Mes: agosto 2023
El 25% del olivar para almazara de Extremadura ya está en regadío
Tras lo ocurrido en la reciente campaña 2022/2023, una de las más bajas en producción de los últimos años no solo en Extremadura sino en toda España, se constata la importancia del olivar de regadío en la estabilización de las cosechas. En el caso de Extremadura, el fuerte crecimiento del olivar superintensivo y en seto en los últimos años, especialmente en las Vegas del Guadiana, ha posibilitado el aumento de las hectáreas de olivar que cuentan al menos con riego de apoyo.
Según los datos de la Encuesta de Superficies del Ministerio de Agricultura (ESYRE) referidos para el 2022, el 23% del olivar regional, que incluye tanto al destinado a almazara como el de doble aptitud y el de aceituna de mesa, está ya en riego. Un total de 67.344 hectáreas de las 292.316 has con las que dispone del olivar en la región. Si nos centramos solo la aceituna para almazara, la cifra de los olivos en regadío sube hasta el 25% del total.
Según las cifras de ESYRE para 2022, el olivar regional dispone de 292.316 has de las que 184.791 se destinan a aceituna para almazara, 74.518 has para doble aptitud -en variedades como la Manzanilla Cacereña- y 33.087 has para aceituna de mesa.
Hay que valorar mucho el alto número de hectáreas de doble aptitud en el olivar regional, que dependiendo del precio y las condiciones del mercado, ha oscilado para almazara o se ha decantado para mesa. Hay que recordar que Extremadura es la segunda región productora de aceituna de mesa de toda España, así como en número de industrias entamadoras, solo superada por la provincia de Sevilla que concentra la mayor parte de la producción andaluza.
Muchos expertos consideran que el menor consumo de agua por hectárea del olivar, especialmente en apoyo, va a aumentar sus plantaciones en buena parte del regadío extremeño en detrimento de otros cultivos industriales, ante los problemas que está habiendo en los últimos años con medias pluviométricas mucho más bajas que la media histórica regional.
Vehículos autónomos, drones, riego inteligente, big data y robots para recolección dibujan la nueva agricultura
Una de las variables que influye más a la hora de decantarse por la plantación de un cultivo u otro, en el caso de las grandes explotaciones, suele ser su necesidad de mano de obra. Tanto en su mantenimiento como en su recolección. Para abaratar costes pero también por la dificultad creciente de encontrar cuadrillas de jornaleros o personal especializado que quiera trabajar en el campo de forma continua. La llegada de contingentes de trabajadores marroquíes o ecuatorianos desde origen a las grandes campañas de cultivos de Andalucía o Murcia muestran a las claras la dimensión del problema. Que también comienza a suceder en Extremadura con la fruta de hueso, la aceituna o el viñedo.
La robotización de la agricultura ya no se queda solo en la industria agroalimentaria sino que ha llegado al campo. La denominada agricultura 4.0 introduce nuevas variables en los cultivos desde los sistemas de riego inteligente, el uso de sensores y telegestión, el control y análisis de cosechas, maduración y plagas por medio de drones, vehículos de pulverización y tratamiento de plagas autónomos sin piloto, e incluso ya en las labores de recolección de forma automática. Incluso los grandes fabricantes mundiales de tractores ya comienzan a presentar sus modelos no tripulados.
Un reciente encuentro celebrado por AINIA en Valencia con el objetivo de ayudar a los profesionales y a las empresas en su transición hacia la digitalización de la cadena alimentaria, mostró numerosas innovaciones en Inteligencia Artificial, drones con visión artificial para detectar plagas, big data, robots colaborativos o fotónica entre las soluciones tecnológicas. En esta jornada, Edgar Llop, responsable de Tecnologías de Automatización de Procesos y Sensores Espectrales de AINIA, aseguró que “lo importante es ofrecerle al agricultor soluciones sencillas e intuitivas que le ayuden a afrontar los retos del cultivo, optimizar costes, ser más eficientes y sostenibles”.
Robótica agrícola
La última Fira USA 2022 celebrada en la localidad californiana de Fresno el pasado mes de octubre mostró numerosos proyectos e innovaciones de startups relacionadas con el sector agrario, especialmente de agricultura autónoma y robótica agrícola. El mundo de la agricultura de precisión, agricultura digital o e-farming ha llegado. Entre ellas se presentó un vehículo terrestre no tripulado (UGV) polivalente, ideado por la empresa Robotics Plus, que usa una combinación de sistemas de visión y otras tecnologías para percibir el entorno, permitiendo la aplicación inteligente y selectiva de insumos, como las pulverizaciones, control de malas hierbas, acolchado, siega o análisis de cultivos.
Otra de las innovaciones que más impacto causó en la FIRA USA 2022 ha sido la cosechadora autónoma de fruta del árbol presentada por la empresa israelí Nanovel que esperar tener lista en su versión básica a lo largo del 2023, primero para cítricos y más adelante adaptada a otro tipo de frutas.
Lograr un uso más eficiente de los insumos utilizados en agricultura es otra de las claves de esta nueva agricultura. Utilizando una combinación única de brazos articulados, inteligencia artificial y algoritmos avanzados para eliminar maleza, los robots autodirigidos de Nexus Robotics ayudan a aumentar el rendimiento de los cultivos. En torno a un 50% en la utilización de herbicidas y fungicidas en un 50%. “Además, permite un mejor uso de mano de obra al sustituir hasta cinco personas en las tareas relacionadas con la escarda, contribuyendo a resolver el problema de la escasez de mano de obra en el sector agrícola de mano de obra en el sector agrícola”, asegura Luc Labbé, director general de Nexus Robotics.
Por ahora, muchas aplicaciones existen sólo como estudios o prototipos. Pero la agricultura inteligente ya tiene un uso práctico, como la siembra de precisión. Estas máquinas pueden plantar las semillas individuales a intervalos definidos con precisión. Cada planta recibe el espacio suficiente para crecer y la superficie se aprovecha de forma óptima. Las máquinas más modernas utilizan un módulo de separación con accionamiento eléctrico por fila. Mediante un controlador inteligente, es posible ajustar con precisión la separación óptima para cada tipo de semilla; al pasar por las esquinas, se pueden compensar los diferentes radios de las hileras individuales.
Sierra de Gata y Las Hurdes trabajarán con Sierra de Francia y Alto Águeda para crear una IGP de miel, un matadero móvil y aprovechar la resina
Las provincias de Cáceres y Salamanca comparten mucho más que kilómetros de fronteras. Comparte muchas historias en común, un comercio intercomarcal muy importante, un flujo de estudiantes notable, sectores productivos agrarios, ganaderos y forestales similares, y un desarrollo turístico compartido en muchas ocasiones. Quien visita Las Hurdes o Sierra de Gata acaba en la Sierra de Francia salmantina o viceversa. Ahora, las administraciones locales quieren dar un paso más en este futuro en común, que es el del día a día por encima de lo que marcan y delimiten unas fronteras administrativas.
La Diputación de Cáceres presentó el pasado mes de marzo una estrategia común de desarrollo y financiación que une a los municipios de las comarcas cacereñas de Sierra de Gata y Las Hurdes con los de las comarcas salmantinas de Sierra de Francia y Alto Águeda.
Entre los objetivos claves del proyecto, que deben materializarse en los próximos meses tras el impás de las elecciones, figuran el turismo sostenible, el aprovechamiento forestal, la agroindustria, la artesanía, la digitalización y la sostenibilidad ambiental existentes en esas comarcas limítrofes, y en base a ello se han puesto sobre la mesa líneas de actuación en torno a circuitos cortos de comercialización, la recuperación del patrimonio arqueológico común, la revitalización del patrimonio cultural, la comercialización turística y la mejora de las infraestructuras turísticas, el aprovechamiento maderero, la lucha contra el cambio climático y la formación para el empleo de los recursos humanos del territorio.
Antes de finalizar el año 2023 debe estar lista una entidad gestora, con una fórmula jurídica aún por decidir sea consorcio o mancomunidad, para darle forma a los distintos proyectos productivos y colaborativos que quieren desarrollarse. Y aprovechar el músculo que supondrían los fondos Next Generation o de cooperación transfronteriza. Con un programa concreto de acciones a realizar:
-Proyecto “REYNAS” para la implantación de un modelo conjunto e innovador en el sector apícola con la creación de una IGP conjunta o una fábrica-criadero de abejas reina entre otras actuaciones.
-Proyecto “ALQUIMIA” de transformación de productos agro-ganaderos para favorecer las redes de colaboración entre pequeños productores y entre comarcas limítrofes.
-Proyecto de un “MATADERO MOVIL” para favorecer la colaboración entre pequeñas explotaciones de ganado caprino y ovino de comarcas limítrofes, facilitar el asentamiento de actividades ganaderas en las comarcas y suprimir los costes de transporte e intermediarios para sacrificio de animales
-Proyecto “NODO: Logística y distribución de productos agrícolas”, con el fin de apoyar la creación de un centro logístico para la distribución de productos perecederos, mejorar la accesibilidad y red de distribución de los productos agroalimentarios del medio rural a los mercados.
-Proyecto “TEGEMOS”, para la implantación de una gestión “en mosaico” para la prevención de incendios y despoblación, a través de actividades agrícolas, ganaderas y forestales.
-Proyecto RESINEXCYL, para la mejora de la innovación y competitividad de proyectos relacionados con la producción y transformación de la madera y con el aprovechamiento de la resina de las cuatro comarcas implicadas.
-Proyecto “CALOR VERDE RURAL”, de aprovechamiento de la biomasa para uso municipal, con el fin de disminuir el peligro de incendios, maximizar el aprovechamiento de los recursos forestales, ofrecer servicio de calefacción y/o ACS a edificios municipales.
-Proyecto “CASA” (CÁCERES-SALAMANCA), de dinamización turística de las comarcas de Sierra de Gata, Las Hurdes, Alto Águeda y Sierra de Francia, con un fin turístico.
-Proyecto “ENGARZA”, para la creación de una Red de Senderos intercomarcales que permitan unir a las cuatro comarcas con senderos de Gran Recorrido (GR) y Pequeño Recorrido (PR) o realizar circuitos entre los 10 Conjuntos Históricos y las Aldeas Históricas de Portugal).
Foto: Go Resinex
El cultivo del cerezo en Extremadura camina hacia las 10.000 hectáreas
Con el Valle del Jerte como epicentro, la región concentra el 36% de los cerezos de España solo superada por el 41% de Aragón
La floración de los cerezos en el Valle del Jerte entre finales de marzo y principios de abril se ha convertido en un espectáculo de turismo de masas, con visitantes de todos los puntos de España e incluso del extranjero. La otra cara del motor económico en el que se ha convertido el cultivo y comercialización de la cereza en todos los pueblos del Valle del Jerte.
Según los datos de la Encuesta de Superficies del Ministerio de Agricultura, el cerezo está presente en 9.702 hectáreas en la región, de las que 8.007 has lo están en secano y 1.696 en regadío. En toda España, el cultivo de la cereza abarca unas 23.000 hectáreas, siendo Extremadura la segunda región en extensión con el 36% del total, solo por detrás de Aragón que concentra el 41% y muy por delante de Cataluña (11%) y Comunidad Valenciana con el 7%.
Según destaca el Consejo Regulador de la DOP Cereza del Jerte, “en el siglo XVIII, el castaño era el árbol dominante en el Valle del Jerte. Sin embargo, los castañares cayeron víctima de la tinta y fue en el siglo XIX cuando comenzó a implantarse el cerezo, hoy principal motor económico de la zona y artífice de los colores que convierten al Valle del Jerte en un destino turístico de primera línea”.
Hay más de cien variedades de cerezas cultivadas en el Valle del Jerte. La mayoría de las cerezas que se recogen tienen rabo, entre ellas la variedad Navalinda, protegida por la Denominación de Origen Protegida Cereza del Jerte. Sin embargo, el Valle es famoso por sus variedades autóctonas de cereza sin rabo: las picotas del Jerte, entre las que se incluyen las variedades Pico Negro, Pico Limón Negro, Ambrunés y Pico Colorado. La maduración de la cereza cultivada en el Valle del Jerte se produce entre mayo y julio, siendo las picotas, las cerezas más tardías y últimas en recogerse.
Una gran mayoría de los productores del valle concentra su producción en la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte, habiéndose creado en los últimos años importantes empresas comercializadoras en torno a la cereza como Campo y Tierra del Jerte SA, Valgren, Grupo Alba Internacional, Frutas AZ o Cherry Land entre otras, además de cooperativas como la del Campo de Navaconcejo.
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