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Francisco Sánchez (Canal de Montijo): “Los regantes tendrán que decantarse por cultivos más rentables y, al mismo tiempo, con menos necesidades hidráulicas”

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Entrevista con
Francisco Sánchez
Presidente de la Comunidad General de Usuarios del Canal de Montijo

¿Cuál ha sido la trayectoria de la Comunidad General de Usuarios de Canal de Montijo en estos últimos años y con cuántos regantes cuenta?

La Comunidad General de Usuarios del Canal de Montijo se hizo cargo del suministro de agua de riego hace quince años, por cesión de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, que hasta entonces era la institución pública encargada del servicio. Cuenta aproximadamente con 5.000 regantes que se surten de agua gracias al canal de Montijo, cuyo arranque se encuentra en la presa de mismo nombre, sita en el término de Mérida.

¿Qué extensión de hectáreas de cultivo abarca y cuáles son sus principales cultivos y cómo ha  variado en estos últimos años?

La Comunidad General de Usuarios del Canal de Montijo da riego a 26.690 hectáreas, de las cuales 10.681 pertenecen a la Comunidad de Regantes de Montijo, 10.534 a la Comunidad de Regantes de Badajoz, y el resto, en número de 3.045, pertenecen a la Comunidad de Regantes de Guadiana y a tomas directas que abastecen de agua a empresas.

Los cultivos predominantes en su área de riego son los tomates, los frutales, el maíz y, recientemente, el olivo, cuyo cultivo intensivo ha ido en estos años ganando en importancia.

Ante la situación actual de sequía, vuestra comunidad ha solicitado que se tenga en cuenta el importante ahorro en consumo conseguido durante los últimos años. ¿Cómo valoran el reparto de agua?

Tras las últimas lluvias caídas en la cuenca del Guadiana Occidental, los pantanos tienen un volumen de agua disponible para riego de 475,71 hectómetros cúbicos (hm3) a fecha del 10 de enero de 2022; esto supone solo el 36,79 % del volumen de concesión de una campaña normal de riego.

La situación es por tanto preocupante, por lo que recomendamos retrasar al máximo el inicio de la campaña de riego. Si los regantes apuran al máximo ahora, es posible que puedan disponer de agua a lo largo de los meses de campaña, siempre y cuando se haga un uso de ella lo más racional posible. Hemos de tener presente que no hemos tenido un invierno con agua ni tampoco parece que la primavera venga con ella.

En los últimos años se ha ido afinando en la reducción y eficiencia en el consumo de agua, ¿queda aún margen para mejorarla?

Aunque hemos invertido en sistemas de riego más eficientes y hemos consumido menos de la dotación aportada, siempre optimizándola, será muy difícil que en esta próxima campaña se puedan cumplir las expectativas de un año normal. Esto supondrá grandes pérdidas económicas y afectará al empleo.

De prolongarse en el tiempo esta situación ¿hay riesgo de que muchos regantes piensen en otras alternativas con menor consumo de agua, sobre todo en cultivos permanentes?

La Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio ha enviado a Confederación Hidrográfica del Guadiana una propuesta técnica para la utilización del agua de riego, teniendo en cuenta los cultivos más presentes en la zona de las Vegas del Guadiana. Y en función del artículo 123 de la Ley Agraria de Extremadura, la Junta podrá activar las medidas contempladas en la normativa en caso de sequía, según la cual se priorizará el riego de los cultivos de frutales, de tomate, de maíz y de arroz, en este orden.

Estas normas se establecen según el carácter de permanencia o no de los cultivos, el nivel de consumo de agua de los cultivos, la productividad con relación al agua consumida por los cultivos y el nivel de empleo creado por el cultivo utilizando la ratio de UTA/m³ de agua consumida.

Ante esta expectativa los regantes tendrán que decantarse por cultivos más rentables y, al mismo tiempo, con menos necesidades hidráulicas.

El regadío extremeño suma 56.000 has en una década con ciclos de sequía más habituales

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Casi el 30% de los regadíos sigue siendo por gravedad y no localizado

La pandemia, la subida de carburantes, energía e insumos, la guerra de Ucrania… Pese a ser muy graves y afectar de forma directa a la actividad agrícola y ganadera, nada preocupa más al sector en la actualidad que la falta de agua. La falta de precipitaciones en el año hidrológico, unido  a la escasez de agua en los principales pantanos claves para el regadío ha llevado la incertidumbre durante muchas semanas a miles de agricultores extremeños. De sectores tan importantes como el tomate para industria, fruta de hueso, maíz, arroz, olivar o almendro en superintensivo.

Aunque “solo” el 26,6% de la superficie agrícola cultivada en la región está en riego, su peso en la producción global, valor de mercado, exportación y mano de obra es mucho mayor. Sin agua, la agricultura extremeña languidece y con ella su fuerza agroindustrial en industrias de tomate, centrales hortofrutícolas, almacenes de maíz o industrias de arroz.

Extremadura ha ganado 56.000 hectáreas de regadío en poco más de una década, al pasar de  235.452 hectáreas en 2010 a 291.079 has en 2020, según dados de ESYRE. Aunque no es la única zona afectada, las Vegas del Guadiana son las que más hectáreas concentran de regadío y más industrias y centrales dependientes del mismo.

Tipo de riego
Del total de regadío, el 56% lo es con sistemas localizados, casi un 30% por gravedad, un 9,2% por aspersión y un 5% con sistemas automotriz. En la última década, la evolución de los sistemas de regadío en la región ha sido significativa al pasar los localizados –los que permiten mayor control y ahorro– de 92.000 a 158.000 hectáreas.

Según un estudio del Ministerio de Agricultura, “el riego por gravedad en Extremadura va descendiendo progresivamente habiendo perdido más del 18 % de superficie en los últimos once años. Únicamente el riego localizado presenta una clara tendencia ascendente llegando prácticamente a duplicar su superficie desde 2009 debido fundamentalmente al aumento de las plantaciones de cultivos leñosos”.   

Los cultivos de maíz, praderas polifitas y tomate de industria presentan prácticamente toda su superficie regada. El arroz, con la totalidad en regadío, es el sexto cultivo con más superficie de riego en Extremadura. Por el contrario olivar (65.569 has) y viñedo (32.506 has) que ocupan el primer y tercer puesto respectivamente en superficie regada, solo lo hacen en una pequeña fracción de su superficie total, 21,91% en el primero de ellos y 37,08% en el segundo caso.  

El real decreto-ley aprobado en el Consejo de Ministros a mediados de marzo contempla apoyos en los ámbitos fiscal, laboral, financiero e hidráulico que implican a seis ministerios, estimados en 450 millones de euros. Entre ellas, se adoptan medidas urgentes en la cuenca hidrográfica del Guadalquivir y del Guadiana, que serán de aplicación a determinadas unidades territoriales de escasez (UTES). Entre ellas, la reducción de entre el 50 % y el 100 % de las cuotas del canon de regulación y las tarifas de utilización del agua.

A mediados de febrero,  la Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio de Extremadura envió a la Confederación Hidrográfica del Guadiana una propuesta técnica para la utilización del agua para el riego de los cultivos en la zona de las Vegas del Guadiana, en caso de sequía hidrológica, una vez realizado el reparto según la normativa vigente. En ella se recomendaba priorizar el riego de los cultivos más representativos como frutales, tomate, maíz y arroz, en ese orden.

Estas normas excepcionales se establecen según el carácter de permanencia o no de los cultivos, su nivel de consumo de agua, la productividad con relación al agua consumida y el nivel de empleo creado utilizando el ratio de UTA/m3 de agua consumida. En el caso de algunas comunidades de regantes, el agua disponible no llegará al 25% de un año hidrológico normal por lo que han planteado a sus agricultores riegos intermitentes y una capacidad de almacenamiento adecuada.

Pía Sánchez Fernández (Cooperativa Terra Prima): “Con charcas o pozos no se resuelve el problema del agua”

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El equipo de Terra Prima. De izq. a dcha, Carlos Del Teso, Silvia de Aguirre, Pía Sánchez y Alfonso Lara.

Entrevista con
Pía Sánchez Fernández
Directora comercial de la Cooperativa Terra Prima

¿Qué objetivos persigue el programa operativo de Ganadería Resiliente en el que participa Terra Prima?

El principal objetivo del proyecto es el desarrollo y testeo de sistemas innovadores para una recogida, almacenamiento y aprovechamiento eficientes del agua en nuestros campos. Sistemas que además disminuyan o eviten una evaporación del agua embalsada tan alta como se está dando en los últimos períodos estivales por el aumento de temperaturas, y que en paralelo nos ayuden a reducir el riesgo de transmisión de enfermedades entre nuestro ganado y los animales salvajes que habitan nuestro territorio

Se ha visto claramente en este año tan complicado que el agua será la clave en el futuro de la agricultura y la ganadería ¿Es consciente el sector productor, el agricultor o ganadero de ello, de ello y le busca soluciones?

Los agricultores y ganaderos de las zonas más expuestas a la desertización siguen enfrentándose al problema con las mismas herramientas de siempre: apertura de charcas y pozos fundamentalmente. El problema es que estas medidas o bien no son efectivas si no llueve, como es el caso de las balsas o de las charcas, o agravan más el problema porque contribuyen a la seca de acuíferos como ya se ha visto y que ha determinado la adopción de medidas drásticas desde las Confederaciones Hidrográficas. Entonces no valen o no resuelven el problema.

¿Puede ser relativamente sencillo reducir el consumo de agua en las explotaciones ganaderas y agrarias o son necesarias fuertes inversiones?

Reducir el consumo de agua no solo es una cuestión de sensibilización sino de que sea posible. El ganado no entiende de cambio climático, bebe lo que necesita y tiene que tener a su disposición la cantidad necesaria de agua. En caso contrario moriría. Pero otro elenco de actividades que se dan en las explotaciones ganaderas, sí pueden ser susceptibles de reducción del consumo como el agua destinada a limpieza de depósitos, naves corrales, etc… En estos casos también tenemos que desarrollar métodos de limpieza que requieran menos consumo de agua.

La disponibilidad de estos sistemas requiere un esfuerzo conjunto de administración y sector privado. Hay que destinar más dinero a investigación y a apoyar proyectos innovadores en este campo. No va a ser un camino fácil pero es imprescindible en el escenario que se nos avecina. Nuestras Dehesas, tan amenazadas, son la última barrera ante el desierto y nuestra economía depende demasiado del sector primario como para minimizar el problema.

Begoña García Bernal (Consejera de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio): “Es compatible gastar menos agua y aumentar las hectáreas de regadío en Extremadura”

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16 consejera agricuturaEntrevista con
Begoña García Bernal
Consejera de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio de la Junta de Extremadura

Todo el año agrícola y ganadero del 2017 ha estado muy condicionado por la falta de lluvias, ¿hay que dar cada vez más importancia al cambio climático en las políticas agrarias del futuro?

Todos y todas estamos viendo en primera persona lo que está sucediendo con el clima, con el cambio climático. Estamos en un escenario en el que cada año llueve menos y cada año los veranos duran un poco más y esta tendencia tiene una influencia crucial en un sector como el agrario. Y esto no es un problema  de Extremadura. Esto es un problema global. En la última cumbre del clima de Naciones Unidas se ha puesto de manifiesto que el mundo avanza hacia un nuevo modelo energético y que ese cambio provocará a su vez un cambio de modelo en la producción y el consumo agrario. Por ello, debemos trabajar en ese sentido y que las políticas agrarias giren en torno al nuevo escenario climático que sufrimos.

Extremadura tiene en marcha importantes proyectos de regadío, desde Monterrubio de la Serena a Tierra de Barros y el norte de Cáceres ¿El ahorro y la eficiencia energética deben ser claves en los mismos?

El uso racional, adecuado, sostenible del agua es seguramente una de las primeras, o tal vez la primera prioridad a la que tenemos que hacer frente en todo el mundo. No en vano cada año mueren por falta de agua casi dos millones de personas. Hay un déficit hídrico y si no se toman medidas ya, se agravará a corto plazo. Es verdad que esto es un problema global, muy serio; pero nosotros, como región debemos tomar las medidas que estén a nuestro alcance. Y creo que lo estamos haciendo.

Estamos trabajando en dos grandes estrategias: de una parte, en un modelo de economía verde y circular, que pretende incidir sobre todas las áreas de nuestra actividad económica para reconducir el crecimiento hacia pautas más razonables con nuestro entorno. En el año 2030 queremos ser un referente en ese modelo de economía sostenible. Por otra parte, afrontamos una segunda modernización del regadío extremeño. El uso del agua en el regadío debe ser cada día más ajustado, más racional, más reducido, y de la misma manera habrá que reducir los costes energéticos.  Y sinceramente creo que es absolutamente compatible esa modernización, esa reducción de agua y energía en el regadío y al mismo tiempo la ampliación de la superficie regable en una Región como la nuestra que tiene recursos hídricos suficientes para ello.

La ganadería ha sido un sector especialmente castigado por la falta de agua ¿Qué medidas ha tomado la Consejería?

La Junta de Extremadura ha firmado un acuerdo con entidades bancarias para la concesión de préstamos a un interés cero para los profesionales agroganaderos afectados por la sequía. La Junta aportará 4 millones de euros en préstamos de tres años, con coste cero de intereses para los beneficiarios.  El volumen de préstamos a formalizar es de 160 millones de euros, y según las estimaciones podría haber hasta 8.864 beneficiarios potenciales.

Otra medida importante contra la sequía es apoyar los seguros agrarios. En este año los ganaderos han cobrado cerca de 20 millones de euros que tenían sus pólizas de sequías en pastos al igual que los productores de vid y olivar lo harán también. La política de seguros agrarios ha cambiado desde que llegamos de nuevo a la Junta. En estos años hemos pagado cerca de 20 millones de euros. Es la línea por la que tenemos que avanzar, la de que nuestros agricultores y ganaderos aseguren sus explotaciones.

También hemos llevado a cabo una modificación técnica del decreto de Planes de Mejora en explotaciones agrarias donde están recogidas las inversiones para abastecimiento de agua para ganado en diversas modalidades (pozos, charcas o bebederos entre otras) en inversiones que sean superiores a 3.000 euros, dando cumplimiento con hechos y presupuestos a paliar los efectos de la sequía.

Marcelino Núñez Corchero (AEMET): “Las sequías son una característica intrínseca del clima extremeño”

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Marcelino Núñez Corchero
Delegado Territorial en Extremadura de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET)

Como dice un importante empresario agrícola extremeño: “parece que solo tenemos ya verano e invierno en Extremadura”. El aumento medio de las temperaturas, con una fuerte ola de calor en junio, unido a la escasez de lluvias durante muchos meses ha condicionado todo el trabajo del sector agrario y ganadero de la región en el 2017. Un nuevo tiempo al que habrá que acostumbrarse en el futuro, con sus graves problemas pero también con sus oportunidades para nuevos cultivos y épocas de plantación.

Marcelino Núñez, nacido en Mérida y licenciado en Física por la Universidad de Extremadura, es una de las personas que más saben del tiempo en la región, y ha participado en diferentes proyectos relacionados con el clima y la radiación solar en Extremadura. Esta es su predicción climatológica del futuro que nos espera en el campo regional.

Todos los sectores agrarios y ganaderos de Extremadura coinciden en que el año 2017 ha sido uno de los más complicados de los últimos años ¿Habrá que acostumbre a años «complicados» en el futuro para el sector agroganadero?

En principio hay que decir que las sequías son una característica intrínseca del clima extremeño, han ocurrido desde siempre y las dehesas, los cultivos, el ganado, etc. están acostumbrados a este fenómeno. No obstante, hay que decir que el consumo de agua está aumentando cada día, y que la explotación del agua del subsuelo ha aumentado también. Estos hechos pueden hacer que la sequía se convierta en un fenómeno más severo.

Desgraciadamente, y según los informes que viene emitiendo el Grupo Internacional de Expertos sobre el Cambio Climático, IPCC, la cuenca del Mediterráneo es una de las regiones del planeta que en un futuro, a medio y largo plazo, entre veinte, y treinta años, tendrá mayores impactos: sequías más frecuentes e intensas, olas de calor más intensas, más frecuentes y más largas, etc. Los fríos invernales extremos continuarán ocurriendo ocasionalmente.

El año civil, de enero a diciembre de 2017, puede caracterizarse en cuanto a precipitación acumulada como «muy seco». En promedio, para toda la región, se llevan registraron 357,8 litros/m², un 64,7% de su valor de referencia en este año, que se sitúa en 552,6 litros/m². El 2017 ha sido el 2º año más seco de los últimos 30 años, solo superado por 2005.

En cuanto al balance de precipitación acumulada para el año agrícola, desde septiembre hasta diciembre puede caracterizarse como «extremadamente seco». En promedio, se han registrado en la Región 112,0 litros/m², un 40,1% de su valor de referencia, 279,4 litros/m².

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Los temas climatológicos -tanto en lluvias como en temperaturas- deben verse siempre con una perspectiva de medio y largo plazo. Si miramos atrás estadísticamente en el tiempo ¿Llueve mucho menos ahora en Extremadura que hace años y hace más calor o las diferencias no son tan grandes?

Las descripciones y las predicciones que se hacen cuando se habla de cambio climático se refieren a regiones supranacionales, hablar de una región tan pequeña (para la escala del cambio climático) es difícil, pero si nos atenemos a los datos, pluviométricamente no hay una tendencia observable ni a disminución ni hacia aumento de la precipitación total anual. Otro tema muy distinto es el termométrico: es claro que las temperaturas del siglo XXI son, en términos generales, más altas que las que se han medio en Extremadura en el siglo XX. La mayoría de los años más cálidos están localizados entre los últimos 15 años.

Un importante empresario del sector de la fruta y hortalizas de Extremadura nos comentaba hace poco que la región debería replantearse alargar los cultivos más allá de agosto por las temperaturas cálidas del otoño en los últimos años ¿La nueva climatología dará paso a nuevos cultivos y temporadas de cosecha?

Ver el cambio climático como una oportunidad es una forma de plantear las futuras crisis agroclimáticas que a mí personalmente me convence, ya que creo que es la mejor forma de afrontarlas. Está claro que las temperaturas estivales, en 30 o 50 años, serán más elevadas que las actuales, y además las precipitaciones estivales puede que se reduzcan también, así que parece una buena idea plantearse otros cultivos o alargar estos más allá de agosto, sí. El cambio climático, o al menos una parte de sus efectos, es ya imparable e inevitable, así que lo más inteligente es aprovecharlo y generar todo el beneficio que de él podamos obtener.

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Por su situación geográfica ¿Extremadura y su agricultura/ganadería son más vulnerables que otras zonas al cambio climático o al final es un reto global?

El cambio climático es un reto global, eso es claro, no obstante el cambio que sufrirá en los próximos cien años el clima del planeta beneficiará o perjudicará a algunas regiones más que a otras. Extremadura, como ya he dicho antes, tiene un clima mediterráneo, con alguna influencia atlántica, si nos atenemos a las predicciones climáticas, en toda la región mediterránea tendrá lugar:

-Un incremento de temperatura superior a la media global, más pronunciado en los meses estivales que en los invernales.
-Una reducción de la precipitación anual sobre la península Ibérica, que será más acusada cuanto más al sur. Las precipitaciones se reducirán fuertemente en los meses estivales.
-Se reducirá la escorrentía (agua disponible) y la humedad del suelo.

Por sus horas de radiación solar, ¿el sector agrario extremeño podría aprovechar mucho más las ventajas de las energías renovables para reducir sus costes y mejorar su rentabilidad?

Climatológicamente las horas de sol, y por tanto la radiación solar, que se registran en Extremadura y Andalucía son las más altas de la Península Ibérica. De hecho en Extremadura ya se están instalando grandes centrales fotovoltaicas y termosolares. Creo que este hecho es una gran oportunidad para la Región. No sé, lo reconozco, que requisitos legales son necesarios, ni que condicionantes externos habría que contemplar, pero en primera aproximación parece muy aconsejable que una buena parte del sector agrario y ganadero tendría que derivar hacia esas explotaciones que al menos reducirían los costes de las instalaciones. Debería ser «una obligación» en una región como la extremeña donde este tipo de centrales son muchísimo más rentables que en centro de Europa donde son muy comunes.

El cambio climático amenaza el futuro de los cultivos estrella del regadío extremeño

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Tomate, maíz y arroz, que suman 107.000 hectáreas de cultivo y más de 325 millones de ingresos, tendrán que adaptar sus variedades y tiempo de recolección  a veranos más tempranos y largos

La falta de lluvias y la sequía extrema de este verano han puesto en alerta a muchos agricultores del regadío extremeño. A primeros de septiembre, las reservas embalsadas en la provincia de Badajoz, la más importante para el riego de la región, han sido un 20% más bajas que la media de los últimos 10 años. Coyuntural o no, en los últimos cinco años se ha producido un aumento de las temperaturas medias, tanto en España como en la región, con veranos más largos y tempranos que han modificado los tiempos de recolección. Como le ha pasado a la fruta, al tomate, al maíz o a la vid.

El regadío extremeño, muy potente en las Vegas del Guadiana de Badajoz y el Valle del Tiétar y Alagón en Cáceres, se concentra sobre todo en tres grandes cultivos: el tomate para industria, con plantaciones medias de 24.000 hectáreas con un valor para el productor de 150 millones de euros; el maíz, del que este año se han sembrado unas 60.000 hectáreas con una valor de unos 124 millones de euros y también el arroz, que alcanza las 22.500 hectáreas y un valor para el productor de 53 millones. Entre los tres suman unas 108.000 hectáreas de cultivo, y un valor en origen superior a los 325 millones de euros.

Tras ellos, con una alta demanda de riego también destacan los frutales de hueso y la cereza del Jerte –que suman unas 22.000 hectáreas–, el girasol con unas 20.000 hectáreas, el tabaco con unas 8.600 y el pimentón de la Vera con 1.200 hectáreas.