la seca

Un sistema de alerta automático anticipa el riesgo de propagación de la seca en alcornoques y encinas

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El sector del corcho, con epicentro en San Vicente de Alcántara, es muy importante a nivel productivo y exportador en la Comunidad de Extremadura. Con presencia de destacadas multinacionales españolas, portuguesas y francesas en el mismo que valoran mucho el gran potencial del alcornoque en la dehesa extremeña. Un ecosistema que en los últimos años se ha visto seriamente amenazado por la infección de la “seca” que ha causado importantes estragos en miles de hectárea de dehesa.

El Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX) ha desarrollado un sistema de alerta para la detección temprana del riesgo de propagación e infección del patógeno responsable de la seca del alcornoque y la encina (Fitóftora), en función de las condiciones ambientales del suelo.

Se trata de un sistema pionero que recopila datos cruciales de humedad y temperatura del suelo a través de una red de seis estaciones piloto ubicadas en dehesas colaboradoras de Extremadura. Estos datos se comparan en tiempo real con datos obtenidos de modelos de la biología del patógeno, lo que permite identificar el momento en el que las condiciones del suelo se vuelven propicias para la producción y dispersión de esporas infectivas.

Temperatura y humedad
La plataforma en red asociada al sistema no solo muestra los valores actuales de las estaciones de seguimiento, sino que también emite alertas automáticas cuando se detecta el riesgo. Actualmente, los datos revelan que cinco de las seis estaciones piloto han alcanzado las condiciones de temperatura y humedad del suelo, compatibles con la dispersión activa del patógeno.

Este avance tecnológico representa una herramienta fundamental para la gestión proactiva de enfermedades en sistemas forestales sensibles a Fitóftora, como en los alcornocales. La capacidad para conocer los periodos de alto riesgo permitirá a los productores y gestores forestales implementar medidas preventivas en los momentos críticos, disminuyendo los costes del control de la enfermedad, las pérdidas de arbolado y su impacto económico y ecológico.

El sistema se encuentra actualmente en fase de pruebas, demostrando ya su potencial para proporcionar información valiosa y oportuna. CICYTEX continúa trabajando en la optimización y expansión de esta tecnología con el objetivo de mejorar la protección de nuestros bosques y dehesas.

Para el desarrollo de este sistema, CICYTEX ha contado con la colaboración de la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España (COSE), en el contexto de los proyectos de ámbito nacional FUTURECORK y ACICORK.

FUTURECORK se presenta como un proyecto transformador, orientado a promover la bioeconomía en el sector corchero. Cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.

Esta iniciativa apuesta por fortalecer el sector aumentando la resiliencia del monte alcornocal frente a las amenazas que soporta, dinamizando las zonas rurales para evitar la despoblación, revalorizando la cadena del corcho y dignificando el trabajo forestal.

En paralelo, el proyecto ACICORK tiene como objetivo diseñar una estrategia de gestión forestal adaptada al cambio climático y a la cadena de valor del corcho. Para ello, trabaja en el desarrollo y mejora de herramientas innovadoras de gestión forestal, caracterización del corcho y control de la enfermedad de la seca.

ACICORK está financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Agencia Estatal de Investigación y por la Unión Europea a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) “Una manera de hacer Europa”.

“La seca” puede ser detectada con dos años de antelación en la dehesa gracias a fotografías de alta resolución espacial

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Para poder actuar mejor contra un patógeno muy dañino para la actividad ganadera y forestal en encinares y alcornocales de la región

El cuidado de la dehesa, y especialmente de la encina y el alcornoque, es prioritario para la Comunidad de Extremadura y su cabaña ganadera, además de su actividad forestal, corchera y carbonera. La conocida como “La Seca”, un microbio denominado científicamente Phytophthora cinnamomi ha ocasionado daños irreparables en miles de hectáreas de dehesa en toda la región. Visualmente muy apreciables cuando se viaje entre encinares y alcornocales por cualquier carretera o camino forestal de la región. Favorecida a su vez por el fuerte estrés hídrico que ha tenido que soportar la dehesa en los últimos años ante la escasez de lluvias, que favorece el debilitamiento del árbol. En los últimos años, muchos han sido los proyectos que han tratado de encontrar una solución a esta enfermedad con diferentes medidas y tratamientos.

Patógeno
Según el Observatorio Dehesa Montando, liderado por la Junta de Extremadura y Cicytex, “este patógeno ataca a más de 1000 especies, entre las que se encuentran muchas especies forestales (castaños, robles, diversas coníferas…), así como frutales (aguacates) y plantas ornamentales (azaleas y brezos), por lo que está considerada como una de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). En Extremadura está provocando la muerte del arbolado en muchas zonas de dehesa, lo que supone una pérdida de productividad y una amenaza para la conservación de este importante sistema forestal”.

Un grupo de investigación de la Universidad de Córdoba ha conseguido detectar, a través de imágenes de alta resolución espacial, este fenómeno conocido como ‘la seca’ con una antelación de dos años previos a la aparición de los síntomas. De esta forma se puede prever la enfermedad e intentar salvar a las encinas.

Bosques huecos
El decaimiento sucede al comenzar a morir las encinas de forma más significativa en las dehesas. “El problema radica en que cuando ya se observan los síntomas visuales, por ejemplo, cuando comienzan a secarse o a perder las hojas, es demasiado tarde para empezar a tratarlas y gestionar estos bosques huecos”, añade el investigador y profesor de la Universidad de Córdoba, José Luis Quero.

Durante el estudio, y gracias a las fotografías de alta resolución espacial, el grupo de investigación ha analizado 1.100 árboles con diferente incidencia y severidad. Por una parte, se ha llevado a cabo un análisis de variables fisiológicas de las encinas, como son los pigmentos de las hojas, la fluorescencia o la temperatura de la copa, y por otra, han conectado estas variables fisiológicas con rasgos espectrales de las imágenes. De esta forma, el equipo ha sido capaz de mapear y detectar encinas que no muestran síntomas visuales pero que sí padecerán en el futuro la enfermedad causada por Phytophthora cinnamomi.

Los indicadores, generados por la combinación de modelos 3D de transferencia radiativa y aprendizaje automático, mostraron hasta un 82% de precisión para la detección del decaimiento, e identificaron con éxito el 34% de los árboles en peligro que no fueron hallados por inspección visual, siendo confirmados en una reevaluación 2 años después. La detección temprana puede reorientar las actividades de gestión, como el aclarado o tratamiento de árboles, para prevenir la propagación de los procesos de decaimiento forestal en la dehesa.

La recopilación de datos fue financiada por los proyectos QUERCUSAT y ESPECTRAMED de la Agencia Española de Investigación, Ministerio de Ciencia e Innovación.