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La certificación agroalimentaria, una herramienta clave para exportar y poder vender en la gran distribución

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La demanda de certificaciones crece con fuerza en Extremadura en sectores como el de la fruta de hueso, vacuno, ovino, ibérico y conservas vegetales

Si hay un sector en el que la certificación tanto  de los sistemas como procesos como de los productos finales resulta imprescindible ese es el agroalimentario. Tanto para exportar y poder acceder a terceros mercados con controles sanitarios muy exigentes como Estados Unidos o Japón, como para el propio mercado interno donde las multinacionales que controlan la gran distribución cada vez exigen más certificaciones y controles de calidad.

Extremadura ha dado un gran salto en la demanda de todo tipo de normas y protocolos de certificación en los últimos años ante el fuerte empuje exportador del sector agroalimentario regional. Sectores claves en la agroindustria extremeña como el de la fruta de hueso, tomate concentrado y salsas, conservas vegetales, aceituna de mesa, aceite de oliva virgen, vino, quesos y productos cárnicos, han adoptado en los últimos años distintas certificaciones para poder acceder a ellos.

Cualquier empresa o cooperativa agroalimentaria debería disponer en toda su cadena de valor de certificaciones de conformidad con los principales protocolos como BRC, IFS, BRC-Envases, GlobalGAP, ISO 9000, ISO 22000, JAS, o si necesitan las de certificación ecológica, como NOP, KRAV o Biosuisse entre otras, además de normas específicas como la de Calidad del Ibérico o Jamón Serrano, tan importantes en Extremadura. A las que hay que añadir las que están orientadas a colectivos específicos por salud, procedencia geográfica o criterios religiosos como las de celíacos, Halal o Kosher.

Sin olvidar otras muchas que tienen que ver con la seguridad alimentaria, la verificación medioambiental o los puntos críticos de control en los procesos de producción y envasado. Decenas de entidades, acreditadas por ENAC, ofrecen estos servicios, entre las que destacan algunas como AgrocolorCertifood o SAI Global.

La acreditación de las entidades de certificación de producto que conceden distintivos o marcas de calidad es el sistema más aceptado para generar confianza en dichas marcas, y por tanto en la calidad que representan. Entre las certificaciones más comunes a nivel internacional destacan la BRC  (desarrollada por la British Reatil Consortium), la IFS (International Food Standard),  promovido por la asociación de distribuidores de Alemania, Francia e Italia y la Global GAP, muy enfocada a cultivos de hortalizas y frutas, y explotaciones agrarias.

Sin olvidar la importancia que tienen los sellos de calidad propios como la IGP Corderex, la IGP Ternera de Extremadura o la DO Dehesa de Extremadura, en el caso de productos cárnicos.

Las empresas y cooperativas extremeñas apuestan por la certificación como clave para exportar

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La certificación se impone en el mundo agroalimentario regional. Las empresas y cooperativas extremeñas han dado un gran salto en la demanda de todo tipo de normas y protocolos de certificación en los últimos años ante el fuerte empuje exportador del sector agroalimentario regional, en áreas como el tomate para conservas y salsas, fruta de hueso, hortalizas, vino y aceites de oliva, etiquetado facultativo de carnes de vacuno, ovino y caprino, cerdo ibérico, arroz y un largo etcétera de alimentos.

Cualquier empresa o cooperativa agroalimentaria debería disponer en toda su cadena de valor de certificaciones de conformidad con los principales protocolos como BRC, IFS, BRC-Envases, GlobalGAP, ISO 9000, ISO 22000, JAS, o si necesitan las de certificación ecológica, como NOP, KRAV o Biosuisse entre otras, además de normas específicas como la de Calidad del Ibérico, tan importantes en Extremadura. A las que hay que añadir las que están orientadas a colectivos específicos por salud, procedencia geográfica o criterios religiosos como las de celíacos, Halal o Kosher.

Sin olvidar otras muchas que tienen que ver con la seguridad alimentaria, la verificación medioambiental o los puntos críticos de control en los procesos de producción y envasado. Decenas de entidades, acreditadas por ENAC, ofrecen estos servicios entre las que destacan Certifood, SAI Global o Calicer, entre otras.