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Las grandes industrias de tomate responden a los desafíos de la nueva campaña 2024

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Ante la nueva campaña 2024, que a nivel mundial se prevé muy alta en producción, los responsables de grandes industrias de tomate de la región han respondido a la pregunta formulada por Caudal de Extremadura sobre la misma.  

¿Cómo espera que sea la nueva campaña de tomate para industria (siempre que el riego sea el normal) según la disponibilidad de producto a nivel internacional, demanda global y producción esperada en mercados internacionales?

Carlos Sánchez, Director Gerente de TOMALIA
“Habrá una mayor producción mundial que en años anteriores”

“La campaña de tomate esperamos que sea de grandes producciones para las industrias extremeñas debido a la intención de siembra que han manifestado los agricultores en la firma de los contratos.  De cara a la industria esperamos que sea una campaña de mayor duración y mayor cantidad de kilos procesados comparada con las dos últimas campañas en las que hemos tenido dificultades a consecuencia de la sequía. 

A nivel mundial creemos que habrá una mayor producción que en años anteriores como consecuencia de la ausencia o inestabilidad del resto de cultivos alternativos al tomate y la mayor capacidad de riego de los mismos, lo que nos provocará mayores dificultades para colocar nuestro producto en el mercado. 

Miguel Halcón, Sales Manager de ALSAT
“La materia prima del producto europeo se ha comprado al precio más alto en el entorno mundial”

“Gracias a Dios las lluvias del otoño e invierno han llevado a que los niveles de agua acumulada en la cuenca del guadiana estén por encima del 2023. Por lo tanto no se esperan restricciones debido al riego. El balance de producto acabado a nivel mundial también parece estar claro, con un consumo estimado de 39 MM de TM (materia prima equivalente) y con una producción campaña 2023 de 44 MM de TM, ya sobran en el mundo sin vender 5 MM de TM, que principalmente están en manos de Turquía, Irán, Egipto y sobre todo China.

Pero las primeras estimaciones de la campaña 2024 estiman una producción mundial de 47 MM de TM (récord absoluto), de nuevo China con 11 MM de TM como principal culpable, con los consiguientes 7/8 MM de TM de sobra. Así pues, se espera una campaña de comercialización del producto 2024 con una reducción importantísima de márgenes y dificultades para colocar el producto europeo, donde la materia prima se ha comprado al precio más alto en el entorno mundial. Tiempos difíciles se avecinan.

Manuel Vázquez Calleja, CEO de CONESA GROUP
“La campaña se afronta con muchísima incertidumbre sobre el precio al cual se podrá vender el producto transformado”

“Después de una campaña como la del año pasado donde se igualó el récord de producción a nivel mundial con 44,4 Millones de toneladas debido a una campaña excepcional en USA y a un aumento muy considerable de producción en China y una vez conocida la primera estimación de producción a nivel mundial para este año publicada por el Consejo Mundial del Tomate ( WPTC) cifrada en 47 millones de toneladas, la campaña de este año se afronta con muchísima incertidumbre en lo que se refiere al precio al cual se podrá vender el producto transformado.

El concentrado de tomate -principal producto de nuestra industria- es un “commodity” cuyo precio viene fijado por el mercado internacional. El mercado mundial de concentrado es muy cíclico, ya que existe sobrecapacidad instalada, y con cierta frecuencia se producen sobreproducciones que saturan el mercado y hunden los precios. En los últimos años, por una serie de circunstancias confluyentes, ha habido escasez de concentrado a nivel mundial, lo que ha permitido a las industrias trasladar a sus clientes los aumentos de precio del tomate fresco (El precio medio del tomate fresco para industria en Extremadura en 2023 fue el más alto del mundo, aproximadamente el doble que en 2021). Pero, como indicado, ya en 2023 se produjo una fuerte sobreproducción de concentrado a nivel mundial y como comentado para 2024 se prevé un aumento todavía mayor, lo que está provocando una caída de los precios del concentrado y ha obligado a las industrias a tratar de ajustar su estructura de costes.

Este año a algunas industrias se las ha acusado de manera totalmente injustificada e ignominiosa, de ofrecer precios “abusivos “ e “indecentes” a los agricultores. Nada más lejos de la realidad, donde dichas industrias a la vista de la situación del mercado y los precios que en otras áreas de nuestro entorno se ha pagado por la materia prima, han ofrecido el precio que consideraban oportuno y el agricultor, como siempre, ha podido decidir de manera libre y voluntaria si le interesaba plantar o no a dicho precio. De hecho, una vez cerrada la contratación, me consta que se ha contratado menos superficie de la ofertada por los agricultores.

Confiemos que sea una buena campaña desde el punto de vista agrícola y que las industrias seamos capaces de defender el producto transformado en los mercados internacionales”.

Celia Santos, Director general de TOMATES DEL GUADIANA
“La Unión Europea no impone restricciones a las importaciones desde terceros países”

La nueva campaña de tomate con respecto al riego va a ser una campaña normal. Tenemos asegurado el 100 % del riego para toda la superficie, tanto para el tomate como para el resto de cultivos. Desde ya se está acumulando agua para la próxima campaña. De este modo, el principal problema que hemos sufrido otros años está solucionado. La disponibilidad mundial de tomate concentrado es bastante elevada y con previsiones al alza. Además, no hay sequía en las zonas productoras y no han sufrido incrementos de costes como nosotros.

Por otra parte, la Unión Europea no impone restricciones a las importaciones desde terceros países. No existen limitaciones por ningún motivo: ni sanitario, ni de calidad de producto. Además, en las salsas dedicadas de tomate no se indica el origen de la materia prima. En Europa tenemos restricciones en los fitosanitarios que usamos y controles de todo tipo en materia de agua o emisiones. Debemos preguntarnos cómo son estas medidas en los terceros países desde los que se importa pasta de tomate. ¿Podemos mantenernos mucho tiempo en esta situación?

Joaquín Sánchez, Director Comercial y Logística de Pronat
“En nuestros mercados tradicionales, otros países productores que anteriormente no estaban presentes, ahora sí lo están”

“Se prevé que la próxima campaña de tomate sea en líneas generales normal. Existe un interés elevado de nuestros agricultores por el cultivo del tomate.  Este año tendremos una campaña de riego que nos permite hacer la superficie que necesitamos, pero las últimas campañas de riego, por falta de recursos hídricos, debido a la ausencia de precipitaciones de los últimos años, han visto como se ha disminuido la superficie disponible para cultivos anuales. Debemos seguir luchando para que, desde la Administración, junto con los organismos competentes en esta materia, se potencien medidas que permitan un uso más eficiente del agua y también para que se mejoren y construyan nuevas infraestructuras que permitan hacer una mejor gestión del agua. 

Sobre la disponibilidad de producto, si se cumplen las previsiones, se espera una campaña récord a nivel mundial de producción de tomate para 2024. Este incremento, principalmente, viene derivado del enorme aumento de la producción en China, que casi ha duplicado en los últimos dos años. Para esta campaña, si se cumplen sus estimaciones, pasará a ser el mayor productor a nivel mundial de tomate para industria. 

Sobre la situación del mercado, nos enfrentaremos a un año más complejo en la comercialización del producto final. Los principales países productores que compiten con nosotros, han ajustado con respecto al año pasado a la baja los precios que pagaran por la materia prima. Estamos observando en nuestros mercados tradicionales, como otros países que anteriormente no estaban presentes, ahora si lo están. Estos países productores, están ampliando su capacidad y ofertando a nuestros clientes a unos precios competitivos.

Nuestro sector tiene ahora un importante control desde las Administraciones, por las emisiones de CO2 que emitimos, por el uso de plástico, así como las limitaciones en el empleo de productos fitosanitarios, grabando al sector con importantes costes por ello. Esto, nos hace menos competitivos que a otros países que no lo tienen, llevando incluso esto a una deslocalización de parte de la producción, en algún caso”.

Los productores de tomate extremeños han pasado de 65 tn/ha en el año 2000 a 87 tn/ha de media actualmente

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En las dos últimas décadas, la media de hectáreas sembradas por campaña ha sido de 21.447 hectáreas

El cultivo de tomate para industria se ha convertido en las últimas décadas en una de las vigas maestras del regadío extremeño. No solo por su impacto económico sino también por su empuje laboral y social en los municipios y comarcas en los que se asienta el cultivo y sus industrias, líderes en el mercado español. Desde Don Benito y Villanueva de la Serena hasta Miajadas y San Amalia, pasando por Pueblonuevo del Guadiana o Coria por citar alguna de ellas.

Un cultivo que ha experimentado importantes cambios a nivel agronómico durante los últimos veinte años que ha permitido a los productores aumentar considerablemente los kilos producidos por hectáreas. Por la mejora de los semilleros, variedades y plantas, y también por la mejor eficacia de los sistemas de riego y de los fertilizantes y productos contra las plagas empleados. Aunque siempre pendientes de la climatología.

La evolución del rendimiento por hectáreas en las dos últimas décadas ha sido muy importante, Según los datos de la Mesa del Tomate, se ha pasado de unas medias de 60-65 toneladas por hectáreas en los primeros años del 2000 a una media de 91,12 tn/has contratadas en las últimas cinco campañas. Aunque la media entregada se queda en 87,3 tn/ha. Hay que tener en cuenta que hasta el año 2011 los productores extremeños no consiguieron superar las 80 tn/ has de media. Y hasta la campaña del 2015 no se lograron medias superiores a las 90 tn/has de forma habitual.

Los datos de la Mesa del Tomate muestran como desde la campaña 2001 a la pasada 2023 el campo extremeño ha cultivado un total de 493.294 hectáreas de tomate para industria, lo que arroja una media por campaña de 21.447 has. La campaña con mayor superficie plantada fue la del 2005 cuando se superaron las 28.600 hectáreas seguida de la 2004 con 27.600 hectáreas. Mientras, en la campaña del 2013 se quedaron en 14.235 has.

Entre regiones
La mejora de los rendimientos por hectárea en la producción de tomate para industria en suelo extremeño ha logrado acercarse a lo conseguido por los productores andaluces, aunque aun sigue habiendo sensibles diferencias. Según los datos de la Mesa del Tomate, si se comparan los datos entre la campaña 2013 y 2022, Andalucía logró una media de 98,96 tn/has mientras Extremadura se quedó en las 86,43 tn/has y Portugal en las 83,58 tn/has. Si solo se comparan los datos entre la campaña del 2018 y 2022, los productores extremeños han logrado acercarse algo en rendimiento al sumar una media de 87,84 tn/has por 97,84 tn/has de los andaluces. Desde el año 2023, el máximo de producción logrado por los tomateros andaluces ha sido de 108,78 tn/has.

La actual campaña 2024 viene condicionada de nuevo por la disponibilidad de agua que haya para alcanzar las cifras previstas de siembre, y por otro lado por las tensiones entre productores e industrias privadas para cerrar los contratos de campaña. La sensible subida de precios pactada en la campaña 2023 ha condicionado en parte lo esperado conseguir por los productores en la nueva campaña, más después del estudio de costes y rentabilidad por hectárea del cultivo presentado por Cooperativas Agroalimentarias Extremadura hace algunos meses.

Según dicho estudio, el coste que debe asumir un agricultor para cultivar una tonelada de tomate ascenderá en esta campaña a 144,85 euros, teniendo en cuenta el rendimiento medio obtenido durante el 2023 y que ha sido de 86.570 kilos por cada hectárea. Este coste supone un aumento del 4,32% respecto al que se calculó para la campaña del 2022 y que ascendía a 138,85 euros por tonelada. Hay que recordar que en la pasada campaña del 2023 la producción final superó los dos millones de toneladas, pese a unas previsiones iniciales menores.

El mapa de los cultivos de las Vegas del Guadiana cambia de color

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Maíz, tomate para industria, arroz y fruta de hueso mantienen su hegemonía pero dejan paso al crecimiento del olivar superintensivo, almendro y hortalizas

El mapa de los regadíos de las Vegas del Guadiana ha ido cambiando con el paso de los últimos años, y no solo por las coyunturas climáticas de sequías y limitación de agua. La entrada en el mercado de los cultivos superintensivos e intensivos leñosos como el olivo y el almendro sobre todo, unido a diferentes hortícolas asociadas a las industrias de congelado implantadas en la zona han completado el puzzle. El dominio de maíz -el cultivo con más vaivenes en extensión en los últimos años- arroz, tomate para industria y fruta de hueso sigue siendo muy importante al sumar cerca de 90.000 hectáreas de cultivo campaña tras campaña pero a vista de dron las Vegas del Guadiana han ganado con los años más madera.

Según los datos de la Encuesta de Superficies Agrarias del Ministerio de Agricultura, los cultivos de olivar y almendro han ganado más de 30.000 nuevas hectáreas en la última década en la región. Y una gran mayoría de ellos, en tierras que estaban utilizadas por cultivos industriales más tradicionales. La mecanización de los cultivos y su menor dependencia de la mano de obra ha sido también clave en esta elección, en la que pueden encontrarse desde agricultores de toda la vida a grandes empresas e incluso fondos de inversión.

Impacto económico
La importancia de los cultivos tradicionales de regadío especialmente en las Vegas del Guadiana no solo se limita a su producción anual en tomate para industria, fruta de hueso, arroz y maíz principalmente sino también al impacto social que tienen en la actividad económica y social que tienen. Más de una decena de grandes industrias de tomate, dos grandes industrias de arroz, decenas de centrales hortofrutícolas, secaderos de maíz…que generan a lo largo de la campaña, con más fuerza de mayo a octubre, decenas de miles de empleos directos e indirectos.

A los que se han sumado en estos últimos tiempos plantas procesadoras de almendra como las de Miajadas a punto de inaugurarse y la de Olivenza, así como plantas procesadoras y envasadoras de verduras y hortícolas congeladas abastecidas por más de 8.000 has de cultivo.

El cultivo de regadío que tradicionalmente más hectáreas ocupaba en las Vegas del Guadiana era el del maíz, un comodín utilizado en muchas ocasiones si otros cultivos no ofrecían rentabilidad suficiente. Sin embargo, por diferentes motivos, su protagonismo ha ido decayendo en las últimas campañas. Si en la 2019 se alcanzaron las 56.000 hectáreas de cultivo, en la del 2021 apenas se llegaron a las 19.000 has y en la 2022 en las 24.000 has. Extremadura ha sembrado de media en los últimos años el 13% del maíz español.

El otro gran cultivo industrial estrella de las Vegas del Guadiana, en el que Extremadura ha logrado una gran especialización y liderazgo español en producción, es el tomate para industria. Muy dependiente de la disponibilidad de agua de los embalses de la Cuenca Hidrográfica del Guadiana, ha logrado una cierta estabilidad en las últimas campañas en las hectáreas sembradas: entre 20.000 y 23.000 de media, con producciones en el entorno de los dos millones de toneladas. Y lo que es más importante, consolidando un mayor número de kilos por hectárea, uno de los talones de Aquiles del sector en relación al tomate andaluz o al extranjero.

Mientras, el cultivo del arroz ha logrado en esta última campaña del 2023 sacudirse en parte la práctica inexistencia de la campaña del 2022. Un sector estratégico en el entorno de las 19.000 hectáreas de media en los últimos años, muy concentrado en varios términos municipales de las Vegas del Guadiana cuya complementariedad con otros cultivos por la peculiaridad de sus terrenos resulta más difícil.

Juan Ignacio Gutiérrez Cabanillas (CTAEX): “El Grupo Operativo SAFE4TOM busca crear una solución Blockchain en la trazabilidad del tomate de industria”

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Entrevista con
Juan Ignacio Gutiérrez Cabanillas
Responsable de Proyectos de I+D en el Área de Agricultura de CTAEX

¿Cuáles son los objetivos del Grupo Operativo?

En Extremadura, una de las principales industrias de agroalimentación es la del tomate de industria, siendo la mayor productora a nivel nacional. Su impacto en la sociedad trasciende al ámbito económico, ya que sus productos forman parte de la alimentación y sustento de las personas, siendo necesario garantizar la seguridad alimentaria. La manera de evitar problemas en cuestión de seguridad alimentaria es a través de la trazabilidad del producto.

La trazabilidad conlleva conocer las distintas etapas de un producto de consumo, desde el origen hasta la distribución. Las distintas instituciones de sanidad, calidad o denominaciones han establecido la información necesaria para el cumplimiento de la norma. La multiplicidad de documentación requerida, así como los continuos casos de fraude, hacen de los sistemas actuales de trazabilidad una ardua tarea y en ocasiones insuficientes para hacer frente a situaciones problemáticas. En línea con esta necesidad, la tecnología Blockchain está siendo uno de los sistemas en el cual se están poniendo más expectativas a la hora de revolucionar la industria, en cuestión de almacenamiento, tramitación y obtención de datos e información.

De aquí surge la idea de proyecto del GO SAFE4TOM, del que forman parte CONESA (Representante), IAAS365 y TEPRO como beneficiarios. Como miembro subcontratado participa el Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario (CTAEX), y como colaboradores, la Agrupación Española de Fabricantes de Conservas Vegetales (AGRUCON) y la Asociación Mesa del Tomate.

El objetivo general del GO SAFE4TOM es diseñar, implementar y evaluar una arquitectura compleja de trazabilidad para el sector del tomate de industria, basada en tecnología Blockchain, con la finalidad de dotar a este sector de una solución que permita mayor eficiencia, seguridad y transparencia de la cadena productiva.

¿En qué fase se encuentra el proyecto?

Este proyecto tiene una duración de 25 meses, finalizando en agosto de 2025, por lo que actualmente se encuentra en las etapas iniciales. En estos momentos se está llevando a cabo un estudio del mapeo de procesos tanto de TEPRO en las etapas agrícolas como de CONESA en las etapas industriales, así como sus sistemas de archivo propios de trazabilidad. También se está iniciando la creación de la arquitectura de referencia del sistema, que es una de las etapas iniciales propias en Blockchain.

En 2024 se desarrollará la arquitectura solución y se creará un entorno web y una aplicación (App) móvil para poder ser utilizado por los usuarios finales a través de diferentes dispositivos electrónicos.

En la campaña de tomate de industria de 2025 se validará el funcionamiento del sistema, con pruebas reales de carga.

¿Qué ventajas tendría para la cadena de valor del sector?

-Una reducción de costes: al no requerir intermediarios, se requieren menos costes asociados, pues son los mismos participantes los que se administran y autorregulan a sí mismos unos a otros.

´-Mejora de gestión de los Stocks en la industria, al tener un mayor control y visibilidad de los procesos.

-El servicio obtenido con la ejecución de este proyecto producirá una mejora sustancial de la imagen de marca de las empresas que forman este GO, debido a la confianza que representa la tecnología Blockchain de cara a sus clientes, con el consiguiente crecimiento de éstas.

-¿Qué le aportaría con  consumidor final del producto?

-Aumento de la seguridad alimentaria: El nuevo servicio que desarrollará el GO SAFE4TOM puede proporcionar una amplia visibilidad de la cadena de suministro para saber quién realiza qué acciones, en qué lugar y en qué momento.

-Mayor control y certificación de los sistemas de producción de calidad, como la Producción ecológica o la Producción Integrada, basado en la transparencia y seguridad que aporta esta tecnología. La transparencia se debe a que los registros en la red se pueden auditar por un conjunto predefinido de usuarios, haciendo que los registros sean transparentes y rastreables. El aumento de la seguridad está definido por las características de su funcionamiento colaborativo, ya que una red Blockchain previene la manipulación, robo y fraude de información haciéndola más segura que una base de datos tradicional, siendo una especie de “notario virtual”.

El estudio de cooperativas aumenta a 144,85 euros el coste de cultivar una tonelada de tomate en Extremadura

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Ha tenido en cuenta el rendimiento medio obtenido durante la campaña del 2013 que ha sido de 86.570 kilos por hectárea

El cultivo de tomate para industria ha tenido una campaña razonablemente buena en Extremadura en este año 2023 en comparación con otras regiones productoras como Andalucía, gracias a una mayor disponibilidad de agua. Lo que ha permitido alcanzar en torno a las 22.000 hectáreas de cultivo y una producción algo inferior a los dos millones de toneladas previstas en el mes de julio por la Mesa del Tomate debido a los menores rendimientos. Con precios sensiblemente superiores para el productor en relación a los de la campaña anterior pero que también se han visto afectados por el aumento de los costes que han sido actualizados a finales de año por el Grupo de Trabajo de Tomate para Industria de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura.

Dicho nuevo estudio se ha llevado a cabo contando con la colaboración de las OPFH asociadas a Cooperativas Agroalimentarias Extremadura y sitúa el gasto de producción por cada hectárea de tomate para industria en 12.540 euros, lo que supone un incremento del 9,5% respecto al del año anterior, que se estimaba en 11.448 euros.

De esta manera, el coste que debe asumir un agricultor para cultivar una tonelada de tomate ascenderá durante la próxima campaña a 144,85 euros, teniendo en cuenta el rendimiento medio obtenido durante este año y que ha sido de 86.570 kilos por cada hectárea. Este coste supone un aumento del 4,32% respecto al que se calculó para esta pasada campaña y que ascendía a 138,85 euros por tonelada de tomate para industria.

Costes directos
Para realizar este estudio, Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura ha tenido en cuenta los costes directos e indirectos que tienen las agricultoras y agricultores extremeños al cultivar tomate para industria en Extremadura, que se han encarecido un 9,5% en el último año.

En concreto, los costes directos pasan de 8.628 euros por hectárea durante la campaña anterior a los 9.527 euros que se han debido asumir durante esta campaña, lo que representa una subida del 10,4%, destacando principalmente el alza del precio de los fitosanitarios en un 23,2%; de las labores y tratamientos en un 14,4%; y de las semillas y plantas en un 12,1%.

Por su parte, los costes indirectos del cultivo de tomate para industria crecen un 8,6%, pasando a ser de 2.258 euros por hectárea, sobresaliendo la renta de la tierra y de la mano de obra.

Con la actualización de los datos de este estudio, Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura continúa dando a conocer el coste que supone producir una tonelada de tomate para industria, un sector en el que la región es líder a nivel nacional. Por ello, ha remitido dicho estudio al Observatorio de Precios Agrarios, que tiene como objetivo ofrecer información que afecta a la gestión de los cultivos agrícolas y ganaderos de la región a partir del conocimiento real de las prácticas productivas en fase de campo y costes de producción asociados a las mismas.

El cultivo de tomate en Extremadura continúa siendo estratégico no solo a nivel de campo sino también por su importante impacto económico, social y laboral especialmente en las Vegas del Guadiana aunque también en el Valle del Alagón del norte de Cáceres. Tanto por su gran número de industrias transformadoras y comercializadoras como también por su nivel de exportaciones. El tomate para industria es junto a la fruta de hueso el producto agroalimentario extremeño con más volumen de ventas en el exterior, principalmente a países de la UE como Francia, Alemania y Reino Unido.

Manuel Vázquez Calleja (Conesa Group): “Un aumento de precio como el de California del 32% frente al 47% acordado en Extremadura hubiera estado más acorde con el mercado”

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La nueva campaña de tomate para industria viene marcada por dos variables. Por un lado, un aumento de la superficie de siembra que reforzará el liderazgo extremeño en el sector productor español. Y la segunda, por una destacada  subida en los precios a pagar al productor. Habrá que ver cómo las industrias logran repercutir entre sus clientes nacionales e internacionales dicha subida de costes.

Según Manuel Vázquez Calleja, CEO de Conesa Group, el mayor grupo industrial del sector, “en relación al acuerdo de precios alcanzado con el sector productor para la campaña 2023, era esperable y lógico un aumento del mismo con respecto a la anterior campaña, fundamentalmente por el aumento de costes tan importante que los agricultores tuvieron en gran parte de los insumos después del inicio de la invasión de Ucrania por Rusia y por la baja producción que tuvieron debido a las varias olas de calor sufridas durante el cultivo. Si bien creo que el aumento ha sido superior a la repercusión de los factores anteriores. Un aumento de precio como el habido en California del alrededor el 32% frente al 47% acordado en Extremadura hubiera quizás estado más acorde con las circunstancias del mercado, sobre todo pensando a largo plazo”.

El entorno internacional del sector, con nuevos actores emergentes que se unen a los grandes productores tradicionales (desde China a Italia o Estados Unidos) será clave en esta nueva estructura de precios. “Ahora toca a los industriales -asegura el CEO de Conesa- intentar trasladar dicho aumento al mercado y que el consumo de los transformados no se vea afectado por el aumento de precios. Otro efecto negativo que puede tener a corto plazo este importante aumento de precios, es el efecto “llamada “que va a tener en el mercado para que países emergentes en la producción como Egipto, India e Irán aumenten de manera significativa la producción y países bien establecidos como China aumenten igualmente de manera considerable la producción. Este aumento considerable de la producción tendría como consecuencia un desequilibrio entre la oferta y la demanda en el mercado, viéndose afectado el precio de venta de los productos transformados que sin duda descendería”.

Tomate y arroz sumarán 13.300 has más que el año pasado con mejores precios para el productor

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Los árboles a veces no dejan ver el bosque. Las lluvias caídas en las últimas semanas de mayo, las primeras en condiciones desde el pasado mes de diciembre del 2022, han venido bien al campo en general aunque hayan provocado importantes daños en las comarcas del Norte de Cáceres con la cereza. Sin embargo, a nivel de agua embalsada apenas se van a notar.

Tras un año, la situación de los embalses en la cuenca del Guadiana, el pulmón del regadío regional, es prácticamente la misma. Si en junio del 2022 los embalses de esta cuenca estaban al 30,7% de su capacidad en la actualidad no llegan al 32%, con poco más de 3.106 metros cúbicos de agua embalsada.

La principal diferencia para que este año se pueda regar y sembrar más que en la campaña del 2022 -tanto de tomate como de arroz fundamentalmente- estriba en la situación del embalse de Orellana que disponía a primeros de junio de 587 metros cúbicos de agua embalsada para una capacidad de 808. Es decir, estaba por encima del 70%, más del doble que la media de la cuenca. Un embalse que es capital para muchos miles de hectáreas de regadío de las Vegas del Guadiana. En otros casos, la situación no es diferente, con el embalse de La Serena con solo 489 metros cúbicos para un total de 3.219, la del Cíjara con 430 para un total de 1.505 o la del Zújar con 123 para un total de 302 metros cúbicos.

En la cuenca del Tajo la situación es muy diferente, estando al 58,7% de su capacidad, con 6.498 metros cúbicos, frente al 48% del año anterior. La cuenca del Tajo acumula más del doble de agua que la del Guadiana en la actualidad.

Previsiones
Ante este panorama, los principales cultivos del regadío regional han comenzado sus campañas de siembra o recolección con algo de más alegría. Por un lado, por los mejores precios en origen previstos tanto en tomate para industria como para arroz. Y también por el mayor número de hectáreas sembradas. En arroz se pasará de 1.500 has en el 2022 a unas 11.000 en esta campaña. Mientras que en el caso del tomate para industria, la superficie contratada subirá en torno al 22% con unas 3.800 hectáreas más que en la campaña anterior, superando las 20.800 has de cultivo.

La contratación de tomate en Extremadura en esta campaña 2023 asciende a 1.926.997 toneladas en Extremadura, según los primeros datos de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura, que reflejan que las cooperativas y OPFH asociadas a esta federación aglutinan el 58% de esa contratación. Las cooperativas extremeñas han contratado 1.116.384 toneladas de tomate en esta campaña, un 23% más que la contratación inicial de 2022.

Maíz y girasol
Frente al crecimiento previsto de tomate para industria y arroz, los dos cultivos que verán reducido su protagonismo en los terrenos de regadío serán el maíz y el girasol. Productores de maíz de los últimos años han decidido este año volver a sembrar tomate ante los mejores precios previstos, que en el caso del maíz siempre suponen una incertidumbre a expensas del mercado internacional. Cooperativas Agroalimentarias Extremadura espera que ese año se siembre en la región unas 18.000 hectáreas de maíz frente a las 20.929 has del año pasado. La producción prevista sería de 198.000 toneladas.

En el caso del girasol, todavía no hay estimaciones pero difícilmente se llegarán a las 32.526 has del año 2022 cuando la sequía obligó a cientos de productores a sembrar girasol en el último momento ante la imposibilidad de hacerlo de tomate o maíz. En campañas normales, la superficie de girasol en la región oscila entre las 9.000 y las 12.000 has, la gran mayoría en secano.

En el caso del tabaco, la superficie tampoco está aún cerrada aunque la contratación prevista será de unos 21,6 millones de kilos, de los que 21,2 millones serán de la variedad Virginia.

Carlos Sánchez (Tomalia): “No podemos descartar que en un futuro realicemos esa segunda transformación del tomate si lo demanda el mercado”

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Entrevista con
Carlos Sánchez
Director Gerente de Tomalia

Tomalia, con sede en Santa Amalia (Badajoz), se ha consolidado en los últimos años como una de las industrias de referencia en la transformación de tomate para industria en las Vegas del Guadiana. Cuenta con más de 120.000 m2 dedicados a la transformación de tomate, y con dos líneas de tomate concentrado.

Una de ellas cuenta con un sistema de esterilización por inyección directa de vapor y enfriado rápido de menor agresividad, Flash Cooler, lo que permite mantener las mejores características organolépticas del producto natural. Sus productos se destinan la obtención de concentrados, salsas pizzas, zumo y dados de tomate en formato aséptico. Cuenta con diferentes formatos, desde bidones de 220 litros a bag in box y GP (Good Pack) de gran formato.

¿Cómo ha sido la trayectoria de Tomalia en estos últimos años, en los que se ha pasado de la pandemia a la guerra de Ucrania y la fuerte subida de los costes energéticos?

Como nos ha ocurrido prácticamente a todos, han sido unos años de bastante incertidumbre en todos los sentidos. Si bien es verdad que, durante la pandemia, especialmente el primer año, a nivel comercial podemos decir que la situación fue favorable debido a las retiradas masivas de producto que se produjeron. Ello ayudó a mantener la línea ascendente de los últimos años.

Posteriormente con el estallido de la guerra de Ucrania, la situación nos afectó tanto positiva como negativamente. Por un lado, aunque la oferta de producto era limitada principalmente por la sequía que sufrimos el año pasado, la demanda en este caso era bastante alta, hecho que provocó una subida de los precios del concentrado, afectándonos positivamente. Por otro, el aumento de los costes energéticos fue brutal, afectándonos negativamente durante el período de producción. Debido a esto último principalmente, hemos realizado algunas inversiones en nuestras instalaciones que hagan que ese impacto sea menor, siendo la más significativa una planta fotovoltaica.   

¿Cómo valoráis la actual situación del comercio mundial de tomate para industria y sus perspectivas para la campaña en curso?

Desde nuestro punto de vista consideramos que va a ser un año complicado provocado por los elevados costes a los que nos enfrentamos, especialmente el coste de la materia prima. Igualmente también hay que mencionar que será un año en el que creemos que se estabilizará la oferta y demanda de producto.

¿Hay posibilidades de lograr productos en el futuro productos de mayor añadido con el tomate y no solo ser una commoditie?

Todo dependerá de la demanda del mercado y los hábitos de consumo. A día de hoy somos una commoditie porque nuestro producto es para segunda transformación, pero obviamente no podemos descartar que en un futuro realicemos nosotros esa segunda transformación porque sea lo que demande el mercado y nuestros clientes.

Hace pocos meses se ha presentado un estudio de Cooperativas Agro-alimentarias sobre los costes de producción de tomate para industria. Desde una industria con base cooperativa ¿cómo se han visto los datos de este estudio?

Vemos positivo que una entidad imparcial como Cooperativas Agro-alimentarias realice este tipo de estudios sobre los costes que implica la producción del tomate, pero desde nuestra perspectiva, consideramos que estos datos no reflejan al 100% la situación del campo.  

Luis Gutiérrez Polo, cultivador de tomate: “El incremento de la virulencia de plagas y enfermedades, y el relevo generacional son una amenaza para el cultivo del tomate”

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Entrevista con
Luis Gutiérrez Polo
Cultivador de tomate

Luis Gutiérrez Polo es el vicepresidente de la Asociación Profesional de Agricultores y Ganaderos de Don Benito y Comarca, y cultivador de tomate para industria desde hace muchos años.

¿Cuál ha sido vuestra trayectoria en el cultivo de tomate en los últimos años?

El cultivo del tomate ha estado muy presente en mi familia. Aún recuerdo los veranos recolectando tomates a mano. Si echamos la vista atrás vemos la fulgurante evolución del cultivo, pasando de producir poco más de 40 t/Ha en la década de los 90 a casi triplicar esta producción. La evolución tecnológica en todas las fases del cultivo unido a la profesionalidad de los agricultores ha conseguido elevar al tomate extremeño al nivel de referencia mundial.

Un cambio significativo sobre todo a nivel personal ha sido el paso a la segunda transformación que allá por el 2002 iniciamos un grupo de agricultores con la construcción de una fábrica de tomate concentrado, pasando de vender tomate fresco a comercializar concentrado de tomate, siendo hoy en día es un modelo de éxito. Hemos dado un paso más en la transformación bajo la marca Apis con lo que ya vendemos producto final completando de esta manera el productor la cadena de valores.

¿Cómo valoras los datos de costes del cultivo presentados por Cooperativas Agro-alimentarias?

Valoramos positivamente el cálculo de costes del cultivo del tomate y aparte lo consideramos necesario. Va a significar  una herramienta de información al productor determinante a la hora de tomar la decisión de hacer o no hacer el cultivo, más en estos años donde los márgenes de explotación están muy ajustados con una inflación brutal, que puede hacer cambiar la rentabilidad del cultivo en cortos espacios de tiempo. Este cálculo es serio y ajustado a la realidad del campo y debe ser actualizado constantemente.

¿Cuáles son los grandes desafíos del sector?

Los desafíos han ido cambiando. Se han superado problemas fitopatológicos a la par que hemos crecido en rendimiento. Ahora tenemos importantes problemas de hongos de suelo, en especial fusarium raza 3 que está causando verdaderos problemas y que está ampliamente extendido y sobre todo los nematodos que con los métodos de lucha tradicionales están muy comprometidos medioambientalmente y siempre a la espera de autorizaciones excepcionales.

Como retos más importantes hay que destacar dos: la sombra del cambio climático con fenómenos meteorológicos extremos que se traduce en una pérdida de rentabilidad cada año más importante. Solo tenemos que analizar el pasado año con pérdidas superiores al 50 % de la cosecha. En segundo lugar, el relevo generacional. El sector se está quedando sin productores. El tomate no es fácil, presenta importantes riesgos y fuertes inversiones, y está calando una desafección entre los agricultores que sin duda tendremos que abordar desde todo los frentes, administrativos, económico y social.

¿Es posible seguir aumentando el rendimiento por hectárea?

 Por supuesto, necesitamos un sector fuerte y competitivo y esto pasa por ser más productivo y eficiente en el cultivo. Hemos avanzado mucho en numerosos campos como el material genético que ha conseguido superar retos fitopatológicos, de resistencia a condiciones climatológicamente adversas, de sobremaduración y con variedades cada vez más productiva. En fertilización se está trabajando mucho en abonos denominados tecnológicos con ventajas nutricionales respecto a los convencionales en combinación con los avances de fertiirrigación. Sobre todo, el campo que presenta más recorrido y mayor potencial es el de las nuevas tecnologías como es la agricultura 4.0 ó de precisión, inteligencia artificial y Big Data. Este es un campo en desarrollo en el sector que dará muchas soluciones y ventajas competitivas. Todo esto sin duda se traducirá en incrementos en rendimientos en los próximos años con el único condicionante que pueda resultar de la aplicación de las nuevas políticas medioambientales que pueden suponer un freno en crecimiento de los rendimientos.

Fertilizantes, recolección y fitosanitarios suponen el 42% del coste directo por hectárea del cultivo de tomate

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Un estudio de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura sitúa el coste por toneladas en 138,85 euros, con un rendimiento base de 82.450 kilos/ha

El cultivo del tomate para industria es uno de los más importantes del regadío de la Comunidad de Extremadura tanto a nivel de hectáreas como de impacto económico y social, por su fuerte carga de trabajo en fábrica y por el valor generado en sus ventas y exportaciones. La complicada coyuntura de la pasada campaña redujo sensiblemente las hectáreas plantadas hasta las 18.611, con una entrega final de producto por parte de los tomateros extremeños de 1,53 millones de toneladas. En los últimos años las hectáreas plantadas han oscilado entre las 20.000 y las 23.000, con producción que han llegado e incluso superada los dos millones de toneladas.

Rendimiento medio
La fuerte subida de los costes a todos los niveles, desde el campo a la propia industria, han complicado mucho los márgenes del producto. Desde Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura se ha realizado un estudio de costes de cultivo, con datos de la campaña del 2022. El estudio se ha llevado a cabo con la colaboración de las OPFH de Extremadura, tomando como base un rendimiento medio por hectárea de 82.450 kilos. Los datos analizados concluyen con un coste de 11.448 euros por cada hectárea de tomate, entre costes directos e indirectos. De esta forma, el coste por tonelada estaría situado según el estudio en los 138,85 euros. Viendo en detalle la tabla de costes se observa como los fertilizantes, los trabajos de recolección y los fitosanitarios con los costes más elevados, sumando entre los tres 3.681 euros por hectárea, es decir, el 42% del total del coste global.

Desde la Asociación Profesional de Agricultores y Ganaderos de Don Benito y Comarca han mostrado su acuerdo con el estudio de costes del cultivo de tomate elaborado por Cooperativas Agro-alimentarias Extremeñas y consideran que a los 138 €/tn. de costes de producción se le debe añadir un mínimo de un 15-20% de beneficio de explotación con lo que no se debería firmar ningún contrato por debajo165€ /tn. Esta Asociación también alerta de la necesidad de actualizar los seguros del cultivo del tomate arreglo a los precios de contratación, “de lo contrario tendríamos un riego más al no poder asegurar el cultivo arreglo a la exposición del mismo”, aseguran.

Para realizar este estudio, Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura ha tenido en cuenta los costes directos e indirectos que tienen las agricultoras y agricultores extremeños al cultivar tomate para industria, que se han incrementado un 27,4% en el último año.

Subidas
En concreto, los costes directos han subido un 31% mientras que el incremento en los indirectos ha sido del 19,5%. Cooperativas ha remitido los datos del estudio al Observatorio de Precios Agrarios de la región,y espera que sea tenido en cuenta por las industrias en la negociación de los precios de contratación.

Según datos del estudio, los costes directos suponen un total de 8.629 euros por hectárea, de los que 1.850 euros se destinan a fertilizantes, 1.544 euros a recolección, 1.287 euros a fitosanitarios, 1.200 a labores y mantenimiento, 730 euros a semillas, 700 euros agua y canon de riego, 571 euros a instalación de riego y 250 a gasóleo para riego. Por su parte, los costes indirectos supondrían en torno a los 2.080 euros por hectárea, entre los que destacarían especialmente los de la renta de la tierra, mano de obra, seguros y amortizaciones.

Foto: UPA