Ángel Calle (OBAEX): “Los precios no dan para mantenerse en el campo si no cambiamos también cómo circulan los alimentos”

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Entrevista con
Ángel Calle
Co-organizador OBAEX

¿Con qué objetivos nace el Observatorio de Agroecología Extremeño (OBAEX)?

El OBAEX nace en el marco del I Congreso Extremeño de Agroecología, que  arrancó el pasado 9 y 10 de octubre en Mérida y volverá a retomarse en primavera. Mediante encuentros en universidades, centros de educación ambiental o espacios productivos queremos ofrecer propuestas desde la agroecología en torno a la situación de crisis del sector agroganadero, el despoblamiento rural, el cambio climático o el derecho a una alimentación saludable. La agroecología nos habla de cómo producir alimentos de manera sustentable, a la vez que cuidamos de las personas y de nuestra región.

Todo el material producido  lo tenemos sintetizado en el Observatorio extremeño de Agroecología (OBAEX, www.obaex.org), para ser una herramienta plural de voces, investigaciones y experiencias para hacer avanzar la agroecología en Extremadura.

Extremadura figura entre las grandes regiones en hectáreas de agricultura ecológica pero bastante atrás en la lista de transformadores y comercializadoras ¿Qué habría qué hacer?

Habría que pensar la agroecología extremeña en tres direcciones. En primer lugar, visibilizar y apoyar las experiencias de producción y transformación de alimentos que nacen para sumarse al tren de la alimentación ecológica y que tienen una repercusión directa en la región.

En segundo lugar, relocalizar los sistemas agroalimentarios para que Extremadura deje de ser una región periférica que se pone al servicio de mercados mundializados. Estos mercados extraen energía, materiales, fertilidad y trabajo de los extremeños, pero dejan muy poco aquí y son parte de las razones de esta pandemia, como anteriormente lo fueron ya de otras gripes (aviar, porcina): degradan ecosistemas, favorecen monocultivos que reducen la biodiversidad y fomentan macrogranjas que están detrás de la llegada de enfermedades de origen animal.

Y en tercer lugar, la administración debiera prestar atención a planes que realmente incentivaran esta relocalización sostenible. O proponiendo planes de compra pública que incentivaran la compra regional de alimentos que vienen de la pequeña producción. O creando fondos y apoyos formativos para facilitar la transición agroecológica. Digo “realmente” porque hay muchos titulares pero cada vez estamos más abajo en el ránking de producción y transformación ecológica en este país.

¿Lo ocurrido con la pandemia del Covid debería “ayudar” a impulsar aún más el comercio local?

Si fuéramos sensatos, si no quisiéramos continuar por esta senda de destrucción y malnutrición, seguramente sí. Ha habido un impulso  porque al ser la salud un tema fundamental en estos tiempos ha actuado como tirón de la demanda de productos saludables. Necesitamos circuitos de comercialización cercanos y directos. Porque de no ser así no habrá un impulso real al sector ecológico si no a un nuevo nicho de mercado. El pequeño agricultor o agricultora está hoy a merced de la gran distribución. Los precios no dan para mantenerse en el campo si no cambiamos también como circulan los alimentos y la capacidad de decisión tanto del productor o productora como de la persona que quiere nutrirse de forma saludable.

Sigue mandando “el negocio de la comida”, cada vez menos sostenible, ¿qué huella ecológica tiene un alimento (incluso teniendo una certificación “ecológica”) que precisa que haya productos recorriendo miles de kilómetros hasta llegar a nuestras mesas?

¿Hay riesgo de que con la entrada de las grandes cadenas de distribución en el sector ecológico se desvirtúe su esencia?

Efectivamente, es lo que llamamos la “convencionalización de la agricultura ecológica”. Al productor o productora se le paga poco. Del lado del consumo, a quien no tiene muchos recursos no le llegan estos alimentos porque no se favorecen los mercados locales. Y a quienes quieren cultivar usando materias, insumos o productos cercanos se le desanima, se le desincentiva, cuando estamos demostrando que no es así. Se nos vende que debemos acudir a las grandes firmas de producción de agroquímicos tradicionales. Eso no es agricultura ecológica.

Coméntanos algo de la realidad a día de hoy del proyecto de Ecojerte.

Somos una pequeña cooperativa radicada en Casas del Castañar, en el Valle del Jerte.Nos dedicamos a la fruta, pero estamos ya a punto de entrar en la producción de quesos bajo la marca “La cabra tira al Jerte”. Será una línea cooperativa a la que seguirán otras, siempre pensando que es la intercooperación y la relocalización de los sistemas agroalimentarios la mejor apuesta.

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