Siembra directa, cubiertas vegetales, rotación de cultivos y gestión sostenible de insumos, claves de los nuevos ecoesquemas

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La cuantía de las ayudas según las prácticas y el tipo de tierra oscilará entre 37 y 140 euros/ hectárea

La nueva Política Agraria Común, de la que depende la llegada de casi 600 millones de euros cada año al campo extremeño que componen más de 61.000 explotaciones, viene marcada por la inclusión de los llamados “ecoesquemas”, para dejar atrás el conocido hasta ahora como “Pago Verde”. Un nuevo modelo que provocará cambios importantes porque supondrán mayores requisitos para el agricultor aunque por lo general recibirá menos cuantía de ayudas. Las organizaciones agrarias ya han dado la voz de alerta ante lo que consideran un modelo más complejo en trámites y con menores ingresos reales para el agricultor.

Finalmente, el Ministerio de Agricultura ha optado por un modelo de ecoesquema principal con siete prácticas diferentes, clasificadas en dos categorías: agroecología y agricultura baja en carbono, y otro complementario. La idea es que cada agricultor solo pueda acogerse a una práctica del ecoesquema principal y otra del complementario. En el caso de la agroecologías las prácticas a las que se deben acoger los agricultores o ganaderos son las de cubiertas vegetales inertes, el manejo de pastos con siega sostenible, la rotación de especies mejorantes, las superficies no productivas en tierras de cultivo o la agricultura de precisión con planes de gestión de nutrientes.

Biomasa vegetal
Mientras, las prácticas a seguir en la agricultura baja en carbono serán las de pastoreo extensivo, agricultura de conservación con siembra directa, cubiertas vegetales sembradas o espontáneas y cubiertas vegetales inertes. También serán muy importante las prácticas alternativas a la quema al aire libre de restos de cosecha y poda (cubiertas vegetales inertes, valorización energética de biomasa vegetal y compostaje).

En total, la UE destinará un total de 1.107 millones de euros a compensar a agricultores y ganaderos por la realización de este tipo de prácticas, que en muchos casos serán novedosas para los profesionales del campo.

Según el modelo que seguirá el Ministerio de Agricultura, la aplicación de estos ecoesquemas puede realizarse en ocho tipos diferentes de superficies agrarias: pastos húmedos, tierra de cultivo de secano húmedas, pastos mediterráneos, tierras de secano, tierras de cultivo de regadío, cultivos permanentes con pendiente inferior al 5%, cultivos permanentes con una pendiente entre el 5% e inferior al 10% y cultivos permanentes con una pendiente igual o superior al 10%. No todas las prácticas recogidas en los ecoesquemas podrán realizarse en todos los tipos de terrenos.

En el caso de Extremadura, debido a la gran importante que tiene el regadío en las Vegas del Guadiana y en la zona del Alagón y Tiétar de la provincia de Cáceres, las exigencias para las tierras de cultivo en riego y para los cultivos permanentes de regadío es capital. Y en ellas será clave realizar una gestión sostenible de los insumos, una de las prácticas del ecoesquema complementario, junto con la del pastoreo tradicional y la rotación de especies y parcelas.

Según el último Consejo de Ministros de Agricultura de la Unión Europea, los ecoesquemas tendrán un peso del 25% en el presupuesto PAC del primer pilar.

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