Miguel Halcón (ALSAT): “El precio del tomate para industria en Extremadura es el segundo más alto que se paga a nivel mundial, después de Italia”
Texto:
Miguel Halcón
Director Comercial de ALSAT
La situación del mercado actual de derivados es compleja, más aun si a la hora de este análisis (04/03/2026), nos encontramos con una nueva y en este caso inmensa, incertidumbre con respecto a la situación geopolítica en Oriente Medio. Con el tráfico marítimo con Oriente cortado y una expectativa de subida de los precios de los insumos energéticos. Es fácil entender que entramos en una situación de comercio a nivel mundial más compleja, si cabe aún.
El punto de partida era y es. En la actualidad existe mucho stock de producto disponible campaña 2025 e incluso 2024. Esta circunstancia hace que los precios de productos derivados del tomate tengan una clara tendencia a la baja. Esta tendencia a la baja se ve amplificada por las primeras previsiones de producción de campaña 2026, por encima de los 40 MM de TM a nivel mundial, lo que no ayuda para nada a una estabilización del mercado.
Bien es cierto que el gran montante de dichos excedentes está en manos de chinas y californianas, pero como siempre hemos comentado, el mercado es global, siempre estaremos afectados por el nivel de stocks “sobrantes” en el ámbito mundial.
En España y concretamente en Extremadura, lejos de intentar equilibrar el coeficiente oferta/demanda, estamos estimando una campaña 2026 incluso superior a la 2025, hecho que nuevamente no ayuda a equilibrar el mercado y, por ende, volver a unos precios atractivos para la industria y para el agricultor.
Sin entrar en polémicas, debemos entender que en Extremadura el precio del tomate para industria es el segundo precio más alto que se paga por ella a nivel mundial, después de Italia. Teniendo en cuenta, que el producto italiano de industria se paga un premium por el claim “Made in Italy”. Para que nos hagamos una idea: si por una tonelada de 28/30 español, portugués o griego se paga con suerte alrededor de 1.100 €/TM, por el italiano, exactamente el mismo producto, se llega a vender por encima de los 1.700 €/MT (un 50 % más). NdA: Precios estimativos a nivel de proporcionalidad.
Estamos hablando que, a nivel europeo y por consiguiente a nivel mundial, en el mercado de venta en el cual se mueve España en productos derivados de tomate de las industrias extremeñas, tanto cooperativas como privadas, se está pagando por la materia prima el precio más alto a nivel mundial, sacando a Italia de la ecuación, principal input en el coste de los productos derivados del tomate.
No es la primera vez ni la última que nos encontramos en esta situación, y tras 26 años de experiencia a nivel comercial existen soluciones, que sin duda se activaran, muchas veces de manera automática.
Creo que no debemos ser pesimistas, y expongo a continuación las vías de solución que, a mi humilde opinión y mirándonos el ombligo, nos deben encaminar a una reactivación de precios, y por ende a un reequilibrio de la balanza oferta y demanda que en nuestro caso es, no por repetido, lo más importante y la base para el futuro.
Oferta:
-Debemos, si o si, reducir la producción a nivel europeo de tomate de industrias de forma coyuntural no estructural. Dos años de penurias, nos llevaran a un mercado más saneado. Todos sabemos aquí los stocks que tenemos sin vender y nuestra capacidad de venta, ajustémonos a eso.
-Podemos y debemos desestandarizar los productos, vía packaging o diferentes concentraciones. No debemos producir un concentrado estándar en bidón porque sí.
-Defendamos el producto “Made in Spain”: después de más de 25 años defendiendo con orgullo el producto español, sigo con ahínco haciéndolo, aunque soy consciente lo difícil que es “luchar” contra Italia. Misma maquinaria, mejor materia prima, mínimo igual o mejor certificaciones y seguridad alimentaria.50% menos en precio.
Demanda:
-Aquí nuestro mercado es principalmente el europeo y digamos, un 10% de países de alto nivel adquisitivo de Asia (Japón, Corea del Sur). Por nuestra complejidad de costes y el nivel adquisitivo de los mercados “target”, difícilmente podemos competir en otros escenarios donde el precio es primer motivo de compra.
Y Europa la vieja…las reglas estrictas de producción europeas a nivel agrícola e industrial, y las que vienen en el medio plazo. Hacen a la producción europea poco competitiva. Pienso que la reducción de costes esta más que aquilatada, y la reducción posible futura son céntimos frente a los muchos € de diferencia en coste, que nos hace imposible ser competitivos a nivel materia prima, laboral y productivo.
Muchas veces este apretar para reducir costes, repito céntimos, nos hace caer en la inevitable tendencia de reducir calidad y servicio. La solución, aunque estemos ya cansados de pedirla, es que las exigencias internas se conviertan también en exigencias externas, utópico pero necesario. Pesticidas, mano de obra, condiciones de trabajo en campo e industria, CO2, plásticos, agua etc….
Políticamente esto es el ying y el yang, por un lado, se defiende a la agricultura e industria, que son unos pocos votos pero por otro encarecen los productos en los supermercados al evitar que entren productos baratos exteriores, y así se encarece la cesta de la compra e IPC, que son un montón de votos….aunque siempre nos quedaran argumentos para poder pagar algo más por nuestros productos en supermercados como son: seguridad alimentaria, protección del Medio Ambiente, defensa de la autarquía de suministro europea, no depender de decisiones políticas europeas…y probablemente muchos más.
