La Junta última el nuevo Código de Buenas Prácticas Agrarias con recomendaciones de demanda de nitrógeno según cultivos
La anterior Consejería de Agricultura dejó listo para consulta pública el nuevo Código de Buenas Prácticas Agrarias (CBPA) que responde a las exigencias de la UE relativas a la protección de las aguas contra la contaminación producida por nitratos utilizados en la agricultura. Un nuevo Código que debe actualizar y sustituir al anterior aprobado en noviembre del año 1998.
El objetivo del CBPA se centra en el manejo eficiente del agua de riego para evitar pérdidas por escorrentía y lixiviación, y en la correcta aplicación de los fertilizantes nitrogenados. La inadecuada realización de estas prácticas es la principal causa de la contaminación por nitratos en aguas superficiales y subterráneas.
Las herramientas de registro deben permitir a la explotación agrícola prever y seguir la evolución de la fertilización nitrogenada, promoviendo un uso eficiente de los abonos. Deben incluir información sobre la naturaleza de los cultivos, fechas de aplicación, volúmenes y cantidades de nitrógeno aportadas de cualquier origen (deyecciones, lodos, compost, fertilizantes minerales o restos de cultivos), así como datos sobre daños climáticos y rendimientos.
El nuevo Código detalla las épocas críticas de demanda de nitrógeno según los cultivos.
-Cereales de invierno: en el abono de presiembra se recomienda aportar un tercio de la aplicación nitrogenada prevista. La época crítica de demanda de nitrógeno en los cereales se produce desde el ahijado hasta el inicio del espigado.
-Maíz: el abonado nitrogenado se distribuirá un tercio de la dosis en sementera y dos tercios en dos aplicaciones en cobertera, la primera cuando la planta tenga de 30 a 40 cm de altura, y la segunda antes de floración. No se aplicará nitrógeno una vez producida la fecundación.
-Arroz: se limita la aplicación del abono de fondo a dos tercios del abonado nitrogenado total, debiéndose aplicar antes de la inundación. El restante podrá ser incorporado sucesivamente. Se recomienda el uso de productos inhibidores de la hidrólisis de la urea (ureasa) y de la liberación lenta de nitrógeno para evitar las pérdidas por lavado.
-Tomate: el aporte de nitrógeno habrá de distribuirse en un tercio en el trasplante y dos tercios para la cobertera. En cobertera se realizarán al menos tres aportaciones, una primera inmediatamente después de cuajar los primeros frutos y dos más 10 y 20 días después del cuajado. Es recomendable el empleo de la fertirrigación con el empleo de soluciones amoniacales y nitrogenadas.
-Viña: las necesidades de nitrógeno estimadas dependen fundamentalmente de la disponibilidad en el suelo, del portainjerto, la variedad, vigor de la cepa y sobre todo de la producción. La fertilización del viñedo se realizará después de la brotación y 20 días antes de la floración y en variedades de con tendencia al corrimiento se realizará 15 días después de la floración.
-Olivar: el diagnostico foliar del estado nutritivo del olivar está muy desarrollado y el plan anual de fertilización debe estar basado en el mismo. Solo debería hacerse la fertilización, y en concreto de nitrógeno, en el caso de que éste se encuentre en estado deficiente. Es recomendable realizar analíticas de suelo cada cuatro años y foliares anualmente.
-Almendro: el aporte de nitrógeno se realizará dividido en dos veces (una en primavera y otra después de cosecha en otoño) y el aporte en cada una de ellas no podrá superar el 50 % de la cantidad máxima permitida.
-Frutales de hueso: el aporte de nitrógeno se fraccionará, al menos, en tres aplicaciones: Un tercio de la dosis anual de nitrógeno se aplicará en otoño o al final del invierno para acumular reservas responsables del crecimiento de los brotes en la primavera siguiente, otro tercio al comienzo del crecimiento, en primavera o verano para favorecer la floración, el cuajado de frutos y la iniciación floral y, el último tercio, en la fase de crecimiento de los frutos, tras el cuajado.
-Tabaco. el aporte de nitrógeno se fraccionará, al menos, en tres aplicaciones: un 30-50 % próximo a trasplante y el resto en al menos dos veces. No se deberá incorporar nitrógeno después del despunte.
