Miguel Monterrey (Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura): “La vendimia ha estado en torno a los tres millones hectolitros de vino y mosto”
Entrevista con
Miguel Monterrey Vázquez
Presidente de la Sectorial Vitivinícola de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura
¿Con qué ánimo ha encarado el sector cooperativo vitivinícola de Extremadura la nueva vendimia?
Desde el sector cooperativo afrontamos esta nueva vendimia con una mezcla de prudencia y confianza. Prudencia porque el contexto de mercado sigue siendo complejo, con unos niveles de consumo inferiores a los de hace unos años y eso condiciona la comercialización. Pero también con confianza porque, una vez más, el viñedo extremeño ha demostrado su capacidad de adaptación y las primeras previsiones apuntan a una uva de buena calidad, que es el principal activo sobre el que construimos el futuro de nuestras bodegas.
Las cooperativas buscamos generar valor para miles de viticultores y esa calidad de la materia prima, junto al esfuerzo realizado en modernización de las bodegas y la creciente profesionalización de la comercialización, nos permiten afrontar la campaña con optimismo moderado. La calidad de la uva debe ser la base para generar mayor valor añadido.
Las estimaciones de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura para esta vendimia apuntan a un ligero incremento de producción respecto a la del año pasado. Creemos que estará en torno a los tres millones hectolitros de vino y mosto.
Los condicionantes climáticos están adelantando la vendimia. ¿Es uno de los grandes desafíos?
Sí, el cambio climático ha dejado de ser un reto de futuro para convertirse en una realidad cotidiana en nuestras explotaciones. Llevamos varias campañas observando un adelanto progresivo de la vendimia, con maduraciones más rápidas y episodios de calor intenso, especialmente durante la noche, que afectan tanto al rendimiento como a la organización de las bodegas. La vendimia de este año es un ejemplo, con una recolección adelantada.
Esto obliga a adaptar la gestión del viñedo y también la planificación en bodega, pero quizás el mayor desafío sea mantener el equilibrio entre calidad, producción y sostenibilidad. Hay que seguir apostando por la investigación y la innovación, evaluando el comportamiento de las distintas variedades, tanto tradicionales como de nueva implantación, y seleccionando aquellas que mejor respondan a las nuevas condiciones climáticas sin perder identidad.
No se trata de sustituir unas variedades por otras de forma precipitada, sino de tomar decisiones basadas en el conocimiento técnico y en la experiencia acumulada. Extremadura dispone de unas condiciones excepcionales para producir vinos de calidad y debemos aprovecharlas adaptando nuestro modelo productivo a una climatología que ya es diferente de la que conocíamos.
La caída del consumo de vinos, especialmente en tintos, está provocando importantes excedentes. ¿Qué soluciones prácticas habría?
No estamos ante un problema exclusivamente productivo, sino de mercado. El consumo ha cambiado, especialmente en determinados países que tradicionalmente eran grandes consumidores de vino tinto, y eso exige una respuesta estructural, no únicamente medidas coyunturales. Las herramientas excepcionales, como la destilación de crisis, pueden ser útiles para aliviar tensiones puntuales y reequilibrar la oferta y la demanda, pero no pueden convertirse en la única respuesta.
La solución pasa por generar más valor. Debemos avanzar en la comercialización de vinos envasados con marca propia, abrir nuevos mercados internacionales, reforzar la promoción y explicar mejor al consumidor todo lo que hay detrás de una botella de vino: sostenibilidad, calidad, tradición y el papel social que desempeñan las cooperativas en el mantenimiento del medio rural. También es importante seguir mejorando la dimensión empresarial de las cooperativas para ganar capacidad comercial y negociadora.
El nuevo tipo de cliente y de demanda de vinos, ¿obliga a las bodegas a ser cada vez más innovadoras?
Sí, y además es una evolución positiva. Hoy el consumidor busca experiencias diferentes, vinos más frescos, más fáciles de disfrutar y presentados de una forma atractiva. El crecimiento de los vinos blancos es un claro ejemplo de cómo las preferencias del mercado evolucionan.
Las cooperativas extremeñas llevamos tiempo haciéndolo. Hemos invertido en tecnología, en nuevas técnicas de elaboración, en imagen y en diversificar su catálogo. Cada vez encontramos más referencias adaptadas a distintos perfiles de consumidores y a nuevos momentos de consumo, sin renunciar por ello a la calidad ni a la personalidad de nuestros vinos.
