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Extremadura siembra de media el 13% del maíz y el 21% del arroz del campo español

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Con una media de 250.000 hectáreas de cereales, entre las que destacan también las de trigo, avena y triticale

En las últimas campañas, Extremadura ha sembrado una media de 250.000 hectáreas de cereales, entre los que destaca la producción de trigo, avena, maíz, arroz y girasol, básicamente. Solo en la última campaña de 2022, debido a la menor siempre de maíz por las limitaciones al riego, la extensión cerealista se vio reducida hasta las 227.191 hectáreas, según los datos provisionales del ESYRE del Ministerio de Agricultura.

El sector de los cereales, desde el trigo al maíz pasando por la avena o el girasol, se han convertido en un tobogán desde el comienzo de la Guerra en Ucrania en febrero del 2022. Agravada también en el caso del maíz por las limitaciones del riego. Un mercado muy globalizado, donde la producción de países como Estados Unidos, Ucrania, Brasil, Argentina o Rusia repercute a escala global en los precios y la demanda mundial de forma directa. España consume en torno a 38 millones de toneladas cada campaña, de las que el 70% se destinan a alimentación animal. La demanda de maíz desde Brasil creció un 60% en 2022.

En la pasada campaña del 2022, la producción de cereales global en la región fue una de las más bajas de los últimos años, con un total de 227.191 hectáreas, según los datos del Ministerio. De trigo blanco y semiduro se plantaron 98.925 hectáreas mientras que de cebada de dos carreras un total de 31.534 has. La producción de avena fue de 51.664 has y la de triticale de 9.958 has. Sin embargo, en los otros dos cereales estrella de la región la situación no fue tan benigna: el maíz bajó hasta las 24.061 has, una de las campañas más bajas de los últimos años ante la imposibilidad en varias comunidades de regantes de poder regar. Mientras, el arroz fue el cultivo más perjudicado al pasar de una media de 19.000 has hasta solo los 1.733 has en toda la región. Por su parte, el cultivo cerealista ganador en el 2022 fue el girasol que vio aumentar su superficie hasta las 21.979 has, gracias a las más de 10.866 has de secano.

Trigo y maíz
Tomando como referencia una campaña normal media de los últimos años, como fue la del año 2021, la producción cerealista extremeña acaparó 252.169 hectáreas, de las que 71.164 has fueron de trigo blanco y 38.864 has de dos carreras. Mientras, se sembraron 48.518 has de avena, y 45.729 has de maíz. El arroz alcanzó las 19.000 has y el girasol, en cifras más habituales, se quedó en 10.633 has, casi todas en secano.

El nivel de existencias a nivel mundial de cereales es el que influye de manera muy directa en el mercado internacional de precios en origen. Según las últimas estimaciones del Consejo Internacional de Cereales (CIC) y el Departamento de Agricultura de los EEUU (USDA), las existencias del conjunto de cereales (excluyendo el arroz) volverán a bajar esta campaña, situando las reservas mundiales en su punto más bajo en relación con el consumo de los últimos años. Hay que tener en cuenta que solo China mantiene habitualmente el 60% de las reservas mundiales de cereales cada campaña. La media de los grandes mercados mundiales compradores y consumidores de cereales se encuentran por debajo del 15%, equivalente a unos 65 días de consumo. Unas cifras que deberían activar el mercado mundial de cara a la nueva campaña y mantener, en teoría, la horquilla de precio en un escenario medio-alto.

En el caso del maíz, cultivo estratégico para el regadío extremeño, tanto la USD de Estados Unidos como el CIC pronostican una caída tanto de la producción como del consumo mundial. Estados Unidos, China, Brasil y la UE acaparan el 60% de la producción mundial. Lo que se espera es un aumento de la demanda de maíz para pienso.

Antonio Soto (Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura): “El mercado internacional de cereales está viviendo un continuo vaivén y lo vamos a notar todos”

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Entrevista con
Antonio Soto
Presidente Sectorial Cultivos Herbáceos de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura

¿Tradicionalmente cuáles son los cultivos herbáceos más destacados en Extremadura en cuanto a extensión y producción?

Si tomamos como referencia la producción total de cultivos herbáceos de Extremadura en 2021, destaca el cultivo de maíz. De hecho, Extremadura es la tercera región productora en España, con más de 534.000 toneladas. Esta cifra ha variado en los últimos años, aunque no significativamente, excepto en 2019 que la mayor de los últimos seis años.

En producción destaca el trigo blando y la cebada, con distintas oscilaciones registradas en las últimas campañas debido fundamentalmente a la meteorología.

Ya si nos centramos en la superficie cultivada, en 2021 se destinaron 283.000 hectáreas a cultivos herbáceos, lo que supone poco más de 30.000 hectáreas respecto a hace seis años. En superficie destaca, en la última campaña, la avena con 91.200 hectáreas, seguida del trigo blando y de la cebada, con 70.500 y casi 53.900 hectáreas respectivamente en 2021. Unas cifras muy próximas a la media de superficie de los últimos seis años.

¿Cuál se espera que sea el comportamiento del cultivo de maíz en la región?

Según los cálculos realizados por Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura, a falta de conocer aún los datos PAC, se espera una reducción del 45% en la superficie de maíz, de forma que las 42.700 hectáreas extremeñas de maíz pasarán esta campaña a ser unas 20.000 hectáreas debido a las 16.000 que pierde el Canal de Orellana. De ahí el gran logro también de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura de que se permita a las cooperativas realizar ERTEs al quedarse sin actividad durante esta campaña debido a la falta de producción agrícola, concretamente de arroz, maíz y tomate, provocada por la sequía.

La disponibilidad de agua no nos ha permitido sembrar más, teniendo en cuenta también que esta esuna decisión que hay que adoptar con tiempo. En un momento en el que había buenas perspectivas para los productores por el precio, no se puede sembrar más por la falta de agua.

Tanto la inflación como la guerra en Ucrania han provocado una cierta psicosis en el mercado mundial de cereales. ¿Cómo afecta esta situación global a los agricultores extremeños de cereal?

Es una situación preocupante por el posible desabastecimiento que puede suponer y por el incremento de precios que va a llevar aparejado. A los agricultores extremeños de cereal les afectará porque los costes no dejan de subir, en una situación además de sequía que va a reducir nuestra cosecha este año. Pero es que también afectará a los ganaderos porque el pienso seguirá incrementando su precio y la consecuencia puede ser que se reduzca la cabaña ganadera porque no se pueden soportar los costes. Pero es que además nos va a afectar a toda la sociedad en alimentos básicos como el pan, que subirá su precio de nuevo seguramente al encarecerse todo. El mercado internacional de cereales está viviendo un continuo vaivén y eso lo vamos a notar todos, porque la ley del mercado es muy básica: a menor oferta, mayor es el precio.

Existe una cierta presión sobre los terrenos tradicionales de cultivos herbáceos para cambiar a cultivos leñosos en superintensivo o intensivo. Si los precios acompañan ¿pueden seguir manteniéndose?

Ahora mismo existe una alta demanda de cereales y, con ello, un incremento de su precio en origen, la única dificultad que estamos teniendo es la baja disponibilidad de agua y el extraordinario incremento de insumos y, con ello, de costes de producción.

Sí, es cierto que Extremadura está registrando un importante crecimiento de la superficie productiva dedicada a almendra, que es del 32% respecto a la campaña anterior por la rentabilidad que se obtiene de este cultivo. Ahora bien, ¿es fácil conseguir ser rentable? La respuesta es compleja, porque los costes de implantación son altos y tienen que pasar unos años hasta que el almendro entre en producción. Y que hay que analizar bien la ubicación, el terreno y el agua que haya en la parcela.