vino y bodegas
Extremadura es la región número 11 en bodegas pero la segunda en hectáreas de viñedo y producción de vino
Las bodegas extremeñas no han parado de ganar dimensión en volumen durante los últimos años. Los datos del Directorio Central de Empresas (DIRCE) del INE así lo demuestran al contener un total de 121 bodegas en el epígrafe de “elaboración de vinos”. Un número bajo que la sitúa en el ránking nacional en el número 11, sobre todo si tenemos en cuenta que es la segunda región en volumen de producción anual solo por detrás de Castilla-La Mancha.
Por comunidades autónomas, Castilla y León es la comunidad que cuenta con más empresas elaboradoras de vino, con 603. Le sigue muy de cerca Cataluña, que se sitúa en las 597. A cierta distancia, encontramos a Galicia, con 415 bodegas, Castilla-La Mancha, con 391 bodegas, País Vasco, con 387, La Rioja, con 332 y Andalucía, con 311 empresas elaboradoras de vino, a 1 de enero de 2022.
Ya por debajo de las 300 bodegas, encontramos a la Comunidad Valenciana, con 204, Comunidad de Madrid, con 180, Aragón, con 130, Islas Canarias, con 129 y Extremadura, con 121 bodegas.
Durante los últimos 14 años, desde el año 2008, el número de bodegas ha descendido en España en 112, siendo entonces el número total de 4.190. Respecto al año 2008 han dejado de funcionar en la región un total de 41 bodegas. El fuerte peso del sector cooperativo en la producción y comercialización de vinos a nivel regional, especialmente en la comarca de Tierra de Barros, explica en gran parte la concentración del número de bodegas.
Extremadura cuenta con una extensión de viñedo de 82.748 hectáreas en la actualidad, la segunda en extensión tras Castilla-La Mancha y por delante de Castilla y León.
Pardina, Cayetana, Eva y Montúa, variedades de uva blanca con arraigo extremeño
Texto:
David Uriarte
Área de Agronomía de cultivos Leñosos y Hortícolas. Sección Viticultura de CICYTEX
Extremadura es la segunda región española en superficie de viñedo adquiriendo su cultivo una importancia socioeconómica notable y contribuyendo significativamente a la economía regional mediante la exportación de vinos de calidad que fortalecen la identidad de la región. Las características de clima y suelo de Extremadura son factores íntimamente ligados al carácter de la uva y el vino que aquí se produce y durante años, estas condiciones especiales, favorecieron la expansión de las variedades que mejor supieron combinar la tolerancia a las altas temperaturas y escasez de agua con los objetivos productivo y cualitativos de viticultores y bodegas extremeñas como son las variedades de uva blanca Pardina, Cayetana, Montúa y Eva.
Estas variedades de maduración lenta y tardía, presentan racimos y uvas de tamaño medio-grande que en el caso de Eva y Montúa las hace apreciadas además para su consumo como uva de mesa. Proporcionan rendimientos altos bajo niveles de estrés hídrico severo y temperaturas elevadas durante el verano, lo que es un claro ejemplo de su adaptación al medio, posibilitando un cultivo de bajos costes.
Tanto Pardina como Cayetana, presentan niveles productivos estables en el tiempo con rendimientos que en secano pueden superar las 10 t/ha, mientras que Montúa o Eva, son variedades más sensibles a la falta de cuajado en los racimos y aunque su nivel productivo es también elevado, las variaciones de rendimiento entre campañas resultan más notables.
Aunque la madurez de estas uvas suele presentar un elevado contenido en azucares, pH altos y una acidez suave, el perfil aromático de los vinos elaborados con estas variedades está sujeto a la diversidad de la topografía y los mesoclimas de las zonas vitícolas de la región como son Tierra de Barros, Matanegra, Ribera Alta, Ribera Baja, Montánchez o Cañamero, que diversifica la riqueza aromática de estas variedades destacando descriptores como peras verdes o anís en la variedad Pardina, flores blancas, cítricos y frutos tropicales en Cayetana y en Eva y Montúa, variedades muy próximas genéticamente, el pomelo y las manzanas. Los vinos embotellados de estas variedades, que aceptan de buen grado, ligeros “coupage” con otras variedades de acidez mas generosa, puede ser una alternativa interesante para el sector en esta región.
Cambio climático
En un contexto de cambio climático, donde las condiciones de cultivo pueden volverse más desafiantes, estas variedades autóctonas se presentan como una opción prometedora para mantener la calidad de los vinos de Extremadura. Con una adecuada gestión de la vegetación, que permita sombreamiento sobre los racimos, es posible evitar la combustión de ácido málico, lo que posibilita vendimias con un mayor grado de acidez.
Aunque el verdadero potencial de estas variedades se hace evidente en condiciones limitantes de agua, cuando se cultivan en secano, la posibilidad de aplicar riegos de apoyo, resulta ventajosos para disminuir los efectos negativos de las altas temperaturas sobre el rendimiento y la composición de la uva y debería contemplarse como una opción de gestión de los viñedos en combinación con prácticas sostenibles derivadas de los Eco regímenes de la PAC.
Por otro lado, la mejora del material existente mediante la selección de clones de estas variedades autóctonas que presenten mayor tolerancia al estrés hídrico y a las altas temperaturas, una mayor eficiencia en el uso del agua y nutrientes y un mayor equilibrio entre azúcar, acidez y compuestos aromáticos pueden, además de contribuir a la diversidad genética de “nuestras variedades”, mejorar la calidad y carácter distintivo de los vinos, incluso frente a condiciones cambiantes.
El Centro de investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX) está comprometido con el estudio de las prácticas de manejo y selección clonal de estas variedades desde hace más de 15 años, reconociendo su importancia para la viticultura de Extremadura. Esta apuesta por la investigación y la innovación es esencial para garantizar que estas variedades autóctonas continúen presentes en un futuro incierto, y se mantengan como un elemento fundamental en la producción de vinos de calidad en Extremadura.
José Ortiz (Bodegas Orán y Bodegas de Occidente): “El reconocimiento de los vinos extremeños cada vez es mayor por parte de importadores y enólogos”
Entrevista con
José Ortiz
Gerente de Bodegas Orán y Bodegas de Occidente
¿En qué momento se encuentran los proyectos de Bodegas Orán y Bodegas de Occidente?
En el momento de dar el salto en cuanto al sistema organizativo y de desarrollo de la empresa. Tenemos que tomar decisiones muy importantes para el futuro y tenemos que elegir las mejores alternativas. Bodegas Orán cuenta únicamente con vinos acogidos a la D.O. Ribera del Guadiana y Vinos de la Tierra de Extremadura. En Bodegas de Occidente nos centramos en elaborar vinos de pequeñas producciones tanto de Extremadura como de otras D.O. (Rioja, Ribera del Duero y Rueda). También tenemos cavas acogidos a la D.O y contamos con otra serie de productos de nuestra tierra como aceites, quesos e ibéricos. Somos unos amantes de Extremadura y queremos promocionar todo lo bueno que tenemos. Estamos abiertos a nuevas incorporaciones de productos, siempre que alcancen el estándar de calidad que exigimos.
Este año vuestro vino Flor Señorío de Orán ha ganado el prestigioso premio Gran Espiga. ¿Qué lo hace diferente?
Nuestro vino Flor de Señorío de Orán es un vino muy especial, muy frutal, con unos aromas especiados que le aportan su paso por barrica y un paso por boca suave y fácil de beber. Es un vino concebido para tomarlo en cualquier momento, permite enfriarlo y va con todo tipo de comidas. Lo que más nos gusta cuando alguien prueba nuestro vino es que nos dicen que es diferente. Llevamos dos años consecutivos ganando el Oro de los Premios Espiga de su categoría y este año hemos obtenido el Gran Espiga que se lo entregan al vino de máxima puntuación del concurso. Es un gran orgullo para nosotros y un importante reconocimiento. Otra virtud del Flor de Señorío de Orán es que es un vino que envejece muy bien, al menos durante 4 años. Se puede disfrutar de él más joven y frutal o más maduro y complejo.
¿Los nuevos consumidores buscan vinos más fáciles de beber?
Tenemos una serie de vinos que se definen como divertidos y fáciles, como puede ser la gama Entremares, Sweet Caroline o los vinos jóvenes de Señorío de Orán orientados a un público más general, pero también estamos sacando una trilogía de vinos de edición limitada y numerada que son vinos complejos pero elegantes que ningún amante de los buenos vinos debe dejar de probar.
En el Señorío de Orán Selección de Barrica hemos obtenido este año también el Gran CINVE al mejor vino del concurso, en octubre estará disponible el Señorío de Orán Reserva y para octubre del 2024 el Gran Reserva. Son vinos en los que influirá mucho el tiempo y el espacio Tienen un largo envejecimiento en botella y tienen que abrirse. Recomendamos siempre utilizar una buena copa para apreciar sus virtudes.
Nuestra gama alta se completa con Buche y Gran Buche, en los que elegimos nuestras mejores uvas y barricas para marcar la diferencia. Se elaboran al estilo tradicional dándole el tiempo que necesitan con un estilo muy afrancesado, para que sean fieles al terroir que representan: clima, suelo, variedad y manejo de la vid.
¿Cuál es la percepción que se tiene en el extranjero de los vinos extremeños?
El reconocimiento de los vinos extremeños es cada vez mayor por parte de los importadores y los enólogos. Es verdad que Extremadura sigue siendo una gran desconocida y necesita de un apoyo aún mayor para darlos a conocer. Es muy difícil que una sola bodega haga marca por sí sola en el extranjero. Necesitamos el apoyo de las instituciones para promocionarlos. Esta promoción debe de ser global, de los vinos, quesos, ibéricos, de nuestra cultura y tradiciones. Tenemos que hacer que Extremadura sea una pequeña joya dentro de España a la que todo el mundo quiera venir a conocer. Buscaría algunos abanderados que promocionaran nuestra tierra tanto a nivel nacional como internacional.
Miguel Monterrey (Sectorial Vitivinícola de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura): “El principal problema que tenemos ahora mismo en el mercado afecta a los vinos tintos”
Entrevista con
Miguel Monterrey
Presidente de la Sectorial Vitivinícola de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura
¿Cuáles son las valoraciones para la actual vendimia 2023 tanto en calidad como en cantidad de uva y vino?
La Sectorial Vitivinícola de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura estima una producción (vino y mosto) en torno a los 2,7 millones de hectolitros para esta campaña 2023/24, muy inferior a la del año pasado que fue de 3,4 millones de hectolitros y similar a la cosecha de 2020/21. La causa de este descenso está en la sequía que está registrando, en general, el sector agrario español. La escasez de las lluvias invernales provocó un déficit hídrico importante en la viña que reaccionó presentando una floración muy desigual y sarmientos cortos.
Aunque con menos producción, la uva obtenida es de mucha calidad, debido a que su maduración ha sido correcta gracias a que las temperaturas han acompañado el proceso.
¿Sigue existiendo en las bodegas de las cooperativas un importante stock de vino para comercializar? ¿Qué soluciones se piden desde el sector cooperativo a la Administración?
El sector vitivinícola comenzó ya la campaña pasada con existencias bastante elevadas, debido en parte a lo que aún se viene arrastrando de las dificultades de mercado durante el COVID a lo que se unió una buena cosecha, la disminución del consumo interno y una caída importante de las exportaciones.
Los vinos más afectados por esta compleja situación son los tintos y rosados, que han debido enfrentarse esta campaña a una situación excepcional de desequilibrio entre la oferta disponible y la demanda, con una caída importante de los precios y, sin duda, la destilación de crisis en Extremadura ayudará reposicionar los precios de los vinos tintos, a aliviar los excedentes y evitar que se vean afectados por esta caída de precios todo el mercado del vino. El presupuesto es limitado, pero puede ayudar a dinamizar los mercados de los tintos de mayor calidad, a los que les está costando mucho mantener un precio equilibrado a lo largo de la campaña.
Para el sector del vino regional, concentrado en las cooperativas, ¿el mercado internacional sigue siendo la clave? ¿Es posible incrementar el volumen de vino exportado envasado?
El mercado internacional es clave, teniendo en cuenta el descenso de consumo interno. Una situación que preocupa seriamente al sector, que aprecia un cambio de hábitos de consumo también en mercados relevantes que afectan a los vinos tintos. En concreto, el consumo interno ha bajado un 10% y las exportaciones a los principales mercados de destino de los vinos extremeños han descendido del volumen del 15% respecto al año anterior.
Las bodegas cooperativas tienen vendidos los vinos blancos, casi en su totalidad, de la campaña pasada. Los tintos han seguido una tendencia variable, con cierta dinamización en el mercado que se encontraba parado.
Tras años de reconversiones varietales, ¿el auge que está viviendo el vino blanco coge a Extremadura en una buena posición competitiva?
En muy buena posición competitiva. Extremadura produce y comercializa vinos de gran calidad, con las bodegas cooperativas a la cabeza. La mayor producción que tenemos es de vinos blancos y los principales problemas que tenemos ahora mismo en el mercado afectan a los tintos, con un importante giro en el consumo en mercados relevantes como son el chino y el británico.
Extremadura ajusta sus bodegas hasta 121 con más capacidad para 85.748 has de viñedo
Menos bodegas de mayor tamaño medio para una superficie de viñedo prácticamente similar en la última década. Es el resumen de lo acontecido en el viñedo y sector vitivinícola extremeño en los últimos diez años, donde ha sido una de las regiones que menos ha notado la reducción de hectáreas de cultivo.
Según datos del Directorio Central de Empresas (DIRCE) del Instituto Nacional de Estadística (INE), a 1 de enero de 2022, el número de bodegas en España ascendía a 4.078 (empresas cuya actividad principal corresponde al código CNAE 1102: “elaboración de vinos”. En Extremadura, a finales del 2022 había 121 bodegas operativas, Hace una década, en el 2021, su número en la región era de 137, Y en el año 2008 llegaban a las 162.
Por comunidades autónomas, Castilla y León es la comunidad que cuenta con más empresas elaboradoras de vino, con 603. Le sigue muy de cerca Cataluña, que se sitúa en las 597. A cierta distancia, encontramos a Galicia, con 415 bodegas, Castilla-La Mancha, con 391 bodegas, País Vasco, con 387, La Rioja, con 332 y Andalucía, con 311 empresas elaboradoras de vino, a 1 de enero de 2022.
Por comunidades
Durante los últimos 14 años, desde el año 2008, el número de bodegas ha descendido en España en 112, siendo entonces el número total de 4.190. Por comunidades autónomas, el País Vasco es la que más ha reducido su número de bodegas en 2022, respecto a 2008 (-178 bodegas), seguido de Castilla-La Mancha (-103 bodegas), La Rioja (-84), Extremadura (-41), Navarra (-23), Galicia (-9) y Aragón (-7%). La Región de Murcia tiene el mismo número que en 2008 (66 bodegas) y el resto de comunidades, las aumentaron en estos 14 años.
Castilla y León fue la que más lo hizo, con 125 empresas más, seguida de Cataluña (+88 bodegas) y de Madrid y Andalucía, ambas con 30 bodegas más respecto a 2008.
Hectáreas de viñedo
Mientras, la superficie de viñedo en España sigue ajustando también al igual que lo ocurrido con las bodegas. Según la “Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos ESYRCE” del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), con datos para 2022 y analizados por el Observatorio Español del Mercado del Vino (OeMv), la superficie de viñedo de uva de transformación en España se redujo un -1% con respecto al dato de 2021, hasta las 931.568 hectáreas (-9.519 ha), la cifra más baja de la serie histórica.
El año 2010 fue el último en el que la superficie de viñedo en España, superó el millón de hectáreas. Si comparamos los datos del año 1980, primero de la serie histórica, con los correspondientes a 2022, se registra un descenso de la superficie de viñedo del -43%. En aquel año, la superficie de uva de transformación en España alcanzaba 1.642.622 hectáreas.
Por comunidades autónomas, Castilla-La Mancha posee la mayor superficie de viñedo para uva de transformación, con 453.090 hectáreas en 2022, que suponen el 49% de la superficie total. Con respecto al dato de 2021, registra una caída del -1,3%, o 5.862 hectáreas menos. Le siguen, de lejos, Extremadura, con 85.748 ha y caída del 3,6% (-3.124 ha), Castilla y León, con 75.128 ha (+3,9%) y la Comunidad Valenciana, con 58.328 ha (1.591 has menos que en 2021).
El 1 de noviembre comienza el plazo de suscripción del seguro de uva de vino
El 1 de noviembre comienza el plazo de suscripción de los módulos de otoño del seguro de uva de vino para la campaña 2024, las opciones de aseguramiento que incluyen la cobertura de riesgos más completa, entre ellos la helada, el pedrisco o la falta de precipitaciones en el viñedo de secano, responsables de los principales siniestros de la última campaña.
Para atender la solicitud realizada por el sector, el Plan 2023 del seguro de uva de vino (cosecha 2024) ha retrasado el inicio del periodo de suscripción al 1 de noviembre, una novedad que permite tramitar las pólizas ya con la vendimia de la campaña anterior terminada. La suscripción de los módulos de otoño se podrá realizar hasta el próximo 20 de diciembre.
Las cifras de aseguramiento de la campaña 2023 se han cerrado con casi 30.000 pólizas contratadas, que ofrecieron cobertura a casi 3,3 millones de toneladas de uva de vino, la misma producción asegurada que en la cosecha anterior. El capital asegurado por el seguro agrario creció un 2% en 2023 hasta alcanzar los 1.156 millones de euros.
El cultivo de uva de vino se reparte por toda España y alcanza importantes cifras de aseguramiento en numerosas comunidades autónomas, con especial relevancia del viñedo asegurado en Castilla-La Mancha (448 millones de capital asegurado en 2023), La Rioja (144 millones), Castilla y León (143 millones), Cataluña (91 millones), Extremadura (75 millones), Comunidad Valenciana (61 millones), País Vasco (53 millones), Aragón (46 millones), Navarra (38 millones) y Galicia (28 millones). La superficie asegurada total sumó 393.000 hectáreas.
La siniestralidad ha estado marcada por las constantes tormentas de pedrisco ocurridas entre los meses de mayo y junio y las reiteradas DANA del mes de septiembre. Además, también se han registrado daños por helada y sequía (especialmente en el viñedo de secano de Cataluña), así como por marchitez fisiológica, un riesgo poco habitual que se ha manifestado en viñedos de la variedad bobal de Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana debido a la inestabilidad atmosférica del mes de junio: temperaturas suaves, nubosidad y abundante humedad.
Los numerosos siniestros registrados han elevado las indemnizaciones para los viticultores asegurados hasta los 108 millones de euros, con más del 80% ya abonado a esta fecha. Las mayores cuantías corresponden a siniestros registrados en Castilla-La Mancha (30,3 millones), Castilla y León (19,8 millones), Cataluña (18,5 millones), La Rioja (15,4 millones), Comunidad Valenciana (7,5 millones) y Extremadura (6,5 millones). El resto, hasta completar el total, corresponden a productores asegurados en el resto de zonas productoras.
Con la vendimia terminada, la superficie siniestrada total ha superado las 260.000 hectáreas, lo que se traduce en siniestros registrados en dos de cada tres hectáreas aseguradas.
Félix Coloma (Coloma Viñedos y Bodegas): “Hemos lanzado un vino que recupera la variedad autóctona Alarije, que antes era muy común en Extremadura”
Entrevista con
Félix Coloma
Responsable de Exportación de Coloma Viñedos y Bodegas
Durante varias décadas ya, Coloma Viñedos y Bodegas, situada en el municipio de Alvarado (Badajoz), en la Ribera Baja del Guadiana, ha sido un ejemplo de innovación varietal pero a la vez de preservar el rico patrimonio vitivinícola extremeño. El empeño y dedicación de los hermanos Coloma -Amelia como enóloga en el viñedo y en la bodega, Helena en la gerencia y la parte comercial, y Félix en exportación- han logrado mantener a esta bodega entre las más reconocibles del panorama vitivinícola regional.
Con viñedos situados en terrenos pedregosos y a la vez arenosos, que retiene el calor durante el día y se libera por la noche, lo que tiene el efecto de acelerar la maduración de las uvas. Y a la vez, en estos complejos tiempos de sequía, las piedras sirven asimismo como una capa protectora que ayuda a retener la humedad del suelo durante los secos meses de verano.
En los últimos años, Coloma ha sido una bodega muy dinámica en cuanto a la presentación de nuevos vinos. ¿Cuáles son sus últimas novedades?
Hemos lanzado un nuevo vino blanco que supone un poco la vuelta a los orígenes ya que está elaborado con la variedad autóctona Alarije. Mi hermana Amelia se embarcó hace tiempo en este proyecto para recuperar y poner en valor una variedad muy extremeña, muy adaptada a nuestro terreno y nuestro clima. Ya que casi se había perdido con el tiempo. Han supuesto mucho esfuerzo y trabajo pero creemos que ha merecido la pena porque hemos logrado un vino fresco, con buena acidez y poca graduación alcohólica.
La Alarije era una variedad muy común en buena parte de Extremadura pero en la década de los 80/90 del siglo pasado se arrancó porque daba poca graduación alcohólica y también pocos kilos de uva. Se han uniformizado mucho las variedades y es bueno que se recuperen este tipo de variedades, y más siendo autóctonas, que han demostrado ya a lo largo de los años un buen comportamiento aquí.
¿En vinos tintos también contáis con novedades?
Hemos lanzado una nueva marca,”Tocando madera”, que es un coupage original de Garnacha Tintorera y de Pinot Noir, variedades que son muy diferentes entre sí. No es tan común que en un mismo viñedo pueden encontrarse estas dos variedades. Ambas se complementan muy bien. La Garnacha es más intensa en color, sabor, tanicidad y acidez, mientras que la Pinot es más suave y elegante, con lo que conseguimos un vino muy armonioso.
La riqueza varietal es una de las señas de identidad de nuestro viñedo y bodega, Casi tenemos un jardín botánico de viñedos. Lo que nos permite tener más posibilidades en la elaboración de los vinos. Como el pintor que tiene más abanico de colores.
¿Qué tendencias veis actualmente en el mercado de vinos, sobre todo desde la demanda del consumidor?
En general se opta por vinos fáciles de beber pero que sigan siendo interesantes. Que perduren en la boca y tengan personalidad. No hay que sacrificar facilidad de beber por complejidad de sabores.
¿En el caso de los vinos blancos se nota ese resurgimiento en el mercado?
Sin duda se nota, porque el blanco es un vino más ligero y con menos graduación alcohólica generalmente. Y sobre todo porque al ser bebida que se puede tomar fría, con estos tiempos en los que los veranos son cada vez más largos y los días más calurosos, se adapta muy bien a lo que busca el cliente.
¿Cómo está afectando las olas de calor y la falta de lluvia a un viñedo como el vuestro?
Ya partíamos de un clima extremo en Extremadura y habituado a los golpes de calor y a la sequía. En base a ese modelo ya habíamos crecido. Cuando mi hermana Amelia escogió las variedades de uva las eligió con ciclos de maduración muy distintos que permitieran esperar al momento óptimo de la maduración. Con flexibilidad a la hora de elegir el momento de la vendimia.
Dolores García Delgado (Productos Gardel): “La hostelería no se complica con los vinos, ofrecen lo que le piden”
Entrevista con
Dolores García Delgado
Gerente de Productos Gardel
La empresa Gardel de Almendralejo (Badajoz) elabora vinos de diferentes variedades y perfiles, con una amplia experiencia en el sector vitivinícola. También comercializa aceites de oliva, aceitunas y una marca histórica de anís en dicho municipio, Anís Espino.
¿Cómo surgió el proyecto de GARDEL y a qué tipo de vinos está más enfocado?
El proyecto surgió en Almendralejo en el año 2010, contando una amplia experiencia en el sector. Mi marido fue jefe de ventas durante quince años en una importante bodega de aquí. Durante la crisis del 2007 pensamos en hacer nuestro propio proyecto y elaborar nuestros propios vinos.
Contamos con diferentes tipos de vino. En los que más nos centramos son el etiqueta negra tinto, con seis meses en barrica y seis en botella, elaborado con Merlot y Tempranillo al 50/50. Con un toque de madera pero que no resulta pesado. También contamos con el Etiqueta negra Blanco, elaborada con la variedad Macabeo autóctona de Tierra de Barros, con 12,5 grados. Una variedad que está tomando fuerza en la zona por su uso para la elaboración de cava. También elaboramos un Tinto Selección con Cencibel al 100%. Y un semidulce con Pardina, no con tanta azúcar. A la gente le encantan este tipo de vinos. Y ahora estamos con un Verdejo. Un tipo de vinos muy demandado y que tiene la ventaja de que la gente no pide marca sino la variedad, lo que ayuda comercialmente. También disponemos de gama de vinos, que se llama La Familia Gardel.
También nos quedamos con la patente en su día de una marca histórica de anís de Almendralejo, Anís Espino, manteniendo su imagen. Un producto histórico del municipio.
¿Cómo ves el mercado de la demanda de vino y las modas en torno a él?
Hay una realidad y es que el consumo de vino en el mercado nacional ha bajado, y se ve cada año. El blanco ha subido algo pero en el global del mercado ha descendido. En España competir con vender vino resulta muy complicado, para los que no somos Rioja o Ribera del Duero. Por ejemplo, vinos extremeños fuera de la región se ve el Habla y poco más. Quizás el mercado andaluz sea el más receptivo para los vinos de aquí. El consumidor se arriesga poco, no quiere probar. El consumidor joven no ha entrado en el mundo del vino, no hemos conseguido como sector atraerles. Y debería ser el consumidor del futuro.
Hay que intentarlo más en exportación donde lo que vendes es vino de la marca España.
¿La hostelería en el caso de Extremadura no ayuda lo suficiente a vender los vinos extremeños?
La hostelería no se complica con los vinos. Lo que le pidan. Es diferente en los restaurantes que cuentan con un sumiller, que sí se preocupan y buscan novedades. Pero lo habitual es tener lo que es más conocido. Y para serlo tienes que invertir mucho en catas, degustaciones, presentaciones, publicidad, etc.
¿Habéis pensado, al estar en Almendralejo, elaborar o comercializar vuestro propio cava?
Estamos pensándolo pero tiene sus complicaciones. Aunque sus ventas han aumentado y los cavas extremeños tienen buena fama, se trata de un producto muy estacional de un mes al año en Navidades. Aunque no lo descartamos en el futuro.
¿Estáis presentes en mercado de exportación?
En los últimos tiempos hemos estado presentes en varias ferias internacionales, entre ellas en Panamá. El problema con Estados Unidos y Latinoamérica son la gran cantidad de requisitos administrativos y aduaneros que piden, que no tienen nada que ver con los del mercado europeo. El que compra tiene que registrar nuestra marca allí, en su mercado. Para pequeños volúmenes de exportación resulta complicado. Ahora estaremos en Alemania en Colonia para una feria agroalimentaria. Estaremos también en Fenavin, donde van muchos importadores internacionales.
Cara y cruz en la exportación del vino extremeño: aumenta su precio medio un 19% pero baja ventas hasta los 143 millones de litros
La pandemia del Covid, la guerra de Ucrania y la sequía y calor de la pasada campaña no han sentado nada bien al sector del vino extremeño en conjunto. Según un reciente informe del Observatorio Español del Mercado del Vino, la región fue la quinta de España en exportación de vino con 143,3 millones de litros en el año 2022, su peor dato desde el año 2009, con una caída en volumen del 15% en relación al año anterior. Por detrás de Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Cataluña y Murcia. Tras nueve años, esta última región ha superado a Extremadura como cuarta exportadora española.
En el año 2021, Extremadura fue capaz de exportar 168,4 millones de litros mientras que en el año 2020 alcanzó los 185 millones de litros. Muy lejos queda en el tiempo aquella campaña del año 2012 cuando el viñedo extremeño consiguió alcanzar su récord de exportaciones con 429 millones de litros y una facturación de 144 millones de euros.
Si a nivel de volumen de exportación, el viñedo extremeño sigue figurando en el Top 5 de las zonas de mayores exportaciones, en el caso de la facturación que se consigue con dichas ventas su protagonismo bajo bastantes escalones. Según los datos del Observatorio, la región es la número 11 en facturación por sus exportaciones, con 79,7 millones de euros, ligeramente por encima de los 78,1 millones del año 2021. Del total de vino exportado, solo 1,6 millones de euros corresponden a bodegas de la provincia de Cáceres. En volumen, Badajoz es la octava provincia española con más exportación de vino.
Precio por litro
El pasado año Extremadura vendió más vino pero facturó un poco más debido a un sensible aumento del precio medio por litro. Este se situó en los 0,56 euros/ litro frente a los 0,46 euros/litro del año anterior, lo que representa una subida del 19%. Aun así, los vinos extremeños son los que presentan un precio medio para la exportación más baratos de toda España. En el caso de Castilla-La Mancha, la segunda región con el precio más barato, se ha situado en los 0,60 euros/litro.
Ello se debe básicamente al mucho mayor peso de las exportaciones a granel de los vinos extremeños frente al envasado, y también al menor valor medio de los vinos envasados con DOP Ribera del Guadiana o de IGP Vinos de la Tierra de Extremadura frente a otras más consolidadas. Así, en la gama alta de precios para exportación destaca el caso de los vinos de Castilla y León gracias a Ribera del Duero, con 6,96 euros/litro, seguido de los de Rioja con 3,22 euros/litro o los de Galicia con 3,29 euros/litro. Pero incluso otras comunidades con menos reconocimiento internacional han logrado aumentar sus precios medios por litro como en el caso de Murcia (1,18 euros/litro) o Comunidad Valenciana con 0,85 euros/litro.
Lo conseguido por los vinos extremeños en esta campaña marca en gran parte el camino por el que transitar en el mercado internacional, aunque ello suponga perder parte de mercado en determinados países y perfiles de mercado de “vinos baratos”. El progresivo aumento de las ventas de envasado, al que de forma constante y con un volumen destacado acceden a día de hoy solo algún grupo cooperativo y media docena de bodegas de la región será también fundamental en lograr aumentar este precio medio.
Según los datos del Observatorio, las exportaciones vitivinícolas españolas alcanzaron en 2022 su máximo histórico en términos de valor, con 3.422,8 millones de euros, un 3,5% más que en 2021. Sin embargo, cayeron un 11,9% en volumen hasta los 2.744 millones de litros (comparamos con un 2021 de récord), al subir el precio medio un 17,4% hasta los 1,25 €/litro, el más alto de los últimos 4 años. Respecto a 2021, España facturó 114,3 millones de euros más pese a exportar 370 millones menos de litros.
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