Extremadura apuesta por el cultivo del castaño como cortafuegos en su gestión forestal tras los incendios
Su cultivo suma 3.000 hectáreas en la región, especialmente en Villuercas-Ibores, Jerte, La Vera y Ambroz
Tras los graves incendios forestales del verano de 2017 en Portugal, que dejaron más de 60 muertos y 130 heridos graves, las autoridades lusas decidieron apostar en muchos de sus territorios por un cambio drástico en su política forestal. Incentivando la plantación de miles de hectáreas de cultivo de castaños a modo de cortafuegos, en regiones como la de Tras Os Montes.
Tras los incendios de este pasado verano en Extremadura que han dejado unas 50.000 hectáreas calcinadas, la Junta de Extremadura ha impulsado diferentes cambios normativos entre los que destacada facilitar el cambio de cultivos forestales a leñosos en diferentes condiciones. Y en este caso, el cultivo del castaño se erige como clave en esta nueva política. Especialmente por ser un cultivo muy bien adaptado en Extremadura, en zonas de media montaña y sierra con gran densidad de arbolado.
En crecimiento
Según los datos de ESYRCE del 2024, la Comunidad de Extremadura cuenta con casi 3.000 hectáreas de cultivo de castaños para consumo. El cultivo del castaño se ha asociado desde hace muchos años a varias comarcas extremeñas, como la de Villuercas-Ibores, Valle del Jerte, La Vera, Valle del Ambroz, o municipios concretos como Valencia de Alcántara o Cabeza La Vaca. Un cultivo que no ha dejado de crecer en los últimos años, renovando castañares tradicionales y ganando terreno baldío en terrenos de sierra. Si se contabiliza la destinada a madera y para uso forestal, la extensión del cultivo de castaño puede aumentar sensiblemente. En los últimos años, la extensión del cultivo o de nuevas replantaciones puede superar las 100 hectáreas anuales.
Actualmente por su precio en origen, se trata de uno de los cultivos de sierra más rentables y que mejor puede adaptarse a la región. Como en Gata-Hurdes, donde ha crecido el interés por el producto. En el cultivo tienen destaca presencia las cooperativas como la de la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte o la de cooperativas más pequeñas en la comarca de las Villuercas, y grandes empresas como Castañas El Común, con sede en Guadalupe o Campo y Tierra en Malpartida de Plasencia. La producción de castaña extremeña se dirige tanto al mercado nacional como a la exportación, a mercados como Italia y Centroeuropa entre otros.
Zonas productoras
El Jerte y las Villuercas son las dos grandes zonas productoras de castaña de la región. La producción media regional está en torno a los 4,5 millones de kilos, de los entre 2,5 y 3 millones proceden del norte de Cáceres. La producción en la zona de las Villuercas oscila entre el millón y millón y medio de kilos. Destaca sobre todas las variedades la Verata, muy bien adaptada a Extremadura.
Uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta el sector de la castaña es el de la plaga de la avispilla del castaño (Dryocosmus kuriphilus), que ya ha llegado a Valle del Jerte y Gata, y que ha causado importantes daños en castañares de Italia y Portugal.
El Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX) trabaja desde hace años dentro del área de Protección Vegetal en aportar herramientas para el manejo de las principales enfermedades del castaño, el chancro y la tinta, con el objetivo de mejorar el estado fitosanitario de los árboles para recuperar la superficie de este cultivo de interés de la región.
El chancro del castaño, enfermedad causada por el hongo Cryphonectria parasitica, afecta a ramas y troncos y es un problema grave en la comarca de Villuercas Ibores Jara.
