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El “boom” de las bebidas y proteínas vegetales con soja, almendra o arroz, una gran oportunidad para el agro extremeño

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Una visita a cualquier supermercado de una de las grandes cadenas españolas muestra cómo la realidad del consumo de alimentos y bebidas en España está cambiando de forma muy destacada en los últimos años. Con nuevos productos que hace apenas cinco años no existían o resultaba muy complicada su compra. Entre ellos destacan por su gran crecimiento en ventas el de las bebidas vegetales: de soja, de almendra, de avellana, de arroz … Incluyendo también otros productos que contienen proteínas vegetales.

Gracias a su alto aporte de agua, hasta un 90%, su bajo contenido calórico muy valorado por el cliente joven y femenino y también a no contener lactosa ni colesterol, su demanda está creciendo a ritmos de casi dos dígitos en los últimos tres años. Según los últimos estudios de consumo, cuatro de cada diez clientes consumen ya alguna bebida vegetal, conocidas como “plant based” de forma más o menos habitual. Extremadura, en varios de estos productos como soja, almendra o arroz, presenta un gran potencial de producción que sus empresas y cooperativas podrían aprovechar.

La Asociación Española de Productores de Alimentos y Bebidas de Origen Vegetal acaba de presentar recientemente un estudio con cinco tendencias clave que marcarán la evolución del sector plant-based en España en 2026, elaboradas en colaboración con AINIA, Good Food Institute, ProVeg España, CECU, ANGED y Zyrcular Foods. Actualmente, dos de cada tres personas en España han comprado productos plant-based, y cuatro de cada diez lo hacen de forma habitual, en un mercado que ya alcanza cerca de 600 millones de euros. Según el primer informe de impacto económico del sector “plant-based”, elaborado por Vegeta/es, la categoría cerró 2025 con un crecimiento estimado del 10%, consolidándose como una de las más dinámicas e innovadoras de la industria alimentaria.

Las cinco tendencias clave que definirán el rumbo del sector “plant-based” en 2026

1. Innovación tecnológica para mejorar perfil nutricional y experiencia sensorial, según la Asociación de Investigación de la Industria Agroalimentaria (AINIA). Tecnologías como la extrusión, la fermentación y las herramientas digitales permiten desarrollar productos plant-based con mejor sabor, textura y perfil nutricional.La valorización de subproductos vegetales como nuevos ingredientes funcionales, junto con procesos más eficientes y sostenibles, marcará el desarrollo del sector en 2026.

2. La fermentación, motor de la próxima generación de proteínas alternativas, según The Good Food Institute

La fermentación de biomasa y la fermentación de precisión se consolidan como tecnologías clave para el desarrollo de proteínas alternativas más nutritivas, accesibles y atractivas para el consumidor. Estas técnicas permiten crear ingredientes funcionales —como micoproteínas o compuestos que mejoran sabor y textura— que facilitan la integración de los alimentos plant-based en la dieta cotidiana.

3. Normalización del “plant-based” en la cesta de la compra, según la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (ANGED)

Los productos plant-based han alcanzado una fase de madurez en la distribución española. Bebidas vegetales y alternativas al yogur están plenamente consolidadas, mientras que los alimentos a base de proteínas vegetales evolucionan hacia propuestas más alineadas con un consumo cotidiano.

4. Transición proteica ligada a salud y accesibilidad, según la Federación de Consumidores y Usuarios (CECU)

La transición hacia una alimentación con mayor presencia de proteínas vegetales responde principalmente a motivos de salud y coste, cada vez más apreciado por un perfil de consumidor más informado. 

5. Más allá de la proteína: alimentos que favorecen la salud integral, según ProVeg España

El foco del consumidor evoluciona: del protagonismo exclusivo de la proteína a una visión más equilibrada de la nutrición, con un creciente interés por la fibra, la salud gastrointestinal y las etiquetas limpias. En este contexto, ingredientes reconocibles como legumbres, hongos o algas, así como la recuperación de la dieta mediterránea y los platos tradicionales, ganan protagonismo.

Extremadura lidera el cultivo de soja en España, en auge por la demanda de bebidas vegetales y comida vegana

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El cultivo de soja en España apenas superaba las 2.000 hectáreas en conjunto hasta hace pocos años. Sin embargo, el gran auge en el mercado de las bebidas, leches vegetales, aceite y harina de soja y proteínas de alto valor añadido -junto a las de avena o almendra- ha relanzado el interés por muchos agricultores a probar con esta leguminosa que tiene su origen en Asia Oriental. De hecho, Extremadura es la mayor productora nacional con unas 1.300 hectáreas de cultivo en el año 2024 según datos de ESYRCE (Ministerio de Agricultura). Castilla y León y Aragón son las otras dos regiones que más interés y crecimiento en el cultivo de soja están teniendo en España.

España es una gran importadora de soja en la actualidad para abastecer la demanda de grandes grupos de alimentación y bebidas. Y gran parte de la soja que entra en nuestro país es transgénica, aprobadas por la propia Unión Europea. Grandes fabricantes de bebidas y leches con soja como Grupo Pascual han apostado fuerte por la soja local no transgénica disparando el interés en su cultivo en Castilla y León, donde las elaboran. El consumo de bebidas y leche de soja está creciendo a ritmos del 6% anual, muy por encima del de otras bebidas, y orientándose para todo tipo de públicos, tanto joven como adulto. Grupo Pascual compra la soja y avena actualmente a unos 250 productores repartidos por Extremadura, Castilla y León, Navarra, País Vasco, Aragón y Cataluña.

La soja también está muy presente en muchas preparaciones y productos ya elaborados de cocina vegana, un segmento de mercado también muy en auge entre la población joven. Hay que tener en cuenta que la soja es el mayor aporte de proteína vegetal existente. Es una leguminosa con un alto valor nutricional. Su grano tras ser procesado aporta un 9 % en fibra, un 40 % en proteína, un 20 % en lípidos, un 30 % en carbohidratos, un 8,5 % en agua y un 5 % en cenizas

Demanda garantizada
Desde el punto de vista del agricultor, al estar la demanda en el mercado nacional garantizada y haber mantenido precios estables, el cultivo de la soja también se presenta como una alternativa interesante para regadío. El rendimiento de la soja por hectárea puede llegar a variar entre los 2.500 y los 4.000 kilos, dependiendo de muchos factores, entre ellos si es cultivo principal o secundario, y también del tipo de suelos. Otra de sus ventajas es que fija nitrógeno al suelo, lo que le convierte en un cultivo “bien visto” dentro de la PAC.

Según datos de la FAO, la producción mundial de soja alcanza los 350 millones de toneladas. Durante muchas décadas, Estados Unidos fue el mayor productor mundial Argentina, Paragua y Uruguay son también grandes productores y exportadores mundiales. En mercados como norteamericano la producción de aceites de soja ya supera los 10 millones de toneladas métricas cada campaña.

Tipo de suelo
Desde el punto de vista agronómico, según RKD, la soja es “una planta herbácea de cultivo anual, que va desde la primavera hasta el verano, y cuenta con un extraordinario ciclo vegetativo de tres a siete meses, que comprende de 40 a 100 cm de extensión. La temperatura adecuada para un óptimo crecimiento de la soja es como mínimo 20 °C, y como máximo los 30 °C, si todo el cultivo se puede mantener en este máximo sería lo ideal. Si por el contrario la temperatura es inferior a los 10 °C el crecimiento vegetativo de la soja será totalmente nulo.  Sobrepasar los 40 °C también trae efectos adversos. La leguminosa no es muy exigente en suelos ricos en nutrientes, así que puede realizarse en terrenos poco fertilizados. Para que la siembra de soja tenga éxito y buen rendimiento el suelo deberá ser neutro y ligeramente ácido- El pH exigido es de 6”.