Extremadura se mantiene como la quinta región en número de almazaras con nuevas aperturas de mayor volumen
La región ha pasado de contar con 227 almazaras en 1998 a 138 en la actualidad, con más capacidad y rendimiento
En las décadas de los años 50 y 60 del siglo pasado era habitual encontrar en muchos pueblos de Extremadura varios molinos de aceite que servían para moler la aceituna de la zona y suministrar el aceite de año a sus vecinos como autoconsumo. De forma más o menos rudimental, aguantaron hasta la llegada de los modernos sistemas de extracción que las marcas italianas en un primer momento fueron introduciendo en la península. Hoy muchos de esos pueblos ni tan siquiera cuentan con alguna almazara operativa, un sector que ha sufrido una espectacular transformación en las últimas décadas en España y en Extremadura.
Los datos de la evolución del sector almazarero en Extremadura así lo corroboran. La región contaba con unas 227 almazaras o molinos de aceite en el año 1988, de los que 114 se encontraban en la provincia de Badajoz y 113 en la de Cáceres, según datos del estudio que José María Terrón publicó en el Informe Agrario de Caja Badajoz bajo el título de “La revolución almazarera en Extremadura: 1986/1996.
En el año de 1996, el número de almazaras ya había bajado hasta las 176, de las que 95 se ubicaban en la provincia de Badajoz. Eran años en los que el cultivo del olivo tenía muchos interrogantes, con campañas agresivas por parte de potentes multinacionales para introducir de forma masiva el consumo de otras grasas vegetales más baratas como girasol, colza o soja. No había ni comenzado la cultura del aceite de oliva virgen extra ni la elaboración y comercialización de AOVEs de calidad superior o premium.
Profesionalización
El sector almazarero comenzó una transición hacia una mayor profesionalización, en la que tuvieron mucho que ver los cambios en los sistemas de extracción, el empuje de las cooperativas productoras hacia la transformación directa del producto, y comenzado el nuevo siglo, la irrupción constante de los nuevos sistemas de plantación en seto y superintensivos a los que se fueron asociando muchos proyectos almazareros marquistas propios.
Según datos de la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), en la actual campaña olivarera 2023/2024, la Comunidad de Extremadura cuenta con un total de 138 almazaras, de las que 89 se ubican en la provincia de Badajoz y 49 en la Cáceres. Este dato es uno de los más destacados en las últimas décadas, ya que hasta finales del siglo pasado el número de almazaras entre las provincias extremeñas eran muy parejo.
La irrupción con fuerza en las Vegas del Guadiana de las plantaciones de olivar superintensivo y en seto ha hecho aumentar mucho la producción en la provincia pacense que en las últimas campañas ha llegado a representar hasta el 80% del total regional. Con el impacto que esto supone en el número y volumen de extracción de las almazaras abiertas en dicha provincia sobre el total regional. Pese a ser la tercera productora española de aceite de oliva, Extremadura es actualmente la quinta región española en número de almazaras tras Andalucía (867), Castilla-La Mancha (259), Cataluña (180) y Comunidad Valenciana (141). Estas dos últimas cuentan con producciones de aceite de oliva mucho más bajas que las de Extremadura, aunque con un tipo de olivar menos extensivo y más centrado en pequeñas producciones más similar al italiano.
Si se analizan los datos del número de almazaras por provincias, la de Badajoz aparece como la séptima de España, y la tercera si no se cuentan las andaluzas, solo por detrás de Tarragona y Toledo. Cáceres sería la undécima de España en número de almazaras, y la sexta sin contar las andaluzas. En los últimos cinco años se han abierto destacadas almazaras en la región, la última de ellas en Miajadas (Olivos de Búrdalo) en esta campaña.
