Juan José Manzanero (Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura): “Hay una tendencia muy positiva en crecimiento de superficie de tabaco que alcanza las 6.500 hectáreas contratadas”

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Entrevista con
Juan José Manzanero
Presidente de la Sectorial de Tabaco de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura

¿Con qué perspectivas se encara la campaña actual de tabaco en cuanto a superficie y perspectivas de precios para el agricultor?

La campaña se encara con prudencia, pero también con una cierta confianza en la fortaleza del sector. La contratación se cerró el 30 de marzo manteniéndose una tendencia muy positiva de crecimiento tanto de la superficie, que alcanza las 6.500 hectáreas, como el volumen contratado, que llega hasta los 23.700 millones de kilos, confirmándose incluso una subida del número de productores resultado de la incorporación de algunos jóvenes al sector.

En precios, el agricultor recibe una mejora, pero hay que decirlo con claridad: no es una subida que permita lanzar las campanas al vuelo. El tabaco es un cultivo muy profesionalizado, muy exigente en mano de obra, agua, energía, curado y manejo técnico y, por tanto, el precio debe leerse siempre junto al coste real de producción y al riesgo que asume el agricultor.

Una de los principales problemas a los que se enfrenta el cultivo es la restricción al uso de determinados fitosanitarios, claves para la sanidad vegetal del tabaco. ¿Es una clara desventaja?

Sin duda. Y no se trata de defender el uso indiscriminado de fitosanitarios, porque el agricultor tabaquero extremeño lleva años haciendo las cosas cada vez mejor, con trazabilidad, control técnico y asesoramiento.

Como la normativa europea considera al tabaco como un cultivo “menor”, las industrias fabricantes de fitosanitarios no se interesan en sustituir los productos que retiran, por el alto coste. Desde Cooperativas y en el seno de la Organización Interprofesional del Tabaco (OITAB) se ha trabajado intensamente para incorporar algunos productos por la vía de “usos menores” y ahora podemos disponer de algún fungicida para el control del moho azul o algún herbicida más para el control de hierba de hoja ancha.

Sin embargo, nos faltan soluciones para el principal problema del cultivo que son los nematodos, esos diminutos gusanos de suelo que se llevan cada año entre 300 y 500 kilos por hectárea. Aquí la única vía posible hasta ahora es la autorización excepcional de productos fumigantes que en años anteriores el Ministerio de Agricultura nos fue facilitando. Y aquí es donde consideramos que el Ministerio tiene una total falta de sensibilidad hacia los productores españoles cuando con las mismas reglas de juego, vemos que en Italia se las siguen concediendo a sus agricultores de tabaco sin los requerimientos que aquí hacen inviables los tratamientos.

Los precios en origen pactados con la industria se acordaron antes de la guerra de Irán y la subida de los insumos. ¿Puede verse comprometida la rentabilidad por hectárea?

Puede verse comprometida, sí, pero se ha negociado que los contratos incorporen mecanismos de revisión para estas situaciones extraordinarias. No podemos pedir al agricultor calidad, cumplimiento, sostenibilidad y permanencia en el territorio si después todo el riesgo económico recae sobre él.

Aquí el cooperativismo tiene un papel fundamental. Una cooperativa no solo agrupa producción, también ordena la oferta, defiende posiciones comunes, ayuda en compras, presta servicios técnicos y da capacidad de negociación a agricultores que, individualmente, tendrían mucha menos fuerza. Pero incluso con esa estructura, si los costes se disparan, la rentabilidad por hectárea puede deteriorarse.

Se sigue hablando mucho en las zonas tabaqueras del cultivo del cáñamo para uso industrial. ¿Serían cultivos complementarios?

En Extremadura estamos trabajando para la implantación de este cultivo y de hecho es la única región en la que el cultivo dispone de una norma técnica de producción integrada, de manera que se pueda incorporar en las rotaciones con el cultivo del tabaco, por ejemplo. Esto es un hito importante pero solo no basta.

Como complemento, puede tener recorrido. Como solución milagrosa, no. El futuro de las zonas tabaqueras pasa por defender el tabaco donde es competitivo, reforzar el cooperativismo y abrir nuevas líneas de cultivo con prudencia, contrato y valor añadido en el territorio.

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