Óscar Argueta (Cooperativa Nuestra Señora de la Soledad de Aceuchal): “Las horas de sol permiten elaborar en Extremadura vinos jóvenes tan buenos como los de Ribera del Duero o Burdeos”

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Entrevista con
Óscar Argueta
Técnico y director comercial de Cooperativa Nuestra Señora de la Soledad de Aceuchal

La Sociedad Cooperativa Nuestra Señora de la Soledad de Aceuchal (Badajoz), que ha cumplido en el pasado mes de mayo su 50 aniversario, pasa por ser la mayor de Extremadura en volumen de producción de vino y una de las mayores de España, sólo superada por los “gigantes” de Castilla-La Mancha. Fundada en 1976, con menos de 20 socios, llegando en la actualidad a más de 800 con marcas como Orgullo de Barros, Señorío de Pedraza y Parthio. Y han lanzado un vino especial para su 50 aniversario con las variedades Syrah, Mazuelo y Tempranillo, en barrica francesa durante tres meses, con 6.000 botellas de tirada. La Soledad está integrada en Viñaoliva.

¿Cómo se gestiona y consigue elaborar vinos de calidad con un volumen tan grande de producción?

Es verdad que somo la cooperativa más grande de vino de Extremadura y la séptima de España, tras las de Castilla-La Mancha. El año que más producción hemos alcanzado fue de 54 millones. La clave para conseguir un vino de calidad pasa por tener buenos agricultores y que los socios tomen la cooperativa como suya, que en verdad así lo hacen. El socio cuida sus viñedos de la mejor forma posible. Además de contar con maquinaria adecuada porque hay días que llegamos a molturar dos millones de kilos de uva. Personal preparado, buena organización y que el socio tiene que entregar la uva en su momento adecuado.

Estamos viendo un cambio de tendencia marcado en el sector del vino. ¿Cómo se ha adptado la cooperativa?

La tendencia global va hacia vinos blancos y espumosos. Gente busca cada vez vinos menos con alcohol, se cuida más. El 80/85% de nuestra actividad es en blancos. Hay que tener en cuenta que en Extremadura con muchas horas de sol permite elaborar unos vinos tintos jóvenes muy buenos parecidos a un Ribera del Duero o cualquier otra zona. Comparable a cualquier otra zona del mundo por las horas de sol, insolación, ya sea Ribera del Duero o Burdeos. Se consiguen grados para el tinto. Y la relación calidad-precio buena. En el envasado estamos en un 70/30% en tinto y blanco.

¿Sigue existiendo un déficit de comercialización en los vinos extremeños?

El problema es que el consumidor en general no sabe los vinos que existen en Extremadura. Es la gran desconocida en el mundo del vino. En Extremadura siempre hemos tenido problemas a la hora de comercializar nuestros productos, que son muy buenos en calidad pero a los que a veces no sacamos el valor añadido que deberíamos.

¿Hay miedo en el sector del vino por este cambio de tendencia en el consumo?

El consumidor ha cambiado mucho desde la pandemia para acá. O lo conocido o lo caro. La clase media y baja de vinos se está abandonando. Y se pierde esa costumbre del consumo. Pasa en la cerveza con la 0,0. Los vinos sin alcohol que podían tener demanda no están conseguidos del todo como si ha ocurrido en la cerveza. Nosotros ya contamos con una línea de vinos de 5 grados y si los quieres hacer de forma natural los costes suben mucho porque hay que parar la fermentación. No hay gas añadido. Pero tienes que luchar en el mercado contra los frizzante que no son mostos parcialmente fermentados sino que son compuestos vínicos con agua, aromas. No son el mismo producto.

¿A nivel de viñedo también hay cambios importantes?

En el sector se está arrancando mucha uva tinta porque tanto en graneles como en envasado la tendencia es hacia blancos. Cuando arranque todo el mundo valdrá dinero la tinta porque faltará. Es cíclico. Y hay gente que incluso perdiendo los derechos asociados a la vid están apostando por plantar olivo, almendro o pistacho buscando sobre todo menos mano de obra y costes. La viña requiere mucha dedicación. Aunque la viña está muy arraigada en Extremadura. La falta de personal es la clave.

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