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La IGP Garbanzo de Valencia del Ventoso abarca cinco municipios de Badajoz y no permitirá la comercialización a granel

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El garbanzo de Valencia del Ventoso, municipio de la provincia de Badajoz, se sumará a la cada vez más amplia lista de productos agroalimentarios extremeños que cuentan con el amparo de algún sello de calidad. La solicitud de la IGP ha sido tramitada por la Cooperativa San Isidro del municipio. Los términos municipales que integran la zona de producción son los de Valencia del Ventoso, Medina de las Torres, Calzadilla de los Barros, Fuente de Cantos y Valverde de Burguillos, todos ellos limítrofes y en la provincia de Badajoz, abarcando una superficie de 50.997 hectáreas.

La Cooperativa San Isidro cuenta actualmente con unos 550 socios agricultores de olivar, la gran mayoría para aceituna para almazara, así como unos 60 de viñedo, además de contar con secciones de fitosanitarios y de gasóleo. Y también con unos 50 productores de garbanzos que mantienen viva una de las señas de identidad del pueblo. La idea de la Cooperativa es contar con una marca propia para la comercialización envasada de los garbanzos de sus socios productores.

Según el pliego de condiciones de la IGP, que cuenta con la protección transitoria nacional, bajo el nombre de “Garbanzo Valencia del Ventoso” se ampara el fruto de la especie vegetal Cicer arietinum L., de los ecotipos y de las variedades locales Badil y Castúo o que se encuentren dentro del tipo comercial Lechoso, Pedrosillano, Blanco Andaluz o Macarena y Castellano. Sólo saldrá al mercado con garantía de origen avalada por el etiquetado del Consejo Regulador, los garbanzos procedentes de envasadores-comercializadores que hayan superado todos los controles del proceso. No está permitida la comercialización a granel de los garbanzos bajo el amparo de esta I.G.P.

Origen histórico
La fama de los garbanzos de Valencia del Ventoso viene de lejos. “Los primeros registros se remontan al Siglo XVIII donde el manuscrito “Registro de las cosas memorables y dignas de advertencias en este convento de N. S. de Aguas Santas de la ciudad de Jerez de los Caballeros” del guardián Fray Juan Casas, año de 1724, que es un diario para el uso interior del convento, recoge que:”Los garbanzos se piden en Valenzia del barrial (nombre antiguo de Valencia del Ventoso) despues qe aiga pedido el convento de Burguillos, qe suele ser por Sn. Bartolomé.” Por todo ello, podemos afirmar que ya a mediados del siglo XVIII los frailes franciscanos de Jerez de los Caballeros y de Burguillos del Cerro tenían bien documentado dónde y cuándo se podían conseguir los mejores garbanzos (en Valencia del Ventoso y por San Bartolomé, a finales de agosto, recién recogida la cosecha anual).

Tipo de suelo
Según recoge el pliego de condiciones de la IGP, “los garbanzos se cultivarán en parcelas de la zona de producción agrícola que estén inscritas en el Consejo Regulador. Dichas parcelas se caracterizan por tener suelos profundos de alto contenido arcilloso, pH ácido, neutro o ligeramente alcalino, con niveles bajos o medios de calcio asimilable, baja relación carbono-nitrógeno y nula o muy baja salinidad”.

Los garbanzos que han dado fama a Valencia del Ventoso se caracterizan por su color blanco amarillento a marrón, predominando el crema intenso, siendo los más frecuentes los tonos rojizos y anaranjados. La forma del garbanzo será casi esférica, presentando una superficie lisa, sin pliegues ni rugosidades y exenta de defectos. El calibre mínimo será de 5 mm, admitiéndose hasta un 5% de garbanzos con calibre inferior. El peso de 1.000 garbanzos deberá ser, como mínimo, de 200 gramos.

Se trata de un garbanzo con albumen mantecoso y poco granuloso. De piel blanda y fina, adherida al grano y tierno tras la cocción- Todos los garbanzos secos protegidos al cumplir las características físicas y morfológicas descritas anteriormente pertenecen a la categoría “extra” de acuerdo con la clasificación de las legumbres.

Valencia del Ventoso busca una IGP para sus garbanzos con la vista en el envasado una marca conjunta

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El garbanzo fue durante muchas décadas tras la posguerra española una legumbre muy común en muchos pueblos extremeños, como clave para el autoconsumo de las familias en momentos de escasez. Un producto con grandes virtudes gastronómicas y saludables, que nunca ha dejado de estar presente en los hogares españoles pero cuyo cultivo se ha reducido drásticamente. Salvo en algunos municipios como el caso de Valencia del Ventoso, en la comarca de Zafra-Río Bodión en la provincia de Badajoz.

Desde hace mucho tiempo, el cultivo del garbanzo ha estado muy asentado en la zona, teniendo una gran fama por la calidad del producto. Se trata de un garbanzo harinoso, de piel muy fina y de sabor mantecoso, con gran contenido en almidón, y que goza de mucha fama en toda Extremadura.

Ahora, de la mano de la Cooperativa San Isidro de la localidad trabajan para conseguir una Indicación Geográfica Protegida (IGP) para el mismo para obtener un mayor valor de mercado y avanzar en una comercialización envasada conjunta del mismo. Esta campaña ha sido muy floja en cuanto a producción en la zona por la adversa climatología.

La Cooperativa San Isidro cuenta actualmente con unos 550 socios agricultores de olivar, la gran mayoría para aceituna para almazara, así como unos 60 de vinos, además de contar con secciones de fitosanitarios y de gasóleo. Y también con unos 50 productores de garbanzos que mantienen viva una de las señas de identidad del pueblo.

“El Ayuntamiento estaba muy interesado en potenciar el tema del garbanzo con sello de calidad- asegura José Antonio Gallardo, gerente de la Cooperativa San Isidro- e iniciamos los trámites para una IGP, ya que era más sencillo que una Denominación. Se contó con una ayuda de la Diputación de Badajoz. La Junta ya ha dado el visto bueno a la IGP y ahora tras su paso por el Ministerio falta la probación desde Bruselas que creemos puede tardar entre un ao y año y medio”.

Varios municipios
La futura IGP de Valencia del Ventoso no solo protegería la producción de garbanzo del municipio sino también la de otros tres cercanos como Fuente de Cantos, Medina de las Torres y Valverde de Burguillos. “Existe interés también en los otros pueblos cercanos donde también se producen garbanzos con sumarse a la IGP, ya hemos hablado con gente de Fuentes de Cantos y también con la cooperativa de Medina de las Torres”, asegura el gerente de la Cooperativa San Isidro.

El garbanzo que tradicionalmente se cultiva en Valencia del Ventoso es la variedad conocida como “Castellano”, aunque también otras variedades como la “Badil” o la muy conocida de “Pedrosillano” han demostrado una buena adaptación. La mayoría de las parcelas donde se cultivan con pequeñas, de entre dos y tres hectáreas, aunque también hay alguna de más de 30 hectáreas de extensión. La mecanización del cultivo -el 80% se recolecta ya con cosechadora- ha facilitado también una mayor rentabilidad, con precios medios por kilo en torno a los 2,5 kilos.

“El objetivo de la IGP -asegura José Antonio Gallardo– es conseguir un mayor valor añadido para el producto, con un mejor precio, bajo la marca registrada de “Garbanzos de Valencia del Ventoso”. Sería también una forma de proteger su reputación y calidad y evitar fraudes. E incluso llegar a la gran distribución”.

La Cooperativa San Isidro apuesta por liderar todo el proceso de recepción y comercialización de los garbanzos que cumplan con los requisitos que establezca la IPG en cuanto a variedades, calibres y calidades. Actualmente la comercialización del producto se realiza en la mayoría de las ocasiones por parte del propio productor directamente al menudeo o entre pequeños comercios de la zona.