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El aguilucho cenizo, elegida Ave del Año 2023por votación popular

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Extremadura es una de las comunidades autónomas donde se ha observado un mayor declive

El aguilucho cenizo, una rapaz migratoria muy ligada a los ambientes agrarios, cuenta en España con unas 4.269-5.360 parejas según el último censo realizado por SEO/BirdLife, lo que supone un declive de entre el 23% y el 27% en diez años

La intensificación de la agricultura, los plaguicidas, las cosechas tempranas, el aumento de cultivos leñosos y la eliminación de linderos y barbechos afectan gravemente a esta especie catalogada como Vulnerable en el Libro Rojo de las Aves de España

Aguilucho cenizo, Ave del Año 2023
El aguilucho cenizo, catalogada como especie Vulnerable en España, es un buen representante de la singularidad y el valor ecológico de los ambientes agrarios cerealistas donde habita. Pocas rapaces hay tan ligadas a las actividades humanas como el grácil aguilucho cenizo, una especie que, en España, depende estrechamente de las grandes extensiones cultivadas de cereal.

“A través de esta especie vamos a concienciar a la a los políticos, a los agricultores y a la ciudadanía en general de la importancia de conservar nuestros campos con vida. Para el aguilucho cenizo es necesario encontrar soluciones conjuntas que eviten la destrucción de nidos durante la época de siega y aseguren el mantenimiento y apoyo a los sistemas de explotación agrícolas más respetuosos con la biodiversidad. Debemos garantizar políticas y ayudas que conserven a los aguiluchos y a los agricultores que los tienen en sus tierras”, asegura Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife.

Y añade: “Esta especie representa algo extremadamente importante: la protección legal de una especie no es suficiente. El mensaje que nos lanza el aguilucho cenizo es que no basta con proteger, hace falta actuar para conservar. Y que conservar es una oportunidad para asegurar el futuro de las comunidades locales que viven en, de y por el campo”.

Esta rapaz migratoria, que pasa los inviernos en África, se puede ver por la península Ibérica sobrevolando los amplios campos abiertos desde primavera hasta finales del verano.

Amenazas y particularidades de la especie
La intensificación agraria es una de sus principales amenazas, particularmente la destrucción de nidos y polluelos por las cosechadoras. El uso de plaguicidas también afecta a la especie, ya que disminuye el número de presas. Por todo ello, sus poblaciones tienen un declive muy importante y en España está considerada como una especie Vulnerable en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.

El aguilucho cenizo es una rapaz que, en nuestro territorio, depende estrechamente de las grandes extensiones cultivadas de trigo y cebada, donde, a falta de los grandes herbazales que conforman en otros lugares su hábitat predilecto, instala los nidos. A cambio de alojarse en los cultivos, el aguilucho cenizo elimina ingentes cantidades de topillos, ratones, langostas, pequeños reptiles y aves granívoras, que constituyen sus presas habituales. Las transformaciones de los cultivos de cereal de secano a regadíos o leñosos, las prácticas agrícolas intensivas, la reducción de linderos y barbechos y, especialmente, la recogida temprana de las cosechas está afectando muy gravemente a esta especie. También la persecución de esta rapaz, a causa de ser una especie que depreda puntualmente sobre especies cinegéticas, ha sido una causa de mortalidad del aguilucho cenizo.

De acuerdo con el último censo de 2017, si se compara el tamaño de población obtenido en 2017 (4.269-5.360 parejas) con el obtenido en el mismo territorio en 2006 (5.818-6.934), se observa que se han perdido cerca de 1.500 parejas, lo que representa un declive de entre el 23 y el 27% solo en una década.

Dentro de su área de distribución los mayores declives se han observado en Galicia, Andalucía, Extremadura, Madrid o Euskadi. En general se observa un fuerte y generalizado descenso en la mitad occidental del territorio donde habita esta especie. Según los datos el último censo estatal, España constituye el país europeo más importante para la especie a nivel numérico, seguido por Francia, con 3.800-5.100 parejas, o Polonia, con entre 3.000-4.000 parejas. Por lo tanto, España tiene una gran responsabilidad en la conservación de esta especie a escala global y debe actuar en consecuencia.

Foto: Aguilucho cenizo-Vitaly Ilyasov-shutterstock

Extremadura, territorio clave para la conservación y recuperación del buitre negro

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buitre negro
Buitre negro ©Juan Becares

El buitre negro se recupera en España. Así se desprende de la publicación El buitre negro en España, Población reproductora y censo 2017, editada reciente por SEO/BirdLife. “Este cambio tan positivo seguramente se deba a muchos factores, pero sin duda el esfuerzo realizado para revertir la prohibición que originó la eliminación de cadáveres en el campo ha sido fundamental en la recuperación de la especie”, asegura Juan Carlos del Moral, coordinador del área de Ciencia Ciudadana de SEO/BirdLife y del citado estudio.

Según el último censo de buitre negro coordinado por SEO/BirdLife la especie en España se reparte en 43 colonias y 6 parejas aisladas que reúnen 2.548 parejas. Éstas se extienden por 7 comunidades autónomas y 14 provincias.

Extremadura, clave para la conservación del buitre negro
La comunidad autónoma de Extremadura acumula 964 parejas, que supone el 37,9% de la población española y Cáceres (854 parejas), con el 33,6% de la población estatal es la provincia con mayor población. Las colonias de reproducción más importantes de buitre negro en España son las ubicadas en la Sierra de San Pedro y en el Parque Nacional de Monfragüe (Extremadura) con 333 y 327 parejas respectivamente, pero se deben considerar cuatro grandes núcleos de reproducción; Sierra de San Pedro, Monfragüe, Cabañeros y Rascafría-Valsaín, con sus colonias perimetrales.

Agrupando los emplazamientos de reproducción por cuencas hidrográficas, la cuenca del Tajo es la más importante (61% de la población), el segundo lugar lo ocupa la cuenca del Guadiana (26,22% de la población). Las formaciones vegetales que albergan mayoritariamente la población de buitre negro son los bosques de encina y alcornoque.

El 80% de la población se encuentra en altitudes por debajo de los 1.000 metros, y siempre su nidificación está condicionada por la existencia de grandes árboles instalados en formaciones boscosas. La red de Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) acoge el 90% de los nidos de la población actual.

El buitre negro está incluido en la Lista Roja Mundial de Especies Amenazadas de UICN en la categoría de “Casi Amenazado”, debido básicamente al declive sufrió en el último siglo en la mayoría de los países donde se distribuye. En España se encuentra incluida en la categoría de “Vulnerable” en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.

El número de aves comunes en declive se ha triplicado en los últimos diez años

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Los últimos datos  sobre la evolución de las aves comunes se han  presentado en el XXIII Congreso Español de Ornitología que se celebra este fin de semana en Badajoz

Golondrinas ©Javier Milla

Aves tan reconocibles y familiares como las golondrinas, los gorriones o los vencejos sufren, desde hace años, el descenso de sus poblaciones. Y cada vez son más: desde 2005, el número de especies en estado desfavorable se ha triplicado, de 14 a 38. Los últimos datos disponibles confirman que en el año 2016 tampoco se revirtió esta tendencia: al menos una de cada tres aves con presencia habitual en España durante la primavera experimentó un declive en su número de efectivos. Es uno de los resultados que SEO/BirdLife ha presentado en el 23º Congreso Español de Ornitología, que se celebra en Badajoz durante este fin de semana.

Esta lenta y continua reducción de las aves más habituales en la geografía española visibiliza el impacto que están teniendo determinadas prácticas agrícolas intensivas, el abandono de actividades agrarias y ganaderas tradicionales, el calentamiento global o la destrucción de hábitats y lugares de nidificación, entre otras muchas amenazas para la conservación de la naturaleza. También atestigua un deterioro de la calidad de vida en España. De hecho, la oficina europea de estadística, Eurostat, incluye el seguimiento de las poblaciones de aves comunes entre los índices más importantes para medir la sostenibilidad y el bienestar social.

Existen casos especialmente preocupantes, como el declive del 66,24% del escribano hortelano; de la codorniz, que pierde en torno a un 66% de los efectivos; o el de la grajilla occidental, con un descenso del 50,75%. Las reducciones poblacionales también se observan en otras especies como la perdiz roja –cuyos efectivos se ven reducidos en los censos de primavera en un 34% y en un 47% en los censos de invierno–; el escribano cerillo, que pierde un 43,5%; el mochuelo, con una tendencia a la baja cercana al 40%; o la tórtola europea, que cae este año un 26%.

Se trata, en su mayoría, de especies ligadas a medios agrarios, donde la simplificación del hábitat, el impacto de algunas prácticas agrícolas intensivas, el uso de plaguicidas y el abandono rural están impactando de lleno en la avifauna asociada a este tipo de territorios.

Aves comunes en la región mediterránea sur

En la región mediterránea sur, que comprende aproximadamente las comunidades autónomas de Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Murcia, Comunidad Valenciana, Cataluña, Baleares y el valle del Ebro, la situación es algo más favorable para las aves comunes de lo que encontramos a escala estatal. En primavera encontramos un 24% de especies que están en declive, un 46% están en aumento, un 21% se encuentran en situación estable y un 9% de las especies no tiene tendencia bien definida.

En las poblaciones invernantes encontramos un 16% de especies que están en declive, un 30% están en aumento, un 19% se encuentran en situación estable y un 35% de las especies no tiene tendencia bien definida.

¿Siguen siendo comunes?

El refranero español está plagado de referencias a aves comunes que empiezan a no serlo tanto. Es el caso de las golondrinas, que pierden un 24,6% de sus individuos en España; los vencejos, con un descenso del 34,43%; o la alondra común o el abejaruco, que se dejan un 34,7% y un 17,3%, respectivamente.

El gorrión común, quizá el ave más asociada al ser humano, muestra igualmente una tendencia negativa un año más. En este caso, del 15%.

Otras aves fácilmente reconocibles por la ciudadanía tampoco pasan por un buen momento en España. Es el caso del martín pescador (descenso del 17%) o el pito real (declive del 23,4%).

“En los últimos años, entre 2005 y 2016, ha crecido poco el número de especies de aves que se encuentran en estado favorable de crecimiento. De 30 especies que había en 2005 hemos pasado a 42 en la actualidad. En ese mismo periodo, se ha casi triplicado el número de especies que se encuentra en estado desfavorable. De 14 especies que había en 2005 hemos pasado a 38 especies en la actualidad. Una de las buenas noticias de 2016 quizá sea la leve recuperación del alcaudón real, que pasa de estar en declive fuerte a declive moderado”, apunta Juan Carlos del Moral, coordinador del Área de Ciencia Ciudadana de SEO/BirdLife.

“Los malos datos de muchas aves comunes son un fiel reflejo de las amenazas que sufre en este momento la avifauna. La más importante, sin duda, es la pérdida de hábitat, en la que influyen otras dos amenazas: el cambio climático y la transformación del modelo y el paisaje agrario, ya sea por intensificación o por abandono. Otras causas como el impacto de la caza ilegal, el uso de veneno o las colisiones y electrocuciones en tendidos eléctricos  se esconden detrás de los declives poblacionales, especialmente el de las especies más amenazadas”, expone el responsable del Programa de Conservación de Especies Amenazadas de SEO/BirdLife, Nicolás López.

Aves con tendencia positiva

Las aves con tendencias al alza son, fundamentalmente, especies ligadas a hábitats  arbóreos y arbustivos como el arrendajo, el carbonero común, la totovía o el agateador europeo. “El ascenso poblacional de este tipo de aves tiene, en parte, su explicación en el despoblamiento rural. La reducción de superficie cultivada o pastoreada conlleva la expansión del bosque y la superficie de matorral”, señala Inés Jordana, responsable de Agricultura de SEO/BirdLife.