La guerra de Irán dispara el precio del gasóleo agrícola y los fertilizantes a las puertas de la nueva campaña de regadío
El sector agroganadero español gasta cada año unos 135 millones de euros en carburantes y energía
La fuerte subida de los precios de los carburantes provocada por la guerra de Irán y el cierre logístico del Estrecho de Ormuz ha provocado en las últimas semanas ha tenido un fuerte impacto en el sector agrario y ganadero. Hay que tener en cuenta que el sector agroganadero extremeño tiene un gasto anual medio de unos 135 millones de euros en energía y carburantes, según datos del Informe sobre la Agricultura y Ganadería de Extremadura publicado por la Fundación CB/Ibercaja. El gasto energético es el más importante entre los insumos del agro regional, por delante de semillas y plantones (106 millones de euros), fertilizantes (120 millones), fitosanitarios (71 millones) o productos veterinarios (72 millones de euros). Solo en los primeros días del conflicto, el precio de la gasolina subió en España 15 céntimo por litro y en el caso del gasoil, unos 28 céntimos por litro.
Esta situación se produce justo cuando estamos a las puertas del inicio más intensivo de las nuevas labores de la cara a la campaña de regadío de verano en cultivos claves para Extremadura como tomate de industria, maíz, fruta de hueso…
Según han denunciado las cuatro granes organizaciones agrarias con presencia en Extremadura (Asaja Apag, UPA, COAG y Unión de Uniones), en las primeas semanas tras el inició de los bombardeos de Estados Unidos e Israel en Irán, el gasoléo B o agrícola se habría encarecido de media entre un 20 y un 40% por ciento. Sin contar el aumento de los precios de algunos fertilizantes, especialmente los que llevan urea y fosfato, ya que varios países de Oriente Medio son grandes productores de materias primas básicas para su fabricación y el Estrecho de Ormuz un punto clave en su comercio internacional. A esta situación se suma el aumento de los aranceles por parte de la Unión Europea a los fertilizantes importados de Rusia y Bielorrusia, grandes productores, por la guerra en Ucrania.
Especulación
Las cuatro OPAs han denunciado movimientos especulativos ya que en muchos casos los nuevos precios de gasóleo y fertilizantes son de producto que las empresas suministradoras ya tenían en stock antes del comienzo de la guerra. Incluso la COAG ha presentado una denuncia ante la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) para que analice la actual situación y averigüe si se ha producido especulación en la venta de estos insumos. Hay que tener en cuenta que menos de un 20% del petróleo que llega a las refinerías españolas lo hace desde países cercanos o afectados logísticamente por la guerra.
Las organizaciones agrarias han solicitado al Ministerio de Agricultura que exija a Bruselas ayudas extraordinarias para paliar los altos precios de fertilizantes, así como ayudas de Estado en España, como se hizo en 2024. Y que este insumo básico quede exento del impuesto al Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) que, en su opinión, solo ha servido para que las grandes compañías especulen con el precio.
Según la Unión de Uniones, se habría producido una subida de entre un 30% y un 40% del gasóleo agrícola y un 25% de los fertilizantes, lo que tendrá un impacto directo en las cuentas del campo y también en cesta de la compra y en el IPC.
Otro elemento que puede tener un impacto muy destacado es también el del gasto energético en las industrias del tomate extremeñas, principalmente de gas natural. Un elemento clave que puede dificultar aún más las negociaciones entre industrias y organizaciones de productores para conseguir estos últimos un precio más elevado por tonelada de tomate entregada.
