Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha concentran el 95% de los nuevos olivares en la última década, que suman 225.000 hectáreas
España sigue consolidando año a año su hegemonía en el cultivo mundial del olivar. Los diarios oficiales de las distintas comunidades autónomas, especialmente Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, recogen muchos días las declaraciones de impactos ambientales de nuevas plantaciones de olivar. Casi siempre en regadío ya, y con sistemas intensivos y superintensivos o en seto. Las cifras de ESYRE, la Encuesta de Superficies del Ministerio de Agricultura en su serie histórica, muestra como en la última década -desde 2015 a 2024- la superficie de olivar habría crecido en España en cerca de 225.000 nuevas hectáreas.
De esta cantidad, más del 95% se concentra en las tres mayores regiones productoras: Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura. Otras grandes zonas productoras como Cataluña y la Comunidad Valenciana no modifican casi su extensión de cultivo, mientras Aragón sí suma otras 3.000 nuevas hectáreas. Hay que tener en cuenta que habitualmente, entre las tres primeras regiones productoras españolas concentran cada campaña más de 85% de la producción española.
En los dos últimos años, el Valle del Guadalquivir y las Vegas del Guadiana han sido los dos epicentros de las nuevas plantaciones de olivar en nuevos modelos, y en algunos casos en fincas destinadas habitualmente a cultivos industriales o herbáceos. En este fuerte crecimiento también ha sido clave la entrada de grandes inversores empresariales en el sector, con fincas de gran extensión.
Según los datos de la encuesta de ESYRE relativos al año 2024, el cultivo de olivar cuenta con una superficie total de 2,82 millones de hectáreas, de las que 1,92 ya cuentan con algún tipo de sistema de riego. De esta cantidad total, 2,48 millones de hectáreas sería de variedades de aceituna destinadas a almazara para su conversión en aceites de oliva; 251.551 hectáreas de variedades de doble aptitud, válidas tanto para almazara como para mesa; y 88.995 hectáreas para aceituna de mesa.
Doble aptitud
Hay que destacar especialmente el fuerte incremento que han tenido en la última década las nuevas hectáreas de olivar con aceitunas de doble aptitud, que habrían aumentado en 176.000 hectáreas desde el año 2015. Incluso por encima de las que solo se destinan a almazara. El papel bisagra de este tipo de variedades de doble aptitud es cada vez más interesante para muchos productores, pendientes de los precios de una y otra alternativa.
Andalucía sigue siendo la locomotora del olivar español al alcanzar en el año 2024 los 1,70 millones de hectáreas, frente a las 460.330 has de Castilla-La Mancha, las 300.281 has de Extremadura y mucho más alejadas, las 114.987 de Cataluña, las 94.777 de la Comunidad Valencia y las 62.894 has de Aragón. El análisis del sector de cultivos leñosos que realiza la encuesta del Ministerio de Agricultura del año 2024 muestra que el olivar ha sido el que más ha crecido, incluso por encima del almendro, que en los últimos años ha sido una dura competencia.
Según el análisis de ESYRE, “en el grupo de los cultivos leñosos es de destacar el progresivo aumento de prácticamente todas las especies del grupo a lo largo de los últimos años. En 2024 se mantienen estables en su conjunto, con los únicos aumentos en olivar y otros cultivos leñosos entre los que diferenciamos otros frutales tales como pitahaya, pacano, chumbera y palmera datilera junto con las otras especies leñosas entre las que destacan mimbreras y alcaparras. El viñedo es el cultivo que más desciende arrastrado por el descenso de la uva para vinificación”.
