regadío
La Inteligencia Artificial permitirá ahorros del 10% en regadíos, que suman 285.000 hectáreas de cultivo en Extremadura
La Comunidad de Extremadura dispone de unas 285.000 hectáreas de regadío, de las que más del 60% ya utilizan sistemas de riego localizado. Desde el año 2024, es decir, en la última década, la región ha visto aumentar sus regadíos en cerca de 80.000 nuevas hectáreas, a la espera de los proyectos de Monterrubio de la Serena y Tierra de Barros. La mayor parte de la producción final agraria de la región depende de los cultivos industriales de regadío como tomate, arroz, maíz o tabaco así como de leñosas, desde olivar a fruta de hueso o almendro.
Pese a la situación actual de bonanza de los pantanos extremeños, tras las abundantes lluvias de marzo y abril, lo ocurrido hace apenas dos campañas con limitaciones importantes a determinados cultivos por sequía, muestra la importancia del ahorro en agua.
La aplicación de la Inteligencia Artificial (IA) en la agricultura permitirá conseguir ahorros de hasta un 10% de agua para riego sin comprometer la producción y rendimiento de los cultivos, según estima el Grupo de Trabajo de IA de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (FENACORE), que destaca el potencial de esta tecnología para optimizar recursos, mejorar la sostenibilidad y afrontar los retos del cambio climático.
FENACORE asegura que estas herramientas revolucionarán la gestión del agua, permitiendo una optimización precisa y eficiente del riego, en línea con los esfuerzos que desde hace años vienen demostrando los regantes españoles para mejorar su productividad y su sostenibilidad.
ChatGPT
Además de los importantes ahorros de agua y energía, FENACORE admite que herramientas de IA como ChatGPT y Copilot ya facilitan la gestión administrativa en las comunidades de regantes, liberando tiempo y recursos en tareas administrativas permitiendo centrarse en la optimización del riego y la sostenibilidad.
De hecho, a través de proyectos europeos como el proyecto Life Triplet, del que forma parte FENACORE ya están utilizando Big Data y su análisis para la aplicación inteligente del agua y de los nutrientes en el regadío.
Así, el uso de la IA con la incorporación de sensores e imágenes satelitales también está marcando un antes y un después en el mantenimiento predictivo. Estas tecnologías permiten detectar de manera temprana problemas como el taponamiento de aspersores antes de que afecten al rendimiento de las explotaciones. Además, algoritmos avanzados como redes neuronales y modelos Transformer están facilitando la predicción de la demanda hídrica con un nivel de precisión sin precedentes, mejorando así la planificación y el uso sostenible de los recursos.
Gemelos digitales
Los avances no se limitan al análisis de datos. Los gemelos digitales -modelos virtuales que simulan escenarios de riego en tiempo real- permiten ajustar parámetros de forma dinámica según las necesidades específicas del cultivo. Al mismo tiempo, el mapeo inteligente identifica las infraestructuras y zonas de cultivo activas, incluso en áreas remotas o de difícil acceso, mejorando la gestión global de los sistemas de regadío.
De igual modo, los sistemas automatizados adaptativos integran datos climáticos, energéticos y agronómicos para optimizar el uso de recursos, estableciendo un nuevo estándar en eficiencia agrícola, por ejemplo, a través de modelos de IA especializados en el área de la hidrodinámica, que evalúan el desempeño de la red constantemente, y van integrando comportamientos específicos provenientes de informaciones que se le dan, incluso en lenguaje natural, con la nueva potencia de la IA generativa. El objetivo es que la red aprenda a ser eficiente por refuerzo y por análisis de sus propios resultados, en lugar de tener que estar constantemente parametrizándola.
Según el presidente de Fenacore, Juan Valero de Palma, “la apuesta del campo por la tecnología es ineludible para ser cada día más sostenibles y productivos, además de para garantizar el relevo generacional. En concreto, la IA tiene el potencial de revolucionar el regadío, pero es esencial continuar investigando y desarrollando soluciones accesibles y de fácil manejo para los agricultores. La gestión hídrica está preparada para dar un salto de la mano de la IA hacia una eficiencia y sostenibilidad sin precedentes”.
Los cultivos estables en regadío ya suponen el 23% del total de la agricultura extremeña
En 2024, olivar, frutos secos, tomate industria y arroz tuvieron los mayores crecimientos en hectáreas frente a maíz, girasol o tabaco
La radiografía de los datos aportados por la Encuesta de Superficies y Rendimientos (ESYRE) cada año por el Ministerio de Agricultura permite hacerse una idea cambiante del desarrollo de los principales cultivos agrícolas en España y en cada región.
En el caso de la Comunidad de Extremadura, cómo evolucionan al alza los cultivos leñosos, cuáles han sido los cultivos industriales de regadío más pujantes en cada campaña, el ímpetu de los frutos secos, la pérdida de peso de cultivos tradicionales en algunas zonas históricas, la superficie dejada en barbecho en sus más de 4 millones de hectáreas de superficie agrícola y forestal. Una de las imágenes más claras que aportan los datos del ESYRE para la región es el creciente peso del regadío que ya supone el 23% del total de los cultivos agrarios estables en Extremadura.
Durante el pasado año 2024 destacó en la región, entre los grandes cultivos, el del tomate para industria con 24.810 hectáreas, y el del arroz con 17.490 has, que contrastaron con el del maíz con 27.785 has y el de girasol con 7.259. Una atención aparte merece el caso del tabaco, que baja por primera vez de las 5.000 has en una senda preocupante para las comarcas tabaqueras cacereñas. Mientras, el pimiento para pimentón se situó en las 966 has.
Por lo que respecta a los cereales, el trigo blando y semiduro volvió a ser el de mayor extensión de cultivo con 85.130 has, seguido de la avena con 40.615 has y la cebada de dos carreras con 35.717 has. En el caso de la soja se quedó en 1.297 has y en el de la colza en las 702.
Destaca el crecimiento de los garbanzos con 1.302 has y el de los guisantes secos con casi 5.000 has. La patata se quedó en las 437 has a nivel industrial. El ajo superó las-1-500 has, el brócoli las 760 has, el melón las 415 y el tomate no industrial las 735 has.
Frutos secos
Uno de los grupos más activos de cultivos en la región volvió a ser los frutos secos liderados por la almendra que alcanza ya las 24.981 has de cultivo en la región, seguidos del pistacho con 4.704 has, el castaño para fruto con 2.921 has y el nogal con 2.439 has. La higuera sigue siendo un cultivo ascendente con más de 12.800 has, de ellas casi 3.000 en regadío.
En el caso de los frutales de hueso, el cerezo casi alcanza las 9.500 has de cultivo, seguido por la suma de melocotón y nectarina que alcanzan las 8826 has, mientras que el ciruelo se queda en 5.080 has, con síntomas de descenso,
Viñedo y olivar
Dos de los grandes cultivos regionales, el viñedo y el olivar, parecen mostrar trayectorias divergentes. En el caso del viñedo para vinificación, se queda en las 80.885 has mientras la uva de mesa blanca crece hasta las 199 has.
Por su parte, el cultivo de olivar supera por primera vez las 300.000 has, de las que 191.159 has son de aceituna para almazara, 34.656 para aceituna de mesa y el resto de doble aptitud, cada vez con más interés en las nuevas plantaciones.
El barbecho sigue teniendo un gran peso en la región con unas 179.000 has, de las que más de 4.400 se encuentran en regadío. Mientras que los pastizales abarcan más de 1,6 millones de has y el pastizal de matorral otras 400.000 has.
Tomate industria, maíz y arroz suman esta campaña más de 67.400 hectáreas en el regadío extremeño
El arroz vuelve a sembrar lo mismo que en 2020 y 2021, el tomate consolida su fortaleza y solo el maíz baja con fuerza
Los principales cultivos de regadío en la Comunidad de Extremadura respiraron tranquilos a finales de primavera con la vista puesta en las no limitaciones de agua de las diferentes confederaciones hidrográficas. Con la excepción del maíz, que ha dejado ya en los últimos años sus cifras históricas de plantación, tanto el tomate como el arroz han mostrado una versión más cercana al de sus buenas épocas.
En el caso del tomate para industria, con una producción por encima de lo esperado, con las fábricas a pleno rendimiento durante muchos meses, ante la falta de acontecimientos climatológicos adversos. Con un rendimiento medio por hectárea de kilos superior también al previsto, unos de los puntos críticos de mejora para todo el sector en los últimos años. Sobre todo para mejorar la rentabilidad real del cultivo frente a la de otras grandes zonas productoras.
Tomate industria
Según las estimaciones de Cooperativas Agroalimentarias Extremadura de primeros de septiembre, de tomate se habrían sembrado unas 22.580 hectáreas, con una producción contratada de 2.078.153 toneladas que se ha quedado corta ante el buen comportamiento de la planta. Hay que tener en cuenta que según datos de ESYRE, en la campaña 2020 se sembraron en la región 21.025 hectáreas de tomate, en la 2021 un total de 23.362 has, en la 2022 15.731 has- ya afectada por las restricciones de riego- y en la 2023 un total de 19,414 has. Es decir, esta campaña ha sido la segunda más alta de las últimas cinco en hectáreas de cultivo.
Maíz
En el caso del maíz, cultivo industrial de regadío con mayor extensión aunque a mucha distancia de sus mejores años, se han llegado a sembrar en torno a las 25.521 hectáreas, con una producción estimada de 306.252 toneladas. Teniendo en cuenta una media prevista de 12 toneladas por hectáreas. Lejos queda esta extensión de las 45.729 has sembradas en la campaña del 2020 y las 46.756 has de la 2021. Ya en la 2022 se bajó hasta las 24.061 has y en la 2023 a las 27.454 has. Es decir, la actual campaña ha sido la segunda más baja de las últimas cinco en hectáreas.
Cultivo de arroz
Por lo que respecta al cultivo de arroz, estratégico también en varios pueblos de la Vegas del Guadiana, los productores extremeños han recuperado una buena parte de las hectáreas pérdidas en las últimas campañas por las limitaciones de riego. Según las estimaciones de Cooperativas Agroalimentarias Extremadura, se habrían sembrado unas 19.302 hectáreas. Estas cifras están en línea con lo que ocurrido en las campañas del 2020 (19.038 has de arroz), y 2021 (19.151 has), y muy superiores a las del 2022 (1.733 has) y la del 2023 (12.556 has). Aunque aún no alcanzando las cifras cercanas a las 22.000 has que convirtieron en su día a las Vegas del Guadiana en la segunda potencia del ránking español en producción de arroz.
Girasol
Mientras, de girasol se habrían sembrado 13.018 hectáreas, la mayor parte en secano. Una cifra superior a las de las camp añas del 2023 (10.145 has), 2022 (12.294 has) y 2020 (10.663 has) y solo por detrás de la 2022 cuando se alcanzaron las 21.979 has de cultivo tras las limitaciones de riego en otros cultivos industriales como tomate o maíz con más necesidades hídricas. El girasol sigue siendo un “cultivo comodín” en la región, a expensas de las cotizaciones de la pipa cada año y de las ayudas PAC de cada productor.
Carlos Campillo (CICYTEX): “En Extremadura debemos estar por encima del 80% de sistemas de riego por goteo»
Entrevista con
Carlos Campillo
Área de Agronomía de cultivos leñosos y hortícolas de CICYTEX
¿Qué importancia tiene actualmente en Extremadura la digitalización de sus regadíos y a qué ritmo avanza?
La digitalización en la agricultura es un fenómeno clave que está transformando la industria agrícola de diversas maneras. Tanto a nivel de usuario final (agricultores y Técnicos), como gestores de Comunidades de regantes, Cooperativas Agrícolas, Administración pública e incluso a nivel de investigación como apoyo a diversos proyectos.
En el caso del regadío aun es más importante, la falta de agua, el cambio climático y la necesidad de ajustar los costes de producción obliga a realizar un control exhaustivo del agua que aplicamos a los cultivos, buscando ser lo más eficiente para producir más kilos con menos agua.
Para conseguir esta eficiencia en el uso del agua, la digitalización es fundamental ya que nos va a permitir monitorizar los consumos de agua y ajustar a las necesidades del cultivo en cada momento al agua disponible, además de permitirnos aplicar estrategias de ahorro de agua en momentos que el cultivo es menos sensible a su reducción.
La digitalización en los regadíos está avanzando, pero de una manera muy desigual, hay comunidades que están muy avanzadas en la digitalización de todos sus procesos, estableciendo consumos a nivel de parcela y apertura automática de las electroválvulas, sin embargo, otras comunidades de regantes a un están empezando con esta monitorización e incluso algunas no han empezado a implementarla.
Lo importante será ir acompañando a las CCRR en su proceso de digitalización en función del nivel en que se encuentren y las necesidades que tengan en cada momento y en ese sentido desde el proyecto REFEX “Transferencia de buenas prácticas resultantes de trabajos consolidados de investigación para promover la gestión eficiente de los regadíos de Extremadura” financiado por la dirección de infraestructuras rurales de la consejería de desarrollo forestal a través de los fondos de desarrollo rural FEADER de la unión europea, se está haciendo un esfuerzo por apoyar a las CCRR en facilitarle herramientas que permitan mejorar la eficiencia en la gestión del agua.
Así en este proyecto estamos desarrollando una aplicación que permita una gestión integral de las necesidades de agua en una CCRR y estamos impulsando junto con la UEX y CDTIC el uso de tecnología inalámbrica LORAWAN que, seguro que cada vez se escuchará más hablar sobre ella, ya que consideramos que puede ser un impulso enorme a la hora de facilitar la incorporación de la digitalización y el uso de sensores en las explotaciones agrícolas abaratando los costes de implantación de la tecnología IOT o del internet de las cosas.
¿Qué ventajas y ahorros de todo tipo permite la digitalización de los regadíos en un entorno climático muy condicionado por la sequía y la disponibilidad de agua?
La digitalización es como todas las cosas si se utiliza bien es una herramienta muy potente que puede ayudar a que la toma de decisiones sea más rápidas y eficaces. Sin embargo, si la digitalización lo que fomenta es que el usuario tenga que dedicar más tiempo a revisar datos, mapas, sensores y demás sistemas, obligará a dedicar un tiempo que en muchos casos es escaso y en vez de facilitar la vida la complicará y entonces lo veremos más como algo que entorpece más que nos ayuda.
La digitalización bien usada nos va a permitir la toma de decisiones sea mucho más sencilla y eficaces. Por ejemplo un gestor de CCRR, se enfrenta a la necesidad de gestionar una determinada dotación de agua que tiene que repartir entre sus usuarios, tendrá que tomar decisiones de como hace ese reparto, para ello tiene hoy en día herramientas que pueden ayudarle a decir cuánta agua necesita un cultivo, además puede controlar las dosis de agua que se están aplicando en cada momento evaluando quien está consumiendo más agua de la necesaria y tiene sensores en campo que pueden apoyar los sistemas automáticos de riego para ajustar las dosis y los tiempos de riego a cada circunstancia de necesidades del cultivo, climáticas y tipo de suelo en cada parcela e incluso entre zonas de la misma parcela.
Toda esta información debe incorporase de una forma sencilla para ser visualizada e integrada en sistemas de apoyo a la decisión que le van a ayudar a tomar la decisión de que cantidad de agua puede reducirse en cada explotación, en cada cultivo y en cada una de las condiciones de los sistemas.
¿El riego por goteo se está imponiendo al resto de sistemas de riego en la región o quedan aún muchas hectáreas con otros sistemas de riego?
Si, sin duda es el sistema que permite reducir al máximo las perdidas por baja eficiencia de los sistemas de riego, ya que podemos alcanzar eficiencias de más de un 90% cuando en otros sistemas la eficiencia es menor, es decir, estamos aportando el agua que necesita el sistema en cada momento, además los sistemas de goteo permiten llevar el agua a donde está la raíz del cultivo con lo que el aprovechamiento del agua es mucho menor. En el caso de los riegos por goteo enterrados aun la eficiencia es mucho mayor ya que reducimos la perdida de agua que se produce por la evaporación, sin embargo, estos sistemas obligan a una serie de aspectos tecnológicos en las instalaciones y de manejo que han impedido que se extiendan más.
A nivel de Extremadura debemos estar por encima del 80% de sistemas de riego por goteo, muy superiores a otras comunidades autónomas, pero esto también depende de los cultivos que se rieguen en otras comunidades donde cultivos anuales en muchos casos aun se riegan con sistemas de aspersión o por surcos.
¿Cuándo de instala un sistema de riego en una explotación agrario se corre a veces el riego de abusar de dicho regadío, incluso si la planta o el árbol no lo necesita?
Por regla general en España somos mucho del “mejor que sobre a que falte” pero hay que tener en cuenta que en la agricultura de regadío esto no es tan beneficioso, en primer lugar no solo por que necesitamos ser lo más eficiente posible ya que el recurso de agua es limitado y cada vez vamos a tener más problemas de abastecimiento debido al cambio climático, que provocará diferencias en la distribución de las lluvias y al aumentar la temperatura tendremos más evaporación y mayores necesidades de los cultivos.
Pero también debemos tener en cuenta que la mayoría de los agricultores además de regar abonan junto con el riego en lo que se llama fertirrigación, es decir, si aplico mucha agua el fertilizante se diluye en el suelo y por gravedad baja a profundidades donde el cultivo no puede aprovecharlo con lo cual además de contaminar loa acuíferos estamos “tirando” el dinero por que estoy poniendo dinero para que se desarrolle mi cultivo, pero el cultivo no lo está aprovechando.
Extremadura ha ganado más de 80.000 has de nuevos regadíos desde el año 2014
Más del 90% del regadío extremeño depende de las aguas superficiales
El regadío se ha convertido en la columna vertebral del campo extremeño desde hace muchos años. Con las limitaciones climatológicas de los últimos años, especialmente en la Cuenca del Guadiana, el futuro de los regadíos regionales en cuento a sistemas de riego, introducción de energía renovables en su gestión, cambio de cultivos y eficiencia en su uso, se ha convertido en objeto de debate en los últimos tiempos. Así como el futuro de los dos de los nuevos proyectos de regadío más importantes que siguen en diferentes procesos administrativos y de viabilidad inversora como son el de Tierra de Barros y el de Monterrubio de la Serena.
Un amplio estudio editado por Cajamar, bajo el título de “Regadío y Seguridad Alimentaria”, coordinado por Jaime Lamo de Espinosa y Alberto Garrido, ofrece una visión de conjunto de su situación en España y en Extremadura. Hay que recordar que la superficie regada en España alcanza ya los 3,8 millones de hectáreas, de ellas entre 230.000 y 285.000 hectáreas en la región, según la fuente estadística que se elija.
Según los autores del estudio. “la superficie regada en España ha aumentado significativamente en los últimos 15 años. En 2021, la superficie de regadío alcanzó las 3.862.811 ha. Realizando el promedio de los años 2004-2006 y 2019-2021, el incremento de la superficie regada ha sido de 497.417 ha (15 %). Durante todo el periodo se observa una tendencia al alza, solo alterada en 2006 y 2010, con ligeros descensos del 2 % y del 0,4 %, respectivamente, en superficie irrigada como consecuencia de las sequías sufridas en 2005 y 2009. A partir del año 2009 no se observa ninguna disminución de la superficie regada, lo que indica que el regadío ha sabido adaptarse a las sucesivas sequías (2012, 2015, 2019)”.
Por regiones
La comunidad autónoma que mayor aumento de superficie regada ha registrado en el periodo 2004- 2021 (considerando valores promedios) es Andalucía, con 183.240 hectáreas. Le sigue Castilla-La Mancha (119.132 ha), Extremadura (80.810 ha), Castilla y León (32.221 ha), Aragón (32.999 ha) y Cataluña (26.538 ha). Navarra, La Rioja, la Región de Murcia, Canarias, Baleares y Cantabria también han experimentado variaciones positivas, aumentando su superficie regada en menos de 20.000 ha. Por el lado contrario, el mayor descenso se ha producido en Galicia (-19.305 ha) y el menor en Asturias (-44 ha). Entre medias se encuentra la Comunitat Valenciana (-9.431 ha), País Vasco (-2.651 ha) y la Comunidad de Madrid (-202 ha). Según los datos del estudio, más del 90% del riego extremeño depende de las aguas superficiales, siendo el segundo de España tras el de Aragón en esta situación.
Según Andrés del Campo, presidente de FENACORE, España cuenta con uno de los regadíos más eficientes y más modernizados del mundo. Se ha reducido el uso del agua en más de 3.000 m3/ha en los últimos 25 años y ya hay 3 millones de hectáreas de riego modernizado, lo que suponía un 77,7 % del total en 2021. Además, de los 3,8 millones de hectáreas regadas hay muchas de ellas cuyas aguas proceden no de grandes obras hidráulicas, sino de los miles de pozos legales, creados de acuerdo con el Art. 54.2 de la Ley de Aguas.
Según los responsables del estudio, “es obvio que el riego prolifera en provincias donde el sol y el clima favorece los cultivos de mayor rentabilidad –hortofrutícolas, frutales, vid y olivar– aunque ahora se expansionan otros como el pistacho, almendros, algarrobos, en riego y otros de gran futuro. Y ese es el horizonte de la España agraria”. En un país como España de 50 millones de hectáreas y donde la SAU es casi un tercio de la total (16,9 millones de hectáreas), el riego representa el 22,53 % de esa SAU y tan solo el 7,57 % de la superficie total.
Francisco Sánchez Bautista (REGANTEX): “Un 34% de las exportaciones de Extremadura procede del regadío”
Entrevista con
Francisco Sánchez Bautista
Presidente de REGANTEX (Asociación de Comunidades de Regantes de Extremadura)
¿Quiénes son los miembros que componen REGANTEX, que extensión de regadío abarcan, y cuáles serían sus principales objetivos y líneas de trabajo?
Los miembros de REGANTEX, son la mayoría de las Comunidades de Regantes de Extremadura, tanto de Cuenca del río Tajo como Cuenca del río Guadiana. Actualmente existe representación con una extensión de más de 180.000 has de la provincia de Cáceres y de la provincia de Badajoz, 16.500 regantes hombres, 8.000 regantes mujeres y 500 sociedades de distintos tipos.
Los objetivos y líneas de trabajo serían:
– Puesta en valor del regadío extremeño, como sector esencial y estratégico en nuestra Comunidad Autonómica de Extremadura.
– Defensa y representación de los intereses del regadío extremeño.
– Impulso y potenciación de las zonas regables de Extremadura.
– Representación ante las administraciones públicas vinculadas al regadío y colaboración con las mismas, en todos aquellos foros, actos y eventos que puedan suponer la defensa del regadío extremeño.
– Asesoramiento técnico y jurídico a sus integrantes, en todos aquellos asuntos que puedan ser de su interés.
-Contribución y apoyo de las medidas establecidas o que se puedan establecer para luchar contra el cambio climático.
Además de la disponibilidad de agua y la climatología, ¿cuáles son los grandes retos que tienen las comunidades de regantes en Extremadura en la actualidad?
Dialogar con las administraciones, para conseguir políticas diseñadas «teniendo en cuenta la actual realidad del regadío» por diferentes cuestiones como disponibilidad de aguas, así como continuar con la modernización y mejora de las infraestructuras existentes, tendiendo a conseguir mejores rendimientos.
El cambio en miles de hectáreas de cultivo que se está produciendo en muchas zonas de Extremadura, con la entrada de nuevos modelos de plantación de leñosas (sobre todo olivar, almendro y otros frutos secos) ¿Qué impacto puede tener en las comunidades de regantes?
Diferentes necesidades de agua para este tipo de cultivos con respecto los tradicionales, cambiando la distribución de riego durante la duración de campaña. Las dotaciones por hectáreas son las mismas pero acomodadas en distintas fechas en función de los cultivos actuales. Estos cultivos actuales, están siendo más eficientes que muchos tradicionales.
Las comunidades de regantes están implantando medidas de ahorro y eficiencia, y los agricultores con el riego por goteo e incluso deficitario también. ¿Qué más medidas se pueden tomar para mejorar la disponibilidad de un bien escaso como es el agua actualmente?
Destinar recursos y realizar inversiones encaminadas a mejorar las infraestructuras existentes y los medios de información al regante en pro del recurso agua necesario para que al cultivo implantado solo se le aplique el agua imprescindible y que la mayoría de las veces lo desarrolla fisiológicamente más sano frente a un riego en exceso. Par esto, tenemos que facilitar y tomando en cada zona regable datos ambientales como, temperatura, humedad, radiación solar y algunos más para poder alcanzar esa mayor eficiencia.
Con respecto a la parte económica, ¿cuáles son los números grandes que el regadío extremeño aporta a la región?
Del total de asalariados entre los trabajos de campo más la agroindustria que depende directamente de la producción del regadío extremeño, ronda el 68,18% de los asalariados, cifra muy importante si además sabemos que el 40% de la población extremeña depende del regadío. De las exportaciones totales que realiza la región, el 34,3% procede del regadío extremeño. El regadío en Extremadura aporta un 6,40 al PIC extremeño.
Inteligencia artificial para prever el agua de riego a 7 días vista en las comunidades de regantes
Las pruebas de esta tecnología desarrollada en la UCO han sido probadas en la Comunidad de Regantes del Zújar con un error de menos del 20%
En el contexto actual atravesado por la búsqueda de una gestión eficiente de los recursos que respete el medioambiente y ofrezca estrategias para hacer frente a épocas de escasez de agua o sequía, la tecnología es una aliada esencial para la comunidad agrícola. El desarrollo de nuevas herramientas y la digitalización del regadío permiten a los regantes tener el control sobre el uso de recursos como el agua y la energía, ahorrando costes y usando sólo el agua necesaria en cada momento.
Un paso más en esta digitalización que permita una gestión más precisa del agua y la energía es el que ha dado el equipo formado por los investigadores Emilio Camacho, Rafael González y Juan Antonio Rodríguez de la Unidad de Excelencia María de Maeztu – Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba (DAUCO) junto a la investigadora Irene Fernández del Departamento de Ingeniería Eléctrica, desarrollando un modelo que usa la inteligencia artificial para predecir el agua que gastará la comunidad de regantes a una semana vista.
Variables
“La gran diferencia con respecto a modelos anteriores es que es la primera vez que se hace a una escala de 7 días vista” señala el investigador Rafael González al hablar de este modelo que combina tecnologías como la lógica difusa o varios centenares de redes neuronales. Esta ‘arquitectura neuronal’, de hecho, tiene más de un millón y medio de parámetros. Es una construcción compleja que para el usuario será sencilla ya que “otra de las cuestiones importantes es que utiliza sólo cuatro variables: temperatura media, evapotranspiración de referencia, humedad y registros anteriores de riego” recuerda el investigador.
Por tanto, el gestor de la comunidad de regantes que implante esta tecnología sólo tendrá que introducir sus registros de riego de la semana previa, temperatura media, evapotranspiración de referencia y humedad y el modelo pone a trabajar su arquitectura para devolverle la previsión del agua que utilizarán los regantes a una semana vista, con un error de menos del 20%. Esos son los resultados de la prueba de esta tecnología que se puede utilizar en un ordenador corriente y que ha sido verificada en el sector 2 de la Comunidad de Regantes del Zújar, donde el modelo además del bajo error ha conseguido reproducir hasta un 94% de los escenarios planteados.
Optimizar el agua
“El conocimiento de la demanda de agua con varios días de antelación facilitará el manejo del sistema y ayudará a optimizar el uso del agua y los costes de la energía” apunta también Juan Antonio Rodríguez. No sólo la gestión del agua mejora, sino que al conocer lo que se va a gastar en una semana se pueden tomar mejores decisiones también en cuestiones de energía ya que son muchas las comunidades de regantes que están instalando plantas fotovoltaicas y tener el pronóstico de demanda les permitirá “jugar combinando energía convencional y energía solar”.
La investigación de este grupo ha evolucionado desde métodos básicos de telemedida y telecontrol del riego, pasando por pronósticos a corto plazo en los que se usa inteligencia artificial para conocer en qué periodo regarán los usuarios hasta llegar a estas previsiones que, por primera vez, pronostican a una semana vista.
La tecnología que lo ha hecho posible es un nuevo modelo híbrido (llamado LSTMHybrid), una arquitectura neuronal elegida por el equipo porque está especialmente diseñada para predicciones en series temporales y que introduce la memoria, es decir, son capaces de retener cierta información de la que recibiendo y usarla luego para predecir la demanda.
“El conocimiento está y la tecnología se ha probado y funciona, ahora hay que desarrollar la herramienta que permita a las comunidades usar esta tecnología de manera sencilla, que las empresas que vaya a hacer la solución tecnológica a la comunidad de regantes introduzca estos avances” recuerda Emilio Camacho.
Tomate y arroz sumarán 13.300 has más que el año pasado con mejores precios para el productor
Los árboles a veces no dejan ver el bosque. Las lluvias caídas en las últimas semanas de mayo, las primeras en condiciones desde el pasado mes de diciembre del 2022, han venido bien al campo en general aunque hayan provocado importantes daños en las comarcas del Norte de Cáceres con la cereza. Sin embargo, a nivel de agua embalsada apenas se van a notar.
Tras un año, la situación de los embalses en la cuenca del Guadiana, el pulmón del regadío regional, es prácticamente la misma. Si en junio del 2022 los embalses de esta cuenca estaban al 30,7% de su capacidad en la actualidad no llegan al 32%, con poco más de 3.106 metros cúbicos de agua embalsada.
La principal diferencia para que este año se pueda regar y sembrar más que en la campaña del 2022 -tanto de tomate como de arroz fundamentalmente- estriba en la situación del embalse de Orellana que disponía a primeros de junio de 587 metros cúbicos de agua embalsada para una capacidad de 808. Es decir, estaba por encima del 70%, más del doble que la media de la cuenca. Un embalse que es capital para muchos miles de hectáreas de regadío de las Vegas del Guadiana. En otros casos, la situación no es diferente, con el embalse de La Serena con solo 489 metros cúbicos para un total de 3.219, la del Cíjara con 430 para un total de 1.505 o la del Zújar con 123 para un total de 302 metros cúbicos.
En la cuenca del Tajo la situación es muy diferente, estando al 58,7% de su capacidad, con 6.498 metros cúbicos, frente al 48% del año anterior. La cuenca del Tajo acumula más del doble de agua que la del Guadiana en la actualidad.
Previsiones
Ante este panorama, los principales cultivos del regadío regional han comenzado sus campañas de siembra o recolección con algo de más alegría. Por un lado, por los mejores precios en origen previstos tanto en tomate para industria como para arroz. Y también por el mayor número de hectáreas sembradas. En arroz se pasará de 1.500 has en el 2022 a unas 11.000 en esta campaña. Mientras que en el caso del tomate para industria, la superficie contratada subirá en torno al 22% con unas 3.800 hectáreas más que en la campaña anterior, superando las 20.800 has de cultivo.
La contratación de tomate en Extremadura en esta campaña 2023 asciende a 1.926.997 toneladas en Extremadura, según los primeros datos de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura, que reflejan que las cooperativas y OPFH asociadas a esta federación aglutinan el 58% de esa contratación. Las cooperativas extremeñas han contratado 1.116.384 toneladas de tomate en esta campaña, un 23% más que la contratación inicial de 2022.
Maíz y girasol
Frente al crecimiento previsto de tomate para industria y arroz, los dos cultivos que verán reducido su protagonismo en los terrenos de regadío serán el maíz y el girasol. Productores de maíz de los últimos años han decidido este año volver a sembrar tomate ante los mejores precios previstos, que en el caso del maíz siempre suponen una incertidumbre a expensas del mercado internacional. Cooperativas Agroalimentarias Extremadura espera que ese año se siembre en la región unas 18.000 hectáreas de maíz frente a las 20.929 has del año pasado. La producción prevista sería de 198.000 toneladas.
En el caso del girasol, todavía no hay estimaciones pero difícilmente se llegarán a las 32.526 has del año 2022 cuando la sequía obligó a cientos de productores a sembrar girasol en el último momento ante la imposibilidad de hacerlo de tomate o maíz. En campañas normales, la superficie de girasol en la región oscila entre las 9.000 y las 12.000 has, la gran mayoría en secano.
En el caso del tabaco, la superficie tampoco está aún cerrada aunque la contratación prevista será de unos 21,6 millones de kilos, de los que 21,2 millones serán de la variedad Virginia.
Regaber presenta su nueva aplicación móvil con una amplia gama de funciones
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Más tomate, arroz y maíz que el año pasado, y mucho menos girasol
La nueva campaña de los grandes cultivos industriales de regadío viene marcada de nuevo por la disponibilidad de agua. Las lluvias de diciembre en el año 2022 auguraban una campaña más tranquila de la que finalmente se va a dar, ante la escasez de precipitaciones durante los meses de enero, febrero y las primeras semanas de marzo. Aunque no todas las zonas ni agricultores van a vivir con la misma angustia. Aquellos cuyas comunidades de regantes depende de la Confederación Hidrográfica del Tajo no van a tener problemas.
Según los datos de mitad de marzo, la cuenca del tajo estaba al 62,10% de su capacidad, con 6.866 hectómetros cúbicos. Casi 18 puntos por encima de cómo estaba en las mismas fechas del año 2022 y cuatro puntos por encima de la media de la última década. En estas comarcas del norte y centro de la provincia de Cáceres, los cultivos de tabaco, maíz o tomate para industria no tendrán estrecheces.
Embalses
Diferente es el caso de la cuenca del Guadiana que aunque se encuentra cuatro puntos por encima de cómo estaba en la misma época del 2022 hasta el 34,6% de su capacidad (con 3.288 hectómetros cúbicos), sigue muy por debajo de la media de los últimos diez años (56,5%), según datos de embalses.net.
El dato positivo es que hay embalses claves para el regadío de la zona, como el de Orellana, que sí han mejorado sensiblemente sus datos en relación al año pasado, con 440 hectómetros cúbicos sobre una capacidad de 808 (más del 50%).
La Comunidad General de Usuarios del Canal de Orellana agrupa desde Orellana la Vieja a San Pedro de Mérida, en 37 poblaciones de 17 términos municipales, a 6.500 regantes y 56.000 ha. Ha anunciado ya que se “garantizará el riego de la superficie de cultivos permanentes y para los cultivos de campaña, se garantiza el riego del 60% de la superficie restante. No existe discriminación por cultivos de campaña al realizar el reparto y no se suministrará agua para riego de segundos cultivos”. En la campaña del 2022 la dotación fue del 37% de una campaña normal”. Aunque los embalses del Zújar, Cíjara, García Sola y La Serena siguen bajos para esta época del año.
Previsiones
Los productores esperan que se recupere en parte el status quo que ha dominado el regadío regional en los últimos años. Con datos de la primera semana de marzo Bartolomé Martínez, Gerente de la cooperativa CASAT de Don Benito (Badajoz), asegura que “con las estimaciones de agua que han dado en el Canal de Orellana, de un 60 % de la superficie de cultivos anuales, lo más normal es que se mantenga casi todo el cereal de invierno que esté en buenas condiciones, se ponga todo el tomate contratado, pues el precio obtenido es atractivo para el cultivo.
En las zonas tradicionalmente arroceras se ponga arroz en el porcentaje permitido, pues se espera que el precio acompañe y va a ser el maíz, el cultivo que va a servir para ajustar las superficies definitivas que finalmente se puedan sembrar. Quizás este último no tenga el precio de la campaña pasada, pero estimamos que puede tener un precio que sea rentable para el agricultor.
En cuanto al girasol, se pondrá muy poco, pues el precio, con respecto al año pasado, ha bajado considerablemente y no es rentable regar girasol un año como éste, donde se pueden poner otros cultivos más atractivos. Resumiendo, más tomate, más arroz, algo más de maíz y mucho menos de girasol”.
Hay que tener en cuenta que si en una campaña normal en la región se siembran entre maíz y arroz un total de 67.000 hectáreas, el pasado año 2022 solo se llegaron a sembrar entre ambos cultivos 26.000 has. Unas 40.000 has menos que solo fueron compensadas en parte por las casi 22.000 hectáreas de girasol, en torno a 10.000 has más de lo habitual.
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