alimentos de calidad
El castaño avanza como cultivo de sierra con más de 3.000 has
Castañas El Común, una de las empresas con más producción en Extremadura, trabaja para entrar en el negocio de la castaña seca
El cultivo del castaño se ha asociado desde hace muchos años a varias comarcas extremeñas, como la de Villuercas-Ibores, Valle del Jerte, La Vera, Valle del Ambroz, o municipios concretos como Valencia de Alcántara o Cabeza La Vaca. Un cultivo que no ha dejado de crecer en los últimos años, renovando castañares tradicionales y ganando terreno baldío en terrenos de sierra.
Aunque las cifras de la extensión de cultivo varían bastante, al existir mucho castaño diseminado que no cuenta como cultivo como tal, los datos del Ministerio de Agricultura acercan ya su cultivo estable para fruto a las 3.000 hectáreas en la región. Si se contabiliza la destinada a madera y para uso forestal, la extensión puede aumentar sensiblemente.
Actualmente por su precio en origen, se trata de uno de los cultivos de sierra más rentables y que mejor puede adaptarse a la región. Como por ejemplo, en Gata-Hurdes, donde ha crecido el interés por el producto. En el cultivo tienen destaca presencia las cooperativas como la de la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte o la de cooperativas más pequeñas en la comarca de las Villuercas, y grandes empresas como Castañas El Común, con sede en Guadalupe.
Esta última vende sus castañas en su tienda on line en diferentes formatos, desde bolsa de malla de un kilo a cuatro euros hasta sacos de yute de 25 kilos pensando para comercios. Y también harina de castaña. Ahora trabaja en entrar en la transformación para comercializar castañas secas, un producto con una demanda creciente y que permitiría a la castaña extremeña ampliar su presencia temporal en el mercado. Según Rocío Vázquez, directora de Castañas El Común, “estamos trabajando para empezar a transformar. Lo estamos focalizando en castaña seca”.
Esta empresa produce cada campaña entre 400.000 y 500.000 kilos cada campaña, aunque prevé alcanzar el millón de kilos cuando todos sus castañares estén producción. Una parte de su producción es para el mercado nacional, pero también exporta varios mercados europeos, Canadá y los países árabes, donde sus castañas que compiten con las de origen turco y chino. En Europa, Italia es el gran mercado de consumo de la castaña, seguido también de Portugal donde en zonas fronterizas con Extremadura como Marvao cuenta con gran tradición.
Comarcas estrella
El auge del cultivo de la castaña en Extremadura tiene mucho que ver con la disponibilidad de planta de calidad. Efraín Martín, responsable de Arbolé, es uno de los mayores conocedores del sector de la castaña en Extremadura, y ha trabajado asesorando a nivel agronómico en plantaciones en el norte de Cáceres y en las Villuercas, donde también colabora con la Asociación de Productores de Castaña de la zona. Para Efraín, el castaño “es un cultivo en auge en zonas como Villuercas, Jerte, La Vera y Valle de Ambroz), como lo demuestran los pedidos de plantas híbridas en los últimos años. Posiblemente desde hace unos 3 años en Extremadura si han plantado una media 150 ha de nuevas plantaciones”. El vivero de Efraín Martín, cerca de Navatrasierra, está especializado en castaño en ecológico.
El Jerte y las Villuercas son las dos grandes zonas productoras de castaña de la región. La producción media regional está en torno a los 4,5 millones de kilos, de los entre 2,5 y 3 millones proceden del norte de Cáceres. La producción en la zona de las Villuercas oscila entre el millón y millón y medio de kilos. Destaca sobre todas la variedad Verata. Desde la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte llevan muchos años exportando el producto, sobre todo en los mercados europeos en los que sus cerezas y picotas tienen más demanda.
Uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta el sector de la castaña es el de la plaga de la avispilla del castaño (Dryocosmus kuriphilus), que ya ha llegado a Valle del Jerte y Gata, y que ha causado importantes daños en castañares de Italia y Portugal.
La certificación agroalimentaria refuerza la confianza en toda la cadena de distribución
Cada vez más, las empresas de distribución y los clientes finales buscan la seguridad alimentaria como gran premisa. Incluso por delante del precio. Y por ello, la seguridad y la trazabilidad en toda la cadena de valor de un producto se ha convertido en estratégica para todas las empresas y cooperativas agroalimentarias. De cualquier tipo de productos, desde frescos a envasados o cárnicos.
La certificación agroalimentaria permite que una entidad independiente, debidamente reconocida, verifique que todos los procesos que se realizan en la elaboración de un producto cumplen con los requisitos de calidad exigidos. Esta certificación puede alcanzar los procesos de fabricación del producto, una auditoría de calidad o ensayos sobre muestras tomadas del mismo para comprobar que todo el producto que llegue al cliente final cumpla con lo exigido en materia de sanidad y seguridad alimentaria.
Entre las ventajas que tiene la certificación de productos destaca en general el refuerzo positivo que supone para la marca al generar mayor confianza en sus clientes finales y en la Distribución. Así como la mayor facilidad para encarar los mercados de exportación, donde la certificación agroalimentaria es vital para poder llegar a muchas empresas de distribución.
La certificación agroalimentaria acreditada permite reducir barreras aduaneras en muchos mercados de exportación en materia de seguridad, protección del medioambiente o calidad”
En el caso de la certificación de productos cárnicos, en los últimos años se han sumado nuevas certificaciones como la de Bienestar Animal, cada vez más tenidos en cuenta por grandes cadenas de distribución a la hora de seleccionar sus proveedores.
La alta demanda de flores comestibles llama a la puerta de Extremadura
Impulsada por los restaurantes de lujo, es un cultivo de invernadero que requiere buena logística de frío
Cada vez es más frecuente encontrar en los restaurantes de nivel, sean o no estrellas Michelin, que en algunos de sus platos utilizan flores comestibles. Un elemento decorativo singular cuya producción está creciendo con fuerza en España en los últimos años, siguiendo el ejemplo de lo que ha ocurrido en países como Francia o Italia. Y que no solo aporta color a los platos, sino también sabor y textura: hay flores dulces, amargas, saladas o con notas metálicas.
Impulsado sobre todo por la alta restauración, ya que sigue siendo complicado encontrar envases de flores comestibles en los lineales de la restauración. La demanda se dispara especialmente en Navidades, en las fechas de San Valentín, y también durante las bodas en verano y septiembre. Incluso ya llegan de forma regular a los grandes mercas españoles, como los de Madrid, Barcelona, Sevilla o Valencia.
Productos como la flor de borraja, la hoja de capuchina, el pensamiento viola tricolor, el clavel mini, la flor de aliso, la margarita africana o osteospermum, la flor de romero, la prímula, el alhelí, la margarita bellis, la mostaza silvestre, la boca de dragón, las dalias, los crisantemos o la caléndula se pueden encontrar ya, junto a otras muchas flores en el mercado español.
El mercado de flores comestibles en España está liderado por empresas como Microgreens con sede en Nerja (Málaga), la valenciana Garanfruit Agro o la zaragozana Inniflower. Algunas de estas empresas están buscando nuevas fincas para crecer ante el aumento de la demanda. Su cultivo, casi siempre en invernadero, ofrece buenas perspectivas en Extremadura, sobre todo por sus condiciones de suelo y también por su experiencia en el campo de la flor cortada en algunas comarcas.
La producción de flores comestibles abarca hasta más de medio centenar de especies, más o menos conocidas. En algunos casos no solo se venden en fresco, sino también cristalizadas, liofilizadas y deshidratadas, incluso en “piruletas de flores”. En estos últimos casos, para alargar su vida útil pensando sobre todo en la exportación a mercados que van de Francia –donde la alta cocina está más extendida– a los países de Oriente Medio.
Mano de obra
La producción y comercialización de este tipo de flores comestibles presenta algunas singularidades. La primera de ellas que requiere bastante mano de obra en invernadero, y un cuidado extremo de temperatura para que llegue al cliente final en óptimas condiciones. Con temperaturas medias entre 4 y 6 grados una vez envasada, y con un periodo corto de caducidad que garantiza su presencia en fresco, de en torno a los días una vez recolectado. De ahí que el transporte y la logística sean fundamentales en este tipo de producciones.
Flor cortada
Aunque se trata de cultivos diferentes, por el cliente final y por la forma de producción, las flores comestibles presentan también similitudes con el de la flor cortada. Un cultivo que sigue contando con varias empresas destacadas sobre todo en la zona de Valdelacalzada, Villanueva de la Serena y alguna en la provincia de Cáceres. Actualmente la producción extremeña, que tradicionalmente se especializó en claveles y rosa, se ha diversificado hacia otro tipo de productos, como por ejemplo la flor de pascua. Si en el año 2.000 la producción de flores y plantas podría superar los 5 millones de unidades, en la actualidad se sitúa en los 2,5 millones. Muy concentrada sobre todo en la venta en las fechas señaladas, especialmente en el Día de Todos los Santos y en Navidades también. La importación masiva de plantas de terceros países, especialmente Ecuador vía Holanda –principal mercado mayorista mundial de flor cortada– y los costes en mano de obra del cultivo, han limitado su desarrollo.
Foto: Fresh Origins
Cesáreo Sánchez (Castrum-Erat): “Cada vez nos piden los quesos en formatos de más kilos para las tiendas”
Entrevista con
Cesáreo Sánchez
Maestro quesero de Castrum-Erat
Tras varios años en el mercado, el proyecto quesero de Castrum-Erat desde Castuera (Badajoz) que comenzaron los hermanos Cesáreo y José María Sánchez con 300 ovejas sigue manteniendo las esencias que le han hecho diferente entre la amplia oferta de quesos extremeños. Con la idea de seguir haciendo quesos de autor, limitados en producción pero muy diferenciados. Con ganadería propia, que llevan seleccionando desde hace ya más de 20 años. Quieren seguir haciendo desde la humildad, aprendiendo día a día, para no repetir las mismas fórmulas y modelos. Cesáreo Sánchez, ingeniero agrónomo, trabajó en la DO Queso de la Serena, y se formó como maestro quesero visitando y hablando con muchas queserías artesanas de España y Francia.
Siguen produciendo ocho tipos diferentes de quesos: Nacencia, Pacencia, Grus, Rulo, Ruber, Espartacus, Trajano, Maximun y Castuereño. Con leche cruda de oveja de su propio rebaño y corteza enmohecida.”No queremos crecer por crecer –asegura Cesáreo Sánchez– si con ello tenemos que ir hacia una elaboración más industrial y comprar leche de fuera. Queremos seguir haciendo quesos singulares, que nos gustan, y que quien lo compre sepa de dónde procede”. Incluso se han atrevido con un curioso yogur de leche de oveja único en Extremadura, de pasteurización lenta, muy común en Francia. “Hemos aprendido mucho de los quesos franceses. Hay que tener en cuenta que los quesos allí son casi una religión”.
Más grandes
En los últimos años, la quesería ha seguido apostando por formatos de sus quesos cada vez más grandes, incluso por encima de los cuatro kilos, destinados sobre todo a tiendas especializadas en productos gourmet. “Para las tiendas es un formato mucho más cómodo y rentable, porque se puede cortar mejor y porque tiene una mayor duración –asegura Cesáreo Sánchez. Está gustando mucho en las tiendas, incluso por encima del formato pequeño”.
La pandemia, como a otras muchas empresas y sectores, también les ha afectado de forma singular. “Gran parte de nuestro canal de ventas son pequeñas tiendas de alimentación que buscan productos diferentes, Y estas tiendas con la pandemia lo han pasado muy mal, porque casi no tienen personal y cualquier contratiempo o enfermedad les obligaba a cerrar. Lo hemos notado pero poco a poco van cogiendo de nuevo el ritmo de las ventas”.
Distribución
Al contrario que otras empresas de su sector, Castrum Erat no ha apostado demasiado por la venta on line. “Es un producto delicado para la venta on line, que requiere una logística de frío en transporte que encarece mucho el producto en sí Preferimos seguir con la venta en distribución especializada y en restaurantes que conozcan el producto y sobre todo lo valore y sepa transmitir al cliente final”.
Cada uno de sus quesos tiene nombre, destacando el Nacencia, de formato cuadrado, enzimático de cuajo vegetal y cremoso. O el Pacencia, de formato circular, enzimático de cuajo animal de cordero; o el Grus, coagulación mixta de corteza emohecida que recuerda al camembert francés, al igual que el Rulo, coagulación láctica en leche cruda de oveja, afinado en ceniza de carbón vegetal que sorprende por su textura y sabor.
La presentación y formato también han conseguido diferenciar a los quesos de Castrum-Erat desde el principio. Apostando por el envoltorio en papel desde el principio –que ahora se está imponiendo para abandonar el plástico por temas medioambientales– y con etiqueta y contraetiqueta para explicar muy bien al consumidor el queso que está consumiendo.
El Pimentón de la Vera con DOP quiere venderse como producto agroturístico
Cuenta con unas 1.250 hectáreas de cultivo, 350 productores y 16 marcas certificadas
El Pimentón de la Vera, uno de los productos agroalimentarios extremeños más conocidos fuera de la región, quiere también convertirse en un reclamo turístico. Por su alta calidad muy apreciada en la restauración y también por su artesanal forma de elaboración, medioambientalmente sostenible a través del secado con madera de leña de encina o roble de la zona.
El cultivo cuenta con unas 1.250 hectáreas y unos 350 productores en varios términos municipales, con su epicentro en Jaraíz de la Vera, sede Consejo Regulador de la Denominación de Origen. En los últimos años, la extensión en hectáreas y el número de productores ha disminuido, al ser un cultivo con altos costes de mano de obra, y que debe competir en el mercado con otros pimentones de baja calidad de importación. Y también con el pimentón de marcas extremeñas que no están dentro de la Denominación de Origen Protegida y cuya trazabilidad del producto no está controlada. La venta a granel a las grandes industrias cárnicas de Guijuelo o Segovia concentra un volumen destacado de las ventas.
Según el Diario Oficial de la Unión Europea, se entiende por pimentón con Denominación de Origen Protegida “Pimentón de la Vera”, el producto obtenido de la molienda de frutos totalmente rojos, de las variedades del grupo de las “Ocales” (Jaranda, Jariza y Jeromín), y de la variedad Bola, pertenecientes a las especies Capsicum annum L. y Capsicum longum L., secados con leña de encina y/o roble, por el sistema tradicional de La Vera.
Aroma ahumado
El “Pimentón de la Vera” es un producto de sabor y aroma ahumados, intensos y penetrantes, debido al proceso de secado al humo a que se somete a los pimientos. Tiene un alto poder colorante, superior en las variedades del grupo de las Ocales que en la variedad Bola. Tanto su sabor, aroma y color son altamente estables, por su lento y suave proceso de deshidratación.
Según su sabor hay tres grupos de pimentones: Pimentón dulce: de sabor suave, totalmente dulce, elaborado con las variedades Bola y Jaranda; Pimentón ocal o agridulce: suavemente picante al paladar, elaborado con las variedades Jaranda y Jariza y el Pimentón picante: pronunciado picor al paladar, elaborado con las variedades Jeromín, Jariza y Jaranda.
Se elabora a partir de pimientos secos y molidos en polvo, tras pasar por un lento y artesanal proceso de secado al humo. Es una buena fuente de vitamina A y otros nutrientes esenciales, así como de capsantina, que se ha relacionado con numerosos beneficios para la salud. Ayuda a fortalecer el sistema inmunológico, a prevenir la inflamación y puede ayudar a prevenir el envejecimiento y el cáncer.
Para potenciar su conocimiento y atraer turísticas que puedan conocer in situ dónde y cómo se elabora el Pimentón de la Vera, la Denominación de Origen Protegida “Pimentón de la Vera”, las asociaciones ALTUP (Asociación Alojamientos y Turismo Plasencia) y ATURIVE (Asociación de Turismo de La Vera) han impulsado de forma conjunta un proyecto con distintas actividades, que poniendo en valor los elementos culturales y gastronómicos de la zona, proporcionen un atractivo para el turismo.
El proyecto nace desde la iniciativa privada, con un claro compromiso de cooperación entre empresarios de distintas actividades económicas, pero siempre relacionados con la DOP Pimentón de La Vera. Aunque contará con la ayuda pública de la Junta de Extremadura, la Diputación de Cáceres y los ayuntamientos de la zona, tanto a nivel financiero como técnico en las labores de promoción y fomento del mismo. Con el apoyo de la Dirección General de Turismo se ha ideado crear un producto turístico, como se pudo comprobar en la pasada edición del Festival Sensaciones Pimentón de la Vera DOP 2021.
Foto: DOP Pimentón de la Vera
Sergio Gil (Miel Los Ángeles): “Sin la trashumancia la miel sería insostenible”
Entrevista con
Sergio Gil
Gerente de Miel Los Ángeles
Sergio Gil representa una nueva hornada de apicultores extremeños que apuesta por la producción de mieles de calidad y diferenciadas, de las que Extremadura atesora grandes ejemplos, tanto en la zona Norte de Extremadura de Sierra de Gata o Las Hurdes como en las Villuercas-Ibores y la comarca de La Siberia. Su empresa, Miel Los Ángeles, se ubica en el municipio cacereño de Torrecilla de los Ángeles.
¿Hasta qué punto es la climatología tan importante para el negocio de la miel?
Es fundamental, sobre todo en zonas como la nuestra. El año climatológico afecta mucho más a las abejas de lo pensamos. Y los últimos cinco años por lo general han siso malos desde este punto de vista. Por ejemplo para las mieles de encina es clave el clima con humedad, las tormentas, para que el árbol sude. Luego está el tema de la mortalidad, de la que hay que distinguir la natural que se da todos años y la que se produce por enfermedades como la verroa.
En un año malo puedes tener un tercio más o menos, aunque hay gente que ha tenido más. Y cuando pasa te vas recuperando en número de colmenas pero no en producción. En los años secos se coge menos miel pero de más calidad. Hay también un problema serio con los tratamientos porque solo nos dejan hacerlos una vez al año, y la Junta debería replanteárselo, sobre todo porque hay alternativas ecológicas.
¿En qué momento se encuentra el proyecto de Miel Los Ángeles?
Siempre hemos apostado por la calidad, porque la cantidad es otra cosa. Hago constantemente análisis y valoración de catas para ver la miel que vale para lo que quiero hacer y la que no. Hemos logrado exportar a Alemania y Francia, aunque a veces te exigen precios que no interesan. Para meterse en mercados de más volumen hay que ir a comprar miel y te conviertes más en comprador que en productor. Prefiero vender la miel que produzco.
¿Qué tipo de mieles son las que tienen más demanda?
Depende mucho de las zonas. La de miel flores se vende muy bien, al igual que la de azahar, bosque y encina. Puede ser que la de bosque sea la que más se vende. En las mieles oscuras es más difícil que te la puedan dar. Si la mezclan con algo que no es miel, como el sirope, pierde rápidamente su color natural.
¿Cuando pruebas una miel de las de gran producción a veces te preguntas qué estoy tomando?
A veces te llevas las manos a la cabeza, por ejemplo con la miel que ponen a veces en los bares en los desayunos en monodosis. ¡Prefiero tomar azúcar! Yo no entiendo de jamones pero cuando pruebas uno bueno lo notas rápida. Lo mismo pasa con la miel. El etiquetado, pese a los avances introducidos, sigue siendo un problema porque si no se sabe los porcentajes ni la procedencia real de la miel se está confundiendo al consumidor.
¿Sigue habiendo problemas con la trashumancia en algunas zonas?
Sí, sigue habiéndolos. A veces hay gente que lleva 30 años trashumando con sus colmenas en las mismas zonas y si hay algunos bovistas con cuatro colmenas puede haber problemas. Hay localidades que están exigiendo unos controles muy estrictos. Y eso que ha habido sentencias judiciales que han dado la razón a los apicultores. Sin la trashumancia sería imposible la miel, por la riqueza y diversidad que le aporta. Aquí en Extremadura vienen profesionales de Castilla y León y no les ponemos pegas.
¿Cómo está el mercado del polen?
Ahora está caro, mientras que hace dos años llegó a estar muy bajo, a unos 3 euros el kilo a granel. Este año está a 8 euros. El precio depende mucho de los stocks existentes. Existe una demanda muy importante para los abejarucos de la zona Norte de Europa en fresco, para otros insectos. Si pueden comprarlo fuera en países del tercer mundo más barato, pues aquí baja de precio.
El queso fresco de cabra “El Abuelo” obtiene el “Cincho de Oro” en los Premios Cincho Cheese Awards 2022
El queso fresco de cabra “El Abuelo” de la empresa casareña QUESOS DEL CASAR SL. ha obtenido el CINCHO DE ORO en la X Edición de los Premios CINCHO CHEESE AWARDS 2022. El certamen nacional más importante de los quesos españoles y uno de los más prestigiosos a nivel internacional, promovido por el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León.
Los Premios CINCHO se celebran cada dos años, siendo un referente dentro del panorama quesero nacional, con la participación de 1.300 quesos pertenecientes a queserías de más de 20 países. Se premian los mejores quesos de más de 30 variedades, que incluyen desde los quesos frescos a los quesos azules, de pasta blanda y de pasta dura de los distintos tipos de leche.
El queso fresco de cabra “El Abuelo” es el queso fresco más vendido de Extremadura, procede de leche natural de ganaderías de la comarca casareña. Este producto tiene el sello de Alimentos de Extremadura, y colabora con lo que podemos llamar la economía rural extremeña.
Una vez más la empresa QUESOS DEL CASAR SL es reconocida por la calidad contrastada de sus quesos, después de recibir en la pasada edición un Cincho de Oro a otro de sus quesos más reconocido: “Gran Casar”, DOP Torta del Casar.
Sevebrau presenta Moza Extremeña de Higo, una cerveza artesana con carácter y dulzor envolvente
José Severiano Fernández de la Cruz, más conocido como Seve, fue uno de los pioneros tanto en Extremadura como en el resto de España en el despegue de las cervezas artesanas. Con su marca Sevebrau, desde Villanueva de la Serena, no ha parado en los últimos años de investigar e innovar con nuevas cervezas y materias primas. Un alquimista de los lúpulos y las maltas. Que ha sido capaz de lanzar una cerveza de arroz de las Vegas del Guadiana o una cerveza de mango o de berries.
Uno de sus últimos proyectos ha sido una línea de cervezas artesanas que pone en valor el trabajo de la mujer, la materia prima y la tradición agrícola de Extremadura, bajo el nombre de Moza Extremeña. “Hemos querido convertir en cervezas la tradición popular y la complicidad que siempre existió entre la sabiduría y el buen hacer de las mozas extremeñas y la naturaleza”, asegura Seve.
Ya ha presentado las cervezas de miel y de cereza, y en estas semanas le toca su presentación a una nueva: Moza Extremeña de Higo. Una cerveza de carácter que no ha sido fácil de conseguir por la singularidad del producto, la pasta de higo seco, en la que el maestro cervecero ha estado trabajando varios meses.
“Comenzamos las pruebas con higos secos calabacitas de Almoharín hace ya bastantes meses. Aunque nos ha costado, al final estamos muy satisfechos del resultado final. Tiene 9,5 grados, con un peculiar dulzor, sabor intenso y azucares que le aportan el higo a la cerveza todo un espectáculo de aromas e intensidad de sabor. Mantiene una línea como las conocidas cervezas de abadía belgas”. Con un gran contenido de higo, “No hemos añadido el extracto de higo ni nada similar como se ha podido hacer en otras ocasiones. Lo que lleva esta cerveza es pasta de higo seco de primera calidad, en un porcentaje muy destacado”.
La cerveza será presentada durante el verano en diferentes eventos en Badajoz capital, Olivenza y más lugares. Y también estará presente en la nueva edición de la Feria del Higo de Almoharín en otoño.
El precio de Moza Extremeña de Higo en la web de Sevebrau (www.sevebrau.com) es de 3,50 euros, similar a la de miel y la de cereza, las otras cervezas que, de momento, completan la línea de cervezas que ponen en valor la materia prima de nuestra tierra y la tradición agrícola de Extremadura, bajo el nombre de Moza Extremeña.
También cuenta con la Sevebrau Tavern, con 12 grifos de cerveza y una elaborada carta de platos, en pleno centro de Villanueva de la Serena.
Ya está en la calle el número especial de verano de CAUDAL DE EXTREMADURA
Ya está de nuevo en la calle el nuevo número de CAUDAL DE EXTREMADURA de esta verano de 2022.
El Especial Bodegas y Viñedos, que ocupa catorce páginas, también se protagoniza nuestra portada. Bajo el titular “Un viñedo que cambia” se da cuenta de la nueva realidad de un sector que ya suma 140 bodegas, 15.00 viticultores y que produce 3 millones de hectolitros de vino. Además, en este especial, se incluyen entrevistas con la nueva presidenta de CRDO Ribera del Guadiana, María Luisa Regaña; con Fernando Rivas, gerente de Castúo Wines; con Soraya Prior, responsable comercial de la Cooperativa San Isidro de Villafranca de los Barros que comercializa sus vinios de calidad bajo la marca Valdequemao; con Ricardo Cantera, enólogo de Bodega Agro Ribera Nature; y con Jesús Lucas, propietario de La Bodega de Lucas, que propone una vuelta a los pitarras del norte de Cáceres.
Uno de los temas que más preocupan a agricultores y ganaderos es la creciente -y tal vez sistémica- falta de agua. En el reportaje inicial de este número de verano explicamos cómo el arroz -principalmente- y el maíz han sido los cultivos más castigados por esta realidad.
En otro de los reportajes dedicado a las cadenas de distribución alimentaria, dejamos constancia de que Día, Líder Aliment y Mercadona son las tres principales en nuestra región.
Tampoco podían faltar las páginas dedicadas al cultivo del tomate -que en esta campaña se espera producir 1,75 toneladas- y a la fruta de hueso -que esta campaña se acercará a las 300.000 toneladas.
En una entrevista con Teófilo Moreno, presidente del Grupo de Trabajo de Tabaco de Copa-Cogeca, explica que en este 2022 se ha producido una rebaja importante en número de productores, hectáreas y toneladas en el tabaco extremeño.
En otra entrevista con Antonio Soto, presidente de la Sectorial de Cultivos Herbáceos de Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura, nos avisa de la volatilidad en los precios en el mercado internacional de cereales, algo que se notará en breve.
Otra de las noticias destacadas es la próxima construcción de una procesadora de almendras en Miajadas, con la que la empresa ISFA -que espera alcanzar las 5.000 hectáreas de almendros en 2023- reforzaría su expansión en Extremadura, Andalucía y Alentejo.
También dedicamos un reportaje al sector de la leche de vaca extremeño, del que apenas quedan 100 explotaciones en la región y que tienen en la producción de queso de vaca fresco su única salida.
También incluye este número de verano un Especial Exportación y Puertos, en el que se explica cómo la exportación agroalimentaria de nuestra región tiene su salida natural por los puertos con un valor de más de 1.150 millones de euros. Incluimos también reportajes de los puertos de Huelva, Algeciras y Valencia.
Dentro del Especial Olivar de Extremadura recordamos los espectaculares datos de la última campaña, que será muy difícil de superar. También incluimos diversas entrevistas con protagonistas del sector, como la de Miguel Carrasco, presidente de la DOP Gata-Hurdes; o la de Gonzalo Murillo, socio-gerente de Olivamente, la nueva almazara de Lobón; o la de María José Fernández, directora-gerente de Aceites Clemen. También, para finalizar, incluimos una interesante entrevista con Sven Ruder, un danés afincado en Extremadura, que se ha empeñado en llevar el aceite elaborado con manzanilla cacereña -bajo la marca Rosario- a Dinamarca.
Para suscribirse a la revista Caudal de Extremadura en su edición en papel
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La Torta del Casar de formato pequeño supone ya el 60% de las ventas
Entre tres queserías certifican el 70% del total, que llegó a los 322.928 kilos en 2021
La Torta del Casar ha logrado pasar con nota lo peor de la pandemia. Si el año 2020 fue muy duro por la caída de la certificación y las ventas, en el 2021 la DOP Torta del Casar logró certificar 322.928 kilos de queso -un 10% más que el año anterior- y casi alcanzar los 8 millones de euros de facturación. Por el camino una quesería ha dejado de certificar, lo que concentra en 6 queserías la elaboración y comercialización de la conocida torta. Una de ellas certificada el 35,3% del total (113.981 kilos), mientras la segunda y la tercera certificar el 17,2% del total cada una. Es decir, entre las tres primeras queserías copan el 70% del negocio. En este año 2021 había 22 queserías inscritas y 15.100 cabezas de ganado. La cooperativa Cooprado de Casar de Cáceres es el único centro de recogida de leche inscrito en la DO. La DO tiene inscritas seis marcas de distribuidor, entre ellas las de Carrefour, Aldi o Lidl.
Según el presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Torta del Casar, Ángel Juan Pacheco, “Hemos perdido ganaderías productoras porque algunos titulares han abandonado la actividad productora de leche, bien porque se han centrado en la producción cárnica, bien porque han dejado la actividad económica, y también hemos tenido dos productores que se han pasado a otro tipo de ganado”
Uno de los datos más positivos del año 2021 es que ha sido mayor también el índice de certificación, llegando al 88,29% del queso elaborado bajo la norma de calidad de la DOP. Hay que tener en cuenta que la diferencia de precios de venta a mayoristas entre un queso con DO y uno sin certificar puede llegar a los cinco euros por kilo.
Formatos
Según los datos del informe que todos los años realiza la DO sobre su actividad, queda claro que la Torta del Casar tiende a ser más pequeña en sus formatos. En el año 2021, las ventas de la torta que no superan los 500 gramos suponen ya casi el 60% del total, con 151.788 kilos y 387.764 unidades. Esta cifra supone un crecimiento del 35,7% respecto al año anterior. En el formato mediano de entre 500 y 900 gramos las ventas alcanzaron las 246.431 unidades y 149.165 kilos mientras que del formato de más de 900 gramos, las ventas supusieron 22.585 unidades.
“El formato pequeño ha avanzado de forma espectacular, siendo ya el 59% del total de las unidades certificadas que aumenta el número total de dichas unidades con menor número de kilogramos”, destaca Javier Muñoz, director de la DO. “A las queserías este formato les resulta muy laborioso, requiere mucha atención y una gestión de producciones muy controlada, pero les permite cumplir mejor con sus clientes y llegar a más público final”, asegura.
En cuanto a la distribución de las ventas de Torta del Casar, la proporción comercializada en el territorio nacional ha seguido siendo mayoritaria, con un 93,86 por ciento frente a al 6,14 por ciento de ventas en el exterior. Aunque la exportación de este tipo de queso es compleja por sus características y precio, las ventas en el exterior han crecido en 4.400 kilos en los últimos cuatro años.
Mientras, en el mercado nacional, además de la propia Extremadura que con la menor afluencia de turistas por la pandemia ha perdido algo de protagonismo, el gran mercado de la Torta del Casar sigue siendo Madrid. Una de cada tres Tortas del Casar que se venden en España lo es en Madrid, con más de 103.000 kilos en el año 2021. Cataluña y Andalucía son otras dos áreas claves para su venta.
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