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María Dolores Osuna (CICYTEX): “El control de las malas hierbas es uno de los mayores gastos que tiene que afrontar productor de arroz”

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Entrevista con
María Dolores Osuna
Investigadora del Área de Protección Vegetal- Responsable de Malherbología (CICYTEX)

El Grupo Operativo CIMh-ARROZ  desarrolla un proyecto para el  “Control Integrado de Malas Hierbas de Arroz”, cultivo muy importante para el regadío extremeño.

Las malas hierbas son un problema muy grave para los productores de arroz. ¿Qué soluciones pretende implementar el proyecto?

Con este proyecto se pretende establecer las mejores estrategias de control de malas hierbas, integrando conjuntamente métodos agronómicos y culturales asociados a los químicos. Se realizarán los ensayos en cultivo en siembra en seco, forma de siembra más extendida en los últimos años, en diferentes zonas de la región arrocera de Extremadura. Se van a escoger parcelas en colaboración con los técnicos de las diferentes empresas que componen el Grupo Operativo.

En cuanto a las medidas preventivas, en cada parcela incluida en el estudio se realizarán estudios del banco de semillas presente y como la gestión del residuo de cosecha pueden afectar en ese banco, además de ver como diferentes cultivos previos en la misma parcela pueden afectar en la presencia de las principales especies en éste. En cuanto a las medidas directas, se optimizará el uso de herbicidas disponibles en la actualidad en el mercado, o que estén en fase de desarrollo, ajustando dosis, tiempos y secuencia de aplicación en base a las diferentes malas hierbas presentes o casos de resistencia confirmados en las diferentes parcelas. El uso de herbicidas se complementará con otras medidas de control no químico.

Como resultado se pretende tener un sistema de apoyo a la decisión dirigida al manejo integrado de malas hierbas en las condiciones reales (tanto ambientales como sociales) en las que se Ileva a cabo, donde en base a diferentes variables (principalmente historial de parcela, presencia de malas hierbas resistente y tipo de suelo) se puedan hacer recomendaciones para el control en situaciones concretas. Es un servicio que servirá de apoyo a agricultores y técnicos en la región con la finalidad de incrementar la rentabilidad del cultivo.

¿Hay productos suficientes autorizados para mejorar este control?

En la actualidad la mayoría de los herbicidas autorizados en el cultivo del arroz en España pertenecen a dos modos de acción: herbicidas inhibidores de la ALS y herbicidas inhibidores de la ACCasa. El problema de usar de forma continuada herbicidas pertenecientes a un mismo modo de acción es la aparición de resistencias. Cuando una mala hierba se hace resistente, la opción de usar herramientas químicas para su control se ve limitada. En la actualidad se han confirmado múltiples casos de resistencia a estos grupos en las principales malas hierbas del arroz en Extremadura (Echinochloa, serreig, Leptochloa, hierba gitana y Cyperus difformis, juncia). La necesidad de herbicidas con nuevos modos de acción es indiscutible para luchar contra esta resistencia, así como la inclusión de otros métodos de control no químico.

La rentabilidad del cultivo, tanto en calidad como en cantidad, depende en parte de este control de las malas hierbas. ¿Las soluciones previstas no encarecen la producción del arroz?

El control de las malas hierbas supone uno de los mayores gastos que tiene que afrontar el agricultor en el desarrollo del cultivo, sin tener los resultados esperados en muchos de los casos. Con los ensayos que se van a llevar a cabo en este Grupo Operativo se pretende, como se ha mencionado anteriormente, aumentar la eficacia en el control de las malas hierbas más problemáticas en condiciones reales de campos en Extremadura, combinando las diferentes medidas tanto preventivas como directas que en la actualidad tenemos a nuestro alcance.

Se pretende con ello mejorar la productividad sin encarecer costos, siempre bajo el canon de una agricultura sostenible respetando el medio ambiente y tendiendo presente la calidad del producto terminado. De hecho, se incluye una evaluación del coste económico general de todas las acciones implementadas en el cultivo y se evaluará el rendimiento económico final basado en el rendimiento agronómico e industrial del cultivo.

Félix Liviano (Sectorial de Arroz de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura): “Estimamos unas 11.000 hectáreas de arroz en esta campaña”

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No ha sido el escenario ideal pero al menos no tiene nada que ver con la campaña del 2022, cuando Extremadura solo pudo sembrar 1.500 hectáreas de arroz, lo que provocó un importante parón productor y comercial en empresas y cooperativas del sector en la región. En la campaña actual, las estimaciones pasan por alcanzar las 11.000 hectáreas de cultivo, lo que supondría en torno a la mitad de una campaña normal en los últimos años. Una mayor producción en relación al año pasado que viene acompañada de mejores precios.

“Desde Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura -asegura Félix Liviano, su presidente de la sectorial de arroz- estimamos que este año habrá unas 11.000 hectáreas susceptibles de siembra de arroz, por lo que la campaña se presenta mejor que el año pasado, ya que esta cifra representa aproximadamente el 50% de la superficie que se destina a este cultivo en Extremadura durante una campaña normal”.

La incertidumbre a la hora de saber si se podría sembrar o no arroz en esta campaña también ha provocado cambios en el tipo del arroz. “En cuanto a comercialización, el arroz redondo se ha vendido bien y esperamos que mantenga la misma tendencia durante este año. De hecho, en Extremadura podríamos haber puesto más redondo, pero no ha sido posible debido a problemas de previsión de semilla para siembra, por la incertidumbre de disponibilidad de agua”.

Según datos del Ministerio de Agricultura de finales de mayo, el arroz está cotizando en máximos: el Japónica a 1.146 euros/tn y el Índica a 678 euros/tn. En las últimas campañas -sin contar la 2022- Extremadura se ha consolidado como la segunda productora española con unas 21.000 has, solo superada por Andalucía (36.000 has) y por delante de Cataluña (20.600 has) y Comunidad Valenciana (15.400 has).

Tomate y arroz sumarán 13.300 has más que el año pasado con mejores precios para el productor

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Los árboles a veces no dejan ver el bosque. Las lluvias caídas en las últimas semanas de mayo, las primeras en condiciones desde el pasado mes de diciembre del 2022, han venido bien al campo en general aunque hayan provocado importantes daños en las comarcas del Norte de Cáceres con la cereza. Sin embargo, a nivel de agua embalsada apenas se van a notar.

Tras un año, la situación de los embalses en la cuenca del Guadiana, el pulmón del regadío regional, es prácticamente la misma. Si en junio del 2022 los embalses de esta cuenca estaban al 30,7% de su capacidad en la actualidad no llegan al 32%, con poco más de 3.106 metros cúbicos de agua embalsada.

La principal diferencia para que este año se pueda regar y sembrar más que en la campaña del 2022 -tanto de tomate como de arroz fundamentalmente- estriba en la situación del embalse de Orellana que disponía a primeros de junio de 587 metros cúbicos de agua embalsada para una capacidad de 808. Es decir, estaba por encima del 70%, más del doble que la media de la cuenca. Un embalse que es capital para muchos miles de hectáreas de regadío de las Vegas del Guadiana. En otros casos, la situación no es diferente, con el embalse de La Serena con solo 489 metros cúbicos para un total de 3.219, la del Cíjara con 430 para un total de 1.505 o la del Zújar con 123 para un total de 302 metros cúbicos.

En la cuenca del Tajo la situación es muy diferente, estando al 58,7% de su capacidad, con 6.498 metros cúbicos, frente al 48% del año anterior. La cuenca del Tajo acumula más del doble de agua que la del Guadiana en la actualidad.

Previsiones
Ante este panorama, los principales cultivos del regadío regional han comenzado sus campañas de siembra o recolección con algo de más alegría. Por un lado, por los mejores precios en origen previstos tanto en tomate para industria como para arroz. Y también por el mayor número de hectáreas sembradas. En arroz se pasará de 1.500 has en el 2022 a unas 11.000 en esta campaña. Mientras que en el caso del tomate para industria, la superficie contratada subirá en torno al 22% con unas 3.800 hectáreas más que en la campaña anterior, superando las 20.800 has de cultivo.

La contratación de tomate en Extremadura en esta campaña 2023 asciende a 1.926.997 toneladas en Extremadura, según los primeros datos de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura, que reflejan que las cooperativas y OPFH asociadas a esta federación aglutinan el 58% de esa contratación. Las cooperativas extremeñas han contratado 1.116.384 toneladas de tomate en esta campaña, un 23% más que la contratación inicial de 2022.

Maíz y girasol
Frente al crecimiento previsto de tomate para industria y arroz, los dos cultivos que verán reducido su protagonismo en los terrenos de regadío serán el maíz y el girasol. Productores de maíz de los últimos años han decidido este año volver a sembrar tomate ante los mejores precios previstos, que en el caso del maíz siempre suponen una incertidumbre a expensas del mercado internacional. Cooperativas Agroalimentarias Extremadura espera que ese año se siembre en la región unas 18.000 hectáreas de maíz frente a las 20.929 has del año pasado. La producción prevista sería de 198.000 toneladas.

En el caso del girasol, todavía no hay estimaciones pero difícilmente se llegarán a las 32.526 has del año 2022 cuando la sequía obligó a cientos de productores a sembrar girasol en el último momento ante la imposibilidad de hacerlo de tomate o maíz. En campañas normales, la superficie de girasol en la región oscila entre las 9.000 y las 12.000 has, la gran mayoría en secano.

En el caso del tabaco, la superficie tampoco está aún cerrada aunque la contratación prevista será de unos 21,6 millones de kilos, de los que 21,2 millones serán de la variedad Virginia.

El arroz blanco de las variedades Índicas, las mayoritarias en Extremadura, cotiza en máximos de campaña

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Estas variedades suponen en torno al 75% de lo que se siembra en la región

El cultivo del arroz se ha convertido en estratégico en varias localidades de las Vegas del Guadiana, muy especializadas en su cultivo. Y en el sector agroindustrial regional, al disponer de dos importantes industrias en el sector: Arrocerías Pons en Don Benito (la antigua industria Dorado) y Extremeña de Arroces, impulsada por cooperativas productoras de la zona, en Miajadas. Un sector que vio en la pasada campaña del 2022, con una reducción drástica de las hectáreas por las limitaciones de agua, un parón en la recuperación de la rentabilidad que había comenzado tras la salvaguarda de las importaciones de arroces del Sudeste Asiático impuesta por la UE.

Tras la floja campaña del 2022 y lo ocurrido en el mercado mundial de materias primas y cereales tras la guerra de Ucrania, las cotizaciones del arroz en origen están en máximos anuales. Según los datos del Ministerio de Agricultura, referidos a finales de febrero, la variedad Japónica (arroz redondo) cotizaba a con 1.082 euros/tonelada y en el caso del arroz de la variedad Índica (arroz largo) a 678 euros/toneladas.

Según datos de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura, un 75% del total de arroz sembrado en la región es de variedades Índica y el resto del 25% de la Japónica. Según la cotización actual a principios de marzo de 2023, la diferencia de precios en origen entre ambos tipos de variedades en arroz blanco alcanza los 400 euros. El precio mínimo de campaña en el caso de la Japónica ha sido de 764 euros /tonelada mientras que en el caso e la índica ha sido de 642 euros/tonelada. En el caso de Italia, uno de los grandes productores europeos de arroz, la Japónica está en máximos de campaña con 1.500 euros/tonelada y la Índica en 1.030 euros/tonelada, muy por encima de los precios en origen del arroz blanco español. La producción media de arroz en Extremadura en las últimas campañas -exceptuando la del 2022- se sitúa en el entorno de las 150.000 toneladas.

Por regiones
España contó una extensión de cultivo de arroz de unas 88.066 hectáreas en la campaña del 2021, según datos de ESYRE del Ministerio de Agricultura, que bajaron hasta las 61.909 en la campaña 2022 debido a la fuerte caída de la plantación en Extremadura y Andalucía. La región andaluza ha sido en los últimos años, la de mayor extensión y producción de arroz en España con 22.539 has en el año 2021.

En esta campaña, Extremadura contó con 19.151 has y Cataluña con 20.921 has. Cataluña, concentrada en en la zona del Delta del Ebro, ha aprovechado las limitaciones de agua en Andalucía y Extremadura para avanzar posiciones en el sector productor del arroz español, Así, en la pasada campaña 2022, llegó a ser la primera región española en extensión de cultivo con 22.556 has, por delante de la Comunidad Valenciana con 16.371 has y Andalucía que bajó hasta las 13.529. Extremadura tuvo que conformarse con 1.733 has, su campaña más corta en muchos años. Hay que tener en cuenta que Extremadura llegó a contar con 23.636 has de arroz sembradas en la campaña del 2018. Y que en la campaña del 2009 se llegaron a sembrar en la región en torno a las 30.000 has de cultivo.

Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura representa, a través de las cooperativas que componen su sectorial de arroz, el 59% de la producción de arroz de Extremadura, con 89.553 toneladas, y un 59% de la superficie extremeña de arroz, contando con 12.613 hectáreas, que a su vez representan el 12% de la superficie nacional.

El mercado español sigue importando cada año una gran cantidad de arroz. Según los datos de la Secretaria de Estado de Comercio, las exportaciones de arroz en las últimas campañas (sin contar la anómala de 2022) se situaron en las 234.000 toneladas frente a unas importaciones de 288.000 toneladas, tanto de sudeste asiático como de Argentina, Pakistán o Guyana.

Extremadura siembra de media el 13% del maíz y el 21% del arroz del campo español

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Con una media de 250.000 hectáreas de cereales, entre las que destacan también las de trigo, avena y triticale

En las últimas campañas, Extremadura ha sembrado una media de 250.000 hectáreas de cereales, entre los que destaca la producción de trigo, avena, maíz, arroz y girasol, básicamente. Solo en la última campaña de 2022, debido a la menor siempre de maíz por las limitaciones al riego, la extensión cerealista se vio reducida hasta las 227.191 hectáreas, según los datos provisionales del ESYRE del Ministerio de Agricultura.

El sector de los cereales, desde el trigo al maíz pasando por la avena o el girasol, se han convertido en un tobogán desde el comienzo de la Guerra en Ucrania en febrero del 2022. Agravada también en el caso del maíz por las limitaciones del riego. Un mercado muy globalizado, donde la producción de países como Estados Unidos, Ucrania, Brasil, Argentina o Rusia repercute a escala global en los precios y la demanda mundial de forma directa. España consume en torno a 38 millones de toneladas cada campaña, de las que el 70% se destinan a alimentación animal. La demanda de maíz desde Brasil creció un 60% en 2022.

En la pasada campaña del 2022, la producción de cereales global en la región fue una de las más bajas de los últimos años, con un total de 227.191 hectáreas, según los datos del Ministerio. De trigo blanco y semiduro se plantaron 98.925 hectáreas mientras que de cebada de dos carreras un total de 31.534 has. La producción de avena fue de 51.664 has y la de triticale de 9.958 has. Sin embargo, en los otros dos cereales estrella de la región la situación no fue tan benigna: el maíz bajó hasta las 24.061 has, una de las campañas más bajas de los últimos años ante la imposibilidad en varias comunidades de regantes de poder regar. Mientras, el arroz fue el cultivo más perjudicado al pasar de una media de 19.000 has hasta solo los 1.733 has en toda la región. Por su parte, el cultivo cerealista ganador en el 2022 fue el girasol que vio aumentar su superficie hasta las 21.979 has, gracias a las más de 10.866 has de secano.

Trigo y maíz
Tomando como referencia una campaña normal media de los últimos años, como fue la del año 2021, la producción cerealista extremeña acaparó 252.169 hectáreas, de las que 71.164 has fueron de trigo blanco y 38.864 has de dos carreras. Mientras, se sembraron 48.518 has de avena, y 45.729 has de maíz. El arroz alcanzó las 19.000 has y el girasol, en cifras más habituales, se quedó en 10.633 has, casi todas en secano.

El nivel de existencias a nivel mundial de cereales es el que influye de manera muy directa en el mercado internacional de precios en origen. Según las últimas estimaciones del Consejo Internacional de Cereales (CIC) y el Departamento de Agricultura de los EEUU (USDA), las existencias del conjunto de cereales (excluyendo el arroz) volverán a bajar esta campaña, situando las reservas mundiales en su punto más bajo en relación con el consumo de los últimos años. Hay que tener en cuenta que solo China mantiene habitualmente el 60% de las reservas mundiales de cereales cada campaña. La media de los grandes mercados mundiales compradores y consumidores de cereales se encuentran por debajo del 15%, equivalente a unos 65 días de consumo. Unas cifras que deberían activar el mercado mundial de cara a la nueva campaña y mantener, en teoría, la horquilla de precio en un escenario medio-alto.

En el caso del maíz, cultivo estratégico para el regadío extremeño, tanto la USD de Estados Unidos como el CIC pronostican una caída tanto de la producción como del consumo mundial. Estados Unidos, China, Brasil y la UE acaparan el 60% de la producción mundial. Lo que se espera es un aumento de la demanda de maíz para pienso.

Maíz, arroz, tomate y tabaco, los cultivos que más superficie perdieron en el año 2022

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Girasol con 14.000 has más y trigo blando con 16.000 has más, los que más crecieron por el efecto de Ucrania

El año 2022 pasará a la historia agrícola de Extremadura como uno de los más complejos de las últimas décadas. Por la tormenta perfecta provocada por la fortísima subida de los costes y insumos tras la guerra de Ucrania en la actividad agraria, ganadera y agroindustrial -entre ellos los energéticos- unida a las restricciones de riego provocada por muchos meses de sequía y las elevadas temperaturas en primavera y verano. Un panorama de trastocó notablemente el mapa de cultivos habituales en el regadío regional y los planes de miles de agricultores que no supieron hasta el último momento se podrían sembrar, con qué cultivo hacerlo y en qué cantidad.

Los datos del Avance de cultivos y superficies del Ministerio de Agricultura dibujan una radiografía con cuatro cultivos que se vieron seriamente perjudicados: el maíz que se dejó 21.400 hectáreas; el arroz, del que se dejaron de sembrar en torno a 19.000 hectáreas; el tomate para industria, que perdió unas 5.000 hectáreas y el tabaco en las comarcas cacereñas que se redujo en unas 2.000 hectáreas. Entre los cuatro se dejaron de sembrar 47.500 hectáreas de cultivos muy arraigados y muy importantes para el regadío regional, especialmente en las Vegas del Guadiana (maíz, tomate y arroz) y en las del Tiétar y Alagón en el caso del tabaco. En este último cultivo, la menor superficie no solo tuvo que ver con la disponibilidad de regadío sino también con otros factores que están presionando al sector tabaquero regional, entre los que destaca los precios pagados por la industria.

En el caso del cultivo del maíz, le menor superficie se tradujo en pasar de 572.000 toneladas de producción en el año 2021 a las 282.000 tn del pasado año. Y el caso del arroz, de 151.602 tn en el año 2021 a las 14.000 tn en esta pasada campaña.

Esta situación provocó por primera vez en muchos años miles de hectáreas de regadío se dejaran en barbecho sin cultivar. Solo un cultivo industrial creció en el 2022 de forma significativa en la región en número de hectáreas: el girasol, que subió en 14.000 hectáreas impulsado por las sus buenas cotizaciones en origen así como por su menores necesidades hídricas frente a otros cultivos en el regadío. La producción regional de girasol se duplicó hasta las 24-500 toneladas, aunque con rendimientos más bajos de los esperados en un principio.

Cereales
La guerra de Ucrania también se ha dejado notar en la actividad cerealística del campo extremeño. Un cultivo que creció en hectáreas de forma significativa en la región fue el trigo blando, que paso de 67.530 has en el año 2022 a un total de 82.500 has en el 2022, de ellas 78.000 has en la provincia de Badajoz con una producción estimada de 216.000. La crisis de Ucrania y su impacto en el comercio mundial de cereales fue clave en esta fuerte subida de la superficie plantada.  En el caso de la cebada, la subida fue mucho más reducida, pasando de 48.160 has a un total de 50.700 has, concentrándose sobre todo el incremento en la cebada de dos carreras. En el caso del cultivo de la avena, la superficie decreció en 3.500 hectáreas, hasta las 49.700, y en el del centeno la superficie no llegó a las 100 has.

El Avance de Cultivos y Superficies del Ministerio de Agricultura muestra como el año pasado se sembraron en Extremadura 2.700 has de garbanzos, 6.300 has de guisantes secos, 950 has de altramuz dulce, 670 has de patatas de media estación, 17.166 has de veza forrajera, 2.330 has de alfalfa, 575 has de pimientos de conserva, 530 has de ajo, 105 has de calabacín, 70 has de berenjenas y 50 has de cebollas.

Félix Liviano (Sectorial de Arroz de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura): “El sector arrocero extremeño no aguantaría otra campaña sin sembrar”

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Entrevista con
Félix Liviano
Presidente de la Sectorial de Arroz de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura

¿Cómo ha sido la campaña 2022 para el sector arrocero extremeño?

El cultivo de arroz ha pasado una campaña nefasta en Extremadura por la sequía, con cierto malestar en el sector productor porque el arroz fue el gran damnificado en el reparto de agua disponible. Se sembraron 2.100 hectáreas, con una producción un poco más baja que la media normal de Extremadura debido al verano tan caluroso. Han faltado 700 kg por hectárea de media. Sin contar que en una zona muy limitada han caído pedriscos y la merma ha sido mayor.

¿El arroz es el cultivo que más agua consume o es solo una imagen estereotipada?

Es una imagen estereotipada y exagerada en algunas ocasiones. El cultivo consume agua como todos los cultivos. Pero la gestión sostenible y racional que realizan los arroceros con un uso eficiente del agua ha convertido a este cultivo en parte de la solución ante un recurso tan escaso y limitado. Nadie como los agricultores es más consciente de ello y hacemos un uso eficiente a través de diversas técnicas para, al final, producir alimentos para todos.

La producción de arroz combina tradición e innovación y se llevan a cabo numerosas prácticas sostenibles para realizar una gestión adecuada del agua para el cultivo, que contribuye además a conservar hábitats y proteger la biodiversidad. No hay más que hacer una visita este año por la zona arrocera y veremos la ausencia de todo tipo de aves.

¿Cómo marchan las pruebas sobre nuevas variedades más productivas y resistentes?

De forma lenta pero con avances, como debe ser si queremos realizar las cosas bien porque lograr variedades más productivas y que se adapten a cada región arrocera no se hace de la noche a la mañana. Es un trabajo de varios años, de investigación y de pruebas. Hemos perdido este año para continuar desarrollando esas nuevas variedades en Extremadura y Andalucía, que esperamos probar la próxima campaña si hay agua. Tenemos ya desarrolladas nuevas semillas con tecnología Provisia.

El sector arrocero regional ha mantenido, salvo en 2022, las hectáreas de forma estable coincidiendo con la salvaguardia de la UE a las importaciones de Camboya y Myanmar ¿Tras esta corta campaña entrará más arroz de terceros países de nuevo?

Por supuesto. Hay que tener en cuenta que las dos regiones productoras de arroz más grandes, que son Andalucía con 30.000 hectáreas y Extremadura con 21.400 hectáreas, no han tenido producción este año. Las consecuencias, más allá de tener una campaña perdida y del estrago económico que ha supuesto a todos niveles, hay que verlas también a largo plazo. Los compradores van a buscar otras vías de comercio, abriendo nuevos canales a la importación de arroz, con una calidad muy inferior a la nuestra, que nos puede perjudicar en los precios para los próximos años. Puede ser lo más deprimente, dentro de una situación ya deprimente.

Desde Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura animamos la campaña pasada a nuestros agricultores a sembrar más arroz redondo que largo, dentro de esa pequeña superficie que teníamos, porque el redondo se consume más en la cuenca mediterránea y podía tener cierto diferencial de precio respecto al largo. La calidad del arroz redondo que se importa, no es ni parecida a la nuestra, por eso hemos inclinado la balanza hacia esa variedad.

Aunque todo dependerá del agua de los embalses. ¿Aguantaría el sector productor otra campaña sin sembrar?

Sin lugar a dudas, no. Si continúan los problemas, lo vamos a pasar realmente mal. Desde el punto de vista del mercado, si se consolidan los nuevos canales que están abriendo los compradores en otros países, por la situación excepcional que hemos tenido este año, vamos a perder toda nuestra cuota. Productivamente, porque arrastramos pérdidas que superan los 61 millones de euros. Y hay que sumar la inexistencia de actividad industrial y la pérdida de jornales.  

La cascarilla de arroz y el corcho ganan protagonismo como materiales de construcción

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Del cerdo se aprovecha todo, se solía decir siempre en Extremadura. De otros cultivos o materiales como el arroz o el corcho, también se está consiguiendo. Técnicos del Instituto del Corcho, la Madera y el Carbón Vegetal y del Instituto de Investigaciones Agrarias Finca La Orden-Valdesequera, ambos adscritos al Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX), han elaborado un manual en el que explican las posibilidades constructivas que ofrecen determinados cultivos, subproductos y desechos de la industria, de cara a favorecer el avance hacia una edificación sostenible, natural y de consumo energético casi nulo.

En esta publicación se han centrado en el corcho no apto para la fabricación de tapones, las fibras naturales procedentes de los cultivos de kenaf y cáñamo, y subproductos de la industria arrocera como la paja y la cáscara de arroz. Valorizan así estas materias primas, destacando su enorme potencial como materiales de construcción. Este destino alternativo que se les da contribuye a reducir el consumo de energía, la producción de residuos y la contaminación.

El corcho es un excelente aislante térmico, acústico y vibracional, además de ser un producto ecológico y duradero. Su uso en construcción permite aprovechar subproductos y desperdicios de la industria preparadora y de segunda transformación.

También dedican un capítulo al aprovechamiento en construcción de los subproductos de la industria arrocera, en concreto paja de arroz y cascarilla. Destaca el beneficio medioambiental que supone esta alternativa, ya que constituye la valorización de los subproductos de un cultivo muy extendido. En Extremadura se usan fundamentalmente como cama para el ganado pero se ha constatado que su composición los hace especialmente interesantes en bioconstrucción. Ambos son aptos como materiales aislantes, tanto para rellenos como en paneles.

Son también socios de este proyecto el INTROMAC, la Universidad de Córdoba, la empresa pública URVIPEXSA, el Instituto de Investigação e Desenvolvimento Tecnológico para a Construção, Energia, Ambiente e Sustentabilidade (ITECONS) y el Laboratorio Nacional de Energía y Geología de Portugal (LNEG).

El cultivo del arroz pasa de 21.800 has a 1.500 y el del maíz de 42.700 a 20.000 has por la falta de agua

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El fuerte aumento del girasol (+16.000 has) y de los cereales no impiden ver bastantes parcelas de regadío en barbecho

Las cartas parecían echadas desde hace varios meses esperando el milagro de un mayo muy lluvioso que no llegó. Los pantanos de la cuenca del Guadiana seguían en la primera semana de junio a un 30% de su capacidad, con 3.000 hectómetros menos que la media de los últimos diez años. Los cultivos del arroz y el maíz, como se preveía, han sido los más castigados. Hacía muchos años que no se veían tantas parcelas de regadío en barbecho en las Vegas del Guadiana. Justo cuando estos cultivos podían haber obtenido buenos precios en origen por la inestabilidad del mercado mundial.

Según los cálculos realizados por Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura a mediados de junio,y a falta de conocer aún los datos PAC, Extremadura perderá las 16.600 hectáreas de arroz que se producen en las tierras regables del Canal de Orellana, por lo que la región contará únicamente con unas 1.500 hectáreas dedicadas a arroz en esta campaña. Hay que tener en cuenta que en la pasada campaña la superficie de arroz fueron 21.300.

En el caso del maíz, se espera una reducción del 45%, de forma que las 42.700 hectáreas extremeñas de maíz pasarán esta campaña a ser unas 20.000 hectáreas debido sobre todo a las que pierde también el Canal de Orellana. Del mismo modo, el tomate para industria se verá también afectado y contará con unas 5.000 hectáreas menos aproximadamente este año.

Grandes cooperativas
La situación ha sido muy pareja en casi todas los grandes grupos cooperativos regionales, aunque con matices dependiendo del mayor o menos peso de unos canales u otros. Según Bartolomé Martínez, gerente de CASAT de Don Benito, ”hemos pasado de unas 1.800 has de arroz a 150, de unas 2.200 de maíz a 600 y de unas 2.800 has de tomate a unas 2.450 has. De girasol tenemos unas 1.000 has, cuando el año pasado habría unas 200.La diferencia se ha quedado sin sembrar, excepto las parcelas que se pusieron en su momento de cereal de invierno. Hay bastante sin sembrar, porque se retrasó mucho las condiciones para este año, en previsión que hubiese un mayor dotación de agua o que lloviese. Además hay muchas tierras de regadío que no son aptas para girasol. La zona más del Canal de Orellana, como Miajadas, Santa Amalia, Madrigalejo,… tiene una mayor reducción, pues nosotros tenemos gran parte en canal del Zújar”, asegura el gerente de CASAT.

En el caso de ACOPAEX, con sede en Mérida, y gran presencia en las Vegas del Guadiana, su gerente Juan Francisco Blanco estima que en arroz se pasará de 1.000 hectáreas a ninguna, en maíz habrá una reducción destacada de unas 5.000 hectáreas a unas 2.000 y en el caso del tomate, la reducción será de casi 1.000 hectáreas para situarse en unas 4.000 más o menos. En el caso del cultivo del girasol la subida oscilará entre las 2.000 y 3.000 has. “Hubo agricultores que ya en diciembre pensaron en plantar cereal de invierno tal como eran las previsiones. Hay terrenos que si lo permiten al igual que en el caso del girasol pero en el caso del arroz resulta más complicado. Esperamos que las administraciones reaccionen rápido con ayudas al arroz”.

El cultivo más beneficiado en esta coyuntura ha sido el del girasol, que lleva languideciendo varios años en la región. Los buenos precios de la pipa de girasol en los mercados internacionales ante la guerra de Ucrania -uno de los grandes suministradores mundiales del producto- unido a la búsqueda de alternativas con menos consumo de agua que el arroz y el maíz sobre todo han impulsado su plantación. Según los datos de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura la superficie destinada a cultivo de girasol será de 24.100 hectáreas, frente a las 8.076 hectáreas del pasado año. En el caso de la provincia de Badajoz, pasará de 7.624 has a 20.600 y en Cáceres de 452 has a 3.500 has.

El 90% de las explotaciones de arroz en la región ya usa la siembra directa para ahorrar agua

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El arroz se enfrenta a una de sus campañas más complicadas en los últimos años ante la falta de lluvias y las limitaciones para riego que lo sitúan en el último lugar tras fruta de hueso, tomate y maíz. El sector arrocero regional, concentrado en las Vegas del Guadiana, que ocupa una extensión de entre 20.000 y 21.000 has en las últimas campañas, ha realizado importantes avances en los últimos años. En materia de nuevas variedades más adaptadas a la región, y sobre todo en la implantación mayoritaria de la siembra directa.

Un sistema que permite un importante ahorro de agua al realizarse en a lo largo del mes de abril sin necesidad de inundar los bancales, y posponer el uso de agua hasta mediados de junio. En torno a un 90% de las explotaciones de arroz regionales ya realiza esta práctica, que permite un control mayor sobre las malas hierbas y un tratamiento más racional de productos fitosanitarios.

Un estudio de la Universidad de Extremadura realizado por Francisco Javier Sánchez Llerena, hace ya varios años, llegaba a la conclusión que la siembra directa de arroz unido al uso del riego por aspersión permitiría ahorrar hasta un 75% del agua, además de mejorar las propiedades del suelo y hacerlo más productivo.

El Grupo de Investigación Gestión, Conservación y Recuperación de Suelos, Agua y Sedimentos (GORSAS) de la UEx ha venido estudiando las posibilidades que ofrecen otras técnicas alternativas al cultivo tradicional del arroz.

En el año 2009, el cultivo de arroz llegó a alcanzar las 30.000 has en Extremadura. El pasado año, la producción se situó en las 160.000 toneladas, de las que el 75% procedían de la variedad índica. La producción media se sitúa en las 7,5 tn/ has.