El Encinar de Humienta construye una planta de biogás que le permitirá producir cero residuos orgánicos y más autonomía energética
El sector del biogás sigue dando pasos firmes en el sector agroalimentario de Extremadura. El pasado 11 de enero, la Dirección General de Sostenibilidad de la Junta de Extremadura otorgaba la autorización ambiental unificada para el proyecto de valorización de residuos no peligrosos mediante producción de biogás que promueve En Encinar de Humienta en los términos municipales de Almaraz y Belvis de Monroy. El Encina de Humienta es el mayor matadero vacuno de Extremadura y uno de los mayores de España por nivel de actividad. El inicio de las obras estaba previsto para el pasado mes de marzo.
Jaime Yartú, consejero delegado de El Encinar de Humienta, cuenta a CAUDAL DE EXTREMADURA cómo va ser el funcionamiento de la misma.
“La planta va a recibir como inputs el fango de la depuradora del matadero, el rumen (contenido intestinal de los animales que sacrificamos en el matadero) y el estiércol de nuestro cebadero de Abertura. Todo esto se va a recepcionar en una nave cerrada y con sistemas de desodorización. Tras el picado del producto por debajo de 12 milímetros se mezclará con agua y se pasará por una unidad de pasteurización donde permanecerá durante 60 minutos a una temperatura superior a 70 grados. El motivo de este proceso de pasteurización es eliminar los posibles patógenos que puedan venir con la materia prima.
Tras este proceso de pasteurización, el producto se bombea a un digestor anaeróbico donde permanecerá un mínimo de 45 días a una temperatura entre 30 y 50 grados. Es durante este proceso de digestión cuando se produce el biogás (el biogás está compuesto de gas metano en un porcentaje entre el 50 y el70% y de CO2 en el resto) a partir de las partículas volátiles de la materias primas introducidas en el digestor. Se elimina el olor de los sustratos introducidos de forma que el digestato (o producto extraído del proceso de digestión) es inodoro.
El biogás obtenido en este proceso es conducido a un motor de generación donde es utilizado como combustible obteniendo electricidad y calor a partes iguales. La cantidad de biogás, y por tanto de electricidad obtenida, dependerá de los residuos tratados en la planta.
Fertilizante orgánico
Por otro lado, se obtiene el digestato, que es la materia prima del proceso tras haberle extraído el biogás. Este es un producto con un alto contenido líquido, esto nos obliga a pasarlo por un sistema de separación de la parte líquida de la sólida. La parte líquida se depura con el objetivo de recuperar el nitrógeno orgánico y el potasio que contiene. Estos dos elementos se juntan con la parte sólida del digestato, muy rica en fosfatos y con un buen contenido de nitrógeno, potasio y otros elementos químicos. Todos ellos juntos dan origen a un fertilizante orgánico rico en N,P y K muy bueno para abonar el campo”.
Todo ello añadiéndolo a los efectos favorables por reducir las emisiones de metano a la atmósfera (las del estiércol y demás insumos de la planta si se dejan en el campo sin procesar) o las que evita producir ya que al reducir la necesidad de producir abonos químicos se reduce la generación de contaminantes atmosféricos en una actividad muy intensiva en la generación de gases como es la extracción de esos minerales y su conversión en abonos”, asegura el CEO de El Encinar de Humienta.
La capacidad de tratamiento de la instalación es de 65,08 toneladas/día. Además del biometano que vamos a producir, el matadero tiene instalada paneles solares con capacidad para producir 2,3 megawatios/hora.
Según Yartú, “esta planta nos permite completar la circularidad de la empresa ya que todos nuestros residuos, tanto los del matadero como los de las granjas, se van a convertir en energía y abono para volver a producir carne y productos agrícolas necesarios para alimentar a los animales que nosotros comercializamos. Vamos a ser capaces de producir cero residuos orgánicos y a reducir casi a la totalidad nuestras compras de energía exterior a la empresa”.
