Extremadura supera las 300.000 hectáreas de olivar al sumar 3.500 nuevas al año desde 2020
La Comunidad de Extremadura es más olivarera que nunca. Según lo datos de la Encuesta de Superficies y Rendimientos del Ministerio de Agricultura para el año 2024, la región ha superado ya la barrera de las 300.000 hectáreas de olivar, de las que 225.039 estarían en terrenos de secano y unas 75.248 has en regadío. Esta cifra supone un salto muy destacado si la comparamos con las 264.934 has del año 2010 o las 287.754 del año 2020.
El cultivo del olivar, especialmente en los modernos sistemas de plantación tanto en intensivo como en superintensivo, en seto o de alta densidad, ha sido junto al olivar el que mayor crecimiento en hectáreas ha experimentado en el campo regional en los últimos años. La media de hectáreas al año plantadas en la última década se eleva a las 2.800. La gran mayoría de ellas en regadío. Esta nueva realidad del olivar extremeño es la que explica que en las últimas campañas de haya logrado incluso superar las 100.000 toneladas, algo totalmente impensable en las últimas décadas del siglo pasado cuando campañas de 50.000/55.000 toneladas eran la tónica general.
Aceituna para almazara
Del total de las 300.281 has existentes en el olivar regional a finales del 2024, un total de 191.149 has eran de aceituna para almazara; un total de 74.476 has de doble aptitud, aunque mayoritariamente destinadas a almazara también y 34.656 has para aceituna de mesa. Según las estadísticas oficiales de AICA (Agencia de Información y Control Alimentarios), Extremadura se ha consolidado de largo como la tercera región productora de España de aceites de oliva y la segunda de aceituna de mesa. Y en concreto, la provincia de Badajoz ha sido en varias de las últimas campañas la primera provincia no andaluza en producción de aceites de oliva, por delante de Ciudad Real.
En el año 2010, la región contaba según datos del Ministerio de Agricultura con una extensión de 264.934 has de olivar, lo que supone unas 35.000 has menos que en la actualidad. En el año 2014, el cultivo ha habría crecido hasta las 272.530 has y en el año 2020 hasta las 287.754 has. Es decir, en las últimas cuatro campañas el cultivo en la región habría crecido en casi 14.000 has y el regadío en el olivar en 11.000 has.
Badajoz, líder
En esta nueva realidad productiva y de extensión del cultivo de olivar en la región, dominada por los nuevos sistemas de cultivo en riego, cada vez es más evidente la distancia entre el volumen producido en la provincia pacense y la de Cáceres. En varias campañas, la proporción ha sido del 80 al 20%. El cambio de cultivos industriales a leñosos, con el olivar como principal alternativa, en varias zonas habitualmente de regadío en la región, como las Vegas del Guadiana, ha sido fundamental en esta nueva realidad.
Para entender este fuerte crecimiento del olivar en la región, que solo superan en las últimas campañas Andalucía y Castilla-La Mancha, la disponibilidad de agua ha sido fundamental. El regadío alcanza ya 75.248 has del olivar extremeño, lo que supone el 25% del total. Del total de hectáreas de olivar en regadío, unas 54.452 son de aceituna para almazara.
El gerente de una de las tres mayores cooperativas de aceite de oliva de la región destacaba en una entrevista en CAUDAL DE EXTREMADURA hace pocos años esta tendencia. “Hay que tener en cuenta que una buena parte del intensivo y superintensivo que se ha plantado en Extremadura en los últimos años está ahora alcanzando ahora cifras de producción muy importantes, de hasta 10.000-12.000 kilos por hectárea. Con estas producciones y las miles de hectáreas que se han plantado, no me extrañaría que si la climatología acompaña podamos ver en los próximos años cosechas de 100.000 toneladas en Extremadura”. Y ya se han alcanzado y van camino de repetirse muy pronto.
