El olivar extremeño facturará en torno a 200 millones de euros en la campaña gracias a los altos precios en origen
Suele ser un axioma habitual en el mundo del olivar y el aceite de oliva. Cuando la campaña es corta, los precios suben como la espuma. Y al revés. La actual campaña 2022/2023, la segunda menor de la última década y una de las más cortas de los últimos 25 años, se ha cerrado con una producción nacional de 660.217 toneladas, según datos de AICA a 31 de marzo. Una cifra que no supone ni la mitad que la campaña del año pasado y que ha provocado en los últimos meses una escalada de precios como nunca se había visto en el sector aceitero.
Según datos de Infaoliva recogidos entre agentes comerciales del sector, el precio del oliva virgen extra ya rozaba los 6 euros/kilo en origen, mientras que el virgen cotizaba a 5,80 y el lampante a 5,70. Pese a la ralentización de las salidas (mercado interior+exportaciones) en el mes de abril, el enlace de campaña se prevé muy justo.
Estos altos precios del aceite de oliva en origen van a permitir al sector oleícola extremeño facturar en torno a los 200 millones de euros en esta campaña, si tenemos en cuenta una producción de 35.953 toneladas a un precio medio que puede oscilar entre los 5 y los 5,50 euros/kilo, teniendo en cuenta el intervalo en el que se ha ido vendiendo el aceite en los últimos meses. Según los datos de AICA, el sector de las almazaras regional tenía a finales de marzo sin vender en torno a las 14.000 toneladas de aceites de oliva, ya con precios muy altos en origen en el mercado.
-Nuevos olivares. En la actual campaña 2022/2023 la provincia de Badajoz ha vuelto a demostrar su gran fortaleza en el olivar regional, gracias en gran parte a su mayor peso de nuevos olivares en superintensivos y en seto. Las 87 almazaras de la provincia de Badajoz han producido 32.367 toneladas, el 90% de la producción extremeña, mientras que las 48 almazaras de la provincia de Cáceres se han quedado con unas exiguas 3.586 toneladas, el 10% del total.
Lo ocurrido en la cosecha del 2022/2023 con 660.217 tn producidas a 31 de marzo supone una vuelta a la realidad productiva del siglo pasado, cuando España contaba con 430.000 hectáreas menos de olivar que en la actualidad y los nuevos modelos de olivar eran cosa de pioneros. La conjunción de temperaturas anticipadas durante muchos meses anormalmente altas unida a la escasez de lluvias y disponibilidad de agua para riegos ha castigado duramente a todo el olivar español, reduciendo su producción de media más del 50% en relación a la campaña anterior, que estaba en línea con la de los últimos años. Con un rendimiento graso sensiblemente menor. Solo la campaña 2012/2013, con 615.000 tn fue peor en la última década.
La vecería propia del cultivo del olivo parecía haberse limitado mucho en los últimos años, con la entrada en producción de miles de hectáreas de seto, superintensivo e intensivo, y la extensión del regadío (866.000 has de olivar). Lo que demuestra cada vez más la nítida relación entre clima, producción y precios. En el año 2020, hubo meses en los que el virgen extra llegó a cotizar por debajo de los dos euros/kilo en buenas campañas.
La cosecha final de la campaña 2022/2023 se ha quedado en las 660.000 toneladas con 1.840 almazaras, de las que 509.745 se concentran en Andalucía (el 77,2% del total), unas 66.271 tn en Castilla-La Mancha (10%) y 35,953 tn en Extremadura (5,4%). Entre las tres vuelven a concentrar el 92% del total español. Lo complicado de la campaña se ve a simple vista con los datos de producción de Cataluña (15.020 tn para 179 almazaras), Comunidad Valenciana (8.800 tn para 142 almazaras) o Aragón (6.022 tn para 102 almazaras).
