biometano
El fondo renovable de Mapfre proyecta cinco plantas de biometano en Extremadura, la primera de ellas de alperujo de aceituna
El mercado del biometano está en plena ebulición, incluso pasando a ser vendido en algunos casos como un “producto financiero” alternativo con rentabilidades de entre el 12 al 15%. Y Extremadura está en primera fila en el mapa de estas iniciativas.
La multinacional aseguradora Mapfre ha presentado su fondo Energías Renovables II, junto a la empresa de gestión de activos Abante. La idea es construir entre 20 y 25 plantas de biometano en España en cinco años y captar para ello una inversión global de 100 millones de euros. La primera de ellas, ya en tramitación administrativa, se ubicará en Oliva de Plasencia (Cáceres).
El proyecto de Mapfre está asesorado por la consultora ambiental y energética IAM Carbonzero. Extremadura, Castilla y León y Madrid serán los primeros emplazamientos. Se prevé que alcancen la fase de construcción en el último trimestre del año y principios del 2025 y que estén operativos a lo largo de 2025.
La idea inicial del fondo de inversión de Mapfre es que al menos cinco de estas plantas de biometano se ubiquen en la Comunidad de Extremadura. Además de la de Oliva de Plasencia, también prevén construir plantas en los términos de municipales de Mérida y Villafranca de los Barros, y sigue la búsqueda de nuevos emplazamientos cercanos al posible abastecimiento de la materia prima que hay que valorizar. En todas España, el fondo de Mapfre ya cuenta con nueve proyectos en diferente fase de tramitación administrativa.
“Este fondo es el primero de MAPFRE que se cataloga como artículo 9 según el reciente Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles (SFDR). Es la categoría más exigente porque incluye los fondos sostenibles que, además tienen un impacto positivo a nivel medioambiental y social explícitamente definido. Con este fondo, además ofrecer buena rentabilidad financiera, MAPFRE contribuye a la descarbonización del planeta, aporta alternativas a la crisis energética, y, lo más importante, estamos invirtiendo en el medio rural a través de la agricultura y la ganadería. Además, me enorgullece decir que las primeras plantas se van a desarrollar en mi tierra, en Extremadura”, ha asegurado Antonio Huertas, presidente de MAPFRE, durante su intervención en el XL seminario de la APIE en Santander.
Alperujo
El proyecto más avanzado, el de Oliva de Plasencia, se hará a través de la filial Desarrollos Bioenergéticos de Extremadura Alagón S.L., que salió a información pública a mediados de mayo. El proyecto consiste en la construcción y puesta en funcionamiento de planta de biometanización de alperujo.
En la planta proyectada, mediante un proceso de digestión anaerobia, se descompondrá la materia orgánica contenida en los alperujos y el ramón de olivas, para transformarla en biogás y en un residuo sólido estabilizado. El biogás obtenido será purificado y refinado para obtener biometano, que será inyectado en la red de gas natural. El proyecto prevé su implantación en dos fases. Tras la primera fase, la planta tendrá capacidad para tratar hasta 25.000 tn/año de este residuo, ampliándose a 50.000 tn/año con la segunda fase.
La planta de Oliva de Plasencia contará con dos balsas para almacenamiento de alperujo, de 25.000 m3 de capacidad cada una de ellas. Estas infraestructuras serán impermeables y estancas; contando, además, con una cubierta flotante para evitar fermentaciones del material, antes de su entrada a los digestores, y los consecuentes olores y emisión de gases. Y una balsa más de 20.000 m3 de capacidad, para el almacenamiento de digestato líquido. Esta balsa será igual, en cuanto a diseño y construcción, a las dos balsas anteriores.
Según Mapfre, su nuevo fondo Energías Renovables II se centrará en la producción de biometano, “un biocombustible 100% verde que se obtiene a partir de residuos de origen animal y vegetal y que se puede inyectar directamente a la red de gas natural, generar energía eléctrica a través de motores y utilizar como combustible. El fondo dará entrada a otros inversores institucionales y a clientes de banca privada”.
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Darío Pérez (Grupo Oleofat): “Extremadura produce suficientes residuos agroganaderos para alimentar un parque de plantas de generación de gas renovable”
Entrevista con
Darío Pérez
Responsable de Naturmet (División de Biometano del Grupo Oleofat)
¿Cuál es el potencial de Extremadura en relación a la producción de biometano con recursos agroganaderos?
Extremadura cuenta con un potencial interesante debido a la gran cantidad de residuos generados a partir de las actividades agroganadera e industrial. Además, la actividad del sector primario genera a día de hoy suficiente cantidad de residuos como para alimentar un parque de plantas de generación de gas renovable. Pero también algunas plantas de biometano tienen la capacidad de tratar lodos de depuradoras de aguas residuales o el llamado FORSU (Fracción Orgánica del Residuo Sólido Urbano), aunque una parte de estos residuos y subproductos suponen un problema para su transformación en biofertilizantes.
Es en este potencial de Extremadura de generar subproductos y residuos a nivel local donde aparece la oportunidad para el sector primario con este tipo de instalaciones, pues su gestión se va a producir también a nivel local. Los residuos y subproductos de este tipo de instalación siempre proceden de un radio máximo de 40-60 km por dos motivos: el primero es ambiental, pues a mayor distancia mayor huella de carbono necesaria para producir el biometano. El segundo es económico, pues a mayor distancia, mayor coste derivado del transporte. Extremadura cuenta con una red de gas de primer nivel para la inyección, así como actividad económica capaz de absorber el gas renovable que estas plantas generan.
¿Cuáles serían los cultivos y ganadería con más valor para esta actividad?
Una planta de biometano puede funcionar con mono digestiones (se tratan uno o dos tipos de residuos o subproductos) o codigestiones, donde se tratan más tipos de residuos o subproductos. Desde Naturmet entendemos este tipo de proyectos no sólo desde el punto de vista de sostenibilidad ambiental al producir gas renovable, biofertilizante y el tratamiento de residuos, sino desde un punto de vista de sostenibilidad social y económica. Esta perspectiva nos lleva a tratar el residuo generado a nivel local, tratando residuos y subproductos que suponen una problemática concreta y que se dan en una zona muy específica.
Así pues, el potencial en Extremadura es muy diverso, según la zona donde se localice el proyecto. Nuestros proyectos tratan residuos y subproductos como el alperujo, el alpechín, los purines, los estiércoles de gallina, cerdo o vaca, así como otros desechos procedentes de las industrias agrarias y cárnicas como la industria del tomate. De esta manera conseguimos atajar algunos problemas locales como la quema de mata de tomate de los campos o la eliminación de algunas balsas actuales de purín.
¿Las empresas y cooperativas comienzan a ver ya la gestión de los residuos como una oportunidad y no como un problema?
Por supuesto; existen actividades en el ámbito ganadero o agrario que llevan a cabo pymes extremeñas gestionadas por familias que ante las nuevas regulaciones ambientales como la prohibición de la quema de la mata de tomate o la limitación de las emisiones en las balsas de purín, suponían un problema ambiental y económico. Este riesgo lastra la viabilidad económica y ambiental de muchas de estas pequeñas empresas. Las plantas de biometano, que en Europa llevan décadas solucionando este tipo de problemática con los residuos, les va a aportar una solución, mitigando este riesgo, eliminando costes e incluso, en algunos casos, suponiendo nuevos ingresos. Entre nuestros proveedores también existen grandes empresas de referencia en el tejido industrial de la alimentación y bebidas, que son líderes en Extremadura y España.
¿El biogás generado podría abaratar la factura energética de empresas agro y cooperativas?
Sin duda ser menos dependientes del gas que se compra fuera de nuestras fronteras va a suponer una rebaja cuantiosa en la factura energética. Este gas, al ser renovable y sostenible, supone una rebaja en las obligaciones del mercado de comercio de emisiones a los que algunas empresas extremeñas están sometidas, ya que pasarán de emitir gases de efecto invernadero al quemar gas natural de origen fósil a no emitir nada debido a que estarán quemando gas natural renovable, o biometano, que es lo mismo.
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