David Paniagua (Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura): “Es un valor diferencial que el cultivo de la almendra en Extremadura sea mayoritariamente en regadío”
Entrevista con
David Paniagua
Presidente del Grupo de Trabajo de Frutos Secos de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura
¿Cómo ha sido la campaña pasada de almendra y pistacho en Extremadura?
La campaña pasada de almendra y pistacho en Extremadura ha estado condicionada por diversos factores, aunque con un balance que podemos calificar de razonablemente positivo. En almendra, las cooperativas han logrado gestionar una campaña marcada por episodios de lluvia tardía que afectaron a zonas concretas. Aun así, gracias a una buena planificación de manejo y a la profesionalización de los socios productores, la calidad final está siendo notable, con calibres uniformes y una estabilidad que el mercado reconoce. En el pistacho, seguimos en una fase de consolidación, con plantaciones que empiezan a entrar en plena producción.
La aportación de las cooperativas es clave para acompañar a los agricultores en aspectos técnicos, desde la elección varietal hasta la recolección y la postcosecha. Aunque los rendimientos son todavía variables, la tendencia es prometedora y responde a una estrategia de medio plazo bien orientada.
En relación a otras regiones, el cultivo de la almendra en Extremadura es mayoritariamente en regadío. ¿Es un valor diferencial para la región?
Sí, es un valor diferencial muy significativo y las cooperativas han sabido convertirlo en una ventaja estratégica. El regadío permite garantizar producciones más regulares, calibres homogéneos y una calidad constante. Además, en un escenario de mayor incertidumbre climática, disponer de explotaciones tecnificadas y sistemas de riego ajustados mejora la eficiencia y la sostenibilidad.
Las cooperativas están siendo motor en la implantación de técnicas de riego de precisión, asesoramiento en fertirrigación y optimización del uso del agua, reforzando así la competitividad del sector sin comprometer los recursos naturales.
Son ya varias grandes cooperativas extremeñas que cuenta con sección propia de frutos secos. ¿Sigue creciendo en hectáreas el cultivo a un buen ritmo?
El crecimiento exponencial que vivimos hace unos años se ha parado. La superficie se ha estabilizado y va creciendo a un ritmo más lento y planificado que en la primera ola de expansión. Se están tomando decisiones de inversión con criterios profesionales, gracias a la labor de acompañamiento técnico y financiero de las cooperativas.
Seguimos creciendo en volumen, pues hay plantaciones que están entrando en producción. Hoy se plantan variedades mejor adaptadas y se seleccionan zonas donde existe disponibilidad hídrica y viabilidad agronómica a largo plazo.
Las cooperativas que han creado secciones específicas de frutos secos desempeñan un papel determinante, ya que agrupan oferta, facilitan servicios de formación, gestión de calidad y comercialización y permiten avanzar en procesos de transformación. Esta estructura minimiza la dependencia de intermediarios y ayuda a que el valor añadido vaya para los agricultores socios de esas cooperativas y que permanezca en el territorio.
¿Qué puede aportar al sector en Extremadura la entrada de un gigante cooperativo de los frutos secos como Unió?
Puede suponer una oportunidad relevante siempre que se trabaje en cooperación real y equilibrada. Unió cuenta con experiencia en industrialización y en acceso a mercados internacionales consolidados. Extremadura aporta superficie productiva en crecimiento, calidad y un modelo cooperativo cohesionado. Unió puede aportar dimensión, canales comerciales y conocimiento industrial. Si se alinean estos elementos, podremos dar un salto en competitividad, profesionalización y estabilidad, reforzando el papel de las cooperativas como garantes del valor en origen y del desarrollo sostenible del medio rural.
