La producción estimada de cereales en Extremadura caerá en 390.000 tn pese a sembrar casi la misma cantidad que en 2022
Los daños provocados por la sequía en cultivos herbáceos de secano amenazan con ser el mayor siniestro de la historia del seguro agrario español, en palabras de Agroseguro. La superficie siniestrada en estas producciones de secano podría acercarse al 70% de la superficie asegurada.
Los datos aportados por Cooperativas Agroalimentarias de Extremadura sobre las producciones previstas de avena, cebada, trigo duro y blando y triticale muestran la magnitud del desastre en un cultivo estratégico para el secano regional en muchas comarcas de la región.
La comparativa de los datos del año 2022 y 2023, en cuanto a superficie sembrada y en cuanto a producción estimada, muestran como esta campaña se recogerán en torno a 390.000 toneladas menos de cereal que en la anterior. Cuando la superficie sembrada en ambos años fue muy similar: en 2022 se cultivaron unas 206.728 hectáreas de avena, cebada, trigos y triticale, mientras en la actual se ha pasado a unas 192.000.
En la campaña del 2022 la producción de cereal regional fue de unas 531.000 toneladas cuando las primeras estimaciones para la actual no llegan a las 140.000 tn. En el caso del mayor cultivo, el del trigo blanco, no se llegarán a las 80.000 tn cuando el año anterior se superaron las 235.000 toneladas.
En el caso de Extremadura, la mayor superficie de cereal esta campaña corresponde al trigo blanco con 79.900 hectáreas, seguido de la cebada con 46.550 has y la avena con 42.500 has. De trigo duro se han sembrado unas 5.360 has y de triticale unas 17.800 has.
Mayor siniestro
A nivel nacional, la primera estimación de indemnizaciones realizada por Agroseguro por los daños provocados por la sequía en los cultivos herbáceos de secano (contemplando los cereales de invierno, las leguminosas y la colza) ya alcanza los 300 millones de euros. Esto convierte a la sequía de la actual campaña en el mayor siniestro en la historia del seguro agrario, al superar los 210 millones de euros afrontados por la de 2012 (la más grave hasta ahora), o los 220 millones pagados en 2022 solo por la helada sufrida a comienzos de abril.
Agroseguro contempla que la superficie siniestrada alcanzará holgadamente los 1,5 millones de hectáreas, las dos terceras partes del total asegurado. La campaña 2022-2023 de cultivos herbáceos comenzó con un otoño y un inicio del invierno extremadamente cálido, con anomalías térmicas en todo el territorio nacional y una ausencia de precipitaciones muy acusada durante octubre y noviembre. Aunque diciembre fue muy húmedo, prácticamente no se han registrado precipitaciones durante el primer cuatrimestre de este año.
Estas condiciones han provocado que las siembras más tempranas (octubre-noviembre) hayan tenido un desarrollo muy acelerado, consecuencia del invierno relativamente suave y las precipitaciones de diciembre y, sin embargo, se encuentren ahora en estados fenológicos de máximas necesidades, sin reservas hídricas y con evidencias de marchitez irreversible en regiones como Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Cataluña y Aragón.
Según Agroseguro, el período de recurrencia (repetición) de las sequías se ha reducido en los últimos años: mientras que en décadas anteriores estaba entre siete y diez años (1995, 2005, 2012), en la actual el plazo es mucho menor (2017, 2019, 2022, 2023). Hasta ahora, y en términos de indemnizaciones del seguro agrario, las sequías de 2012 y 2017 eran las que habían generado mayores pagos a los agricultores asegurados, con 210 y 190 millones de euros, respectivamente. El año 2022 resultó desigual, con fuertes periodos de altas temperaturas, golpes de calor y ausencia de precipitaciones, aunque la presencia de lluvias puntuales en marzo y abril redujo el impacto de la sequía.
