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Alfonso Cobaleda (Wagyu Ibérico): “Ser indirectamente proveedor de McDonald’s es muy importante para nosotros”

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Alfonso Cobaleda (dcha) junto al chef Dani García

Entrevista con
Alfonso Cobaleda
CEO Fincas del Borbollón (Wagyu Ibérico)

¿En qué momento se encuentra el proyecto de Waygu Ibérico?

Desde el año 2017 hemos cambiado el proyecto para mejorar la calidad de la carne y adaptarnos a las necesidades de nuestros clientes. Hemos cambiado la edad  de sacrificio y el tamaño de las canales, hemos bajado casi la mitad la edad de sacrificios a una media de 24 meses y las canales a una media de 270 kilos. De ésta forma nos acercamos a los estándares de ésta raza en edades y pesos que existe en Japón. Todo ello ha supuesto cambiar las madres y dejar las cruzadas f2 y f3 de Wagyu además de pureza, pero también continuamos con la raza Cachena y raza Angus. Logramos una carne única gracias a la cruza de razas de calidad y la pureza con líneas de Wagyu de alta infiltración, consiguiendo una calidad superior.

Contamos con 150 madres dedicas al proyecto de  Wagyu Ibérico, 37 de ellas puras además de 3 sementales de 2 líneas distintas y esperando otro para el 2023 con un gran potencial. Y con 150 madres f1 y f2 que están como madres de las líneas industriales. También tenemos otros 100 animales para su ceba en nuestras instalaciones. Supone un proyecto que ha cogido de nuevo envergadura ya que somos los productores y comercializadora de nuestros productos de Wagyu Ibérico, desde las carnes a los curados y embutidos. Hemos llegado a acuerdos para la elaboración y comercialización de croquetas de Wagyu Ibérico, platos de 5ª gama de Wagyu Ibérico, bombones de higo con jamón de Wagyu Ibérico, además de alguna otra sorpresa para el 2023.

¿Qué importancia tiene para vuestro proyecto que McDonald’s utilice vuestras carnes?  

Ser indirectamente proveedor de McDonald’s es muy importante y satisfactorio. El Encinar de Humienta (matadero de Almaraz) es quien les envía la carne y gracias a ello, a nosotros nos valoran algo más nuestras carnes. El mayor porcentaje de nuestros animales van a esa línea de suministro. La importancia es muy grande, al igual que para el proyecto con Carrefour de carnes sin antibiótico con el que el Encinar de Humienta cuenta con nosotros.

Nuestro perfil de animales para esta carne es de alta calidad, se crían en nuestras dehesas y luego con una ceba controlada y con el certificado de nuestra marca de calidad Carsierra auditada por Certicar, lo que da una seguridad únicas de trazabilidad y de gestión. Las carnes de nuestra ganadería que llegan a McDonald’s son carnes de calidad y certificadas. Hay muchos mitos con las hamburguesas de McDonald’s, pero lo único que hay son productos de calidad y en gran medida de animales extremeños, no solo nuestros sino de muchas otras explotaciones ganaderas de aquí.

Tantos meses de sequía en 2022 más la fuerte subida de costes de piensos, ¿cómo os han afectado?

Somos autosuficientes respecto a la alimentación de los animales de campo, unos años con otros y la comida recogida (silo y heno) somos capaces de conseguir que no nos afecten estos factores si no se hacen contínuos. Ni la guerra de Ucrania ni la sequía nos ha afectado en gran medida a los costes de mantenimiento de los animales de campo. Otra cosa son los animales que tenemos en los cebaderos, ahí sí hemos notado la subida. Hemos decidido ampliar nuestras zonas de siembra de cereal y pastos naturales para forraje y silo y poder hacer media ceba con producto propio, lo que nos dará mayor independencia de proveedores externos

¿Cómo estáis afrontando la comercialización de vuestro Jamón de Waygu?

Nuestro Jamón de Wagyu Ibérico (marca registrada a nivel europeo) es el producto más representativo de los que tenemos dentro de los curados y embutidos de tradición de la dehesa extremeña. Estamos teniendo una gran aceptación, hemos buscado formatos comerciales (tanto para el consumidor en general como a la restauración) desde la pata curada (Jamón como paleta) a tenerla deshuesada, buscando hacerlos tacos y finalmente loncheado a cuchillo o a máquina y poderlo servir en sobres, buscando siempre la comodidad de nuestros clientes. 

Alfonso Cobaleda García (Wagyu Ibérico): “La jamones de Wagyu pesan de media 70 kilos y tienen una grasa tan buena como la del ibérico”

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Entrevista con
Alfonso Cobaleda García
Gerente de Carsierra (Wagyu Ibérico)

La Finca El Campete, en Santibáñez el Alto (Cáceres), se ha convertido en uno de los experimentos ganaderos más interesantes en el panorama español de los últimos años. Desde el 2012, gracias al tesón de Alfonso Cobaleda García, se ha logrado introducir en nuestra región el Wagyu, originaria de la población japonesa de Kobe. Wagyu significa vaca de Japón, extraído de los dos kanjis que forman la palabra, wa (Japón) y gyu (vaca). Con una distribución de grasa parecida a la del ibérico.

El proyecto sigue con fuerza, con más ganaderos en la región, y entrando en el negocio de los embutidos de Wagyu sobre todo en restauración selecta sin olvidar la exportación a Europa. Y no dejando de probar los cruces de Wagyu con las numerosas razas de vacuno existentes.

¿Cómo marcha el proyecto del Wagyu Ibérico?

Por suerte no hemos tenido que llamar a las puertas de los clientes. Siempre nos han llamado para pedirnos producto. Ya es una realidad el tema de los embutidos tras muchas pruebas.

¿Es muy distinto el Wagyu fresco que el embutido?

Son muy diferentes. Ya estamos en el proceso de curaciones de patas enteras, que presentamos en abril pasado en el Salón Gourmets. Y tenemos en marcha un proyecto con solomillos y redondas con AOVE de Jacoliva que resultan espectaculares. Y hemos cambiado en la alimentación del ganado las grasas vegetales por AOVE de Jacoliva, que le aporta un plus de calidad y matices que mejoran mucho la carne. La carne en fresco necesita entre 20/21 días de maduración; los embutidos entre cinco y seis meses, y los jamones un año.

¿Con cuántos animales estáis trabajando actualmente en la finca El Campete?

En la Finca de El Campete solo tenemos ya sementales para Wagyu, para que el mínimo sea el 50%. Entre terneros, recría y cebadero tendremos unos 350 animales, de los que unas 300 son vientres de madres para Wagyu. Las crías necesitan unos tres años.

¿Donde se comercializan las carnes y embutidos de la empresa?

Por ahora nos vanos a centrar en las cartas de los restaurantes porque necesitamos hacernos visibles y tener venta, para intentar servir a los clientes con regularidad al ser un producto tan exclusivo. Nuestra idea es también abrir una tienda on line para el cliente particular. Ya hacemos medias cañas de chorizo, salchichón, patatera, etc.

Uno de vuestros productos estrella son las patas de Wagyu ¿Cómo vais a venderlas con su gran volumen?

De media pueden pesar entre 68 y 70 kilos, aunque hemos tenido alguna de 95 kilos y las hay pequeñas de 43. Todavía no sabemos si llamarla jamón o cecina. La idea es venderlas en restauración enteras. Que en vez de cuatro o cinco jamones de ibérico tengan una pata de Wagyu, para servirlas en tacos o loncheadas a cuchillo. Tienen una grasa tan buena como la del ibérico, con mucho ácido oleico y omega 3 y 6. En las pruebas que hemos venido haciendo con los embutidos vimos que nos sobraba grasa, al revés que en el cerdo.

Su precio rondará los 50 euros/kilo si es la pata completa y si es al corte ya para comer sobre 100 euros/kilo, o unos 25 euros los 100 gramos de ración para el cliente.

¿Hay más ganaderas interesadas en el tema del Wagyu en Extremadura?

Por la finca ha venido bastante gente a preguntar. El tema del Wagyu no es sencillo y necesita mucha dedicación y esfuerzo. En Cáceres ya hay otras dos ganaderías muy interesantes: en Plasencia, de la familia de Hierros Díaz; y el Batán, Manolo García, un ganadero de Béjar que cuenta con unos sementales magníficos. Poco a poco se están animando más.

¿Habéis pensado en exportar?

Si tenemos capacidad de ampliar mercado lo haremos, pero al principio lo lógico sería empezar por Europa por ser un mercado único.