olivar tradicional

El 90% del olivar extremeño no gana dinero con los precios actuales en origen del aceite

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Los costes por hectárea del olivar tradicional no mecanizable estarían en 3,52 euros/kilo y los del mecanizable en 2,47/kilo para un precio medio en origen de 1,90 euros/kilo

El cultivo del olivar es el más extenso en número de hectáreas en la Comunidad de Extremadura así como el más repartido al estar presente la gran mayoría de los pueblos de la comunidad en mayor o menor medida. De ahí la importancia de su futuro y su rentabilidad, más como complemento de rentas que como cultivo principal en la mayoría de las ocasiones. Los precios en origen del aceite de oliva acumulan ya casi 40 meses de bajadas, con una media de 2 euros para el virgen extra, 1,80 euros para el virgen y 1,68 euros para el lampante de media en los últimos meses. Precios de derribo que dejan fuera de la rentabilidad a la gran mayoría del olivar español y extremeño.

Hectáreas
Según datos de ESYRE, la Encuesta de Superficies Agrarias del Ministerio de Agricultura, la región contaba en el año 2019 con 287.207 hectáreas de olivar, de las que 266.305 son de olivar para almazara. Entre ellas, 61.551 hectáreas ya cuentan con algún tipo de sistema de riego. Del total para olivar de almazara extremeño, cerca de 23.000 hectáreas ya serían de olivar superintensivo, sistema de plantación que ha crecido más de un 50% en extensión en los últimos seis años. 

La Asociación Española de Municipios del Olivao (AEMO), bajo la coordinación de José María Penco y un amplio grupo de expertos, ha presentado recientemente la actualización de su estudio “Aproximación a los costes del cultivo del olivo”  que ha sido recientemente actualizado. Una práctica herramienta para vislumbrar hasta qué punto la crisis de bajos precios en origen comienza a erosionar con fuerza a la mayor parte del olivar tradicional español, ya no solo al no mecanizable o que se cultiva en condiciones agrícolas más complejas.

Como resume en sus conclusiones el estudio, “los olivares tradicionales, tanto mecanizables como no mecanizables, se encuentran en una franja de costes superiores a los precios actuales de mercado. Esta circunstancia es grave si consideramos, como se expone en el presente trabajo, que suponen más del 71% de la superficie de olivar cultivada en España. Ante esta circunstancia sólo caben tres soluciones: el aumento del precio del aceite vía promoción y aumento de la demanda, la reducción de los costes optimizando la mecanización o el cambio del sistema de cultivo mediante una reconversión racional a olivares más intensivos y mecanizables”.

Sin rentabilidad
Los costes de producción de aceite de oliva para un olivar tradicional no mecanizable –de los que hay unas 583.000 hectáreas en España– sería de 3,52 euros/kilo de aceite, mientras los del olivar tradicional mecanizable –de los que hay 1,29 millones de hectáreas– serían de 2,47 euros/kilo. Los precios medios de las tres categorías en origen en los últimos meses han sido de 1,84 euros/kilo, desde los dos euros del virgen extra a los 1,76 kilo del virgen y los 1,68 euros/kilo del lampante.

Con este panorama de costes y precios en origen, en torno al 90% del olivar extremeño habría estado durante las dos últimas campañas –camino ya de la tercera– muy por debajo de los costes de producción. En el caso del olivar intensivo –con 689.000 hectáreas en España según el estudio– aunque consigue reducir mucho sus costes hasta los 1,76 euros/kilo de media, su rentabilidad se ve comprometida.

En el caso del olivar superintenisvo, sus costes aún le permiten un mayor margen, al situarse en 1,49 euros/kilo, además teniendo en cuenta que prácticamente toda su cosecha es virgen extra. En estos dos últimos modelos de olivar, la inversión prevista por hectárea y el retorno de la inversión,  que se atrasa con los precios actuales del producto.

Fabián Gordillo (Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura): “Las cooperativas debemos jugar un importante papel para evitar que el olivar tradicional se abandone”

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Entrevista con
Fabián Gordillo
Presidente de la Sectorial de Aceite de Oliva de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura

¿El olivar y el aceite de oliva es un sector en crecimiento en la región?

Sí, sin duda alguna. El sector del aceite de oliva ha tenido un crecimiento extraordinario en Extremadura y esta tendencia va continuar aunque ralentizada por los bajos precios, que están llevando a los agricultores a apostar por otros cultivos como la almendra. Hay que destacar el importante papel que representan las cooperativas en el sector del aceite de oliva, ya que las cooperativas olivareras suponen aproximadamente el 52% de la producción de aceite de Extremadura, que cuenta con 60 almazaras cooperativas de las 127 de la región.

Los bajos precios, con producciones crecientes a nivel español y mundial, y un consumo que no crece tanto, ¿puede llegar a ser estructural?

Puede convertirse en estructural, por eso el sector tiene que tomar medidas para resolverlo, fundamentalmente orientadas a incrementar el consumo. Este año se espera un crecimiento de un 6,4% a nivel mundial, no suficiente para absorber los excedentes de la campaña pasada. Nos encontramos también con los efectos que han tenido los aranceles del 25% impuestos por  EE.UU., que han provocado el incremento de las importaciones por parte de nuestra industria envasadora para mantener su competitividad en dicho mercado. Esto ha generado un doble efecto: el aumento de las importaciones y el que nuestros aceites no  lleguen a ese mercado. EE. UU. es el tercer consumidor a nivel mundial. El gobierno debe de hacer todos  los esfuerzos para quitarle esta losa al sector y que podamos competir en igualdad de condiciones que otros países europeos como Italia, Portugal, Grecia que se están beneficiando de esta situación.

También hay que promover investigaciones que respalden científicamente lo que ya sabemos: que es un producto muy saludable. Y promover esa información para que el consumidor lo perciba no sólo como un producto básico.

En Extremadura tenemos  iniciativas como la comercializadora cooperativa Umm  o el grupo cooperativo Viñaoliva, que desarrollan proyectos de envasado y comercialización con la dimensión adecuada para atender mercados internacionales.

Hay grandes grupos cooperativos andaluces que aseguran que sin concentración de la oferta no hay solución a los precios. En cambio otros prefieren seguir en solitario. ¿Habría que ir hacia una comercialización  más unida en Extremadura?

Creo que deberíamos buscar el valor añadido a todo lo que generamos, desde el aceite de orujo hasta nuestro aceite de oliva virgen extra.La dimensión es fundamental para el desarrollo de proyectos comerciales que puedan atender los mercados internacionales, tanto en envasado como a granel. Así como para atender las necesidades que a las cooperativas de base le son imposibles de abordar (gestión de los subproductos).

Ahora bien, es clave que las cooperativas o las empresas que se integren tengan clara la estrategia que van a desarrollar. No es lo mismo trabajar con un objetivo de calidad que buscar la concentración de la oferta, con el riesgo que esto puede llevar en la perdida de esas particularidades, estandarizando así los aceites.

Extremadura tiene zonas que pueden destacar por su calidad a nivel mundial y desde Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura estamos trabajando para potenciarlo a partir de investigaciones que pongan en valor esas particularidades.

En Extremadura, sobre todo en la provincia de Badajoz, conviven mucho el olivar superintensivo con el tradicional ¿son compatibles?

Nos encontramos ante un problema de rentabilidad. En torno al 7O% es tradicional y  estas explotaciones comienzan a ser rentables a partir del precios de aceite de 2,70 euros, frente  a los superintensivos que con importantes producciones pueden llegar serlo a entre 0,96 a 1,37 euros/kg de aceite. Las cooperativas debemos jugar un importante papel para evitar que ese olivar tradicional se abandone, buscando la  diferenciación y valorización del aceite que se obtiene de este olivar. Estudiaremos el sistema de eco-esquemas que se está planteando en la nueva PAC y la posibilidad de realizar producciones ecológicas. 

Hay que intentar reducir costes, coordinando desde la cooperativa la prestación de servicio integral para las explotaciones que estén en riesgo de abandono o en las que no vaya existir continuidad.