En Extremadura, que te la den con queso

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ruta del queso

Extremadura ofrece como especial atractivo turístico la Ruta del Queso, en la que trabajan alrededor de 50 empresas -explotaciones ganaderas, queserías, tiendas especializadas, empresas de actividades, hoteles, casas rurales y restaurantes-, y que ha sido impulsada por la Dirección General de Turismo, con la colaboración de las Diputaciones de Badajoz y Cáceres y las Denominaciones de Origen Queso de La Serena, Queso Ibores y Torta del Casar.

Desde hace siglos, los rebaños de ovejas y cabras, los caminos de la trashumancia, los pastores, su acervo cultural y sus recetas -migas, caldereta de cordero, los propios quesos-forman parte del paisaje y la forma de vida de Extremadura.

Gracias a esta iniciativa es posible conocer el origen y el proceso de fabricación de este manjar a través de visitas a fincas y productores, degustarlo en restaurantes y alojamientos con encanto y vivir experiencias relacionadas con la naturaleza, el patrimonio y la historia de sus territorios.

Ruta del Queso de la Serena
Tres son los ingredientes naturales y procesos que fijan las características del queso de La Serena: la leche de la oveja merina, la alimentación de ésta, basada en los aromáticos pastos de los 21 términos municipales de la comarca de La Serena, y la coagulación natural, que se lleva a cabo con cuajo vegetal, el Cynara cardunculus, popularmente conocido como Hierbacuajo.

Se trata de un producto tan exquisito que para la fabricación de un kilogramo de queso de La Serena se necesita la producción de 15 ovejas, ya que de esta raza merina solo se extraen 0,350 litros de leche diarios.

El método de salado es totalmente manual y cada pieza se sala de forma individual con sal marina mediante frotación. Una vez finalizado este proceso, el queso se cura durante 60 días en tablas de madera que se introducen en cámaras de oreo, donde se voltea de forma diaria.

La inmensidad de sus estepas, donde el silencio cobra sentido en toda su expresión, acoge hoy un enclave natural único y uno de los ecosistemas faunísticos más importantes de Europa. Cuatro biotopos casi intactos de sierras, dehesas, humedales y pseudoestepas albergan una de las reservas para aves más importantes del continente, que año tras año es testigo del ritual que acontece en sus milenarias dehesas: la migración de las grullas.

El santuario orientalizante de Cancho Roano es uno de los conjuntos materiales más importantes de la protohistoria de nuestro país. De la presencia romana en la comarca nos hablan conjuntos como el único dístilo romano de la Antigüedad en España, en Zalamea, o el fantástico yacimiento de Hijovejo en Quintana de la Serena. A partir de aquí son los castillos controlados por las órdenes militares de Alcántara o la del Temple los que nos hablan de la importancia estratégica de esta comarca.

Ruta del Queso de los Ibores
En Extremadura no se puede hablar de quesos de cabra sin hacer una mención especial al queso Ibores. Su producción se extiende a lo largo y ancho de las sierras de alcornoques, encinas y monte bajo, en el nordeste de Extremadura, en las comarcas naturales de Villuercas, Ibores, La Jara y Trujillo, en un total de 35 términos municipales.

El apreciado y único sabor del queso de cabra de esta DOP se debe a que los ejemplares de las tres razas, la Verata, la Retinta, la Serrana, y sus respectivos cruces, pastan libremente, aprovechando las bellotas y los pastos de la dehesa extremeña, como la jara, brezo, tomillo y romero, lo que confiere al producto final una calidad inigualable.

Para entender el Queso de Los Ibores sólo tenemos que entrever el colosal paisaje en que se crían sus rebaños de cabras. Su escarpada orografía esconde un paisaje sobrecogedor en el que la perfecta simbiosis entre los usos y costumbres de sus primeros pobladores y sus caprichosas formas nos regala una experiencia única e intensa. Estamos en el corazón del Geoparque Villuercas Ibores Jara. Y cuando parece que nada más puede sorprendernos, en pleno corazón de la comarca, encontramos la Puebla de Guadalupe, lugar de peregrinación de reyes y reinas y cuya vida gira en torno al Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y cuyo claustro está considerado la obra mudéjar más importante de la península.

Ruta de la Torta del Casar
La Torta del Casar es un queso natural, elaborado mediante métodos tradicionales a base de leche cruda de oveja procedente de ganaderías controladas, cuajo vegetal y sal. La DOP engloba 36 términos municipales dentro de las comarcas cacereñas de los Llanos de Cáceres, Sierra de Fuentes y Montánchez, ocupando así 400.000 hectáreas.

El uso de este cuajo vegetal extraído del cardo ‘Cynara Cardunculus’, junto con el saber de los maestros queseros, genera durante el proceso de maduración una intensa proteólisis (degradación de proteínas mediante enzimas) cuando la corteza aún no está plenamente formada, lo que hace que los quesos no soporten su propio peso, tendiendo a aplastarse y a abombarse por los lados. El resultado es un queso de corteza ligera y fina, semidura.

Su principal característica es su textura altamente cremosa, que hace que en determinados momentos de la maduración deba ser vendado para evitar que la pasta, de una tonalidad entre el blanco y el marfil, se derrame a través de las grietas de la aún blanda corteza.

Desde la Sierra de San Pedro hasta la Sierra de Montánchez, entre berrocales y llanos, discurren los dominios de la Torta del Casar. Senderos, cordeles y cañadas nos hablan del devenir de la tierra de la trashumancia y de los pastores y sus rebaños. Lavaderos de lanas, molinos, castillos y encinas centenarias jalonan estos caminos; y al final de la jornada, la promesa de un merecido descanso en la ancestral ciudad de Cáceres, Patrimonio de la Humanidad.

Plazas porticadas, cementerios excavados en roca y castillos que por siglos han guardado el paso seguro de los rebaños trashumantes esperan al viajero que, de camino a la Ruta de los Molinos, encontrará cobijo a la sombra de la encina más antigua del mundo. Podrá perderse en el Monumento Natural de Los Barruecos, paraje que parece haber sido cincelado por las manos de gigantes, y que hoy acoge el Museo Vostell-Malpartida.

Web: http://rutadelqueso.es

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