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La Agricultura de Conservación es capaz de regenerar el suelo para lograr excelentes producciones con menos insumos

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A finales de septiembre de 2026, se celebró en Huelva una nueva Jornada de Siembra Directa dentro del convenio formativo entre el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y la Asociación Española de Agricultura de Conservación Suelos (AEACSV), en la que cerca de 200 agricultores, técnicos y estudiantes pudieron comprobar en campo cómo una finca que aplica técnicas de Agricultura de Conservación durante décadas ha conseguido regenerar totalmente sus suelos y, gracias a ello, ser rentables y sostenibles al aumentar sus producciones y reducir de forma considerable sus costes.

En la inauguración de la Jornada, Oscar Veroz González, Director Ejecutivo de la AEACSV, recalcó el papel clave de la Agricultura de Conservación dentro de lo que ahora se ha dado en llamar Agricultura Regenerativa, dónde el cuidado del suelo es el centro sobre el que pivota toda la gestión agraria. En este sentido, desde hace más de 30 años, la AEACSV está luchando para fomentar la implantación de técnicas como la Siembra Directa, la Rotación de Cultivos o las Cubiertas Vegetales, etc., que se centran totalmente en el cuidado del suelo, mejorando su estructura y aumentando los niveles de materia orgánica para lograr más producción con menos costes.

El Director Ejecutivo de la AEACSV afirmó que una buena prueba de todo ello era esta Jornada, en la que bajo el título “Agricultura del Carbono: mejora del suelo y oportunidades de los Ecorregimenes en la PAC”, se ha podido ver claramente los excelentes resultados al aplicar técnicas de Agricultura de Conservación durante décadas en la propia finca donde se ha celebrado el evento.

La finca “El Rosario”, un modelo de regeneración de los suelos agrícolas
En la presentación de la Jornada de Campo participó José de la Puerta Espina, responsable de la Finca “El Rosario”, situada en Villalba del Alcor (Huelva), y que es un referente en la implantación de la Agricultura de Conservación y un ejemplo de Buenas Prácticas Agrícolas.

Precisamente, José de la Puerta Espina, fue el protagonista de la Estación Temática dedicada a la “Experiencia del Agricultor”, en la que lanzó la idea de que el nombre “Agricultura de Conservación” se queda corto cuando hablamos del suelo, ya que gracias a estas técnicas él ha conseguido regenerar y mejorar totalmente sus suelos, tanto a nivel de estructura como de materia orgánica. Así, la finca El Rosario cuenta con una superficie aproximada de 810 hectáreas, de las que cerca de 400 se destinan a cultivos herbáceos extensivos (cereal, oleaginosas y leguminosas) en Siembra Directa desde hace varias décadas. En concreto, en las parcelas que llevas más de 20 años sin ningún tipo de laboreo, se ha pasado de tener menos del 1% de materia orgánica a cerca del 2,5% de materia orgánica en la actualidad.

Para el responsable de la finca El Rosario los beneficios medioambientales de la siembra directa son enormes: aumenta la materia orgánica del suelo, evita totalmente la erosión y los problemas que genera (pérdida de suelo, colmatación de los pantanos, etc.), fija carbono en el suelo, retiene mejor el agua, reduce el uso de insumos y mejora la calidad del aire. Si a todo ello le añadimos que se consigue más producción reduciendo los costes, pues tenemos una actividad totalmente sostenible, que además revierte en el beneficio de toda la sociedad. Ese beneficio social es clave para justificar las ayudas que se reciben y que, según José de la Puerta, deberían ser mayores para incentivar que más agricultores apuesten por estas técnicas.

La rotación de cultivos, el mayor avance tecnológico
Como en todas las Jornadas de Campo organizadas dentro del convenio formativo por el MAPA y la AEACSV, todos los asistentes rotaron por diversas Estaciones Temáticas dedicadas a profundizar en las técnicas de Siembra Directa y otros temas del interés de los participantes.

Así, la estación dedicada a “La agricultura avanzada”, fue impartida por Eusebio Miguel Antolín, agricultor palentino que trasladó la idea clara de que la rentabilidad de las explotaciones agrícolas solo es posible ya si se aplican técnicas sostenibles como la Siembra Directa, que reducen costes y mantienen o mejoran las producciones. Además, dijo muy claramente que los suelos mantenidos en monocultivo durante años están agotados y llevarán al abismo a los agricultores que no cambien hacia una rotación efectiva de cultivos y a la Siembra Directa.

En la Estación dedicada a “El futuro del girasol en siembra directa: innovación, manejo, y experiencias de campo”, César García de Lucas, ingeniero agrónomo, agricultor y consultor agrícola en Segovia, explicó las claves para introducir el girasol en una rotación de cultivos adecuada. El Girasol debe  ir siempre el último en la rotación, después de un cereal, y su principal problema es sembrarlo bien con la técnicas de Siembra Directa. Para una siembra adecuada es imprescindible utilizar una buena sembradora, adaptada a nuestras condiciones de terreno, y hacerlo en las condiciones óptimas de temperatura y humedad, ya que si una de estas dos variables falla pues no nacerá bien.

Por último, también hubo una Estación dedicada a “Soluciones desde el sector privado para favorecer el desarrollo de los Ecorregímenes en cultivos extensivos en Siembra Directa”, impartida por Ana Martín Pérez, responsable de Sostenibilidad en Intermalta. En esta Estación se explicó el proyecto denominado “InBAR”, que pretende valorizar las producciones de cebada a través de Buenas Prácticas Agrícolas, como la Siembra Directa y el uso de abonos de eficiencia mejorada, etc., calculando el impacto que tiene esa cebada en la reducción de emisiones de CO2. Así, esa cebada de emisiones reducidas llega a la cadena de valor para ayudar a la industria cervecera a cumplir con sus objetivos de descarbonización, mejorando también su imagen de cara al consumidor.

El programa lleva tres años en funcionamiento y se ha pasado de 14.000 toneladas de cebada en 2024 a las 40.000 toneladas que se esperan en 2026, que serían como 8.000 ha de cebada de bajas en emisiones. Los agricultores adscritos al programa “InBAR” cobran lógicamente un plus por esa cebada premium, y la industria cervecera cuenta con una cebada que revaloriza su marca y mejora la calidad del producto final. 

Por último, recordar que estas Jornadas de Campo están integradas en las acciones de comunicación y transferencia del proyecto LIFE Innocereal, en el que participa la AEACSV, y en las mismas también han colaborado empresas que han podido mostrar sus productos y hacer demostraciones de maquinaria. Así, ha participado Qemetica Agricultural Solutions, con sus herbicidas de última generación; John Deere, con diversos modelos de tractores; o se han probado diversos equipos y maquinaria de empresas como Sola, Aguirre o Farming Agrícola.

Más información y vídeo resumen:
https://portalformativoac.es

La “agricultura de carbono”, una oportunidad de mercado para el campo extremeño

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La UE avala prácticas como las nuevas cubiertas vegetales, la agricultura de conservación, los barbechos mejorados, mejoras en las rotaciones o cambio de herbáceos a leñosos

Las prácticas para facilitar el secuestro de carbono y reducción de las emisiones desde el suelo mediante certificados reconocidos de alta calidad ya cuentan desde hace pocas semanas con un marco de certificación estable dentro de la Unión Europea. Que puede tener un impacto muy importante para determinadas actividades agrícolas. El pasado 19 de febrero el Consejo y el Parlamento Europeo alcanzaron un acuerdo político sobre el reglamento que establece el primer marco de certificación para las remociones de carbono a nivel europeo, el llamado Certification Framework for Carbon Removals (CFCR). 

Juan Sagarna, director del departamento de Sostenibilidad, Calidad e Innovación de Cooperativas Agro-alimentarias de España, ha analizado en detalle todo lo que puede suponer para el sector agrario dicho acuerdo y sobre todo las prácticas que se pueden ver más beneficiadas. Uno de los aspectos claves del acuerdo es que se trata de prácticas voluntarias y no obligatorias para los sectores que pueden estar más interesados en este tipo de actuaciones para facilitar el secuestro de carbono y la reducción de emisiones.

Cuatro actuaciones
Según Juan Sagarna, se diferencian cuatro tipos de actuaciones que generarían unidades o certificados diferentes, cada uno de ellos podrían ser utilizados para su valorización en distintos mercados, esquemas, iniciativas, que aún están por concretarse:

-Certificados obtenidos por la eliminación permanente de carbono (almacenamiento de carbono atmosférico o biogénico durante varios siglos).

-Certificados obtenidos por el almacenamiento temporal de carbono en productos duraderos, como los materiales de construcción biogénicos como la madera o similares, con una duración mínima de 35 años.

-Certificados obtenidos por el almacenamiento temporal de carbono procedente de la agricultura o silvicultura de carbono. Algunas de las prácticas interesantes en España podrían ser la restauración de bosques y suelos, las nuevas cubiertas vegetales, la agricultura de conservación, los barbechos mejorados, mejoras en las rotaciones, cambio de herbáceos a leñosos, aunque el alcance de las mismas se trabajará por grupos de expertos durante 2024.

-Certificados obtenidos por reducción de las emisiones vinculadas al suelo (procedentes de la agricultura de carbono), que incluyen la reducción de las emisiones de CO2 (menor uso de diésel y energía en las labores agrícolas) y óxido nitroso (gestión de la fertilización) derivadas de la gestión del suelo.

Los agricultores pueden obtener los dos últimos certificados mediante prácticas de agricultura de carbono. El beneficio de estas prácticas debe durar al menos cinco años para ser certificadas. El Reglamento insiste que no deben dar lugar a la adquisición de tierras con fines especulativos que afecten negativamente a las comunidades rurales.

Hay que tener presente que “las actividades que ya almacenan carbono en la actualidad no están incluidas en el ámbito de aplicación del Reglamento a partir del año de referencia que se determine. Esto aplica a la biomasa agrícola o forestal ya presente de forma permanente o periódicamente en los cultivos anuales. Sólo lo estarán aquellas que impliquen secuestro adicional respecto de las líneas base que se establecerán, y también respecto a ese año de referencia. Quedan excluidos también los proyectos de energías renovables”, aclara Sagarna.

Para 2026, la Comisión debe elaborar un informe sobre la viabilidad de incluir en el futuro las actividades de certificación que den lugar a la reducción de emisiones de la fermentación entérica y la gestión del estiércol (NH4-Metano). Según Sagarna, “la buena noticia es que el acuerdo no pone limitaciones para amortizar el formato de certificados, si se generan, las prácticas llevadas a cabo en los ecorregímenes. Rotaciones, cubiertas vegetales, y agricultura de conservación tienen un gran potencial secuestrador en los suelos minerales españoles”.