José Antonio Tierno (Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura): “El futuro de la fruta de hueso extremeña pasa por seguir mejorando la planificación productiva y varietal”

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Entrevista con
José Antonio Tierno
Presidente del grupo de Fruta de Hueso de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura

¿Cuál ha sido el balance de la campaña de fruta de hueso en la región en 2025 y como se presenta la actual?

La campaña de fruta de hueso de 2025 en Extremadura ha dejado, en términos generales, un balance razonablemente positivo si la analizamos en perspectiva y teniendo en cuenta el contexto de los últimos años. Hemos tenido una campaña con volúmenes moderados en comparación con otras anteriores, pero con un comportamiento de los mercados que ha permitido sostener precios en niveles aceptables para el productor.

Extremadura continúa consolidándose como una de las principales regiones productoras de fruta de hueso de Europa, con especial protagonismo de cultivos como ciruela, cereza, nectarina, melocotón o albaricoque. En 2025 no hemos alcanzado los picos de producción de campañas récord, pero esa moderación en la oferta ha contribuido a evitar tensiones excesivas en los mercados. En general, las cooperativas integradas en Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura han podido comercializar la fruta con una mayor estabilidad de precios, algo fundamental para garantizar la rentabilidad de los socios productores.

Debemos ser prudentes. Los costes de producción siguen siendo elevados, especialmente en aspectos como la energía, los insumos o la mano de obra. Aunque los precios han acompañado en determinados momentos de la campaña, el margen real del agricultor continúa siendo ajustado. De cara a 2026, las primeras estimaciones apuntan a una campaña que podría situarse en volúmenes similares o ligeramente superiores, siempre condicionada por la evolución meteorológica de la primavera.

El cultivo de la ciruela ha pasado años de incertidumbre con ajustes en su extensión. ¿Qué perspectivas tiene?

Uno de los cultivos que mejor refleja la capacidad de adaptación del sector es la ciruela. Extremadura ha sido históricamente líder en producción de ciruela en España y en Europa, pero en los últimos años este cultivo ha atravesado un proceso de reajuste. Se han producido arranques de plantaciones menos competitivas y una reorganización varietal importante. Este proceso, aunque complejo, era necesario.

Hoy la ciruela extremeña entra en una etapa de mayor equilibrio, respondiendo mejor a lo que demandan los mercados internacionales en cuanto a calibre, sabor, firmeza y calendario de producción. Además, las cooperativas están jugando un papel clave en la planificación varietal y en la organización de la oferta, algo imprescindible para evitar saturaciones puntuales del mercado. Las perspectivas son moderadamente optimistas si seguimos apostando por la innovación varietal, la profesionalización y la concentración comercial.

¿Cómo se valora el acuerdo de Mercosur para la fruta de hueso?

Es cierto que para algunos sectores agrícolas europeos existen dudas razonables sobre el impacto que puede tener este acuerdo con Mercosur, pero en el caso de la fruta de hueso puede suponer oportunidades interesantes que deben aprovecharse con inteligencia, siempre garantizando reciprocidad en condiciones sanitarias y comerciales. Seguimos trabajando para diversificar destinos y no depender exclusivamente de los mercados europeos tradicionales.

En cuánto a la cereza y picota, ¿hay nuevas oportunidades en los mercados internacionales?

La cereza y la picota ofrecen un enorme potencial. La producción del Valle del Jerte, en el norte de Extremadura, cuenta con un reconocimiento internacional consolidado por su calidad diferenciada. Europa seguirá siendo el destino principal, pero cada vez hay más interés en mercados de Oriente Medio, Asia o incluso América del Norte. Son mercados exigentes, que requieren una logística impecable, una excelente conservación del producto y un fuerte trabajo promocional. Aquí las cooperativas desempeñan un papel esencial. Gracias a su dimensión comercial y a su capacidad para agrupar volúmenes, pueden abordar con mayores garantías la apertura de estos destinos.

El futuro de la fruta de hueso extremeña pasa por seguir mejorando la planificación productiva y varietal reforzando la integración cooperativa para ganar fuerza en la comercialización, apostar decididamente por la apertura de nuevos mercados internacionales que permitan dar salida a una producción de alta calidad que cada año demuestra el enorme potencial del sector en Extremadura. Siempre y cuando se encuentren soluciones al grave problema de falta de mano de obra a la que se enfrentan los fruticultores extremeños.

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