta campaña 2023 aún está por ver.

María Dolores Osuna (CICYTEX): “El control de las malas hierbas es uno de los mayores gastos que tiene que afrontar productor de arroz”

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Entrevista con
María Dolores Osuna
Investigadora del Área de Protección Vegetal- Responsable de Malherbología (CICYTEX)

El Grupo Operativo CIMh-ARROZ  desarrolla un proyecto para el  “Control Integrado de Malas Hierbas de Arroz”, cultivo muy importante para el regadío extremeño.

Las malas hierbas son un problema muy grave para los productores de arroz. ¿Qué soluciones pretende implementar el proyecto?

Con este proyecto se pretende establecer las mejores estrategias de control de malas hierbas, integrando conjuntamente métodos agronómicos y culturales asociados a los químicos. Se realizarán los ensayos en cultivo en siembra en seco, forma de siembra más extendida en los últimos años, en diferentes zonas de la región arrocera de Extremadura. Se van a escoger parcelas en colaboración con los técnicos de las diferentes empresas que componen el Grupo Operativo.

En cuanto a las medidas preventivas, en cada parcela incluida en el estudio se realizarán estudios del banco de semillas presente y como la gestión del residuo de cosecha pueden afectar en ese banco, además de ver como diferentes cultivos previos en la misma parcela pueden afectar en la presencia de las principales especies en éste. En cuanto a las medidas directas, se optimizará el uso de herbicidas disponibles en la actualidad en el mercado, o que estén en fase de desarrollo, ajustando dosis, tiempos y secuencia de aplicación en base a las diferentes malas hierbas presentes o casos de resistencia confirmados en las diferentes parcelas. El uso de herbicidas se complementará con otras medidas de control no químico.

Como resultado se pretende tener un sistema de apoyo a la decisión dirigida al manejo integrado de malas hierbas en las condiciones reales (tanto ambientales como sociales) en las que se Ileva a cabo, donde en base a diferentes variables (principalmente historial de parcela, presencia de malas hierbas resistente y tipo de suelo) se puedan hacer recomendaciones para el control en situaciones concretas. Es un servicio que servirá de apoyo a agricultores y técnicos en la región con la finalidad de incrementar la rentabilidad del cultivo.

¿Hay productos suficientes autorizados para mejorar este control?

En la actualidad la mayoría de los herbicidas autorizados en el cultivo del arroz en España pertenecen a dos modos de acción: herbicidas inhibidores de la ALS y herbicidas inhibidores de la ACCasa. El problema de usar de forma continuada herbicidas pertenecientes a un mismo modo de acción es la aparición de resistencias. Cuando una mala hierba se hace resistente, la opción de usar herramientas químicas para su control se ve limitada. En la actualidad se han confirmado múltiples casos de resistencia a estos grupos en las principales malas hierbas del arroz en Extremadura (Echinochloa, serreig, Leptochloa, hierba gitana y Cyperus difformis, juncia). La necesidad de herbicidas con nuevos modos de acción es indiscutible para luchar contra esta resistencia, así como la inclusión de otros métodos de control no químico.

La rentabilidad del cultivo, tanto en calidad como en cantidad, depende en parte de este control de las malas hierbas. ¿Las soluciones previstas no encarecen la producción del arroz?

El control de las malas hierbas supone uno de los mayores gastos que tiene que afrontar el agricultor en el desarrollo del cultivo, sin tener los resultados esperados en muchos de los casos. Con los ensayos que se van a llevar a cabo en este Grupo Operativo se pretende, como se ha mencionado anteriormente, aumentar la eficacia en el control de las malas hierbas más problemáticas en condiciones reales de campos en Extremadura, combinando las diferentes medidas tanto preventivas como directas que en la actualidad tenemos a nuestro alcance.

Se pretende con ello mejorar la productividad sin encarecer costos, siempre bajo el canon de una agricultura sostenible respetando el medio ambiente y tendiendo presente la calidad del producto terminado. De hecho, se incluye una evaluación del coste económico general de todas las acciones implementadas en el cultivo y se evaluará el rendimiento económico final basado en el rendimiento agronómico e industrial del cultivo.

Félix Liviano (Sectorial de Arroz de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura): “Estimamos unas 11.000 hectáreas de arroz en esta campaña”

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No ha sido el escenario ideal pero al menos no tiene nada que ver con la campaña del 2022, cuando Extremadura solo pudo sembrar 1.500 hectáreas de arroz, lo que provocó un importante parón productor y comercial en empresas y cooperativas del sector en la región. En la campaña actual, las estimaciones pasan por alcanzar las 11.000 hectáreas de cultivo, lo que supondría en torno a la mitad de una campaña normal en los últimos años. Una mayor producción en relación al año pasado que viene acompañada de mejores precios.

“Desde Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura -asegura Félix Liviano, su presidente de la sectorial de arroz- estimamos que este año habrá unas 11.000 hectáreas susceptibles de siembra de arroz, por lo que la campaña se presenta mejor que el año pasado, ya que esta cifra representa aproximadamente el 50% de la superficie que se destina a este cultivo en Extremadura durante una campaña normal”.

La incertidumbre a la hora de saber si se podría sembrar o no arroz en esta campaña también ha provocado cambios en el tipo del arroz. “En cuanto a comercialización, el arroz redondo se ha vendido bien y esperamos que mantenga la misma tendencia durante este año. De hecho, en Extremadura podríamos haber puesto más redondo, pero no ha sido posible debido a problemas de previsión de semilla para siembra, por la incertidumbre de disponibilidad de agua”.

Según datos del Ministerio de Agricultura de finales de mayo, el arroz está cotizando en máximos: el Japónica a 1.146 euros/tn y el Índica a 678 euros/tn. En las últimas campañas -sin contar la 2022- Extremadura se ha consolidado como la segunda productora española con unas 21.000 has, solo superada por Andalucía (36.000 has) y por delante de Cataluña (20.600 has) y Comunidad Valenciana (15.400 has).

Tomate y arroz sumarán 13.300 has más que el año pasado con mejores precios para el productor

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Los árboles a veces no dejan ver el bosque. Las lluvias caídas en las últimas semanas de mayo, las primeras en condiciones desde el pasado mes de diciembre del 2022, han venido bien al campo en general aunque hayan provocado importantes daños en las comarcas del Norte de Cáceres con la cereza. Sin embargo, a nivel de agua embalsada apenas se van a notar.

Tras un año, la situación de los embalses en la cuenca del Guadiana, el pulmón del regadío regional, es prácticamente la misma. Si en junio del 2022 los embalses de esta cuenca estaban al 30,7% de su capacidad en la actualidad no llegan al 32%, con poco más de 3.106 metros cúbicos de agua embalsada.

La principal diferencia para que este año se pueda regar y sembrar más que en la campaña del 2022 -tanto de tomate como de arroz fundamentalmente- estriba en la situación del embalse de Orellana que disponía a primeros de junio de 587 metros cúbicos de agua embalsada para una capacidad de 808. Es decir, estaba por encima del 70%, más del doble que la media de la cuenca. Un embalse que es capital para muchos miles de hectáreas de regadío de las Vegas del Guadiana. En otros casos, la situación no es diferente, con el embalse de La Serena con solo 489 metros cúbicos para un total de 3.219, la del Cíjara con 430 para un total de 1.505 o la del Zújar con 123 para un total de 302 metros cúbicos.

En la cuenca del Tajo la situación es muy diferente, estando al 58,7% de su capacidad, con 6.498 metros cúbicos, frente al 48% del año anterior. La cuenca del Tajo acumula más del doble de agua que la del Guadiana en la actualidad.

Previsiones
Ante este panorama, los principales cultivos del regadío regional han comenzado sus campañas de siembra o recolección con algo de más alegría. Por un lado, por los mejores precios en origen previstos tanto en tomate para industria como para arroz. Y también por el mayor número de hectáreas sembradas. En arroz se pasará de 1.500 has en el 2022 a unas 11.000 en esta campaña. Mientras que en el caso del tomate para industria, la superficie contratada subirá en torno al 22% con unas 3.800 hectáreas más que en la campaña anterior, superando las 20.800 has de cultivo.

La contratación de tomate en Extremadura en esta campaña 2023 asciende a 1.926.997 toneladas en Extremadura, según los primeros datos de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura, que reflejan que las cooperativas y OPFH asociadas a esta federación aglutinan el 58% de esa contratación. Las cooperativas extremeñas han contratado 1.116.384 toneladas de tomate en esta campaña, un 23% más que la contratación inicial de 2022.

Maíz y girasol
Frente al crecimiento previsto de tomate para industria y arroz, los dos cultivos que verán reducido su protagonismo en los terrenos de regadío serán el maíz y el girasol. Productores de maíz de los últimos años han decidido este año volver a sembrar tomate ante los mejores precios previstos, que en el caso del maíz siempre suponen una incertidumbre a expensas del mercado internacional. Cooperativas Agroalimentarias Extremadura espera que ese año se siembre en la región unas 18.000 hectáreas de maíz frente a las 20.929 has del año pasado. La producción prevista sería de 198.000 toneladas.

En el caso del girasol, todavía no hay estimaciones pero difícilmente se llegarán a las 32.526 has del año 2022 cuando la sequía obligó a cientos de productores a sembrar girasol en el último momento ante la imposibilidad de hacerlo de tomate o maíz. En campañas normales, la superficie de girasol en la región oscila entre las 9.000 y las 12.000 has, la gran mayoría en secano.

En el caso del tabaco, la superficie tampoco está aún cerrada aunque la contratación prevista será de unos 21,6 millones de kilos, de los que 21,2 millones serán de la variedad Virginia.

El arroz blanco de las variedades Índicas, las mayoritarias en Extremadura, cotiza en máximos de campaña

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Estas variedades suponen en torno al 75% de lo que se siembra en la región

El cultivo del arroz se ha convertido en estratégico en varias localidades de las Vegas del Guadiana, muy especializadas en su cultivo. Y en el sector agroindustrial regional, al disponer de dos importantes industrias en el sector: Arrocerías Pons en Don Benito (la antigua industria Dorado) y Extremeña de Arroces, impulsada por cooperativas productoras de la zona, en Miajadas. Un sector que vio en la pasada campaña del 2022, con una reducción drástica de las hectáreas por las limitaciones de agua, un parón en la recuperación de la rentabilidad que había comenzado tras la salvaguarda de las importaciones de arroces del Sudeste Asiático impuesta por la UE.

Tras la floja campaña del 2022 y lo ocurrido en el mercado mundial de materias primas y cereales tras la guerra de Ucrania, las cotizaciones del arroz en origen están en máximos anuales. Según los datos del Ministerio de Agricultura, referidos a finales de febrero, la variedad Japónica (arroz redondo) cotizaba a con 1.082 euros/tonelada y en el caso del arroz de la variedad Índica (arroz largo) a 678 euros/toneladas.

Según datos de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura, un 75% del total de arroz sembrado en la región es de variedades Índica y el resto del 25% de la Japónica. Según la cotización actual a principios de marzo de 2023, la diferencia de precios en origen entre ambos tipos de variedades en arroz blanco alcanza los 400 euros. El precio mínimo de campaña en el caso de la Japónica ha sido de 764 euros /tonelada mientras que en el caso e la índica ha sido de 642 euros/tonelada. En el caso de Italia, uno de los grandes productores europeos de arroz, la Japónica está en máximos de campaña con 1.500 euros/tonelada y la Índica en 1.030 euros/tonelada, muy por encima de los precios en origen del arroz blanco español. La producción media de arroz en Extremadura en las últimas campañas -exceptuando la del 2022- se sitúa en el entorno de las 150.000 toneladas.

Por regiones
España contó una extensión de cultivo de arroz de unas 88.066 hectáreas en la campaña del 2021, según datos de ESYRE del Ministerio de Agricultura, que bajaron hasta las 61.909 en la campaña 2022 debido a la fuerte caída de la plantación en Extremadura y Andalucía. La región andaluza ha sido en los últimos años, la de mayor extensión y producción de arroz en España con 22.539 has en el año 2021.

En esta campaña, Extremadura contó con 19.151 has y Cataluña con 20.921 has. Cataluña, concentrada en en la zona del Delta del Ebro, ha aprovechado las limitaciones de agua en Andalucía y Extremadura para avanzar posiciones en el sector productor del arroz español, Así, en la pasada campaña 2022, llegó a ser la primera región española en extensión de cultivo con 22.556 has, por delante de la Comunidad Valenciana con 16.371 has y Andalucía que bajó hasta las 13.529. Extremadura tuvo que conformarse con 1.733 has, su campaña más corta en muchos años. Hay que tener en cuenta que Extremadura llegó a contar con 23.636 has de arroz sembradas en la campaña del 2018. Y que en la campaña del 2009 se llegaron a sembrar en la región en torno a las 30.000 has de cultivo.

Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura representa, a través de las cooperativas que componen su sectorial de arroz, el 59% de la producción de arroz de Extremadura, con 89.553 toneladas, y un 59% de la superficie extremeña de arroz, contando con 12.613 hectáreas, que a su vez representan el 12% de la superficie nacional.

El mercado español sigue importando cada año una gran cantidad de arroz. Según los datos de la Secretaria de Estado de Comercio, las exportaciones de arroz en las últimas campañas (sin contar la anómala de 2022) se situaron en las 234.000 toneladas frente a unas importaciones de 288.000 toneladas, tanto de sudeste asiático como de Argentina, Pakistán o Guyana.

Extremadura siembra de media el 13% del maíz y el 21% del arroz del campo español

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Con una media de 250.000 hectáreas de cereales, entre las que destacan también las de trigo, avena y triticale

En las últimas campañas, Extremadura ha sembrado una media de 250.000 hectáreas de cereales, entre los que destaca la producción de trigo, avena, maíz, arroz y girasol, básicamente. Solo en la última campaña de 2022, debido a la menor siempre de maíz por las limitaciones al riego, la extensión cerealista se vio reducida hasta las 227.191 hectáreas, según los datos provisionales del ESYRE del Ministerio de Agricultura.

El sector de los cereales, desde el trigo al maíz pasando por la avena o el girasol, se han convertido en un tobogán desde el comienzo de la Guerra en Ucrania en febrero del 2022. Agravada también en el caso del maíz por las limitaciones del riego. Un mercado muy globalizado, donde la producción de países como Estados Unidos, Ucrania, Brasil, Argentina o Rusia repercute a escala global en los precios y la demanda mundial de forma directa. España consume en torno a 38 millones de toneladas cada campaña, de las que el 70% se destinan a alimentación animal. La demanda de maíz desde Brasil creció un 60% en 2022.

En la pasada campaña del 2022, la producción de cereales global en la región fue una de las más bajas de los últimos años, con un total de 227.191 hectáreas, según los datos del Ministerio. De trigo blanco y semiduro se plantaron 98.925 hectáreas mientras que de cebada de dos carreras un total de 31.534 has. La producción de avena fue de 51.664 has y la de triticale de 9.958 has. Sin embargo, en los otros dos cereales estrella de la región la situación no fue tan benigna: el maíz bajó hasta las 24.061 has, una de las campañas más bajas de los últimos años ante la imposibilidad en varias comunidades de regantes de poder regar. Mientras, el arroz fue el cultivo más perjudicado al pasar de una media de 19.000 has hasta solo los 1.733 has en toda la región. Por su parte, el cultivo cerealista ganador en el 2022 fue el girasol que vio aumentar su superficie hasta las 21.979 has, gracias a las más de 10.866 has de secano.

Trigo y maíz
Tomando como referencia una campaña normal media de los últimos años, como fue la del año 2021, la producción cerealista extremeña acaparó 252.169 hectáreas, de las que 71.164 has fueron de trigo blanco y 38.864 has de dos carreras. Mientras, se sembraron 48.518 has de avena, y 45.729 has de maíz. El arroz alcanzó las 19.000 has y el girasol, en cifras más habituales, se quedó en 10.633 has, casi todas en secano.

El nivel de existencias a nivel mundial de cereales es el que influye de manera muy directa en el mercado internacional de precios en origen. Según las últimas estimaciones del Consejo Internacional de Cereales (CIC) y el Departamento de Agricultura de los EEUU (USDA), las existencias del conjunto de cereales (excluyendo el arroz) volverán a bajar esta campaña, situando las reservas mundiales en su punto más bajo en relación con el consumo de los últimos años. Hay que tener en cuenta que solo China mantiene habitualmente el 60% de las reservas mundiales de cereales cada campaña. La media de los grandes mercados mundiales compradores y consumidores de cereales se encuentran por debajo del 15%, equivalente a unos 65 días de consumo. Unas cifras que deberían activar el mercado mundial de cara a la nueva campaña y mantener, en teoría, la horquilla de precio en un escenario medio-alto.

En el caso del maíz, cultivo estratégico para el regadío extremeño, tanto la USD de Estados Unidos como el CIC pronostican una caída tanto de la producción como del consumo mundial. Estados Unidos, China, Brasil y la UE acaparan el 60% de la producción mundial. Lo que se espera es un aumento de la demanda de maíz para pienso.

Maíz, arroz, tomate y tabaco, los cultivos que más superficie perdieron en el año 2022

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Girasol con 14.000 has más y trigo blando con 16.000 has más, los que más crecieron por el efecto de Ucrania

El año 2022 pasará a la historia agrícola de Extremadura como uno de los más complejos de las últimas décadas. Por la tormenta perfecta provocada por la fortísima subida de los costes y insumos tras la guerra de Ucrania en la actividad agraria, ganadera y agroindustrial -entre ellos los energéticos- unida a las restricciones de riego provocada por muchos meses de sequía y las elevadas temperaturas en primavera y verano. Un panorama de trastocó notablemente el mapa de cultivos habituales en el regadío regional y los planes de miles de agricultores que no supieron hasta el último momento se podrían sembrar, con qué cultivo hacerlo y en qué cantidad.

Los datos del Avance de cultivos y superficies del Ministerio de Agricultura dibujan una radiografía con cuatro cultivos que se vieron seriamente perjudicados: el maíz que se dejó 21.400 hectáreas; el arroz, del que se dejaron de sembrar en torno a 19.000 hectáreas; el tomate para industria, que perdió unas 5.000 hectáreas y el tabaco en las comarcas cacereñas que se redujo en unas 2.000 hectáreas. Entre los cuatro se dejaron de sembrar 47.500 hectáreas de cultivos muy arraigados y muy importantes para el regadío regional, especialmente en las Vegas del Guadiana (maíz, tomate y arroz) y en las del Tiétar y Alagón en el caso del tabaco. En este último cultivo, la menor superficie no solo tuvo que ver con la disponibilidad de regadío sino también con otros factores que están presionando al sector tabaquero regional, entre los que destaca los precios pagados por la industria.

En el caso del cultivo del maíz, le menor superficie se tradujo en pasar de 572.000 toneladas de producción en el año 2021 a las 282.000 tn del pasado año. Y el caso del arroz, de 151.602 tn en el año 2021 a las 14.000 tn en esta pasada campaña.

Esta situación provocó por primera vez en muchos años miles de hectáreas de regadío se dejaran en barbecho sin cultivar. Solo un cultivo industrial creció en el 2022 de forma significativa en la región en número de hectáreas: el girasol, que subió en 14.000 hectáreas impulsado por las sus buenas cotizaciones en origen así como por su menores necesidades hídricas frente a otros cultivos en el regadío. La producción regional de girasol se duplicó hasta las 24-500 toneladas, aunque con rendimientos más bajos de los esperados en un principio.

Cereales
La guerra de Ucrania también se ha dejado notar en la actividad cerealística del campo extremeño. Un cultivo que creció en hectáreas de forma significativa en la región fue el trigo blando, que paso de 67.530 has en el año 2022 a un total de 82.500 has en el 2022, de ellas 78.000 has en la provincia de Badajoz con una producción estimada de 216.000. La crisis de Ucrania y su impacto en el comercio mundial de cereales fue clave en esta fuerte subida de la superficie plantada.  En el caso de la cebada, la subida fue mucho más reducida, pasando de 48.160 has a un total de 50.700 has, concentrándose sobre todo el incremento en la cebada de dos carreras. En el caso del cultivo de la avena, la superficie decreció en 3.500 hectáreas, hasta las 49.700, y en el del centeno la superficie no llegó a las 100 has.

El Avance de Cultivos y Superficies del Ministerio de Agricultura muestra como el año pasado se sembraron en Extremadura 2.700 has de garbanzos, 6.300 has de guisantes secos, 950 has de altramuz dulce, 670 has de patatas de media estación, 17.166 has de veza forrajera, 2.330 has de alfalfa, 575 has de pimientos de conserva, 530 has de ajo, 105 has de calabacín, 70 has de berenjenas y 50 has de cebollas.