El cultivo de frutos secos toma impulso en Extremadura con más de 38.000 hectáreas
Almendro (18.300 has), higuera (13.190 has), castaño (3.000 has), nogal (1.850 has) y pistacho (1.270 has)
En el nuevo mapa de los cultivos que se ha ido tejiendo en los últimos años en las comarcas extremeñas, el cultivo de diferentes tipos de frutos secos tiene un gran protagonismo. En algunos casos como con la castaña, muy asentados ya desde hace años en zonas como las Villuercas o el norte de Cáceres, y en otros como el del almendro irrumpiendo con una alternativa o complemento a los nuevos olivares en muchas explotaciones. Además del pistacho y el nogal, y también a la higuera para higos secos, aunque en este último alterando con el cultivo para higo en fresco.
Según la Encuesta de Superficies Agrarias del Ministerio de Agricultura, en el año 2005 había en Extremadura un total de 7.965 hectáreas de cultivos de frutos secos (almendra, castaña, nogal y pistacho) y 12.492 de higuera. Solo seis años más tarde, en 2021, las hectáreas que abarcan ya los frutos secos en Extremadura se acercaban a las 25.000 has a las que se suman 13.190 has de la higuera.
En este fuerte crecimiento de los cultivos de frutos secos han influido varios factores. Por un lado, la fuerte demanda nacional e internacional, lo que ha provocado altas cotizaciones en los mercados de origen, superiores a la media de otros cultivos e incluso de la fruta de hueso o la aceituna. Además, su menor necesidad de recursos hídricos, e incluso su plantación en secano también han sido un factor decisivo a la hora de decantarse por ellos.
Entre los cultivos de frutos secos en la región destaca el caso de la almendra, que ha pasado de suponer 3.200 hectáreas en el año 2005 a superar las 18.300 a finales del 2021 con datos oficiales. En el caso del nogal, que lleva más años en la región de la mano de empresas como Borges, se ha pasado de 1.041 hectáreas a un total de 1.851 has. Mientras, el pistacho ha pasado de ser testimonial en 2005 con apenas 61 has a tener ya más de 1.267 has con varias plantaciones de calado en tramitación medioambiental en la actualidad. Y por último, la castaña pasó de 2.315has a acercarse a las 3.000 has, recuperando protagonismo en sus zonas tradicionales como la comarca cacereña de Las Villuercas, con nuevos marcos de plantación e innovaciones varietales.
Industria transformadora
Esta superficie y producción ha provocado que en los últimos meses comiencen a aparecer proyectos industriales de transformación asociados a algunos de estos cultivos. Es el caso de la industria de almendras del grupo vasco Iberian Smart Financial Agro (ISFA Gestión) en el polígono industrial de Miajadas o el de Extremeña de Pistachos Sociedad Cooperativa Agroalimentaria en la localidad pacense de Fuente de Cantos para transformar buena parte de la producción pistachera de la región y de otras provincias cercanas.
Otro cultivo especial, que en parte también se cataloga como fruto seco, es el de la higuera, asociada tradicionalmente a zonas de Cáceres como las de Almoharín y Arroyomolinos de Montánchez, o La Vera y el Jerte, y también a zonas de la provincia de Badajoz como Cristina, Salvaleón, Torre de Miguel Sesmero, Barcarrota o Guareña en los últimos tiempos. Un cultivo que sigue creciendo en extensión y que ya supera según los datos del ESYRE las 13.190 hectáreas en la región, aunque resulta casi imposible diferenciar qué parte de ellas se asocia a la producción de higo seco y cuál a higo fresco. Dos productos muy distintos y con mercados comerciales totalmente diferentes.
