criadillas

El rey extremeño de las setas

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Productos Silvestres Julián Martín lleva desde 1979 en Moraleja como un referente en la comercialización de setas, conservas silvestres y productos de la huerta

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Julián Martín, fundador de la empresa

“Dependemos 100% de la naturaleza”, asegura José Enrique Martín, responsable de producción de la empresa Productos Silvestres Julián Martín, el gigante de productos naturales como setas, boletus, espárragos silvestres, criadillas y cardillos, afincada en Moraleja. La empresa la fundó su padre, Julián, en 1979 y ha logrado en estos años convertirse en uno de los principales actores del mercado de productos silvestres en España con su marca El Campanillo. Los venden en fresco, ultracongelados, deshidratados… En grandes y pequeños formato. Siempre innovando, como con sus snacks de boletus. Además de cultivar también espárrago verde cultivado en las Vegas del Arrago, La Moheda y Vegaviana y envasar y comercializar grandes cantidades de pimientos asados y guindillas.

“Para nosotros ha sido muy importante el gran interés que existe desde hace diez o quince años en toda España por la micología, que ha llegado a las cocinas de muchas casas españolas. Ya no se ve como un producto exclusivo y de lujo sino que se puede utilizar en muchos platos. Es un producto que no admite término medio: o te gusta mucho o no. Antes el 95% de la distribución se hacía en restaurantes y ahora está mucho más diversificado”, asegura José Enrique. “España ya es uno de los países con mayor consumo junto a Italia, Alemania o Francia”. La expansión del negocio les ha obligado a comprar no solo en Extremadura sino en otras regiones de España e incluso de Europa, aunque sigue siendo muy activos en Extremadura.

En el caso de otros productos con gran tradición en Extremadura como los espárragos silvestres o las criadillas de tierra, su comercialización fuera resulta más complicada ya que no se conocen tanto ni están arraigadas en la gastronomía local.

Este nuevo perfil de cliente les ha obligado también a cambios en los modelos de comercialización. “Prestamos mucha atención a lo que nos cuenta y dicen en nuestra red de distribución, porque al final están muy cerca del cliente final. Lo que no se puede pretender en los tiempos actuales es vender un tarro de cinco kilos cuando que el cliente quiere un envase de 300 gramos”, comenta el responsable de producción de la empresa.

Lo que preocupa y mucho a los responsables de Productos Silvestres Julián Martín es el clima y la falta de lluvias de los últimos años. “Tenemos en la fábrica una tecnología puntera de preparación, envasado y conservación de los productos, pero de nada nos sirve si no llueve y las estaciones no vienen como deberían. El año pasado, el 2017, fue el peor desde que llevamos con la fábrica. Si en un buen año, como el 2015, llegaban a entrar al dìa más de 20.000 kilos de boletus, el pasado año en los mejores días no entraron casi ni 1.000 kilos”. Por ello, la empresa aprovecha también los mejores años para acaparar producción en previsión de malas cosechas. “Hay gente que se cree que porque llueva una semana será un buen año de setas o boletus. Su formación es un proceso lento de meses que requiere la climatología correcta”. Tampoco han ayudado los incendios que asolaron Sierra de Gata hace unos años ni la deforestación de otras zonas de España como Galicia, donde también compran bastantes productos. “La seta es un parásito del árbol y si no hay vegetación difícilmente se criará”, asegura José Enrique.

La empresa también cultiva 100 hectáreas de espárragos verdes en la Valle del Arrago, que dependen completamente del nivel de los embalses de Rivera de Gata y el Borbollón y las posibilidades de riego existentes. La naturaleza manda.

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