Antonio Soto Esteban (Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura): “Una buena cosecha no siempre equivale a una buena rentabilidad, ya estamos produciendo más pero asumiendo unos costes cada vez más elevados”
Entrevista con
Antonio Soto Esteban
Presidente de la Sectorial de Cultivos Herbáceos de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura
¿Cómo se comportó la última campaña de los principales cultivos herbáceos en Extremadura a nivel de producción y precios?
La última campaña puede calificarse como razonablemente buena en producción, sobre todo si la comparamos con los años más irregulares que veníamos arrastrando por sequía. Ahora bien, una buena cosecha no siempre equivale a una buena rentabilidad, ya estamos produciendo más, pero también asumiendo unos costes cada vez más elevados en semillas, fertilizantes, energía, agua o maquinaria. Y eso hace que el margen económico siga siendo muy ajustado.
La producción total de cultivos herbáceos en Extremadura fue, en esta campaña de 2025, de 912.810 toneladas, situándose como sexta región productora de España. La superficie cultivada en fue de 245.640 hectáreas entre trigo blando y duro, cebada, maíz, avena y triticale.
¿Con qué perspectivas encaran los cultivadores de maíz extremeños la nueva campaña?
El maíz extremeño encara la nueva campaña con prudencia y profesionalidad, aunque con la inquietud por los acuerdos comerciales entre la UE y Mercosur, que pueden marcar el futuro inmediato del mercado cerealista europeo y extremeño. Desde el sector vemos con inquietud la posible entrada de grandes volúmenes de cereal y materias primas agrícolas procedentes de países con menores exigencias medioambientales, laborales y fitosanitarias que las que soportan nuestros agricultores.
El problema no es competir; el agricultor extremeño sabe competir y lleva décadas haciéndolo. El verdadero riesgo es competir en desigualdad de condiciones, que es lo que ha provocado la UE con este acuerdo con Mercosur. Si no tenemos las mismas reglas ni costes de producción, la distorsión del mercado es clara. Y en los cereales la incidencia puede ser especialmente grave, porque cuando los precios bajan por debajo de los costes de producción, quien desaparece no es el mercado, sino el agricultor.
A ello se suma la preocupación por la sanidad vegetal del cultivo. Desde Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura hemos advertido de las graves consecuencias que puede tener la negativa del Ministerio de Agricultura a autorizar de forma excepcional la Abamectina, única herramienta eficaz para controlar la araña roja en maíz. La falta de alternativas viables puede provocar importantes pérdidas de rendimiento e incluso daños irreversibles en numerosas explotaciones durante esta campaña.
¿Es real que muchos cultivos herbáceos solo son rentables gracias a las ayudas PAC ante el fuerte aumento del precio de los insumos?
En muchas explotaciones, sí, esa afirmación se acerca bastante a la realidad. No conviene generalizar, porque no es lo mismo una explotación de secano con rendimientos bajos que una de regadío bien dimensionada, ni una zona con buena estructura cooperativa que otra más aislada. Pero la PAC se ha convertido en una pieza fundamental para sostener la renta agraria.
El problema es que las ayudas no deberían ser el margen de beneficio; deberían ser un complemento para compensar exigencias, riesgos climáticos y desequilibrios de mercado. Cuando una explotación solo salva el año por la PAC, lo que tenemos no es un sector cómodo, sino un sector con una rentabilidad productiva insuficiente.
Además, el encarecimiento de los fertilizantes vuelve a estar en el centro del debate. La UE ha aprobado una ayuda extraordinaria para compensar el incremento de costes derivado del conflicto de Irán. Eso demuestra que no estamos ante una queja coyuntural del agricultor, sino ante un problema estructural de costes.
¿Hasta qué punto la guerra de Irán afecta al mercado mundial de cereales?
Afecta mucho, aunque no siempre de forma directa en el precio del trigo o del maíz de un día para otro. Ucrania impactó de lleno porque es un gran productor y exportador de cereal. Irán afecta sobre todo por otra vía: energía, transporte marítimo, fertilizantes y seguridad logística. El estrecho de Ormuz es clave para flujos mundiales de energía y fertilizantes nitrogenados, imprescindibles para cultivos como el maíz y otros cereales y las interrupciones en esa zona pueden encarecer fertilizantes y productos agrarios a escala global.
