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El cultivo de melón y sandía resiste con 900 hectáreas en Extremadura pese a los bajos precios en origen
Hace varias décadas, allá por mediados de los años 90 del siglo pasado, Extremadura llegó a ser una gran potencia en la producción de melones y sandías en España. Era habitual ver los trailers cargados de melones y sandías extremeños rumbo a Mercamadrid o a zonas más famosas en su comercialización como Villaconejos para ser vendidos como propios. En aquellos años el cultivo podría alcanzar las 7.000 hectáreas entre melón y sandía. La gran mayoría en secano aún.
En poblaciones como Valdehornillos, Vivares, Los Guadalperales, La Albuera o Almendralejo llegó a ser un cultivo con gran protagonismo y muy apreciado por la calidad de sus melones y sandías fuera de la región. Con variedades y calibres singulares en muchos casos. La falta de relevo generacional en un cultivo exigente; la entrada de nuevos cultivos más mecanizados; los graves problemas de precios en origen y comercialización que siempre ha tenido estos productos han relegado su cultivo a las cifras actuales.
La realidad del cultivo de ambos cultivos hoy en día en la región es bien diferente por varios motivos. En las últimas campañas, la media de extensión del cultivo oscila entre las 500 y las 800 hectáreas para el melón y las 260 a 300 hectáreas para la sandía. En el año 2024, último con datos cerrados, se produjeron unas 13.800 toneladas de melones en la región y unas 10.000 toneladas de sandías.
Según los datos del Ministerio de Agricultura, en la actual campaña de 2025 se habrían sembrado en España unas 21.600 hectáreas de sandías, concentrando Andalucía (con Almería como gran protagonista) el 60% del total nacional, seguida de Castilla-La Mancha con el 16%, Comunidad de Murcia con el 12% y Comunidad Valenciana en menor porcentaje. Cada vez más, el sector de la sandía debe competir con las grandes producciones tempranas de Marruecos.
En el caso del cultivo del melón, la superficie en esta campaña del 2025 a nivel nacional habría sido de 16.600 hectáreas, de las que Castilla-La Mancha (con Ciudad Real como protagonista) concentra el 34%, mientras que Murcia se quedaría con el 25% y Andalucía con el 22%.
Precios en origen
Uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los productores de melón y sandía es la gran diferencia entre los precios en origen y los de venta al público del producto. Especialmente en las ventanas de comercialización más avanzadas, a finales de agosto y septiembre. Según ASAJA Castilla-La Mancha, región donde esta campaña se han cultivado más de 12.000 hectáreas de melones, el diferencial entre los precios de origen y los de destino pueden alcanzar el 400%. La imposibilidad de un almacenamiento largo del producto y la gran atomización de la comercialización obliga en muchas ocasiones a malvender el producto o incluso dejarlo en el campo sin recoger.
Como ejemplo, mientras a primeros de agosto era fácil encontrar en fruterías y grandes cadenas de distribución precios del melón por encima del euro/ kilo, en las lonjas como la de Manzanares (Ciudad Real) sus precios oscilaban entre los 0,08 y 0,22 €/kg según categoría, mientras que la sandía no superaba los 0,10 €/kg en sus variedades más comercializadas. Precios que ni tan siquiera llegan a cubrir costes y que explican también la pérdida de su relevancia en la Comunidad de Extremadura en busca de cultivos más rentables por hectárea.
El consumo de sandía y melón se caracteriza por una marcada estacionalidad, entre los meses de mayo y septiembre, que coincide con las campañas de recolección. Aunque cada vez es más común encontrarlo durante todo el año en las fruterías, con origen en otros mercados como Brasil. Según datos del Ministerio de Agricultura, los hogares españoles consumieron 663,5 millones de kilos de melón y sandía entre junio de 2024 y mayo de 2025, lo que supone un 8,6% más que el año anterior y 52,5 millones de kilos más. Por regiones, Extremadura, Castilla-La Mancha y Castilla y León son los hogares donde más se consumen melones y sandías.
